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miércoles, 9 de septiembre de 2026

IN MEMORIAM ROSA LANDAVERY GARCÍA

 

Con Rosa y Elvira, enero 2015

Rosa querida, acabo de saber que trascendiste a la inmensidad del universo, a transformarte en polvo de estrellas, incrementando la majestuosidad y brillo del infinito. A observarnos de tanto en tanto, con todo el aprendizaje y sabiduría que acumulaste en el devenir de nuestros días y otras vidas, quizás sonreirás con sorna a nuestros titubeos, aplaudirás nuestros aciertos y danzarás cuando identifiques el crecimiento de la conciencia, compromiso y visión de las mujeres de esta generación que nos despide una a una. Mientras se produce mi turno de hallarnos nuevamente, contaré una pincelada de nuestra relación y memoria, guardando los detalles, de todo lo  vivido y compartirmos.

Me quedo con ese fulgor en la mirada con el que transitaste esta dimensión y tiempo, que te permitió despejar la penumbra, adéntrate en la oscuridad y descubrir el brillo al final del túnel, transitando con firmeza hacia ella. Con tu fuerza para hablar voz alta y primera persona, sin dejarte atrapar por los cantos de sirena. Erguirte ante tirios y troyanos, para colocar la agenda de las mujeres organizadas en Comedores Populares Autogestionarios (CPA), sostener sus propuestas, movilizando al mar de mujeres para arrancar derechos. Al haber aprendido a lo largo de tu vida, que nada gratuito obtenemos como mujeres, independiente de nuestra condición, edad y clase, puesto que sólo se intensifican cuanto más expuestas y vulnerables somos.

Me quedo con tu sonrisa, que desplegabas sea como ironía o simple celebración y alegría. Esa alegría de vivir, convivir, partir y compartir. En medio del trajinar diario, los espacios de gestión colectiva de la sobrevivencia, la organización de mujeres, donde se cocinaba a fuego lento las agendas, estrategias y arengas. Se aderezaba la última información sobre medidas de represión, el termómetro político, las alianzas, que inspiraba tácticas para romper las barreras, desviar la atención y alcanzar objetivos. Con una pisca de canto que se hace himno.

Me guardo las emociones encontradas durante las jornadas de lucha, de temor a la represión vs. la audacia de la confrontación. La rabia para exigir derechos vs. la celebración por el tramo avanzado. De indignación ante la distorsión y desinformación del movimiento vs. nuevos y viejos canales de información innovados. De la parálisis ante el proceso de cooptación y desorganización impulsado desde el ejecutivo vs.  el ingenio para recrear y refundar nuevas formas de organización, influencia, entrelazamiento y crecimiento.

Me quedo con tu sabiduría, para enhebrar el ingenio de muchas otras mujeres, que transformaron el trabajo doméstico en contenido para develar la posición de discriminación, sometimiento, explotación y desigualdad de las mujeres, con mayor énfasis en el caso de las mujeres de sectores populares, que habían superado en jornadas de trabajo, a las mujeres de clase media que luchaban por visibilizar su doble jornada de trabajo producto de sumar al  doméstico y el trabajo remunerado.

En tanto las mujeres de sectores populares, asumían el trabajo doméstico familiar sobrecargado con el cuidado, extendiendo esa misma labor de cocina hacia lo colectivo, motor del comedor popular, estirando el reducido ingreso familiar mediante el aporte invisible de las amas de casa mediante el abaratamiento de la alimentación. El trabajo organizativo a nivel local, zonal, metropolitano y nacional, para cuidar y consolidar  lo contruido y defenderse del poder Explícito y aquel que reptó desde las sombras. El trabajo comunitario pro obtención de servicios básicos y de defensa, así como la exigencia de reconocimiento y valoración de las organizaciones de sobrevivencia al interior de la comunidad y la sociedad toda. La capacitación en distintas fuentes de conocimiento, necesaria para crecer en capacidad de gestión y organización, hasta alcanzar la autonomía plena, y sin apenas darse cuenta encontrarse a sí mismas en identidad y derechos.

Me quedo con tu modo de ser y hacer colectivo codo a codo con las compañeras, junto a mujeres que experimentaban contradictoriamente su rol de madre, que de un lado la sociedad e instituciones del Estado santificaban y por otro las privaba de mínimas condiciones para cumplir ese rol plenamente. Situación que tomaron con ambas manos para a partir del cumplimiento de la reproducción de la familia a través de la alimentación,  volcar la lucha hacia la defensa de la misma como derecho básico, agenda de lucha y defensa prerrequisito para asegurar a la vida y salud de las personas, exigiendo ante los poderes del Estado, la garantía de la seguridad alimentaria y nutrición adecuada según edad, sexo y actividad, como derecho humano. Y reinvindicando la condición y posición ciudadana al reconocerse como sujeto de derecho.

Fue en la despedida de Enma[1], que abrimos juntas nuestro cofre de memoria, al estilo de Gabriel García Márquez desde los hechos presentes hacia los pasados, pincelando la convivencia del cuarteto Enma, Elvira, Lucila y Rosa[2], en la lucha por el reconocimiento de las Organizaciones Sociales de Base, su aporte a la política de salud pública reduciendo el hambre, desnutrición y morvi mortalidad, tras el impacto de las medidas que sumió en la pobreza a más de 6 millones de peruanas(os) entre agosto de 1990 y diciembre de 1995.

Condición que las transformó en objetivo de la barbarie de Sendero Luminoso entre 1990-1995, colocando en la mira la vida de cada una, obligando a Emma refugiarse en el extranjero, tras sobrevivir al atentado del 20 de diciembre de 1991. Elvira sobrevivió a un atentado y aun puede contarlo, sucedieron las amenazas colectivas e individuales a Rosa y Luzmila. Las tres sobrevivieron y resistieron con trabajo transparente, público y el apoyo solidario de las compañera, haciendo frente colectivo, manteniéndose como  dirigentes, implenetando prácticas de defensa, desplazándose con cuidado, sabiduría y estrategia. 

Al respecto reflexionamos  y casi en oración recordamos a otras mujeres dirigente que  dejaron su piel y sangre, asesinadas y/o desaparecidas entre dos fuegos, por un lado la  barbarie sunversiva en pos del poder y el abuso del poder desde el Estado. Nombramos a algunas de las hermanas caídas como: Guadalupe[3], Ricardina[4], María Isabel[5], Doraliza[6], Mercedes y Marina[7]. Pascuala[8]. Junto a mujeres que incursionaron por primera vez en el poder local: Carmen[9], Leonor[10] y María Elena[11]. La lista era larga y la memoria frágil una razón más par registrar su nombres en piedra.

Retrocedimos más, a los tiempos del hambre tras el fujishok a partir del 8 agosto de agosto de 1990, donde nos fuimos de cara contra las mentiras de Alberto Fujimori en campaña, quien ganó la presidencia del país, con su promesa que en su gobierno no implementaría el shock económico, para mostrarnos su desprecio a sólo 10 días de haber asumido el poder, tomando la medida económica más brutal, desprovista alguna  medida de política social que reduzca aquel impacto.

Dejamos de lado todo lo vivido y compartido en esos cuatro meses de 1990 donde trabajamos 24 x 7, creando las condiciones de apoyo a la población a través de los comedores, que pese a lo entregado resultó insuficiente y boicoteado por el mismo ejecutivo. El costo social de las política, en aquel periodo, siguen siendo encubierto hasta hoy. Silenciando la vileza de un ajuste brutal shock,  carente de programas de apoyo  hacia el sector de extrema pobreza, cobrando la vida de más de tres millones de peruanos(as) vulnerables, también hasta hoy  invisibilizados y olvidados, que perecieron de enfermedades infectontagiosas como la TBC que se disparó en las zonas más empobrecidas y desorganizadas. En las  grandes ciudades como Lima, se tradujeran en suicidios. En este punto, se nos escarapeló el cuerpo de sólo recordar aquel tiempo.

Recuperamos el ritmo del pasado nuestro, volviendo a aquellos sueños que enlazaron nuestros pasos en junio de 1986, recordando las expectativas y apuestas, al descubrir el poder de nuestras manos dispersas y regadas por todo el país, que fueron percibidas como botín social por el poder de turno. Reflexionamos entonces y en ese momento, sobre el poder en primera persona durante nuestros estudios y contraste de la práctica con la teoría[12]. Ese poder que aun exuda por nuestros poros, invadiendo los ambientes por donde transitamos.

A fines de los setenta, la necesidad había extraído a las mujeres madres del aislamiento en sus hogares, juntándose entre sí para alimentar a la familia. Descubriendo en ese proceso de gestión colectiva y participación de todas sus integrantes, el contenido práctico de autogestión y autonomía organizativa de mujeres, distinto a los existentes hasta ese tiempo. Apropíandose del poder colectivo que nos haría apostar por una organización popular de mujeres a nivel nacional, cuyo derrotero, memoria y narrativa, requería ser escrita por nosotras mismas, como tarea conjunta pendiente. Algo de ello queda registrado en esta tu memoria  y despedida querida Rosa.

Me quedo con tu abrazo, con ese calor cómplice de hallarnos a lo largo del tiempo, sin las distancias de los roles, solo como mujeres amigas, cómplices y semejantes tras un largo bregar en la lucha por sobrevivir, vivir y apropiarnos de la historia compartida, la mirada crítica a los pasos inciertos, los perdidos y los retomados, afirmando cada una al estilo de Edith Piaf: “No, me arrepiento de nada”[13].

¡Ve al infinito querida Rosa, con la levedad que produce la misión cumplida!

¡Ve con tu alforja cargada de amor de la familia consanguínea!

¡Ve cargada del amor de la familia elegida y cada persona que compartió tu caminar!



[1] Artemisacat:  De Costa Rica a la Eternidad: Adiós Enma Hilario

[2] Junto a Enma Hilario, Elvira Torres y Lucila Martínez, Formaron el cuarteto que condujo la Comisión Nacional de Comedores hasta 1995. El cual surgió como Comisión Nacional Provisional de Comedores Populares (CNPCP) el 20 de junio de 1986, integrada por:  Elvira Torres, Lucila Martínez, Rosmeri Pintado, Irma Martínez, María Gozu y Eleodora Carrazco. (Salazar, 2001).

[3] Guadalupe Ccallocunto, presidenta del comité de desaparecidos de Ayacucho, es detenida por militares el 10 de junio de 1990, sumándose a la lista de desaparecidos,

[4] Ricardina Romero Medrano, presidenta de la Asociación Campesina de la comunidad de Pucará (Ayacucho) Asesinada por S.L. el 19 de setiembre de 1990.

[5] María Isabel Infante Gonzales, por organizar a las mujeres campesinas para enfrentar los abusos por SL es asesinada el 14 de marzo de 1992,

[6] Doraliza Espejo Márquez, coordinadora del Vaso de Leche del A.H. José Carlos Mariátegui de San Juan de Lurigancho e asesinada por SL el 4 de diciembre de 1992.

[7] Mercedes Paucar Zevallos y Marina Contreras Casas, la primera con su hijo en brazos, fueron detenidas y desaparecidas por el Comando Político Militar del Frente de Huamanga el 11 de mayo de 1993

[8] Pascuala Rosado Cornejo, fue secretaria General del Asentamiento Humano Huaycán, retornado tras refugiarse en Chile, ante el anuncio de derrota y eliminación de SL por el gobierno de Fujimori, siendo asesinada por  SL  el 6 de marzo de 1996,  logrando así sus tentaivas a los que sobrevivió en 1993,  por haber organizado el Comité de defensa de Huaycán en 1993ver detalle. Así como el video.

[9] Carmen Velázquez, Alcaldesa de Pativilca, asesinada por SL el 12 de agosto de 1991.

[10] Leonor Zamora, ex alcaldesa de Huamanga es asesinada, el 5 de enero de 1992, a los dos días de los hechos, SL negó ser el autor.

[11] María Elena Moyano, teniente alcaldesa de Villa el Salvador fue asesinada el 15 de febrero de 1992, tras convocar y presidir una marcha de rechazo a la convocatoria de paro armado de SL, destacado por la prensa.

[12] Definido por Hanan Ared en sus obras La Condición Humana (1958), Sobre violencia (1970).

[13] Edith Piaf,  Non, je ne regrette rien

 


sábado, 8 de marzo de 2025

8 DE MARZO: NOS EXTRAVIAMOS DE TANTO ANDAR

Haydee Massoni, Angélica Agüero, Ana Cárdenas, Catalina Salazar, 
Rosa Espinal,  Amalia Portal, Rosario Calderón. Enero 2018.
De tanto andar, descender, caer, levantarse, resisitir, gritar, denunciar, luchar, trepar, sostener, perecer, embriagarse, imitar, autoconsolar, disfrazar, parapertarnos, abundar, agendar, delegar, agenciar, organizar, institucionalizar, movilizar, colaborar, compartir, vanalizar y mercantilizar el 8 de marzo nos extraviamos.

Hemos olvidado conmemorar con respeto, compromiso, admiración, reproducción y continuidad a la lucha de mujeres sin derechos. Las pioneras, defendieron primero la igualdad de derechos políticos desde la Revolución Francesa (1789)1, insistiendo a su derecho al voto y ciudadanía (1848), seguido del derecho al trabajo asalariado digno e igual remuneración que el varón por una labor similar (8 de marzo 1908)2, el reconocimiento jurídico internacional de iguales derechos a para mujeres y hombres (1946), el reconocimiento de los derechos de las mujeres como derechos humanos (1963)3, el derecho a la salud de las mujeres por ser responsables5 de la reproducción de la especie (1987)4, la eliminación de toda forma de violencia contra la mujer, por el hecho de serlo (1994)5, la creación de organismo intergubernamental de igualdad de género (2010), por anotar algunos hitos6.

Si miramos lo alcanzado entre los dos últimos siglos, aparentemente es más de lo soñado y a velocidad de la luz, respecto a los siglos previos. Pareciera que hemos transitado hacia la igualdad, de ser nadie. De estar dibujada o narrada principalmente por varones como parte del paisaje, un apéndice, un ser ausente e intrascendente en la historia humana, un mal necesario, una mercancía, el botín de guerra, un animal doméstico y domesticable, una tentación, el pecado hecho carne, la responsable de los males del mundo, un ser binario santa o puta para las iglesias.

Con Elvira Torres, Junio 2024
La visibilidad y lucha de mujeres por cambiar nuestra situación y posición de sometimiento, subordinación, explotación, discriminación y ciudadanía de segunda clase, despojadas de derechos por el poder, convención y licencias de varones en el planeta. Nos ha llevado por caminos de encuentros, desencuentros, affidamento, victoriosos, sinuosos y también estancados, hasta callejones sin salida y/o techos de cristal. Puesto que persisten sociedades donde la situación de sus mujeres, se corresponden con los primeros siglos de la historia humana. Demostrando que los derechos humanos aún cuando pretenden serlo, no son universales en su práctica y menos respecto a niñas y mujeres.

Las barreras simbólicas, sociales, culturales, económicas y religiosas son monstruos de mil cabezas que se reproducen tantas veces como se cortan, con más fiereza, fuerza y poder que su versión anterior. Nadie quiere perder hegemonía, situación y posición inventada, heredada o impuesta de 19 siglos, reptando hasta nuestros días. Aferrándose con uñas y dientes quienes se benefician históricamente directa e indirectamente, sea por comodidad o miedo al cambio a reinventarse para estar, ser y hacer en un mundo de iguales. Despojado de privilegios impuestos por la fuerza, manipulación y/o credo. Sin ventajas de poder, abuso, colonización y sometimiento.

Con Agustina Anchante, diciembre 2024
Hoy nuestras agendas de lucha como mujeres parecieran diversificarse y cuasi difuminarse ante la arremetida de quienes pretenden retornar a tiempos idos, con versiones innovadas sobre viejas prácticas, nuevos rostros con narrativas ancestrales, estrategias reinventadas con alfiles y viejos aliados(as). Accediendo y empleando nuevas herramientas con ropaje digital y de posmodernidad, sobre el mismo espectro negacionista, avasallante y de aplanadora como sucede con el naturalismo, biologismo, sexismo, misoginia, nacismo, racismo, clasismo y fanatismo religioso.

De tanto andar pareciera que nos perdimos entre redes, nodos, bifurcaciones, alianzas, delegaciones, vocerías, representaciones y presentaciones de lo políticamente correcto, prudente, oportuno y reconocimiento.

Con  Angélica Agüero, febrero 2025
De tanto aliarnos con mujeres y hombres discriminados por cuestión de etnia, raza, clase, credo, idioma, sexo, género... nos extraviamos hasta mimetizarnos y cuasi desintegrar nuestras agendas en generalidades como familia, sociedad, etnia, cultura, humanidad, desarrollo.

De tanto creer que podemos compartir nuestra lucha con otras causas que nos miran de soslayo, desconfían de nuestro hacer e ironizan con nuestro ser, vanalizando nuestro andar, cuestionando nuestro hacer, hasta dejarnos de lado cuando dejamos de ser útil.

De tanto creer que podemos ganar poder para las mujeres, gestionando desde el poder patriarcal, autoritario y corrupto, nos perdemos en su laberinto hasta igualarnos, autoconvencidas de nuestra inmaculez, heroimo e impunidad, sin necesidad de rendimiento de cuentas.

De tanto autopercibirnos vacunadas contra nuestros demonios como el machismo, patriarcado, misoginia, discriminación, autoritarismo; nos zambullimos en el laberinto del poder de turno, prometiendo y prometiéndonos que cambiaremos el sistema, mientras somos tontas útiles para reafirmarlo y profundizar sus raíces. Al ser expectoradas, retornamos al redil, para exigir desde las calles o la red, aquello que no fuimos capaces de hacer cuando fuimos parte o comparsa del poder.

Desdenos, enero 2011
De tanto creer que hemos conquistado molinos de viento, nos descubrimos más expuestas y en riesgo que ayer con los mismos demonios, mitos y atributos. Mientras exhibimos con orgullo reconocimientos y certificaciones de autoridades que pisan fuerte y violan derechos de las mujeres. Incluimos como parte de nuestro ser, títulos de "EX" que como tal a nadie distingue ni suma, menos si no fueron ganados, sino transados.

De tanto querer cambiar el mundo sin perdernos, hoy el mundo se ha reducido a aquello ridículo y tan pequeño como el que hemos construido o reducido cada una, para no morir en el intento por dentro y fuera. Cada vez nos refugiamos en bunkers de círculos estrechos, desonfiados, defensivos e intolerantes. Distorcionando prácticas de justicia en parapetos como el escraches que lindan entre denuncia7 y sensura8, poniendo en riesgo el debate y disidencia, al mismo tiempo que nuestros márgenes de actuación e impacto se amplían, fortalecemos en guetos o sólo interacciones virtuales.

Teresa Mestanza, Edith Terrones, Victoria Ramirez, Luz Rojas, Nely Vargas,
 Esther Ruiz, Luisa Cabello, Haydee Robles,  Elsa Lopez, Elba Escobar,
Corina Rafael, María Chong, +Vilma Romero, Graciela Salazar, xx ,
Julia Zamora, 
Lupe Vargas, Georgina Galvez, Gladys Uribe, 
Catalina Salazar, diciembre 2017
Los retos de hoy para las mujeres de ayer y las herederas del mañana son diversos, dispersos y distorsionados. Unos son abiertamente de entronque de viejas y nuevas agendas explicitas. Otros están camufladas esperando el menor descuido para derribar lo conquistado. Los más, son brillantes hasta el enceguecimiento con atracción de luz entre tinieblas, similar a la polilla para cortar nuestras alas una a una, o el canto de sirena hasta la locura, convenciendonos que la lucha por el derecho de las mujeres, es un falso positivo.
El monstruo de la resistencia al cambio generado por el reconocimiento y aplicación de los derechos de las mujeres por los Estados y aquellos pendientes por obtenerse, también se ha diversificado, sofisticado, reconectado y cohesionado sea por condiciones e interes compartidos; por complicidades y contubernios entre desiguales beneficiados por los márgenes de un poder que se retroalimenta, construido sobre relaciones de servilismo, mercantilismo, delincuencia organizada, mercenarismo, fanatismo político y religioso. Siendo el principal escollo, mujeres con cabeza de hombres, por cuanto no basta ser mujer para apostar y aportar a la defensa de nuestros derechos como género.

Conmemorar el 8 de marzo, como el día de una lucha inacabada de las mujeres por derechos, podría ser un modo de mantener la memoria y no perdernos en el intento de cambiar el mundo.

Con mamá, 8 de marzo 2009.
Mi homenaje hacia el infinito, a cada una de las mujeres cuyas huellas marcaron nuestro andar.
Mi homenaje a las mujeres, cuya historia alimentó mi propia historia.
Mi homenaje a las mujeres, de cuya estirpe me forjé.
Mi homenaje a las mujeres, referentes, fuente y destino de mi sentir, pensar, ser y hacer de hoy.
Mi homenaje a las mujeres de mi vida, cuyo recuerdo, presencia y/o ausencia fueron y son fuente de aprendizaje permanente.

viernes, 8 de marzo de 2024

PODER ROBADO A MUJER EMPODERADA

Fuente: Diario el Sol de Cuzco
Hoy 8 de marzo del año 24 en el s. XXI, despertamos para constatar que el Congreso peruano con un 10% de aprobación de su gestión[1], durante las últimas horas del 7 de marzo, acaba de reducir aún más este margen con sus decisiones, al desmembrar a la Junta Nacional de Justicia (JNJ) sancionando a parte de sus integrantes con la INHABILITACION por 10 años para el ejercicio profesional en el sector público, por presunta infracción Constitucional, producto de una interpretación rebuscada y violando sus propias normas de procedimiento y consumando la práctica de Lawfare o Guerra Legal, instaurado por el Fujiaprismo y el Congreso de la Republica del Perú , desde julio 2021 a la fecha.  

Han sido sancionados dos de siete magistrados integrantes de la JNJ [2] La Dra. Luz Inés Tello Valcárcel de Ñecco (Ines Tello) y el Dr. Aldo Alejandro Vásquez Ríos (Aldo Vásquez) permaneciendo el presidente de la JNJ Dr. Antonio Humberto de la Haza Barrantes[3] en ciernes para el 11 de marzo, que sumaría cuasi la mitad de su miembro[4].

De dos inhabilitaciones de magistrados de la JNJ, me centraré en el caso  Inés Tello,por ser hoy 8 de marzo Día Internacional de las Mujeres, como evidencia de cuánto nos falta transitar en el terreno de los derechos sociales, económicos, políticos y culturales de las mujeres, pese a haber discurrido 47 años de su reconocimiento mundial por la Organización de Naciones Unidas-ONU (8 de marzo de 1975) [5], y 113 desde su creación (19 marzo 1911)[6].

Inés Tello, destaca por ser una de las mujeres profesionales que se graduó en tiempos donde la condición de serlo era una barrera adicional para ingresar y realizar estudios universitarios, concluir una carrera profesional (22 enero 1971 por la UNMSM) y ejercerlo. Ella se empoderó, formando parte de las primeras generaciones de mujeres abogadas en el país.

Cualificándose profesionalmente mediante un largo desempeño laboral en el sector público desde el Poder Judicial (48 años)[7], destacando notablemente en la aplicación del derecho y la justicia peruana, con transparencia y sin corrupción sin probar lo contrario hasta el momento. Paralelamente realizó a una permanente actualización y especialización académica como jurista.  

Esta trayectoria y el cumplimiento de su labor como la primera presidenta de la JNJ 2021-2025[8], así como permanecer como magistrada hasta culminar el periodo por el que fue elegida con más de 75 años de edad, ha sido "transformado en delito” por la Comisión de Acusación Constitucional del Congreso de la República, inaugurando un persecusión y discriminación por edad y sanción por respeto a los mandatos de un nombramiento como autorifad pública. Tras la sustentacion de este "delito inventado y retardado" (a la fecha tiene 78 años), se ha consumado alevosamente, el robo de empoderamiento de una mujer autoridad, tras una sesión plena del Congreso.

La magistrada de la JNJ Inés Tello, ha sido “condecorada” ocupando el primer puesto con la INHABILITACIÓN de una década para el desempeño de un cargo público, alcanzando el mínimo de votos (67 de 130 congresistas)[9], tras viciar el proceso, al incluirel voto de un miembro (congresista José Luna)[10], que según su reglamento no correspondía hacerlo. Asegurando su expulsión del modo más ominoso desacreditando una larga carrera profesional ad portas de su conclusión en 8 meses, después del cual debía jubilarse con honores y reconocimiento ganado a pulso.

Transformándose esta afrenta personal y profesional en indicador de la fragilidad de los derechos conquistados por la lucha de las mujeres para acceder a educación, trabajo, igualdad de derechos y oportunidades que los varones. La inhabilitación de Inés Tello, usando mecanismos espuria, desde uno de los poderes del Estado, nos muestra a las mujeres de a pie, cuánto aún nos falta por adecentar la política, vigilar el ejercicio del poder democrático, asegurar el equilibrio de poderes en el Estado, hacer que se respeten y preservar las leyes ejerciendo los derechos que nos amparan, como mujeres y ciudadanas.

El avasallamiento de los derechos de Inés Tello, evidencia que no importa cuánto nos esforcemos por ejercer un derecho como es la formación académica, el mayor grado en las instituciones más notables, el desempeño profesional transparente, cumplimiento de la ley  dejando constancia de ello, con ética profesional y ejercicio eficiente del poder ganado. Basta que nos crucemos en el camino de intereses subalternos para ser aniquilada sin importar todo lo realizado y aquello que podría aportar aún.

Cada mujer profesional, cada autoridad femenina que ocupa un puesto en el sector público y privado, por mérito, tras concurso limpio y transparente, es producto de gran dedicación, priorización y esfuerzo, por ello son escasas las mujeres que han alcanzado un puesto notable y de poder en los niveles más altos con probidad, pese a ello corre el riesgo de que el empoderamiento alcanzado le sea arrebatado, robado con artimañas.

Sin duda Inés Tello no irá a llorar al río, como mujer que nunca se dejó vencer hará uso de todos los mecanismos legales para limpiar su larga y notable carrera profesional acudiendo a las instancias correspondientes a nivel nacional e internacional, por que ella sabe y puede hacerlo[11]. Es tiempo que ella al igual que muchas mujeres de la historia a las que hoy conmemoramos e intentamos imitar, no esté sola en esa lucha. Ha de sentir nuestra fuerza de género, la sororidad que hemos construido al no morir en el intento de nuestras luchas en el día a día.

Es tiempo de que empecemos a ocuparnos de estos terrenos movedizos, donde es preciso asegurar que el empoderamiento de las mujeres no sea arrebatado, destrozado y degradado. 

Es tiempo de dejar de lamentarnos y contemplar o hacernos cómplices con la indiferencia, ante el robo y la afrenta, haciendo nuestra la defensa, el ejercicio y respeto de las mujeres empoderadas.

Si dejamos hacer  y pasar,  seguiremos en el esfuerzo permanente de reiniciar nuestros pasos de 0 a 1  sin ampliar nuestras perspectivas ni cobertura, en el peor de los casos permitir que las mujeres que se mantengan en el poder, sean mujeres con cabeza de hombre o parte de una organización criminal.




martes, 2 de febrero de 2021

IN MEMORIAM CARMEN ROSA URETA GARCIA

Carmen querida, leí tu ultimo post del 31 de enero sobre la lucha de SPIRIMAN
, la madrugada del 1 de febrero terminando mi jornada. Y pensé en nuestras conversas sobre cómo has enfrentado una larga lucha contra el cáncer y el sistema de salud del país, así como aprendido a convivir con el Covid 19, sin dejarles que avance un milímetro.  Sorprendiéndome con tu creatividad para no detenerte, para seguir siendo autosuficiente, sin esperar ni confiar en solidaridad alguna mayor a tu ser, hacer y gestar. 

Te sabía hospitalizada con oxígeno desde noviembre en Rebagliati, sin posibilidad de verte, por ti y mis amigas/os hermanas/os enciendo una vela cada ángelus.

Cerrando enero, conversé con mi hermana Lucy, sobre mis sentires angustiantes en esos días, ese vacío que suelo tener en el estómago cuando se cerca o se ha producido una pérdida y se asoma el dolor por el horizonte, ella me miró y dijo: “Es la nueva cuarentena, tenemos miedo por todos, seguro pasará hay que tener fe y prepararnos”.  Yo respondí agradeciendo a mi hermana: “Luz tu y yo nos tenemos, además de Rodri y Pancho. Temo por mis amigas que viven sola y nuestra familia temeraria. Temo por las hermanas de la vida como María, Gisela y Carmen que están con oxígeno”.

Suelo mirar los posts principalmente de quienes viven sola/o cerrando mi jornada de madrugada, aun cuando no conversemos, saber que han escrito o sólo un like me tranquiliza. En tu caso el Messenger, para conversar en privado. Acabo de enterarme hace un momento que ya no estás. Quizás dejaste de luchar mientras yo leía SPIRIMAN y te dejaste ir el 1 de febrero de este bicentenario.

Y ese dolor agazapado de hace días se posicionó, mostrándome que nuestros planes de vernos serán como un plan estratégico más no aplicado que suelo descubrir en una que otra consultoría. No supe que hacer, empecé a limpiar por donde pasó Mía, pues este día me quedé en cama, mientras recordaba cual película en blanco y negro cómo nos conocimos, hicimos compañera de luchas y luego amigas. Volví a descubriste en el auditórium, asistiendo a una de las reuniones del Movimiento Amplio de Mujeres en la Casa España, convocada por radio para hacer frente a la política de Fujimori, a propósito de la creación del Ministerio de la Mujer.

Hice memoria de lo compartido en tiempos del oscurantismo, cómo fuimos sumando voluntades de mujeres tan distintas como tú y yo en la lucha contra la corrupción, como levantamos la voz contra el abuso y la dictadura encubierta de Fujimori. Reconocí que fuimos suicidas o quizás osadas por la ignorancia del nivel y extensión de la corrupción, delincuencia e impunidad que había tomado el Estado desplazándonos por terrenos movedizos sin perder el equilibrio.

Te recordé como parte del equipo que me tocó facilitar para la elaboración de la agenda política desde las mujeres para las elecciones del 2000, que te enorgullecía, porque fue producto de un trabajo colectivo de muchas noches juntas de un grupo de mujeres que entregaba su tiempo gratuito, soñando con que su voz sea tomada en cuenta, sin imaginar que antes de exhibirse públicamente sería esquilmada y disputada por quienes se opusieron a su elaboración. Algo que nunca perdonaste, porque sentiste que el discurso de sororidad y justicia entre mujeres era una careta, en quienes habían aprendido hacer política como los hombres con cálculo, amarre, corrupción.

Recordé tus arrebatos ante aquello que creías injusto o sólo te rosaba, preguntándome cómo nos hicimos amigas siendo tan diferentes y temiendo siempre tu irreverencia, verbo florido, adjetivación en términos oligarcas y poses de reina a veces cruzando esa leve línea de la cordura hacia la enajenación. Y te sentí a mi lado respondiéndome como solías hacer, yo no terminaba la pregunta y tú tenías la respuesta con ese reflejo genético de los Ureta: “Querida tú con tus poses de Madre Teresa, bruja y Marie Curie, eres igual a mí, brutalmente directa y no te andas con dobleces, así que no me jodas haciendo preguntas existenciales”, ahora no hay mas discusión al respecto, amén así nos hicimos amigas irreverentes.

Recordé nuestra última vez juntas, la bajada de reyes del 2020, donde te ayudé a desmontar todo tu misterio y los arreglos navideños de tu departamento. Nuestro intercambio de regalos descubriéndonos una vez más semejantes. Hablamos tanto, pero tanto, que me desgranaste todo lo vivido este tiempo con el cáncer. Tu modo de bregar con el sistema y auto curación desconfiando de la profilaxis de los servicios de salud. El desengaño con las amistades y tus decretos para quienes tenías enlistada en tu libreta negra.

Te pedí que tiraras por el retrete ese listado, permitiendo que sea el universo quien se encargue de cobrarles siete veces siete, su deuda a quien corresponda en su tiempo, con su peso y con igual generosidad del dolor que te produjo. Te pedí que perdonaras, para que no te tocara ninguna emoción insana porque necesitabas de todas tus energías físicas, emocional,  etérea y astral sin bloqueo alguno de canales.

Me miraste y sonreíste diciéndome: “Allí está la bruja y sor Juana de la Cruz juntas, tomaré en consideración tu pedido, ¿pero puedo pedirle al universo que se cobre con detalle en sus ingredientes?”. Te dije que así no funciona, que debías desprenderte de todo apego a alguna emoción que no te proporcionara un bien estar. Y meditamos juntas, recordando nuestras clases de sanación pránica.

Pasamos un lindo día con su noche contemplando y evocando recuerdos, de familia, la vida, hijo y parientes. Incluyendo al final la visita a tu indigerible vecino Ollanta Humala a quién no sólo rechazabas por una mala gestión sino un mal vecino quien antes ni durante el gobierno hizo nada por tu "barrio", salvo invadir "tu parque" con todos los licenciados del ejército que colocaron su tienda de campaña y tú con tesón lograste liberar a la vecindad de tal atropello. Te imaginé gritando cual generala desde tu altura y cuidando aquello que sentías tuyo, el medio ambiente y la justicia.

Cuando estuvimos al frontis del edificio de los Humala Heredia, intenté una vez más que bajaras el tono, pero no te dio la gana así que gritaste a la policía que hacía guardia en el frontis, que para eso no pagabas tus impuestos. Me mostraste con la voz en alto para que todos/as escucharan todas las propiedades en derredor que según tú, habían adquirido los Humala Heredia, en medio de tu indignación, asomó tu humanidad, diciéndome que lo único que lamentabas era sus hijo/as tan pequeños debían quedarse sin padres.
Te dije que no debía ser fácil ser tu vecina, te reíste y me dijiste, vamos te mostraré. El grifero te saludó afectuosamente, la mujer que paseaba su perro, te saludó y mostró su bolsa de plástico, dos jóvenes nos cedieron el pase con respeto y saludo. Me dijiste: “Amiga si permites que algún hijo de vecino se haga pichi y caca en tu calle, lo hará en tu puerta y hasta en tu casa.” Entendí tu filosofía de convivencia.

Nos despedimos prometiéndonos ver más seguido vía virtual y real, porque no sabíamos cuanto de tiempo nos quedaba, sin que dejáramos de invertir todo nuestro esfuerzo en arrancarle cada tramo a la vida, te dije cuanto te quería y admiraba por lo fuerte y luchadora que eras. Nos abrazamos una y otra vez hasta llamar la atención de usuarios/as de la estación Ayacucho del metro 1, y claro , una vez más soltaste tus perlas: "Y estos estúpidos, ven a dos mujeres  abrazarse y ya piensan en lesbianas, tremendos rosquetes reprimidos". Mientras yo moría de risa.

Querida Carmen, te has ido llevándote tu voz de 100 decibeles, tu risa plena, palabra certera y lisura.  Te has llevado tu genio e ingenio para hacerle frente a la vida y vivirla a tu manera. Ve a la luz, descansa de tanto despliegue de coraje y fortaleza.

Ve a encontrarte con tu mami como solías llamarla, tu padre, hermano César[1]. Ve a juntarte con el clan Ureta que ya partió, en tanto quienes quedan sienten tu partida, allí donde estén.

Yo me quedo con mis recuerdos, tu sonrisa, abrazo, nuestra última sesión de fotos, nuestros posts, nuestras conversas por Messenger a lo largo de un año que nos inmovilizó.  

Descansa en paz mujer incansable, mi alter ego, mi semejante.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

PREGUNTAME POR QUÉ

 

El post que provocó el escrito sobre mi amigo y sentir de este día,  desaparece por el cúmulo de los siguientes, los dejo fluir, hasta que otro  emerge y posiciona con todo su significado  y peso histórico para América Latina y la mitad el mundo que habita el planeta. 
Es la aprobación del aborto legal  en Argentina [1], el reconocimiento y legislación del derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos, las argentinas cierran el año obteniendo lo que se propusieron, hacer que sea Ley[2]. 

Pienso que si el 2020 a las mujeres  mayores de 60 el Covid 19 nos confinó o restringió, no sucedió lo mismo con las millennials y centennials, quienes en esta región han dado la lucha por el derecho a la educación pública, la radicalización de la democracia [3] y una nueva constitución en Chile [4], la renuncia de un gobierno espuria y golpista como el de Merino en el Perú [5], en tanto las argentinas han dado una dura y creativa  batalla a lo largo del año por su derecho al aborto legal y asistido[6]. 

Mi primera reacción ha sido reproducir la noticia en mis redes y comentar: “Bien por las argentinas empoderadas, conquistaron su derecho a decidir.  El 2020 nos ha traído un nuevo modo de convivencia, que incluye ejercer derechos. No más muertes de madres por aborto clandestino, no más niñas abusadas pariendo sin haber llegado a ser mujer, no más adolescentes, jóvenes y mujeres en edad reproductiva violadas y obligadas a parir el símbolo de la barbarie. No más seres indeseadxs y abandonadxs.” (Mi muro, 30.12.20)

Luego pienso en el fondo de cada una de mis afirmaciones y cómo han ido instalándose en mi posición. En primera persona, no tenía idea que era aborto ni abortar hasta los 17 años, puesto que crecí y confirmé en una familia católica y religiosa, donde la vida sólo te la daba Dios y él te la quitaba, así que la maternidad era un tabú, toda mujer debía ser madre y punto. Un evento muy cercano de violación me asomó a que existía la posibilidad del aborto, acompañé ese proceso sin comprenderlo completamente, sería mucho tiempo después que lo procesaría y  adentraría en toda su magnitud e implicancia.

Mi segunda aproximación fue poco tiempo después, al enterarme que en el barrio una de las señoras más famosas era conocida por esas artes, pero no le di mayor importancia que la curiosidad de descubrir los secretos públicos de una comunidad siendo  adolescente. 

La muerte, el aborto, embarazos deseados como indeseados no eran parte de mi agenda, yo tenía otras luchas y metas a cuestas, quizás como a muchas de mi edad no me preocupaba salir embarazada, eso en verdad no se piensa, sólo sucede en una sociedad sin educación sexual, control sexual a las mujeres  e incentivo e iniciación con presión social del hombre. De pensarlo antes, saber y asumir sus consecuencias, seguro que sería menos complejo y no hablaríamos de aborto.

Más adelante, cuasi bordeando la juventud mientras sobrevivía al curso de biología, derecho de familia y sociología de la familia en la universidad, tomaría conciencia de la problemática que deriva en el aborto, su significado e implicancias me haría pensar que de ser legal, muchos de quienes existimos no estaríamos para contarlo, puesto que en ese entonces los matrimonios se producían como consecuencia de un embarazo: “hacerse responsable” era un término  que revelaba su existencia, puesto que cuando no había quien se ‘haga responsable’ sucedía un aborto o la mujer era condenada a llevar a cuestas el estigma y sublimarlo con la condición civil de “madre soltera” [7].

Eran tiempos donde mi pensamiento lógico era cuasi lineal, siendo sencillo extrapolar: causa, acción, reacción y consecuencia. Siempre me preguntaba por qué no ”hacerse responsable antes" y no después de un embarazo no planificado y/o indeseado, puesto que existía la píldora desde mediados del siglo XX [8] y el condón mucho antes [9],por qué si se decidía tener sexo responsable no se hacía uso de anticonceptivos, para que mujeres y hombres tuvieran embarazos planificados. 

Entonces, no terminaba de procesar, desde mí reducida perspectiva el entramado histórico, cultural, religioso, social, legal y económico que se habían encargado de construir una barrera donde se encerraba a las mujeres con prohibiciones, privaciones y sentimientos de culpa, al  mismo tiempo que bajo la figura del amor romántico, se exacerbaba la virilidad masculina, produciéndose batallas de conquista y seducción de las  mujeres para que ellas saltaran esos impedimentos,  luego las colocaban en situación de subordinadas usando la maternidad como grilletes en su condición literal de esposas.

En otros casos, eran sometidas a ser la otra, convirtiendo a esa maternidad en bastardía, despreciado por la misma sociedad que celebraba al macho y conquistador, mientras condenaban a la mujer por su papel en el mismo acto. Y estaban las apestadas, las mancilladas, las abandonadas a su suerte, aquellas que decidían tener el hijo/a o la de ese amor romántico, irresponsable, machista y marianista solas. Transformándose por un lado en parias y por otro en heroínas, en cualquier caso, liberando de responsabilidad al progenitor fugitivo, haciendo que sus hijos hombres sean igual o peor en su relación con las mujeres;  y a las hijas mujeres, transformarlas en presas inseguras, que pese a sus cuidados reproducían la historia.

En cualquiera de estas condiciones, quienes nacen bajo la irresponsabilidad de una maternidad no planificada, son en parte "destinadxs" a ser miserables, y si reproducen el ciclo, hacer la  vida de otrxs tan miserable o más que el propio. 

Me he encontrado a lo largo de este tiempo con mujeres y hombres de padre y/o madre ausente, condenadxs a buscar tenazmente ser amadxs por sus progenitores sin éxito transformándose en discapacitadxs emocionales demandantes de permanente reconocimiento  desde fuera e insatisfecho. Algunxs han cruzado en el océano para descubrir su origen y creerse el cuento de un progenitor irresponsable que se parapeta en la ignorancia y como el hijx es necesitadx de un asidero emocional, se lo cree, mientras pisotea nuevamente la memoria de la madre o la coloca en condición de embustera, porque necesita creer la historia del progenitor, para no sentir lo que siente.

Pero como no hay predestinación, sino la libertad de  hacerse cargo del proyecto de ser humano que cada quien decide ser o descubre ser a tiempo, unxs procesan y asumen la vida de otro modo, generando ese punto de quiebre en sus historias y respecto de sus  ancestrxs, reinventándose con resiliencia. Estas y muchas otras reflexiones las fui elaborando desde mi conocimiento teórico, mi relación personal con pares y limitada cobertura del mundo, sus bifurcaciones y la complejidad de construir o deconstruir relaciones sociales, de parentesco,  pareja y sexuales.

Me  adentraría realmente al tabú del aborto, cuando a mediados de los ochenta, empecé mi trabajo de campo pre-profesional, cuando me asomé a la intimidad  de mujeres pobre, explotada, sometida, subordinada,  madre de cinco hijos con el esposo desempleado, abusivo y/o tuberculoso-TBC. Un rostro de mujer, que luego fue difunta por una práctica de aborto clandestino dejando tragedia y más tragedia con su muerte. Recordé a huérfanxs que conocí en los Asentamientos Humanos, de aquella madre que había decidido no tener el quinto o sexto hijx porque no tenía para alimentar y cuidar a los que ya existían. Allí ya no me era posible preguntar por qué no planificar antes de abortar, allí se habían producido los hechos y el aborto era el problema central, que no se detiene como la hemorragia que presencié sin atinar que hacer.

Así descubrí que el aborto, no era ese mito de la práctica de una mujer mala,  ligera, fácil o puta que sale embarazada por desenfreno, descuido y decide abortar por irresponsable, sino que de primera fuente constaté que eran principalmente mujeres madres que ya no debían seguir siendo más madres. Las adolescentes y jóvenes primerizas no abortaban por miedo, presión o confusión -de ser así no habrían tantas madres solteras-, aquellas que se arriesgaban y lo hacía eran mujeres madres porque no podían literalmente sostener un hijx más. 

La ignorancia suele ser osada, pero el conocimiento te aproxima y explica la lógica de los hechos. Un pensamiento común diría por qué si tienen TBC se reproducen, pero mi curso de biología como parte de los estudios generales en la universidad, así como el tiempo que fui  parte del equipo del programa de TBC del CS de SMP, me permitió conocer la lógica de sobrevivencia de la especie humana. Sucede que cuando más está en riesgo, invadidx por alguna infección, tiendes más a reproducirte para garantizar la sobrevivencia como especie. Recuerdo la lección de aquel médico japonés que era dios en el Centro de Salud, porque decidía a quién se le administraban las drogas para superar la TBC y a quién los placebos, porque no había para todxs, me miraba y sonreía sin parecerlo, diciéndome: "Cuanto más el cuerpo está amenazado por la enfermedad crece más el apetito sexual, no es que la embarazada haya adquirido la TBC por embarazo, aun cuando así sea el registro, sino que estando con TBC salió embarazada". 

Tanto ayer como hoy, asomarse al mundo de las políticas de salud, es como descender al infierno de dante, peldaño a peldaño. El  Covid 19 nos ha mostrado con esa crudeza de la que es capaz una pandemia, que lxs médicos en determinado momento han de decidir quien vive y quien muere, pese a su juramento hipocrático, fe y valores [10], porque el sistema es el que define, hasta hoy es el mismo sistema del siglo XIX que se reproduce con nuevas y peores prácticas, en contradicción a los avances de la ciencia.

Y claro otrox más osadx retomarán mi pregunta anterior, ¿por qué si son pobres no usan anticonceptivos? En el escenario de los ochenta no se hablaba o se hablaba poco de anticonceptivos, es más estaba prohibido -aún lo sigue estando- por  diversas religiones y sus instituciones por extensión, quienes estaban más cerca de mujeres y hombres pobres. 

Recuerdo mucho cómo una ONG hoy de ‘avanzada’ -sonrió cuando alguien me dice que esa misma directora es ‘experta en género’ hoy-,  en 1987  no sólo se opuso a un curso de uso de diversos métodos anticonceptivos sino que planteó como única alternativa congruente con la línea institucional, era el método Billings o método del ritmo, cuando quienes teníamos mediana información sabíamos que era el método menos efectivo, porque eran escasas las mujeres con ciclos regulares y que no funcionaba cuando eran asaltadas por el marido borracho.

Acto seguido esa misma directora, despidió a la osada  obstetra por plantear un curso de capacitación con esa orientación a las mujeres de los comedores populares. Aquellas mujeres pobres con un promedio de 5 hijos, jamás se enteraron que podían elegir no tener mas hijxs, siempre me pregunto: ¿Cuántas de ellas habiendo  accedido a este curso no hubieran tenido que abortar  y morir de inmediato o de a pocos si sobrevivían  por el se sentimiento de culpa? 

En los ochenta y noventa las políticas de población a nivel del país como las instituciones privadas eran de planificación familiar centrado en mujeres, que desde la práctica las transformaba en únicas responsables de la reproducción de la pareja, además de ser políticas conservadoras, pacatas y de doble moral, puesto que negaban a las mujeres aquello que incentivaban en los hombres con la imagen cosificada y sexuada de  las mujeres, junto a la prostitución protegida.

El acceso a métodos anticonceptivos como política del Estado, se iría a los extremos en los noventa, siempre enfocado en que la responsabilidad era de las mujeres estableciendo esterilizaciones forzadas. En zonas alto andinas, su rol  reproductor está asociado a patrones y valores culturales, que al ser trastocados invasivamente coloca en situaciones de doble violación de derechos, marginación y devaluación dentro de su comunidad y respecto de su pareja. 

Mucho se ha escrito al respecto, aquello que quiero anotar es que tanto la información, formación y acceso a métodos anticonceptivos que implica un paso importante para reducir el aborto, es una política que se ha ido conquistando con la lucha de las mujeres feministas a lo largo de las últimas décadas del siglo XX y las dos primeras de este siglo, enfrentadas muchas veces con las propias mujeres que ven cimentados su ser y valor en la maternidad, que la torna casi virginal aun cuando por ella, será excluida del proceso productivo, el mercado de trabajo y subordinado al varón en la distribución sexual del trabajo.

Al otro lado estaban quienes se beneficiaban del aborto clandestino, desde las seudo matronas, hasta los curanderos y médicxs. Recuerdo claramente los rostros de las mujeres bajo las velas, cuando luego de la capacitación, nos tocó hablar sobre el último funeral de alguna pobladora, socia o pariente, en mis zonas de trabajo como Infantas, Comas, Naranjal, Puente Piedra, Santa Luzmila, San Juan de Lurigancho, Villa el Salvador, San Juan de Miraflores e Ilo. 

Todas ellas sabía un poco de todo, desde el aborto altamente riesgoso, cuya sobrevivencia  no podrían tener más hijxs, hasta las prácticas más increíbles en el uso de una serie de aditivos desde plantas, pasando por químicos, pastillas, hasta esfuerzo físico o caídas provocadas. Una de esas noches pregunté, si volvieran a tener la edad de su primer embarazo que harían. Fue revelador, en coro dijeron: “No saldría embarazada y de serlo no me casaría”. En un  contexto diferente a la sublimación de la maternidad como el día de la madre, de cara a la realidad de un hecho concreto como el aborto, las mujeres que oscilaban entre 30 y 60 años, no se visualizaban con la maternidad como su meta de vida.

Todas sabían quién, donde y quiénes eran los médicos y consultorios que realizaban abortos, cuya ostentación de enriquecimiento hablaba por sí solo, por cuanto en las zonas populares de Lima y de aquel bello puerto del sur se sabía en ese silencio y secreto público quien era quien, quién se beneficiaba y enriquecía con la desgracia, miseria, orfandad e ilegalidad de las mujeres que decidían abortar. Significando que con la ilegalidad del aborto, había quienes perdían y ganaban. Un mito detrás del cual estaba una vez más el mercado con su oferta y demanda funcionando activamente, en tanto el Estado se hacía de la vista gorda.

Y estaban las situaciones de violación donde la madre niña, adolescente o joven se ve obligada a parir al fruto de la vejación, recordándole a lo largo de su vida los sucesos, cuando no tuviera fuerzas de vivirlo, abandonar a la prole siendo censuradas y condenadas socialmente por ello. Y están niñxs dejadxs a su suerte, malcriadxs, abusadxs y usadxs sea por el sistema como por quienes los recogían, se transformaban prontamente en nueva fuente de reproducción manteniéndose inalterable el círculo vicioso.

Al otro extremo de toda ciudad, están las mujeres de clase media y alta en similares situaciones, pero con acceso a condiciones seguras para abortar. Pero compartiendo todas el silencio, la condena, el sentimiento de culpa y el delito. Al igual que las mujeres de sectores populares a cuyos testimonios desgarradores me asomé cuando me abrieron su alma, así mismo conocí de mujeres empoderadas feministas o pseudo feministas que habían abortado en condiciones seguras y vivían para contarlo.

Es en este siglo que conocí la otra cara de la medalla, al ser que se hace, siendo y sabiendo que es producto de un incesto. Cuando conocí a Magdalena, la llamaré así, fue como parte de un servicio profesional al que accedí, mis idas y venidas a su centro de labores, así como la conversa que se producía en su interior, hizo que un día de esos nos halláramos solas. 

Me abrió su torturada alma, mostrándome que era una mujer que amaba demasiado, se había separado de su esposo porque se cansó de mantenerlo y decidió cortar por lo sano, era una bella mujer y exitosa profesional, pro llevava la procesión por dentro. 

Fue contándome una a una sus desgracias y tratando de explicar por qué le pasaba todo ello, me cogió de las manos y me dijo: “He venido a esta vida, sin pedirlo a sufrir porque estoy maldita. Hace poco descubría que mi padre era mi abuelo y mi hermana, es mi madre. El único amor que siempre tuve fue el de mi madre, que fue mi abuela, con su muerte siento que he caído en un pozo profundo, dime Catalina, por qué me tuvo que pasar a mí, porqué mi madre no me abortó”.

Yo que nunca me quedo muda, en verdad quedé muda. Sólo la abracé por un momento, mientras ella lloraba dolorosa y desgarradoramente. Recurrí a todo mi conocimiento espiritual, para consolarla y decirle que está en esta vida por una misión que ha de cumplir, que si alguien está  maldito no es ella ni su madre. Y que no la abortó como ella hubiera preferido, porque vivimos en una sociedad donde la víctima termina siendo la culpable, que está en sus manos dejar atrás sus vínculos e historia de la que no es responsable ni debe asumirse como tal. Que cierre el círculo haciendo de su vida lo que ella decida.

Así es como, de no conocer ni saber y abstenerme de opinar sobre el aborto hasta mi mayoría de edad, hoy soy una mujer pro-aborto. Porque estoy convencida que es un derecho que cada mujer que se enfrenta a esa situación debe decidirlo sola. Nadie más que la mujer embarazada bajo específicas situaciones debe decidir tener o no tener ese hijx, contando con el debido apoyo, acceso al servicio garantizado y público sin que sea una delincuente. Ninguna religión ni sociedad debe hacerla culpable, mientras tolera y protege al perpetrador o corresponsable ausente.

Una sociedad que se jacta de civilidad, modernidad y en vía de desarrollo,  jamás lo será mientras sus niñas sigan siendo abusadas por sus padres, hermanos, tíos, abuelos, cuñados y junto a  las adolescentes son madres antes de haber aprendido a ser niñas o adolescentes. Una sociedad donde las niñas y adolescentes paren por obligación [11], es una sociedad condenada a la decadencia.

El mito del incesto como el aborto,  es un modo de negar y evitar los caminos para su erradicación. Las mujeres de ayer queremos que las mujeres de hoy tengan los derechos  que nos negaron. Mayor educación, protección, justicia, amparo y seguridad para las mujeres, niñas y adolescente, pero también con oportunidad para elegir abortar con garantía y seguridad si así fuera necesario. 

La legalidad del aborto, de ningún modo es incentivo para abortar, porque su decisión involucra todas las dimensiones de la mujer, es un modo de reconocer que existe, donde hay quienes ganan y pierden, quienes se benefician y afectan, quienes están condenadas a vivir una vida miserable por ser pobres y aquellas que en la misma situación pueden elegir y vivir para contarlo.

Las mujeres no somos únicas sino distintas no sólo en  edad, etnia, clase, historia por cuanto tenemos derechos a decidir lo que queremos ser, a decidir sobre nuestro cuerpo y vida. Negar e ilegalizar el aborto  sigue siendo hasta nuestros días, un modo injusto, inmoral, discriminador y absurdo de condenar a las víctima a sufrir el impacto de su abuso y al victimario liberarlo de toda responsabilidad al punto que él no imagina cuánto y cómo destruyó otra/s vidas. Así como ser cómplices de quienes lucran con ello. 

Condenar a niñas y adolescentes a ser madres, es decidir que su vida terminó antes de empezar, si sobrevive nada hará que supere el trauma. Si muere y deja prole, serán niñxs en la orfandad  en una sociedad que no tiene políticas, programas y proyectos  para la infancia en riesgo y la ancianidad. Exponiéndolxs y  condenarlxs a ser parte del círculo del abuso,  violencia,  violación, reproducción con embarazos indeseados.

Por eso y mucho más pregúntame a mí, cómo me siento por la conquista de las argentinas que han logrado que el aborto sea legal.

#Bienporellas 
#Bienpornosotras 

#Vamospormás

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[1]https://www.pagina12.com.ar/311158-aborto-legal-que-dice-la-ley

[2]https://elcomercio.pe/mundo/latinoamerica/aborto-legal-en-argentina-en-vivo-senado-debate-la-interrupcion-del-embarazo-hasta-la-semana-14-de-gestacion-y-se-preve-ajustado-resultado-alberto-fernandez-legalizacion-en-directo-minuto-a-minuto-noticia/

[3] http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0121-75502019000200031

[4] https://www.pagina12.com.ar/300818-con-adn-feminista

[5] https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-54948270

[6] http://www.abortolegal.com.ar/proyecto-de-ley-presentado-por-la-campana/
[7] https://www.inei.gob.pe/prensa/noticias/mas-del-60-de-las-madres-del-pais-trabajan-9714/

[8] https://www.revistacienciasunam.com/es/197-revistas/revista-ciencias-48/1879-historia-de-la-p%C3%ADldora-anticonceptiva.html

[9]https://www.medigraphic.com/pdfs/revcubobsgin/cog-2013/cog133j.pdf

[10] https://www.infobae.com/america/eeuu/2020/03/29/el-triaje-en-tiempos-de-coronavirus-quien-vive-quien-muere-quien-decide/

[11] https://larepublica.pe/sociedad/1426251-ica-nina-13-anos-fallecio-luego-dar-luz-hospital-pisco/