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martes, 6 de octubre de 2015

CUARENTA Y CINCO MINUTOS BAJO GARUA


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Hoy me descubrí paciente, sofocando a la urgencia y  atención de prioridades,  que en perspectiva quedan desnudas, sin ese ropaje abstracto con el que recubrimos todos los haceres, dejando que copen nuestro tiempo, hasta secuestrarnos como Ser, al punto que   enajena creyéndonos lo importante que somos  para perder el tiempo bajo una garúa de octubre .
Los primeros quince minutos coincidí con dos semejantes, cobijándonos bajo cornisas inexistentes de esta ciudad desprovista de espacios para acoger, permitir el respiro, aliviar el cansancio, animar el intercambio, la relación humana, menos proteger de los embates de la naturaleza. Diseñada sólo para el tránsito, si a pesar de ello, te detienes caes bajo sospecha. 
Aun así estábamos detenidas,  tres mujeres de mediana edad, riéndonos de los apuros que impulsan otros pasos y burlándonos de la  garúa sobre cada una, mirando de tanto en tanto hacia la perspectiva por donde asomaría la figura del  ser  amado(a) con quienes cada quien proyectaba el encuentro que espantara a la humedad que calaba los huesos y animara el alma. Acostumbrada con mis congéneres, a la puntualidad o llamada tranquilizadora ante la demora  me percaté que me había detenido en la parada errada porque los buses estaban desbordando. Era Carabaya, el paradero del metropolitano que va hacia el norte. Mi amiga vendría del norte,  que se detiene en  Camaná.  
Me despedí de mis compañeras de espera, caminé a prisa para absolver mi error temiendo ser yo quien se hiciera esperar.  Me animé pensando que tenía a  favor un día tan complicado como este, donde todo  está de cabeza,debido a la inaugural reunión de quienes deciden como se gobierna en un país que no es el suyo, pese a que nadie lo conoce, tampoco ha elegido y menos se hará responsable de  lo que pase después. Es más, deciden como se gobierna en el planeta, especialmente en zonas de mayor vulnerabilidad, calculando cuantos mueren y de qué forma bajo el rubro costo social. Como decía mi amigo Jhony Juarez:   “¡Quien tiene  plata puede y hace lo que quiere!, y quien no, aplaude o sólo mira”.  Para    simples mortales, sólo nos toca saber porque no podemos sustraernos de los indicios y su lógica e indignarnos. Así como, envidiar a quienes no saben y sólo se topan con sus secuelas como el tránsito  infernal.
Caminé un trecho, descubriendo entre el gentío  a una anciana de pasos lentos y cortos, que tenía un ramo de flores en los brazos, deslizándose dueña del tiempo y el espacio, casi sin tocar la acera. Me dije: “Si llego a esta edad, espero tener tanta fuerza como ella y caminar sin que nada más importe”. La rebasé y llegué a mi destino. La llovizna acentuaba, me sentía huérfana de cobijo, sólo postes de luz, farolas con tendencia regresiva y semáforos. Me resigné, adoptando una postura contemplativa.
Las siete menos cuarto, en la estación del Metropolitano que va del centro al sur, se reproduce la misma imagen anterior, con algunas particularidades, aquí nadie conversa, no hay murmullos, todos están en otro lugar a través de sus máquinas comunicantes. Hombres y mujeres jóvenes que a diferencia de la anterior parada, visten con formalidad, elegancia y moda, sin duda se trata de ejecutivos(as) de mando medio que agotada la jornada en los ministerios y empresas de Lima cuadrada retornan a lo suyo y la vía más rápida es el Metropolitano, hacía el sur oeste, zona de confort de la Lima tan diáspora.
Me percato que cada tres a cuatro minutos son tres a cuatro buses “A y C” que vienen del norte, con asientos libres de pasajeros, mientras que en el andén una veintena   aborda cada autobús, en tanto descienden de él, de tres a cuatro personas. Lo que no comprendo es por qué, la fila de ingreso al andén tiene hasta cuatro espirales de su mismo tamaño replegada en sí  en el exterior. 
La anciana me alcanzó me mira y sonríe como diciéndome: “Ilusa vez no por caminar ligera llegas más lejos, te alcancé”. 
Se ha sumado media hora  a la prevista y no puedo creer que esté parada en una esquina sin noticia alguna de quien espero. Me alarmo, llamo para saber si ha sucedido algo, como respuesta el re-direccionamiento del aparato me pide  dejar un mensaje, sin reconocerme señalo mi preocupación y disposición de seguir esperando. Cuelgo y me descubro sorprendida de mi misma, en otro tiempo u otra espera, simplemente hubiera señalado que no espero tanto y anotado inmediatamente que me iba, nos veríamos otro día, total la trascendencia no era mía, aun cuando me atravesaba. Me descubro, menos egoísta bajo la garúa, más humana y consecuentemente más disponible.
Tengo frío pese al gran abrigo, tomo un segundo emoliente, mirando a través de  las ventanas de los buses que se detienen uno  a uno,  si mi amiga se asoma.  De pronto me invade esa sensación de inseguridad que se suma a la incertidumbre, que estimula nuestra imaginación y empuja a prácticas irracionales. Advierto que  estoy al otro lado de la salida de pasajeros, que no me ubicará al bajar. 
He cruzado al frente, me confundo con el gentío que se agolpa   hacia la parada. Tengo otro panorama los buses que van al norte siguen desbordados, son los viajeros que van a domicilios con mediano o ningún confort, este se revela desde el apiñamiento de pasajeros hasta sus oscos rostros. El olor a palomitas de maíz me invade y  esa la larga cola de quienes van al sur, atrapa nuevamente  mi atención. 
Un bus totalmente vacío aparece, la reacción de hombres y mujeres es ,a pugna por ingresar, esfuerzo detenido por el mecanismo de ingreso, que permite logren su cometido sólo una espiral de la cola antes que el bus parta. Todo vuelve a la “normalidad”   mil preguntas se me agolpan: ¿Cuál es la racionalidad por el  que   pasajeros(as) hacen una larga cola para ingresar a  un andén apenas ocupado perdiendo la oportunidad de un bus vacío? ¿Cómo está planificado para agilizar el transporte en horas punta en una zona con escasa demanda, y otra, que si lo está? ¿Por qué los buses  van de tres en tres y paran en todos los paraderos? ¿Por qué no  es posible que unos paren en uno,  y otros, en la siguiente parada, para que todo fluya? ¿Es así todos los días? ¿Alguien monitorea o vigila para introducir cambios y mejoras? ¿Cuánto tiempo llevará modernizar el transporte? ¿Estaremos condenados(as) a un servicio irracional, miserable y disuasivo? ¿Por qué todos se someten? ¿El atropello y la deficiencia es sinónimo de servicio público masivo? ¿O en realidad lo único que importa es la rentabilidad por sobre la racionalidad del servicio?
La vibración del celular me rescata, es mi amiga diciéndome una serie de explicaciones que no entiendo, le digo donde estoy. La espero está vez  tratado de descubrir su rostro entre el gentío de todos los lados, porque en verdad no imagino por donde aparecerá, mientras me prometo que es la última vez que tengo la genial idea de esperar a alguien en un paradero para decidir de a dos dónde vamos, ergo sin planes, porque lo más importante es la agenda y la improvisación suele ser una aventura que te recuerda que la vida  también requiere una dosis de espontaneidad o medios planes de tanto en tanto. Similar a la silueta de aquella anciana  que  ha agotado  cuatro cuadras en tres cuartos de hora, su silueta parece despedirse saludando a mi espera, dos cuadras hacia el oeste.
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Llegó mi amiga y tras mutuas explicaciones y disculpas, decidimos cobijarnos en el Queirolo, no sin antes preguntarnos si era seguro, mientras nos reímos de la pregunta irónica, porque nada en esta gran ciudad es seguro, sólo ese momento de nuestro encuentro. Nos tomamos del brazo, hacia el Queirolo que a la distancia parece cerrado, pero a medida que nos aproximamos se revela… Caminamos ignorando los hedores que emergen de las penumbras, la soledad y abandono de aquellas calles, antes tomadas por pensadores, bohemios, poetas… guardamos silencio, quizás con la esperanza de hallarnos con los fantasmas de quienes en noches como esta, se juntaban a bosquejar este país.
Nos acogió el solícito servicio de siempre,  ubicándonos en una mesa para dos, en el salón de ingreso,  porque los siguientes habían sido tomados sólo por bebedores frecuentes,  nos sentamos, advertimos algunas mujeres salpicadas, aun en este tiempo sigue siendo un lugar masculino a esas horas, una vez mas, me siento tan a gusto de invadir un lugar seudo segmentario, semi pacato y tan libre. Pedimos un vino y piqueo mientras la noche  se viste de fiesta y el telón corre… abrimos nuestra agenda y corazón, pero ese es otro cuento.


lunes, 28 de septiembre de 2015

MAS DE UN MILLÓN DE EXPOLIADOS EN FE, TIEMPO Y BOLSILLO



Si un tercio del millón 47,725[1] de habitantes de San Juan de Lurigancho (SJL), que transita mínimo dos veces al día por la Av. 9 de Octubre que lo une el distrito del Rímac   y atravesándolo, con el centro de la Lima Virreynal. 
Renunciarían a ser contemplativos, se despertarían un día de estos, con tanta energía, indignación y  adrenalina  que resolverían en menos de una jornada,  los cien metros de brecha en una obra suspendida para unir la vía Surco y el Río Rímac. 
La línea amarilla,  en el más breve trecho de su trazado, se entronca con la principal pista de acceso y salida del distrito más poblado de Lima que hoy es su principal escollo. Tras superar varias escarnamusas entre poderes locales[2], fue instalada sólo por tres meses, el pasado 6 de agosto cumplió doce[3] , mostrando una vez más que la proyección de una obra pública, puede extenderse al infinito y culminar tras más de dos décadas[4], sin que nadie diga ni haga nada.

http://betinforma.blogspot.pe/2008/08/caos-vehicular.html
Las/os transeúntes del mayor distrito de Lima, en su papel de usuarios,  viene siendo despojado de su fe en el progreso, tiempo, paciencia y dinero, por dos obras arbitrariamente ejecutadas: vía línea amarilla y vía túnel Santa Rosa. Debido a que los promotores y gestores públicos se han desentendido de su básica responsabilidad de autoridad local, como es, considerar y reducir a su mínima expresión el impacto socio-económico-ambiental de una obra en la población afectada. Olvidando que esta práctica es también  la carta de presentación ante 650 mil 163 electores de SJL y el impacto de su pobre actuación local de quienes aspiran a ser gobierno nacional en algún momento de su enajenada ambición política, sin duda colocan sus posibilidades en la frágil memoria del elector al momento de decidir.
El problema del tránsito, al ingreso/salida de SJL es un ejemplo que pinta de cuerpo entero la capacidad de gestión del gobierno metropolitano a manos de dos gestiones en poco más de una década (12 años). El  periodo de gobierno actual(2015-2018), ha extendido su berrinche de poder hasta un estado de voluntad política vegetativa, deteniendo la obra[5] de la línea amarilla (denominar así durante su primer gobierno 2003-2010) o rio verde (como lo renombrara su sucesora 2011-14). En evidente desquite simbólico de su ex colega, que en su momento, inmovilizó su obra emblemática en SJL: Túnel Santa Rosa[6].

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Cada quien desde su perspectiva,  esgrime argumentos para justificar el cuestionable comportamiento de gestión local en una[7] y otra obra[8]. Pueda que los problemas vayan por otro lado[9], pero la escasa reflexión responsable sobre las misma impide un diagnóstico acertado y una solución propicia en sus manos. En cambio el argumento de uno es contra el otro, posiblemente alguno tendrá mayor asidero técnico y financiero, sin embargo, ambos dejaron de tomar en cuenta en su decisión  y actuación sobre el problema de tránsito y transporte, el impacto en los tiempos, paciencia y aguante de mujeres y hombres usuarios(as) de la vía, que independiente a sus edades, ocupaciones e ingresos pierden hasta dos horas para transitar poco más de dos kilómetros (Ovalo de ingreso a SJL y la plaza de Acho)[10] que en otros tiempos y condiciones implica un promedio de cinco minutos.
Cualquier pasajero que observa  el caos en la Av. 9 de octubre,  desde la ventanilla de la línea 1 del tren eléctrico -durante los 10 segundos que le lleva rebasar el trecho de atalaya-, sin lugar a dudas, bendecirá a quien se le ocurrió extender la ruta del tren a SJL[11] y no a Comas como lo había proyectado originalmente el APRA[12]. En esos segundos, para quien mira el caos  bajo sus pies, reeditar su percepción del Presidente de turno como un acertado Estadista, condición que se acrecienta cuando visualiza la línea 2[13] y sonríe con esperanza  cuando imagina las futuras 6 líneas[14] interconectadas  y funcionamiento; abreviando distancias, tiempo y estrés, al igual que ese aparato  que no se aparta de sus manos y sin  el cual no imagina la vida.
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En este punto se convence, que Ollanta Humala es su mejor presidente y cual arte de magia se evapora de su imaginario todos los errores, desaciertos y escándalos. Emerge como el salvador de las 10 millones de habitantes de la mega ciudad de Lima que se transitan de cono a cono y del centro a la periferie  en viajes que asemeja tiempos  interprovinciales. Rebobinar el caos que guardo su retina, en tanto se siente privilegiado(a) junto a 340,000 usuarios(as)[15] que día a día han dejado de sumarse al caos y embotellamiento de Lima la Horrible[16]. Y especialmente él o ella de haberse  alejados de la trampa entre Tres Compuertas y Piedra Liza. Luego de colocar a Humala casi a nivel de visionario estadista, San Martín, Santa Rosa o la Sarita Colonia, gracias a la percepción general tan popular como egoísta de santificación, según la atención y satisfacción de su necesidad personal. Se serena deja que pensamiento crítico, social y colectivo retorne, pronto descenderá del tren para ganarse los S/750 nuevos soles mensuales que hoy le alcanza para transitar ese largo trecho desde Bayovar hasta el Parque Industrial deVilla donde tiene otros sueños, cada día más cercanos,  porque invierte en ello sólo un tercio de lo que antes del tren hasta SJL invertía, esa es su realidad y el caos es sólo un punto que puede ver brevemente y desde lejos.
Mi ser reflexivo imaginario se aleja y emerge ante mí, un cúmulo de preguntas sobre el posicionamiento cuasi natural y resignado de un problema en la vida diaria de más de más de 300,000 personas que circulan sostenidamente día a día entre SJL y el centro de Lima.
¿Qué es lo que ha marcado y cincelado en nuestra psiquis de peruano(as) para bajar la cerviz, ser más individualistas que los norteamericanos, agredirnos entre agredidos. Llenarnos de rabia, ira e impotencia ante un abuso sin enfrentarlo en su origen y resolverlo. En cambio desplazarlo hacia los más cercanos vulnerables descargándonos con el más débil que se encuentra cerca: niño(a) anciano(a) mujer, joven, ambulante, cajera(o), cobrador(a), dependiente?
¿Cómo se hace posible, que una obra cuyo impacto económico y social previsto para 90 días, con una  extensión máxima  a  120 por contingencias. Se instalara 411 días y nadie diga ni haga algo para poner fin a la tortura diaria de peregrinación automovilístico?
Si lo que más le duele a una persona del siglo XXI es que le metan la mano al bolsillo y expolie ¿Por qué no dice nada el transportista cuyo costo se eleva en 1200% al invertir 60 minutos en un trecho que implica no mayor a 5? ¿Por qué no dice nada la persona de a pie, la autoridad, las instituciones que tienen el mismo impacto con afectación de sus vidas y haceres?
Y emergen algunas probables explicaciones tan libres como suele ser mi imaginación;  vasta como mi experiencia y conocimiento de lo que somos como país. Lo primero, se acerca a la mirada histórica que suele acompañarnos a quienes tenemos enfoques de proceso que no es lo mismo que memorística. Pueda que una de las explicaciones esté en nuestra herencia genética de colonizados(as) no sólo en el territorio sino en el pensamiento, que se engendró con la conquista en nuestros antepasados(as) transmitiéndonos cuasi naturalmente nuestra condición de sometimiento, silencio, invisibilidad para no llamar la atención, haciéndonos parte del paisaje exótico. Tara que atesoramos sin conciencia de ello, como el cáncer que sólo advertimos cuando no hay nada más que hacer que convivir y resignarse a morir con él. Con una práctica de sometimiento -aún cuando los de afuera, digan que se es valiente, pero en verdad es de descuento-. De ser el aguante y silencio ante el atropello es una herencia genética, solo hay dos vías: nada más que hacer, acomodarse lo mejor posible y resignarse ó extirparlo aun cuando se muera en el intento.
Pueda que la explicación no sea tan dramático, que nuestra actitud silente limitando con el servil, esté fundido en nuestras costumbres, se encuentre en los entramados de nuestra cultura de silencio y resistencia. Para unos, indicador de heroísmo y para otros poseemos alma y vocación de esclavos, al punto que sólo duerme tranquilo cuando tiene un amo que “lo protege”, sea este español, militar o caudillo, de allí los aplausos a un gobierno autoritario abierto o encubierto. En este caso hay esperanza, puesto que toda práctica cultural no es estática, se recrea e inventa constantemente a sí misma. En algún momento, emergerá esa fuerza que nos transforme en ciudadanos y ciudadanas que se respetan. O bien como se trata de una construcción social, la conciencia de ello lleve a su cambio consciente, sólo hay que esperar, donde la  trampa es la incertidumbre acerca de cuándo ocurrirá.
Una tercera razón podría estar sostenida en la actitud pragmática, que se ha ido instalado en nuestro modo de ser y hacer. Antes de los setenta, asociado con la viveza criolla. Luego de los ochenta donde todos(as) somos provincianos(as) de primera a cuarta generación, tras el desborde de la ciudad por el campo. Ergo Pepe el vivo fue desplazado por una convivencia pluricultural: chicha, combi, ambulante, informal, pirata, choliwoodense, digital e inmediata, que se sobre estimula durante los noventa hasta sintetizarse en utilitarismo e indiferencia donde el mal de muchos es inexistente, en tanto resuelva y satisfaga el interés individual. Hay muchas ilustraciones que seguro se nos representan a cada uno(a) de esta actitud  en nuestra vida cotidiana y en la relación con el otro, que sin duda forma parte de la reflexión de cada mujer y hombre de esta gran Lima, que no dista mucho  de las otras grandes ciudades del país.
Y queda una cuarta probable explicación, aquella que tras el dedicado esfuerzo de políticos(as) ha modificado el contenido y significado de la política. Provocando que nombrarlo sea una mala palabra o sospechosa conducta. La mayoría la rechaza expresa e implícitamente; consciente e inconscientemente; a media voz y a gritos cuando se reconoce como “apolítico(a)”. Nuestra escasa práctica política de ejercer la democracia en su más amplio significado y contenido, como es radicalizándola para apropiarnos de derechos y asumir obligaciones. Superando la comodidad no comprometedora de creer, defender y reproducir  la democracia representativa que se ejerce una vez cada 4 y 5 años. En algunos(as), con el  auto-convencimiento que ello se puede trocar por una lata de leche, un pote de detergente, un paquete de galleta y hasta la promesa de robar menos.
Luego de participar a regañadientes y cuasi penitentes colocamos nuestro voto en el ánfora y casi al mismo tiempo, renunciamos  a la posibilidad de ejercer democracia participativa, vigilante que nos hace co-rresponsables de la sociedad en la que vivimos y todo lo que acontece en ella. Esa renuncia y actitud de ‘yo no fui’, ‘no sé’, ‘no opino’. Impide decosntruir a la autoridad y el Estado (mirando con atención en sus partes y mecanismo de funcionamiento), para reconocerlo no como entes enajenados de nuestra voluntad, sino sujeto a ella los 1440 días de un gobierno local y 1800 del gobierno nacional, pidiendo cuentas y señalando nuestra opinión, que permita luego de ese periodo renovar o quitar confianza.
En este punto nace mi esperanza. La mayor sanción a un partido y líder político es no volverlo a elegir, para que recuerde que quien da poder también puede quitárselo. Y por tanto la provisión de autoridad antes que un cheque en blanco, es un convenio de compromiso de servicio y desprendimiento favor del bien común.
Sin duda el ejercicio de la democracia radical, ad hoc a las necesidades de nuestra sociedad es aquella que más nos cuesta construir, asirnos de ella mantenerla y recrearla en nuestra mayoría. Sólo recordamos que es posible cuando hacemos uso de ella en momentos donde la voz alerta de nuestra reserva moral -constituido por los jóvenes de edad y espíritu-, apuntan hacia los excesos o embriagues de los poderes del Estado cuando deciden violentarla.
¿Y dónde se encuentra y descansa esta reserva moral e indignación ciudadana en SJL?, ¿Por qué no eleva su voz cuando se producen este tipo de atropellos como el bloqueo del tránsito que nos desquician la paciencia, revienta los bolsillos, sustrae nuestro tiempo? ¿Quién se decide a decir basta ante la angurria, miopía y esquizofrenia de las autoridades de turno, sea para impedir, retrasar, ningunear o sólo ignorar una situación que afecta a un millón de personas?
Pueda que esté en ebullición como un volcán o saliendo de su cueva de hibernación. Quién sabe, si recupere su propio vertiente, como sucedió conmigo, esta madrugada que suspendí la lectura de un trabajo para ayer, a cambio de escribir estas líneas.
En este tiempo el modo de indignarme es traducir mi pensamiento y sentimiento en texto, en esa práctica circular del ser humano, que es escucharse de tanto en tanto. Sin duda también es el primer paso, para sumarme a quienes decidan resolver este y otros problemas que nos atraviesan por todos los costados.




[1] http://www.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/publicaciones_digitales/Est/Lib1095/libro.pdf
[2] http://diario16.pe/pdf/30-11-2012.pdf
[3] http://peru21.pe/actualidad/via-evitamiento-restringen-acceso-obras-viaducto-2194785
[4] http://dedomedio.com/politica/el-tren-de-garcia/
[5] http://elcomercio.pe/lima/ciudad/vecinos-sjl-protestan-abandono-obras-viaducto-noticia-1802811?ref=flujo_tags_184081&ft=nota_4&e=titulo
[7] http://elcomercio.pe/noticias/proyecto-linea-amarilla-192894
[8][8] https://es.wikipedia.org/wiki/T%C3%BAnel_Santa_Rosa
[9] http://elcomercio.pe/lima/obras/crisis-economica-oas-pone-duda-obras-viales-lima-noticia-1802983?ref=flujo_tags_184081&ft=nota_3&e=titulo
[10] http://peru21.pe/actualidad/via-parque-rimac-9-octubre-plan-desvios-san-juan-lurigancho-2194911
[11] http://elcomercio.pe/lima/sucesos/ir-sjl-ves-tomara-45-minutos-segundo-tramo-tren-electrico-noticia-1399718?ref=flujo_tags_514046&ft=nota_87&e=titulo
[12] http://apra-global.blogspot.pe/2008/05/situacion-y-perspectivas-del-tren.html
[13] http://www.proyectosapp.pe/RepositorioAPS/0/2/JER/LINEA2_TREN_ESTUDIOS/A9_Factibilidad_Viable/A_9_1_vol_I_RE.pdf
[14] https://limaeslinda.files.wordpress.com/2014/04/metro-de-lima-lc3adnea-2.png
[15] http://larepublica.pe/impresa/sociedad/777-metro-de-lima-solo-con-orden-se-evitara-el-colapso-del-sistema
[16] http://www.casadelaliteratura.gob.pe/?p=15011

jueves, 21 de marzo de 2013

PENSANDO EN VOZ ALTA

En las elecciones municipales del 17 de marzo, me tocó ser parte actuante, para mí no fue emocionante como sucedió entre septiembre y diciembre 2010. La realidad de la praxis concreta diluyó mi entusiasmo cuasi inmediatamente después de las elecciones de entonces. Aún así intenté en su momento, compartir mis percepciones y propuse una red de mujeres que mantuvieran vigilancia ciudadana activa “mujeres enredadas” se me ocurrió y quedó como anécdota en algunos recuerdos.
Durante los primeros meses del 2011 vi con tristeza y mayor decepción, la concreción de mis temores pueda que viscerales para algunos/as, pero respondieron a la evidente práctica inexperta en gestión local, así como gestos y actos de la autoridad confundida con liderazgo de actor político. Estas elecciones espantaron a mi esperanza de cambio, mostrándome que era más de lo mismo, con las variantes de algunos ires y venires en afirmación y retracción en expresiones que están registrados para la historia, lo que no puede perdonarte la era digital es un exabrupto o un desliz comunicacional.
Una electora ubicando el centro de elección usual modificado
El domingo venció a mi desinterés cívico, el universo, sentí desde un inicio mucha resistencia a hacerle el juego a quienes siempre han tenido al país en sus manos, quienes establecen el margen de nuestras decisiones, colocándonos contra la pared para optar por lo menos malo, lo mediocre, el espejismo de una nueva forma de hacer gobierno. Ya una vez voté viciado cuando la consigna de todos/as era votar por Fujimori, me felicité por ello prontamente, aun cuando debí soportar en su momento la presión y el adjetivo de francotiradora. En las presentes elecciones  la entrega de la credencial a domicilio me mostró que esta vez debía no sólo decidir sino actuar.
A medida que transcurrió el tiempo y la dinámica del contexto electoral, descubrí que mi sentimiento no era extraño ni aislado, era el sentimiento común, se desprendía de la conversa de los miembros de mesa, los murmullos de la cola -que en realidad fue escuálida, concentrándose  a primera  hora y final de la jornada-, del temor de los personeros por el NO y la seguridad insultante del SI, de los sentimientos y resentimientos humanos asociados al rito de la elección que espero sea el último al ser sustituido por el electrónico.
¿Por qué?
Porque a diferencia de las zonas medias y altas de Lima, en San Juan de Lurigancho, el distrito más populoso  y con el mayor número de electores,  donde se ubica mi mesa electoral pude advertir una movilización urbana caótica. Un traslado zonal que un día cualquiera suma como máximo S/.2.00 se elevó a S/.10.00 y distancias que se mueven entre de 10 a 30 minutos se concentraron entre 30 y 120 minutos.
El embotellamiento y las condiciones de transporte mostraron el caos que grafica vivir bajo la ley del más vivo y cuán lejos parece estar la modernización del transporte urbano. Transformando un gesto cívico en una tortura, especialmente para los más jóvenes, impedidos/as y adultos/as mayores, que del lado sur debían desplazarse hacia el norte del distrito y viceversa... no hay análisis político que aguante, es preciso cruzar varios factores y elementos que emergieron a lo largo de la campaña y durante su cierre de los a favor y en contra. Junto a los eventos que jugaron en desmedro de la gestión edil, donde el argumento de avance en el ordenamiento del transporte fue hecho añicos con la experiencia empírica concreta como se dice en sociología, por el caos para el desplazamiento vehicular.
Sin añadir a ello, la carga de trabajo que debió enfrentar los miembros de mesa, especialmente en centros educativos no tan privilegiadas como él me tocó (urbano, privado, primer piso), en otros debieron culminar el conteo en penumbra, con muchas dificultades, habrá que mirar en detalle la data de los resultados finales.
Los resultados de un voto de gracia cruzado con la condena de los aliados y el resurgimiento de los otrora vencidos, confirmaron mis percepciones y sentimientos  de una común y corriente ciudadana, el análisis profesional vendrá luego cuando sea posible procesar los resultados finales, apreciar tendencias, concentraciones, dispersiones, correlaciones. Será importante observar las dificultades de registro y nulidad de las actas que en este momento no es mi preocupación.
¡Claro que hay ganadores y perdedores!, aun cuando la consigna sea que todos ganaron y ganó Lima, es sin duda una frase que espero no sea cliché o un auxilio político de momento. Para quien quiera ver que vea y quien quiera enmendar que lo haga.
Ganó:
  • La resistencia a ser cómplice de las razones inconfesas que movilizaron la revocatoria desde el primer día de la elección noviembre 2010.
  • La fe y movilización de quienes se sumaron a la campaña aun cuando no pudieron transmitir con claridad los riesgos de sólo marcar por el No sin discriminar, olvidando que la revocatoria despegó con dos tercios de la población en favor, que de modificar su decisión no lo haría en 360°, sólo así se etiende en parte, que optó por salvar a Susana y castigar a sus regidores.
  • Los/as perdedores de noviembre del 2010 no sólo fueron reconocidos, sino resarcidos con su ratificación, allí funcionó bien no sólo la consigna -si en realidad la hubo me resisto al maquiavelismo, aunque todo es posible en política- sino la capacidad de comunicación y expresión del SER y HACER en las oportunidades que lo tuvieron.
  • La habilidad y capacidad de una mujer política como Lourdes que perdió una batalla, pero tuvo el olfato suficiente como para colocarse al frente de su aliada de turno y ser soporte de su ex vencedora, asociarse como su mejor aliada, levantarse y tomar la oportunidad para optar por la alianza y sólo ella lo sabe con la prospección del 2016.
  • La apuesta por la institucionalidad y contrarrestar el panorama de pérdida económica para la derecha, sea directa o indirectamente a consecuencia del riesgo de estancamiento de obras en cartera que sin duda no se perdería a la larga, pero sus costos se incrementarían con el dilatamiento.
  • La lectura de la población ante los últimos audios que demostraba quien estaba detrás de la revocatoria. Graficando una vez más que el pueblo puede perdonar el pecado pero no el escándalo, puesto que implica tolerar le restrieguen su complicidad con la inmoralidad.
  • La oportunidad para una alcaldesa que se queda sola en su laberinto, para depender y gobernar con quienes fueron sus oponentes de origen... colocándose en la historia como primera mujer elegida, revocada y ratificada democráticamente, dependiendo de ella y quienes la rodean, lo que se escriba hasta el 2014.
Perdió:
  • La mañosa práctica politiquera del APRA, que lejos de enmendarse frente a la anterior sanción electoral, creyó que podía restregarle en la cara al elector que es un inepto, cuasi fronterizo a quien es posible manipular con las viejas consignas y voceros de siempre.
  • La mafia fujimontesinista-solidaria que luego de creer que tenía todo ganado, ve no tan fáciles las elecciones del 2016 por cuanto concentrará sus fuerzas en los distritos donde ha logrado mayoría, los conos donde deberá actuar con mayor decisión tanto el gobierno nacional como provincial.
  • La idea "No importa que robes si haces algo",  contrarrestada con la transparencia viable aun cuando sea mayor el costo en tiempo y rédito político, depende de cuánto se invierta para que esto se transparente y revalore.
  • Quien dice No queriendo decir Si, atribuido machista y sexualmente a las mujeres, es en realidad una práctica tolerada, estimulada y reproducida en la política, donde el futuro candidato/a siempre niega que lo será hasta el día que arranca el proceso electoral.
  • Las viejas estrategias testaférreas de política, mostrando descarnadamente al tonto útil promotor de la revocatoria, despreciado por sus promotores y transformado en un actor con opinión en el límite del show.
  • Las/os ilustres desconocidos que serán destituidos de sus cargos de regidores, para algunos/as es debut y despedida, para otros una raya más al tigre.
Prospectiva:
  • Queda poco más de un año para cerrar este periodo de una muerte anunciada y una vida prestada a la primera experiencia de gobierno local democrático en manos de una alcaldesa, que emergió de la rabia electoral por el desprecio a su voluntad, desde la candidata favorita, olvidándose inmediatamente de sus electores mayoritarias/os, como lo ha reconocido no hace mucho, quien sabe por un arranque de inspiración electoral, de no ser así, es su reto gobernar eficiente y transparentemente, concertar y dialogar con los más pobres que son los más indignados, veremos si eso sucede y no más populismo y asistencia.
  • Ha sobrevivido a la revocatoria, gracias a la mano invisible que hace de la clandestina interceptación comunicacional su poder. Los mudo-audios fue el salvavidas de una alcaldesa que llegó al gobierno local entre otras cosas gracias a otros audios, la teleaudiencia y la movilización esperanzada de mujeres que hoy no se ven representadas.
  • Habrá que aprender algo de este factor reiterado en la vida política del Perú como son las herramientas comunicacionales: un video auto dinamitó el decenio de un sistema, mostró la corrupción aprista y en este tiempo jugó bien sus cartas dos veces a favor de la alcaldesa electa ¿Le pasara factura en algún momento? Lo ha dicho incansablemente no ha sabido transmitir lo que hace, por cuanto deberá concentrarse en hacerlo bien y no patéticamente como fue el gráfico modo de relación entre las mujeres de San Juan de Lurigancho y las mujeres de la Molina.
  • Gobernar con una ancha base es el lema de hoy de quien no pudo hacerlo con sus propios aliados de inicio, rompiendo a penas se calentaba el proceso y se afirmaba las oportunidades. Pueda ser en verdad, que toda posibilidad de gobierno nuevo no puede hacerse sin la "sapiensa y recursos de quienes siempre gobernaron", tensando el compromiso de gobernar con todos hacia los convencionales.
Tal como dije en el 2009 a un aspirante a elegible y hace poco a una amiga, el futuro del país o de Lima, no depende de una persona, aun cuando muchos con osadía lo señalan, porque ni se va a caer, ni va a detenerse, eso sólo es una alegoría.
El país ni Lima nunca se ha  detenido, puede ser que haya caído en crisis, recesión y/o recuperado, pero jamás dejado de funcionar. Ni en los peores tiempos donde fueron tiranos sus gobernantes y las autoridades locales eran elegidas a dedo, en esas condiciones fue elegida la primera alcaldesa Ana María Fernandini de Naranjo (1902-1982). Lima estuvo cuando llegamos y seguirá cuando nos vayamos, a veces sin darnos cuenta asumimos términos mesiánicos y de endiosamiento.
Como decía antaño la madre de mi amiga de Doris, "Cada quién tiene lo que con esfuerzo se ha ganado", especialmente para quienes han hecho de la política un modus vivendi sin lealtad, compromiso y ética. Si por alguien lo siento es por el teniente alcalde Zegarra, un joven político que espero sea su bautizo y aprendizaje antes que debut y despedida. También, por las jóvenes generaciones que fundaron en este siglo más de un partido, para hipotecarlo en manos de viejas figuras sino prácticas politiqueras con las mismas mañas.
También lo siento por algunos jóvenes que intentan continuar los pasos de sus generaciones previas con sus activos y pasivos, como sucede Luis Felipe Castillo –para quien promoví y voté por su revocatoria-, cuyo significado simbólico de ser el más revocado tendrá algún impacto en otros de su misma línea, que seguro nuestros amigos/as culturalistas podrán ilústranos.
Y también los siento por quienes fuimos miembros de mesa, porque si no hay voto electrónico volveremos a invertir un domingo en octubre como todo parece indicar, en nombre de una democracia cada día más estrecha, controversial y más nebulosa.

viernes, 10 de junio de 2011

MEDIDAS DE SEGURIDAD O RENUNCIA A LA CONVIVENCIA

Medidas de seguridad le llamamos al modo de reducir cada vez más el espacio para la confianza, la libre circulación, convivencia, la civilidad, el intercambio, la interacción, el cuidado del otro, el reconocimiento y valoración de la diferencia, las opciones y prácticas, por las cuales dejamos de vivir en cuevas y ermitas.

Me resisto cada vez más a enmurallar, enhalambrar, enrejar, los espacios donde habitamos para dormir tranquilas/os.

Me resisto a que las veredas sean invadidas por cocheras y sólo dejen el espacio para transitar a vehículos.

Me resisto a pensar que no hay otro modo de vivir este tiempo que no sea, ocultándome, encubriéndome, protegiéndome, siempre en riesgo, mientras crece y se expande el estrés.

Me resisto a no contemplar un atardecer y caminar por la calzada cuando la noche crece, las luces se encienden y disfrutar de esa vida nocturna con sus misterios y promesas de confidencia de amigas/os que dejaste de ver, luego del cual caminar sola/o, tomar un taxi, un bus o un colectivo y llegar sin novedad a tu destino.

Me resisto a que mi hija/o, mi nieta/o, el hijo/a de mi hija/o, no pueda experimentar la vida de día y de noche, confiando en que vive entre seres humanos con similares valores que le dé espacio para ocuparse de imaginar y construir nuevos sueños, al estar liberada de miedos, desconfianzas, riesgos y tragedias.

Me resisto a creer que la delincuencia tenga capacidad de organizarse, mientras cada una/o inventamos nuevas formas de protección y restricción individual, logrando sentirnos seguros/as sólo mientras validamos nueva forma de seguridad.

Me revela que nuestra perspectiva de relacionarnos en el futuro sea solo virtual, porque cada quien se parapetó en su bunker mientras la calle se transformó en tierra de nadie.

Me duele profundamente que mientras el mundo evoluciona, donde el tiempo y la distancia empequeñece, nuestra capacidad de protección comunitaria y de convivencia saludable se difumine.

Parece un sueño que hasta fines de los ochenta, viajaba no muy lejos, para hallar sitios como Végüeta en Huacho, Canta, Santa Clara, el pueblo Surco (Matucana) donde las puertas eran abiertas y acogían al forastero y qué decir del Perú profundo. Cuánto queda de ello... pueda que solo mis recuerdos porque la delincuencia se instaló en nuestras vidas, lenta, efectiva e inadvertidamente.

Primero se perdió el pan y la leche de nuestra puerta y crecieron las compras semanales, la necesidad de una refrigeradora más grande, mientras menos numerosas eran nuestras familias y más pequeñas las viviendas al punto que hoy son una caja que va de 50 a 90 metros, a muchos metros del piso con unas macetas de bonsái como jardín.

Luego desaparecieron los maceteros y las plantas que mas queríamos, cercamos el jardín y en el caso más drástico extendimos la vivienda hacia la vereda, llenamos de cemento, construimos un espacio comercial o simplemente nada sólo paisaje gris y de desprotección al transeúnte.

En el mercado se evaporó nuestra bolsa de compras o alguien nos golpeó la mano para llevarse el monedero del diario, mientras todos miraban sin hacer o decir nada, provocándonos sentimiento de orfandad y desprotección antes que de pérdida y robo. Dejámos de ir al mercado del barrio, para usar autoservicios, renunciando a la calidez de la sonrisa, el intercambio, la familiaridad y relación humana con nuestra casera/o, el regateo y la yapa, a cambio de una máquina o un expendedor uniformado, adusto/a, agotado/a por horas de trabajo ingrato y un incremento en nuestro presupuesto.

Poco tiempo después nuestro perro consentido desapareció, sufrimos tanto que no conseguimos otro sustituto y nos quedamos con el nido abandonado cuando hjos/as se fueron, sin poder comunicarnos con vecinos cuyas paredes eran tan altas o gruesas como las nuestras.

Algunos/as insistimos en convivir con un nuevo perro, pero cuando lo hicimos, tomamos nuestras precauciones para no perderlo y sufrir nuevamente. Dejamos de darle amor, fuimos severos y agresivos hasta lograr que fuera rabioso, se defendiera y nos defendiera, no contentos con ello dejamos de preferir al perro común y creamos un mercado para el Pitbull y Doberman. Si nuestro entrenamiento fue perfecto, ellos cumplieron su cometido, se transformaron en fieras salvajes que no sólo atacó a un vecino/a independiente de su edad sino también se volvió en contra nuestra.

Algunos/as aprendimos la lección, reconocimos que nuestro error fue la fuente del entrenamiento basado en el dolor y la presión despertó la fiereza animal y desistimos. Otros descubrieron en ese proceso su propia dimensión perversa e hicieron de esa práctica un producto comercial del cual usufructuar, se crearon los centros prohibidos que alimentan y acrecientan los bajos instintos de seres que desplazan su propia rabia hacia animales que no eligieron ser en lo que fueron convertido, mientras otros pagan y disfrutan, anidando en su alma nuevas formas de relaciones violentas.

Un día despertamos y el carro que siempre quedó en la acera, perdió sus llantas, construimos o buscamos una cochera. Pero cuando el carro del vecino y todo aquel que se quedaba en la calle desaparecía, contratamos un vigilante. Y cuando esto fue insuficiente, vendimos la casa y nos mudamos a un condominio completamente cerrado con cochera, vigilante, jardín, sala y parque compartido por cuanto nuestra vivienda a penas tenía espacio para comer, asearnos y dormir.

Una de esas tantas veces que fuimos de visita larga a amigos o parientes, al retornar nuestra puerta principal había sido violentada y se habían hurtado el televisor y uno que otro artefacto. Colocamos una sobrepuerta, nueva chapa, cuatro seguros y un cantor, no volvimos a salir por mucho tiempo toda la familia y por más de dos horas.

A pesar de ello un día despertamos y nuestra casa estaba vacía, allí construimos un muro que mató el jardín, colocamos circuitos cerrados, enhalambramos o enrejamos. Y cuando dejó de ser solo nuestro caso cerramos la calle, luego la avenida y terminamos enrejando toda la urbanización, el barrio. Cuando se complicó nuestro propio tránsito fue necesario contratar a quienes velen nuestras noches y cuiden nuestros días, conviviendo grotescamente, dos mundos de suficiencia y cuidado y otro de carencias, servicio y sin vidas familiares puesto que perdieron los sábados y domingos. Aun así sufrimos ya no robos sino asaltos con víctimas y dolor nuestro o vecino.

Un día descubrimos consumiendo marihuana a nuestro hijo/a, hablamos con él o ella mientras culpábamos a sus amigos. Lo cambiamos de colegio, reducimos contactos con sus amigos. Cuando menos lo esperábamos, fueron desapareciendo las cosas de la casa una plancha, una licuadora, un reloj. Pensamos que fue la última visita. Cuando volvió a suceder creímos que era la trabajadora del hogar pese al tiempo que mostró su honradez, total uno nunca deja de conocer a las personas. La despedimos llena de sospechas y sin certificado de trabajo que alivie su desempleo, consiguiendo a otra con medidas de seguridad y recomendación intachable. Aun así se perdió nuestro dinero y las cosas del vecino. Y cuando nos dimos cuenta, era nuestro hijo/a que había fugado con la hija/o del vecino. Intentamos rescatarlo/a, tuvo éxito el vecino, el o la nuestra desapareció en los brazos de la noche y la droga hasta que lo detuvieron asaltando. Aun así lo o la apoyamos moviendo todos nuestros contactos, sobornando a policías, jueces y todos los involucrados en su sanción. Hasta lograr su libertad, momento desde el cual no hemos vuelto a saber de él o ella. Mientras nos resistimos a pensar que su dependencia y habilidad lo haya transformado en jefe/a de una banda, sólo el tiempo despejará nuestra incertidumbre.

Cuando secuestraron al hijo/a del vecino, a un pariente y vimos que era inseguro el barrio e insuficiente nuestros esfuerzos por auto protegernos, ahorrar y pagar seguros para cuando nos tocara lo mismo –con más horas de trabajo y menos tiempo en nuestra casa y familia-. Nos cambiamos de barrio, pensando que la vulnerabilidad era personal y familiar, poco duró la sensación de seguridad, cuando una mañana una banda ingreso a la casa nueva y secuestro a toda la familia. Nadie pudo ayudarnos, porque estaban todos a su vez preocupados de autoprotegerse, y porque en zonas residenciales no es de buen gusto tampoco inteligente, saber que le pasa al vecino.

Más adelante dejamos de transitar calles peligrosas, horas peligrosas, lugares peligrosos, amigos sospechosos, prácticas riesgosas... y fuimos cediendo palmo a palmo la ciudad al peligro, la amenaza, inseguridad, al monstruo que devora insaciable nuestros miedos y se agiganta, hasta moverse con total impunidad y descaro, mientras miramos y rogamos aterrados que no seamos nosotros/as sino el otro la víctima.

¿Cuánto más debemos ceder para sentirnos seguros por esfuerzo propio, hasta descubrir que es un problema de toda/os, que si dejamos de crear mitos, temer a ejercer prácticas solidarias y de reacción colectiva contra el hurto, abuso, violación de las leyes, a establecer redes de confianza y creer en otra/o, que podremos recuperar nuestra calle, barrio, distrito y país si así lo decidimos poniéndonos de pie y somos más defendiendo el cuerpo y la vida, haciendo cumplir las reglas y velando por el cumplimiento de las leyes?

¿Cuándo comprenderemos que nuestra tendencia a creer que sólo nuestra seguridad y bienestar importa. Que está en manos de otros crear las condiciones y una ciudad segura, mientras ellos descubren que nuestros miedos y pusilanimidad es buena fuente de poder y corrupción?

Cuando asumiremos un compromiso activo de todas y todos como uno de los caminos para contrarrestar la inteligencia, estrategia e incremento de la delincuencia. Que si lo descubrieron otros hermanos y hermanas del Perú profundo?

¿Cuándo nos asumiremos sujetos sociales con responsabilidades colectivas que aseguren convivencias seguras, amigables y humanas, ejerciendo responsabilidades y derechos para que se cumplan las convenciones y pactos de iguales que rompemos cada vez que nos conviene, creando el cultivo para la reproducción y profundización de esas violaciones hasta el desprecio por la vida humana?

¿Cuándo usaremos las herramientas que tenemos a disposición para incluir a todas y todos mientras nos despojamos de nuestro nuevo revestimiento de fieras urbanas, parapetadas en la búsqueda individual de seguridad, placer extremo?

¿Tendremos capacidad y oportunidad de reaccionar a tiempo antes de extinguirnos fruto de nuestras medidas de aislamiento y seguridad individual o involucionar y alejarnos de todo para habitar la tierra lejos de todo y todos con el único propósito de vivir sin vivir?

lunes, 6 de junio de 2011

MARCHA, MADRE, NIÑO Y CUENTO

Eran pasadas las cuatro de la tarde del veinte y seis del mes de  Mayo perteneciente al oncenio del siglo XXI. Un tímida claridad de atardecer fue vencida por el firmamento gris, en una  mega ciudad de América Latina, renombrada a mediados del siglo XX  como "Lima la Horrible", por Sebastián Salazar Bondy(1) , despojandola ensayísticamente de su adjetivo orgulloso de "Ciudad Jardín" con la cual fu galardonad a inicios del mismo siglo, recubriendo su re-nombre de pila "Ciudad de los Reyes" por sus fundadores en el siglo XVI (2), intentando borrar las huellas de su nombre inca oriundo Rimác o Río Hablador.


Una madre y su menor hija se desplazan cerca al límite  de una de las arterias centrales de Lima: la avenida Abancay, quizás sólo a caminar o quizás hacia el emporio comercial proto Gamarra llamado “Grau”(3). En cuyas entrañas se combina el mercado formal e informal de la economía, reproduciendo en una micra el mercado neoliberal del país. En cuyo vientre conviven distribuidoras de productos de punta y “renovados” artefactos eléctricos. Calzado y vestido nacional e importado. Pequeñas, medianas y micro empresas comerciales y proveedoras. Los infaltables ambulantes re-bautizado como emprendedores/as. Y para darle el toque inclusivo a la economía de pobreza extrema, está el contrabando y la venta de ropa usada y la encubierta reducción de productos. En una palabra, el recurseo de una sociedad diversa, dispersa y extrema, que enriquece a unos cuantos y chorrea a cuasi todos.

A la altura de la cuadra diez de la avenida Abancay madre y su hijo se sorprende ante  una masa inimaginable de mujeres y hombres de diferentes edades, colores y atuendos, movilizados con pancartas, cartelas, banderolas, bombos y platillos mientras arengaban:

¡AQUÍ ALLÁ, EL MIEDO SE ACABÓ! …
¡POR JUSTICIA Y DIGNIDAD, FUJIMORI NUNCA MÁS!...

¡UN PUEBLO CON MEMORIA, NO ELIGE A UNA ESCORIA!...

¡LA JUVENTUD CONSCIENTE NO ELIGE A UN DELINCUENTE!...

¡KEIKO, FUJIMORI Y MONTESINOS, LA MISMA PORQUERÍA! …

¡UN PUEBLO CON CULTURA NO ELIGE DICTADURA!..

¡CON ESPERANZA Y DIGNIDAD, FUJIMORI NUNCA MÁS!...

¡FUJIMORI NUNCA MÁS!...

El niño sorprendido pregunta a su madre, ¿Mamá por qué hay tanta gente que camina? ¿Por qué gritan con fuerza ¡FUJIMORI NUNCA MÁS!?

La madre mira a su hijo, mientras miles de recuerdos vienen a su memoria, había querido olvidar, aquello que muchas veces trató de no mirar, escuchar, oler. Había querido pensar que fue una pesadilla o una película de horror, inscribiéndose en el mito del silencio y olvido, queriendo creer en que si lo malo y feo no se nombra, no existe, tampoco vuelve a suceder.

En algunos momentos de lucidez solitaria, enfrentada a su necesidad de vencer al terror de sus recuerdos había pensado que ya pasó, que pagó muy caro el haber creído que ella no era política, que otros decidieran la vida del país, de haber votado apenas cumplido los diez y ocho años por un desconocido que postuló a congresista y presidente sin ella darse cuenta, parecía tan bueno ese chinito que ofrecía honradez, tecnología y trabajo, inspirado en los principios de sus ancestros inkas “Ama Llulla, Ama Sua, Ama Kella”(4).

Despertó pronto al horror de la miseria, orfandad, temor, perdió a su madre víctima de una enfermedad del siglo XIII engendrado por la miseria, otras mujeres a sus padres, hermanos, esposo e hijos. Otros hombres a sus padres, hermanos, hijos, hijas y mujeres. Todos y todas habían derramado ríos de lágrimas por las vidas sacrificadas, algunos/as se volvieron humo por efecto de las llamas o porque nunca mas supieron de ellos/as.

Renunció por mucho tiempo a su fe, alegría y confianza, habiéndose tornado recelosa, desconfiada, egoísta, utilitaria. Se justificó tantas veces a sí misma afirmando que no fue su culpa que sólo sobrevivió con sus hermanos y hermanas. 

 

Cuando todo empezó ella sólo era una niña, fueron otros hombres y mujeres con experiencia, que se hicieron cómplices, prefirieron mirar y callar, aun cuando en el proceso debieron desprenderse a retazos de sus valores y principios, como quien lo hace con su piel. Debieron dejar atrás la herencia de sus ancestros, el valor del trabajo, la importancia de la solidaridad, el sentido de la justicia, el amor propio, la honradez, la vergüenza colectiva, la decencia, en una palabra la y la dignidad como pueblo.

La voz de su hijo alejó sus recuerdos –Mamá ¿QUIÉN ES FUJIMORI?, ¿POR QUÉ LA GENTE GRITA NUNCA MÁS?

Lo miró con ternura, temor y tristeza… no imaginó que sería este el lugar y momento para contar el cuento de una dignidad que remendó con las fuerzas que recuperó de su rabia, frustración e indignación, al igual que estos hombres y mujeres.

Venció a su última resistencia, el recuerdo de su padre, que en noches de hambre y penumbra espantada por las llamas de una vela, sentían llenarse de esperanza, sueños, valores a través de esos cuentos andinos de amor a la Pacha Mama, al Dios Inti, al valor de la verdad, la fuerza del Trabajo, la bendición de la honestidad, el mito del Inkari.

Se dijo así misma, que este era el tiempo de vencer sus miedos y sembrar la semilla de la libertad, decencia, dignidad y esperanza en su hijo. Se sumó a la movilización cogiendo su mano, mientras le decía…Hijo te voy a contar el cuento de ¡FUJIMORI NUNCA MÁS!, lo aprendí en medio de muchas marchas como esta.
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(1) Lima la horrible (1964) Sebastián Salazar Bondy , http://www.marcelfrank.de/lima/literatur/lima/limalahorribleindice.htm

(2) 18 de enero de 1535, fundada por Francisco Pizarro.
(3) Cuadras 4 y 5 de Leticia, 5 a 14 Montevideo y Grau.
(4) No mentirás, no robarás, no serás ocioso.