Blog de Catalina Salazar Herrera escritos, artículos, poesía, opinión, intercambio, etc. Registros diversos que deseo compartir con quienes coincidimos en intereses sin renunciar a nuestras miradas diferentes.
El impacto de la
pandemia, ha cambiado nuestras vidas, prácticas y haceres, sino para todas(os),
si para la mayoría. En mi caso se ha producido un cambio procesual que longitudinalmente
se inició en febrero del 2012, a causa de un accidente que primero me detuvo
por cuasi dos años, sin impedir que continuara con mi labor cotidiana de tutoría
online que ya en ese tiempo me había incursionado en la docencia virtual,
paralelo a otros haceres. Luego de ello, reorienté mis actividades a la
focalización de la investigación, evaluación y sistematización hacia la
academia y asesoría en el terreno internacional.
A partir del 2020,
enlacé el terreno internacional con el nacional, sistematizando y evaluando proyectos
implementados en el país con impacto planetario, como sucede con la reducción
de la delincuencia transnacional entre las que destacan la violencia contra la
mujer, la niña y niño; la violación y el embarazo involuntario, la delincuencia
organizada, el sicariato, el tráfico humano, estupefacientes y de armas.
Atentados contra la ecología, los factores que aceleran el cambio climático, los
derechos de los pueblos indígenas y la conservación de las reservas de oxígeno para
el planeta.
En medio del
entrelazamiento temático y análisis, para hallar la punta de la madeja que
permitiera valorar lo avanzado y proyectar los futuros escenarios, nos halló el
contexto a quienes estábamos embarcadas(os) de esos haceres. El mandato de aislamiento
como única medida ante el desconocimiento del combate al covid19, por la
ciencia y los Estados del globo. En nuestro caso con mayor rigurosidad, en
contraste con muchos otros, sólo contábamos con 250 camas UCI (MINSA, 2021, 13)[1]
para más de 33 millones de peruanos.
En estas
condiciones mi hacer se concentró en investigación, orientación vocacional,
apoyo académico virtual, unido a otras labores asociadas a mis
especializaciones y experiencia profesional, con menos presencialidad de la
necesaria. A medida que ha pasado el tiempo, otras prioridades ha generado
espacio para mirar hacia adentro y fuera con distinta perspectiva. Contemplar
en rededor, el horizonte, hacia abajo y arriba, con más detenimiento y mayores
interrogantes. Apreciando lo bello y sabio que puedes descubrir en el momento y
lugar menos imaginado y disfrutar del andar, mientras en mi mente resuenan
temas como “Cantares”[2]
de Joan Manuel Serrat, que llena de música al gran poema de Antonio Machado[3]:
Uno de esos
descubrimientos, fue Rosa, una anciana detenida en una silla de ruedas debido a
un derrame cerebral que la dejó paralizada del lado derecho de su cuerpo. Me
demostró en acto y palabra que estaba paralizada pero no contenida. Ella había
descubierto una ocupación cotidiana que la hacía vivir, como era alimentar a
las aves que sobrevolaban su calle día a día, las que nunca faltaban independiente
de la estación, era como una cita entre ella y las aves prestas a su salida de
casa.
Le pregunté si no
temía que esas pequeñas aves se quedaran en su casa o alrededores, invadiéndola.
Ella me respondió que no, desde el tiempo que las alimenta y de eso hacía más
de tres años. Al principio temía que sucediera así, porque cuando caminaba por
la plaza de San Francisco, pensaba que dar de comer a las aves era invitarlas a
quedarse en casa o la calle donde uno vive, al igual que a cualquier animal doméstico:
perro, gato, conejo, gallinas, etc. Pero es desde su ubicación en la silla de
ruedas, que descubrió el modus vivendi de las aves y su particularidad. Desde
hace más de tres años me revelaron que son seres libres, puntuales y frugales. Sus
alas las llevan a donde quieren y hacen que retornen puntualmente a donde hallan
comida, la cual toman hasta donde necesita y no más. En cambio, las personas,
son todo lo contrario.
Respondí a su
confidencia, que yo al igual que ella, tenía ese temor, hasta la fecha tenía
depositado alpiste en casa, tras mi frustrada experiencia de cuidado de un ave
pequeña que hallé en el camino. En espera de la oportunidad para llevarlo, justamente
a la Plaza San Francisco. Conocer su experiencia me animaba a entregarlo a las
aves que suelen pasar por mi casa, sin ese temor de invitarlas a quedarse, porque
comprendo hoy que no son ni quieren ser domesticadas.
Así es como
aprendí de Rosa el modo de desprenderme de algo estancado por temor al apego, pero
principalmente, que el cambio en nuestras condiciones de vida, no significan
obstáculo, sino oportunidad para hallar nuevas modalidades como experiencias de
vida manteniendo relación de convivencia e intercambio con otros seres. Me despedí
de Rosa, capturando una foto con su permiso, que hoy comparto.
En este tiempo
que me cuesta más la caminata, por la falta de energía que antes me desbordaba,
lo hago a un menor ritmo, pero con más atención a mis pasos y el trayecto. Hecho
que me permite identificar situaciones que en otro momento pasaría
desapercibido ante mis ojos. Como la composición de los parques, tan distintos
y semejantes en su uso entre unos y otros, donde la conducta de las personas es
de escaso cuidado y máximo disfrute. En cambio, los árboles, suelen ser
generosos proporcionando todo aquello que les corresponde. En la zona, son, además,
testigos silentes de un pasado que cuenta de los usos que tuvieron esos espacios.
Están los
imponentes ficus, que, en el caso de un parque, casi lo cubre todo, dejando apenas
pasar la luz. No menos notables son los N arbustos frutales de higos, pacay, moras,
guanábana, etc. que crecen en línea recta dibujando el canal de regadío extinto.
El limonero al que nadie plantó ni ha tratado de eliminar, tampoco abonar, sólo
de tanto en tanto el dueño de la vivienda que colinda le provee un poco de
agua. Seres siempre bondadosos proporcionando sus frutos a otros seres que
habitan la zona como ardillas, aves,lagartijas, etc. Sobreviviendo a los ataques
periódicos de leñadores con uniforme de jardineros municipales[5],
que no tienen idea de cómo ni cuándo podarlos.
Ayer que
retornaba a casa, cuasi al medio día, en una calle de esas calles y bajo un
árbol de Pacay, descubrí muchas pepas esparcidas, pensé cuánto pacay han
cosechado y devorado, dejado con descuido las pepas por doquier en pista y
vereda, colocando en riesgo el tránsito y al transeúnte por su ser resbaladizo
y duro.
Avancé sumergida
en estos pensamientos, cuando advierto la caída de más pepas, miro en rededor
sin descubrir a nadie, levanto la mirada, el follaje tupido que no me permite
distinguir a quien con irresponsabilidad arroja las pepas. Es cuando descubro a
los pillos, eran tres pájaros que devoraban con placer y gran apetito la
deliciosa pulpa madura de pacay, con envidiable habilidad en sus picos para
abrir las vainas, extraer uno a uno los frutos, separando con destreza la pepa
de la pulpa. Evidentemente, sin el cuidado de no regar las pepas descartadas
por toda la radio donde alcanzan la copa del Pacay.
Me detuve a
contemplar con ternura y maravilla la magia e interacción de la naturaleza,
cuando no hay seres que atenten contra ninguno de ellos. En este punto me
asaltó la idea, que el dueño de la vivienda cercana no atribuya su trabajo de
limpieza al árbol y las aves, y en su intento de controlarlos, termine por
cortar el árbol como ha sucedido en una de las avenidas donde las moras eran
copiosas y generosas. Le pido al universo que ejerza su poder y enternezca el
corazón humano para que esto no suceda.
En algunas religiones orientales, como el budismo, el hinduismo
y el sijismo, existe un principio central que rige el actuar de sus creyentes,
como es la ley de causa efecto, donde las acciones, palabras y
pensamientos de una persona determinan su calidad de vida actual, su muerte y
después de ella, puesto que la muerte no es un fin sino un tránsito de una vida
a otra.
El karma viene a ser la deuda, el pendiente que da
contenido a esa ley de causa y efecto, como principio universal de justicia y
equilibrio. En tanto que el Dharma, es la misión que toda persona ha de
realizar para su perfeccionamiento y crecimiento espiritual en cada una de sus
vidas, sincronizándose su actuar con el equilibrio del universo y la vida como
un todo[1].
De modo que las consecuencias de sus actos se asumen tanto en el plano humano
como espiritual.
En las religiones católicas, protestantes, cristianas e islámicas, para sus creyentes, existe sólo una vida y tras la muerte la vida eterna en el paraíso/infierno para unos o la
promesa de la reencarnación al fin de los tiempos, para otros. Produciéndose
una polarización entre el bien y el mal, pese a reconocer su existencia dual. Así
mismo, se separa el plano terrenal de lo divino, al punto que las malas
acciones que no son juzgados terrenalmente, enfrentarán la justicia divina (incluso
de no creyentes), de modo que en vida todas(os) son justiciables y de los muertos
“no se debe hablar por respeto” y en la práctica cultural de la desmemoria,
todo muerto cuasi se santifica porque su juzgamiento está en manos de Dios.
Para quienes creemos que esta vida ha de ser vivida (independiente
de lo que suceda después de la muerte), en coherencia y responsabilidad de
nuestras acciones en sociedad donde el derecho de uno, termina donde empieza
el derecho del otro(a). Ergo, toda acción y omisión tiene consecuencias punibles,
cuyas huellas han de registrarse para no olvidar ni reproducir sea como norma, costumbre, leyes, cuentos o leyendas del puablo a pie. Porque e la
historia oficial suele contarnos, unargumento convenientemente elaborado por quienes
tienen o sirven al poder de turno del contexto en el que fue producido.
Quiero pensar, que hoy murió el último dictador del Perú,
en términos de Godoy (2021)[2],
sin pena ni gloria para la mayoría del país, salvo para quienes son sus aliadas(os)
políticas(os) de turno, cuyas acciones tuvieron consecuencias en su propia vida, de quienes lo secundaron y secundan, así como impactaron en la vida de quienes
no viven para contarlo y quienes sobreviviendo para contarlo, son acallados en
su demanda justicia y memoria.
Su muerte tiene muchos significados para cada
uno de ellos y sus herederos[3]
de linaje y políticos, ellos contarán su propio cuento. Yo quiero resaltar el significado simbólico de las coincidencias,
entre dos personajes aparentemente antagónicos, pero que en los hechos se
aproximan más de lo que podrían distanciarse.
El 12 de septiembre de 1992 es detenido y cae preso Manuel
Rubén Abimael Guzmán Reynoso[4],
tras
una larga y secreta operación que incluyó el 11 de setiembre, gracias al trabajo de inteligencia del Grupo
Especial de Inteligencia (GEI), al punto que fue desconocido por el presidente Fujimori
quien se hallaba pescando en una reserva amazónica y su asesor Montesinos
ocupado en sus maquinaciones en un evento social, esta vez ninguno pudo impedir la captura de Guzmán, lo como si lo hizo en diciembre de 1990 [5], puesto que era el cuco a quién recurrir políticamente como cortinas de humo, cuando las aguas se movieran, si fracasaba un inventado conflicto bélico fronterizo.
Guzmán fue percibido por sus seguidores y el mismo, como la cuarta
espada del comunismo (Roncagiolo, 2007), tras 12 años de actuación
subversiva fue detenido, encarcelado y condenado a cadena perpetua, por ser responsable ideológico,
político y líder del Partido Comunista Sendero Luminoso (SL) que provocó y
dirigió el mayor conflicto armado y sangriento en el Perú a lo largo de su historia republicana.
Se autodenominó presidente Gonzalo, enarbolando la bandera
de cambio socioeconómico, político y cultural ante sus seguidores, justificando
que sólo sería conseguido, a través de la lucha armada y un río de sangre por
sacrificio, donde él, no derramó una gota, pero creó las condiciones para que ingenuos(as), desesperados(as) e inocentes que estuvieron en el lugar y hora equivocada murieran entre dos
fuegos.
Con la captura de Abimael Guzmán, se inició una leyenda
política de derrota de la violencia y pacificación del país por Fujimori y su
asesor Vladimiro Montesinos (fujimontesinismo), al mismo tiempo que concluyó la
metamorfosis de un profesor universitario mediocre, que se erguía como dictador sostenido por su asesor en la sombra.
Mientras nuestro ingreso al manchay tiempo (tiempo del miedo) como país, perduró
con fuerza por más de dos décadas e inclusive en estos tiempos resurgen de tanto en tanto sus mitos [6].
El impacto de las acciones de Guzmán a través de Sendero Luminoso, fue la adopción
simbólica de su presencia amenazante manipulado por el fujimontesinismo y los
subsiguientes gobierno de turno, que sumó el terruqueocomo instrumento
de agresión, represión y condena a quién no estuvieran de acuerdo con el uso y
abuso del poder del gobierno fujimontesinista.
11 de septiembre del 2021, muere Abimael Guzmán a los 86
años. A 19 años de condena y encarcelamiento perpetuo, sin arrepentimiento, sin pedir perdón, ni pago de S/.1.00 (un sol) de reparación a huérfanos, viudas(os),
deudos y con el silencio del destino de desaparecidas(os), convencido de la validez y viabilidad de su ideología. Además del inmenso
daño económico que provocó con los actos de terrorismo al fisco, contribuyó a
la profundización de la pobreza, la discriminación y el estigmatismo a quienes
provienen de las zonas y pueblos que sometió, controlóy dominó bajo su dictadura.
11 de septiembre 2024, muere alias Alberto Kenya Fujimori
Fujimori, puesto que su nombre de pila sería Kenya Inami Inamoto [7]. Coincidiendo con Guzmán, vivió 86 años, víctima de una
enfermedad terminal. A diferencia de su alter ego, en condición de libertad, con
una pensión vitalicia como ex presidente y delincuente amnistiado, torciendo
una vez más la mano al Estado, a través del poder legislativo, sumando una felonía
más de robo al fisco y bolsillo de cada contribuyente que seguramente se extenderá a sus herederos(as) quienes no tendran la descencia de renunciar a él, puesto que están hecho a imagen y semejanza del padre.
Si Guzmán murió sin claudicar de su pensamiento Gonzalo, Fujimorí lo hizo haciendo honor al refrán: "Genio y figura hasta la sepultura", con su último latrocinio a peruanas(os), ejecutado por su banda del chino, que nos dejó impávidas(os) ante el delito cometido en nuestras narices y a la luz del día, y si eso no fuera suficiente, será despedido segurmente de cuerpo presente con honores de digno mandatario de un país bananero. No importa el medio, si la meta es el poder, qué más se puede esperar de su prole, que no sólo lo explotó políticamente en su periodo de mayor padecimiento y deterioro físico, sinó que sacará ventaja de su cuerpo inerte y memoria como el más hembriento animal carroñero.
Fujimori gobernó una década, se fugó un quinquenio, a modo
de años sabático en Japón, tratando de arropar una cobardía para no asumir la
responsabilidad de sus acciones como gobernante, se declaró inocente
desvistiéndose de su imagen de estadista y estratega, para atribuir todos los
delitos a su asesor y tener la osadía de vociferar "¡Soy inocente!".
Traicionado por su ego y/o los cantos de sirena de sus cómplices, pretendió
volver al poder por Chile confiado en la vigencia de sus mito y la desmemoria de sus votanes, más la reserva de dignidad existente, logró que fuera extraditado, enjuiciado y condenado pordelitos de abuso de poder, latrocinio, violencia contra la mujer, liderar una
organización criminal armada (grupo Colina), idear, planificar y ordenar ejecuciones extrajudiciales, secuestros, asesinato y exterminio de
población inocente, incluyendo poblaciones más vulnerables como mujeres, niños y ancianos, violando derechos humanos.
Fujimori compartió con Guzmán el derramamiento de sangre sin
perder una sola gota suya, decidió al igual que él, sobre la vida y muerte de otros,
correspondiéndole la responsabilidad política de su actuación en la dirección del Estado, al combate y desactivación del conflicto armado. Renunció a su condición de estadista, descendiendo al nivel de Guzmán, compitiendo en similares estrategias,
tácticas y crueldad, al que sumó impunidad, pese a poseer el poder político para cambiar las
condiciones del contexto, la inteligencia institucionalizada para una respuesta focalizada y efectiva, la fuerza de las armas para derrotar en combate abierto, disuasión con el poder de la legitimidad de la fuerza, armas, autoridad y
justicia de su lado, en favor y protección de la población directamente afectada.
Pero él hizo todo lo contrario, generando un terrorsismo de Estado. Por cuanto ambos, fueron y serán históricamente responsables del asesinato de
inocentes, cometiendo delitos de lesa humanidad que no prescriben aquí ni en el más allá.
Ambos compartieron la condena y encarcelamiento por sus
delitos, pero se diferenciaron en la dimensión y el cumplimiento del mismo. Guzmán murió tras 19 años en
la cárcel, como correspondía. En cambio Fujimori, cumplió poco más de la
mitad de su condena (14 de 25 años), ergo una vez más le sacó la vuelta a su
propia constitución, mientras segía siendo enjuciado por nevos delitos, que su cómplice de cohechos Montesinos había reconocido y declarado su cuulpabilidad, por cuanto, incrementarían años a su condena.
Fujimori, compartió con Guzmán, la falta de arrepentimiento, su negación a pedir perdón, ni asumir la reparación de sus delitos, ergo erigieron su karma. Al igual que su alter ego, no pagó S/. 1.00 de reparación que debía a los deudos y al fisco por daños, pero el sumó un monto de 57 millones por su latrocinio nacional, es decir robo a las(os) peruanas(os), muere con deudas pendientes constante y sonante. Pero
principalmente con la sangre de víctimas a consecuencia de sus decisiones como candidato mentiroso, autócrata, delincuente felón y cobarde.
Fue elegido por su promesa de no aplicar el shock que Mario
Vargas Llosa concertó [8] con las multilaterales, acompañado de un Programa Social que amortiguara el impacto del ajuste económico. Fujimori a escasos 10 días de haber asumido el poder, aplicó un shock mayor y sin un programa social, al no estar ni poseer condiciones de
negociar con las multilaterales del emergencia. Siendo responsable de soltar el primer globo de ensayo del
neoliberalismo que provocó el suicidio de personas desesperadas tras su fujishok
del 8 de agosto de 1990 y la generación de extrema pobreza en 6 millones de
peruanas(os), con muertes no registrasas por su impacto. Desde el inicio, hasta el final de sugobierno, legitimó la cultura de la mentira, mendicidad, discriminación, clientelaje,
corrupción e impunidad. Ajusticiado, preso y hasta sus últimos días, validó estas prácticas como su mayor contribución a su linaje y a la sociedad.
Con el autogolpe del 5 de abril de 1992, destruyó la
democracia, eliminó el equilibrio de poderes, violó la constitución e impuso
otra espuria a su medida. Producto de la toma delincuencial del Estado y el establecimiento de una red criminal ptodujo nuevas víctimas directas e indirectas.
Primero desmanteló el sector público, rematando los bienes de todos que fue revendido por mucho más por sus clientes. Arrazó con los dereches laborales eliminación la seguridad social, los sindicatos, la estabilidad laboral y engendró la terciarización de la mano de obra. Engendró el sub empleo, autoempleo, la informalidad y bautizó las relaciones económicas combi, la prevenda, corrupción e impunidad que reptó y se asentó en el poder político, hasta extenderse en la educación, justicia, cultura y costumbre.
Aportó al incremento del crímen organziado, haciéndose parte del tráfico de armas, desentenderse del tráfico de estupefacientes,
humano y políticas de violación de derechos humanos en el terreno militar y
civil a través de privatización de servicios sociales de salud, educación,
alimentacióny vivienda.
Sus efectos se extienden hasta nuestros días desde sus acciones directas en salud como las esterilizaciones forzadas, principalmente a mujeres
pobres de zonas rurales. Hasta la actual inexistencia de condiciones y garantías de salud
pública para afrontar situaciones de emergencia como sucedió con el cólera y se reprodujo con la pandemia, del Cóvid19. Al transformar la salud en mercancía, privilegió y enriqueció al sector
privado, en servicios y medicamentos.
En la educación la el incentivo, promoción y facilitación de la educación
privada, para despojarse de la pública, y la eliminación de la investigación científica como medio de profesionalización, ha producido generaciones de profesionales discapacitados para desempeñarse en aquello que fueron formados y
una débil competencia para quienes asumen responsabilidades sensibles de
servicio a la sociedad como son los trabajadores de la salud y educación, que
en su condición de serumistasy docentes,hoy desaprueban evaluaciones
básicas para su desempeño y quienes aprueban, califican entre 10.5 a 12.8 sobre 20, con
raras excepciones de 14 y 15. Pero sobre todo a ciudadanos(as) con escaso pensamiento crítico, síntesis, reflexión y acción.
Sin un estado regulador, que arbitrara las fallas del mercado como sucede en los países realmente liberales y capitalistas, la producción de alimentos hoy se encuentra
poder de monopolios y oligopolios que en tiempos de crisis como las que
vivimos, concertan el incremento de precios sin sanción alguna. La ausencia de
oportunidades en el interior del país, ha incrementado la migración, despoblamiento
y reducción de la producción de alimentos para autoconsumo de los más pobres y el
abastecimiento minoritario.
Para que un país, con una larga cultura de trabajo,
autosostenimiento, solidaridad, acogimiento del caminante y honradez se
transforme en inestable, violento, inseguro, desconfiado y en incertidumbre, se
requiere que se produzcan condiciones favorables por más de un quinquenio, con un
periodo de seguimiento, monitoreoe
incentivo a lo largo de unas tres décadas.
Alberto Fujimori sembró las condiciones durante un decenio,
teniendo como cajón de resonancia al APRA y hoy a APP. Dejó como responsables
del seguimiento y monitoreo a su primogénita y su engreído quienes se
encargaron de reclutar nuevos alfiles con igual o mayor sed y ambición de poder
que Montesinos, pero con menor inteligencia y perspectiva.
El universo es sabio y suele darnos mensajes si queremos
leerlo. Fujimori y Guzmán se fueron en un día simbólico, el primer número primo
cabalsitico en lo positivo y negativo, 11 por partida doble puesto que 11 de
septiembre también genera 11. Todo parece indicar que es una fecha cabalística para mostrarlnos el talón de aquiles, de aquello que parece inexpugnable e indestructible como las torres gemelas, para sobre sus ruinas, recrudecer sus medidas. Y también como se desvanecen los sueños frágiles de un modelo de sociedad diferente como sucedió con Salvador Allende.
Guzmán pasa a la historia como genocida siendo ejemplo de
cómo una lectura sesgada de la realidad peruana posicionado en una universidad
pública de la región Ayacucho (el rincón de los Muertos), concibió una propuesta
de cambio basado en la destrucción de todo lo existente, tomando el Estado a
través de la lucha armada de su Partido Comunista Sendero Luminoso (SL) y encendió
la pradera por más de un decenio.
Fujimori pasa a la historia como el último dictador delincuente
probado y condenado, siendo ejemplo de cómo el miedo y la inercia de una sociedad
rica en recurso, pero colonizada en la mente entrega el poder y permite que un
profesor de una universidad pública, poco notable, con atisbos de corrupción en
ese medio, dificultades para la comunicación, escasa visión política al postular como candidato presidencial y congresista, limitada inteligencia afirmativa y gran ego, se
fungió como el último emperador, por no asumirse dictador.
Ambos nos dejan como lección, que nuestra salvación no está en
manos de un mesías violento ni otro felón, sino de nuestra decisión de tomar en
nuestras manos nuestro destino y asumir las consecuencias de nuestras acciones.
[1]
Chopra, Deepak (1994) Las 7 leyes del Éxito. https://www.colomos.ceti.mx/documentos/goe/sieteLeyesEspiritualesdelExito.pdf
[2] Godoy
Mejía, José Alejandro. (2021). El último dictador, vida y
gobierno de Alberto Fujimori. Perú: Debate, 531 págs. ISBN: 9786124849701,
6124849704
[3]Godoy Mejía, José Alejandro. (2022). Los herederos de Fujimori:
El legado de El último dictador. Perú: Penguin Random House Grupo
Editorial Perú.
[4] 11
de septiembre de 2021. Muere en prisión el fundador de Sendero Luminoso Abimael
Guzmán en Perú. https://www.swissinfo.ch/spa/muere-en-prisi%C3%B3n-el-fundador-de-sendero-luminoso-abimael-guzm%C3%A1n-en-per%C3%BA/46940552
[5] 12 de septiembre de 2017, Cuando Alberto >Fujimori y Bladimiro MOntesinos, dejaron escapar a Abimael Guzmán. https://wayka.pe/mitos-y-verdades-de-la-captura-de-abimael/
[6] 12 de septiembre de 2017, Cinco Mitos y Verdades de la Captura de Abimael Guzmán. https://wayka.pe/mitos-y-verdades-de-la-captura-de-abimael/
[7] 25 de julio de 1997 Afirman que Fujimori se llama Kenyo Minami. https://www.clarin.com/politica/afirman-fujimori-llama-kenyo-minami_0_ByqxFGZWRFg.html?srsltid=AfmBOop9ZpY8RUW2CohML_iWdUAqFcdjivb9KHhHfwJ34aXnWqm9c2fF
[8] Ver narrativa detallada por Mario Vargas Llosa, en su obra "Como pez en el agua"
Estoy consternada, acabo de conocer que Margarita María Osterling Salas,
falleció cerrando junio del 2024[1],
antes de cumplir los 52 años el 11 de este mes, el mismo día del cumpleaños mi
prima Irene que también partió previamente.
Una nueva partida que se suma a otras más, que entristecen mi
alma, a lo largo de este nuevo siglo, acentuándose con la pandemia. Para quienes
se van, sólo ellas(os) experimentaron estos cambios y para quienes permanecemos,
la diferencia antes y después de la pandemia, es la despedida.
El viernes pasado en una asesoría, a dos psicólogas una en
proceso y otra especializada en gestión empresarial, me preguntaron, cómo
aprendí y desarrollé profesionalmente multidisciplinariamente. Respondí que fue
más allá de las aulas, en interacción con otros profesionales en el desarrollo
de experiencias concretas de trabajo, una de esas profesionales y gran persona
fue Margarita, a quien conocí cerrando la primera década del
siglo XXI, cuando inicié el dictado de cursos en la Dirección de Educación Continua
de la PUCP[2].
En aquel tiempo el empleo de los recursos virtuales se producía, en una
plataforma de emisión y recepción, unido al correo electrónico de cada
estudiante.
Ser docente online fue todo un proceso de aprendizaje
con un equipo formado por Margarita María Osterling Salas como experta
pedagoga en el empleo de herramientas y presentación de contenidos, junto con Mario
Guerrero Azabache en el uso y manejo de los recursos virtuales. Asegurando
que mi conocimiento como experiencia en evaluación y monitoreo aplicado a la
investigación[3], fuera
desarrollado como aprehendido, para efectiva y eficientemente ser aplicado por profesionales
nacionales e internacional.
En mi rol de profesora de especialización, fue mi
responsabilidad producir, generar e impartir conocimiento ad hoc a cada
participante, pero también, fui aprendiz de Margarita y Mario en pedagogía,
gestión y soporte de cursos online, así como de las exigencias y oportunidades
de cada estudiante para aplicar sus aprendizajes en las diversas áreas de
desempeño profesional.
En ese espacio académico, tuve la oportunidad de conocer la
dimensión humana de Margarita, cuyo espíritu de permanente ánimo,
positividad y disposición ante mis preocupaciones sobre el real de aprendizaje
de las(os) estudiantes bajo la modalidad virtual, nos impulsó a explorar en el
empleo de nuevas estrategias, herramientas y prácticas por explorar en el 2010,
como sucedió con el aula virtual que hoy es una herramienta cotidiana. Evidenciado su búsqueda por ampliar la
bastedad de la práctica pedagógica unido a su gran capacidad de innovación en
el campo de la educación para nuestro país.
Margarita no se conformó con una experimentación de experimentación
del aula virtual en la educación online, sino que se ocupó en que la
misma fuera compartida y replicada por profesores universitarios de la PUCP, a
nivel nacional e internacional, incluyéndolo como contenido del primer
encuentro de profesores de educación online, comprometiéndome en la
exposición y asumiendo ella la elaboración de la ayuda visual. Un registro de
ello, es la foto de mi correo electrónico, que hoy es parte de su memoria.
Si bien es práctica cotidiana en la PUCP, el empleo de fuentes
de información y referencias confiables, igual que el cuidado del derecho de autor,
pero fue Margarita quién me animó a tomar en aquel entonces, cursos de propiedad
intelectual y de patentes, evidenciando su holística ocupación de docencia,
que incluye la formación de estudiantes y sus profesores.
Margarita, tras un periodo de labor en formación
universitaria donde aportó al continuo desarrollo capacidades y competencias pedagógicas
desde una perspectiva educativa integral e intercultural, considerando la
especificidad de cada estudiante[4]
para asegurar el ampliamente de las brechas de acceso y empleo de recursos
digitales. Desde su labor de asistencia a equipos de investigación, incluyó estas
dimensiones en cada disciplina con la que colaboró[5].
Especializándose en la producción de contenidos para el
desarrollo de pensamiento crítico en las(os) estudiantes[6],
de las diversas partes del país desde su
apuesta por una Educación Alternativa Intercultural. Aportando al
desarrollo de contenidos para la educación pública a nivel nacional, tanto para
estudiantes[7] como para la práctica de las(os) docentes[8].
Llevándola a proyectarse hacia una experiencia de trabajo rural en la extensa
provincia de Urubamba del Cusco, formando parte de la Unidad de Gestión
Educativa Local de Urubamba- UGEL. Tarea que queda trunca, con su partida
inesperada en esa localidad.
Margarita Osterling partió cuando menos lo esperaba y nos
imaginábamos, por esos designios del universo y la finitud inesperada de la
vida, para cada ser humano.
Antes de la pandemia, era una llamada telefóniica que me unía a la comunidad de parientes, amigas y amigos. Despedíamos a cada una(o) colectiva y personalmente, recordando y nombrando nuestro modo de relacionarnos, convivir, disfrutarnos, amarnos, cuidarnos, aprender juntas(os). Ese recuerdo entrelazaba aún más, las relaciones con quienes éramos amigas(os) mutuos, actualizaba nuestros compromisos y promesas de mayor acercamiento, atención y comunicación. Reiniciando prácticas suspendidas como el compartir algún espacio coincidente, algún fin de semana, celebrar cumpleaños, con mayor insistencia cuanto más sumábamos al calendario y reconocíamos el amenguamiento del mañana, viviendo cada oportunidad como si fuera el último, creando nuevos recuerdos y aliñando mejor nuestro amor.
Las partidas desde marzo del 2000, han reconfigurado nuestras despedidas, durante los dos primeros años de la segunda década del siglo XXI en contradicción con el desarrollo, ampliación y accesibilidad a la tecnología digital de información, ampliado, renovado, facilitado la conexión y comunicación sin límites de distancia ni espacio. Nos enteramos de quienes partieron en la red, e parte eso es bueno, porque algunas veces estamos a tiempo para nuestro rito presencial de despedida. En otras, generalmente nos toca de golpe, sin más detalle de lo sucedido, y en muchas de las mismas, varadas en el dolor, puesto que no sabemos si es prudente o no preguntar a sus deudos.
Nuestras despedidas presenciales a quienes parten se han reducido de cinco personas a los más cercanos, aproximándose a los sepelios privados de personajes públicos que deben irse en privado, porque no es posible manejar la masividad, noticia y poco o no conocidos de sus parientes. Contradicción que se inició con la cuarentena por la pandemia del covid19 donde se desconocía su causa y el modo de contagio, para persistir en pospandemia, por una serie de razones que dilucidaremos en algún punto del futuro.
Despedirnos de nuestros seres amados y cada una de las personas significantes en nuestra historia de vida se ha reconfigurado, extendiéndose por más tiempo la tristeza al no ser parte de los ritos de despedida, la posibilidad de compartir el dolor, retomar las relaciones de los deudos con las amistades desconocidas del difunto(a), en algunos casos, por la proximidad generada por la red, nos conectamos con algunos parientes, principalmente hijas(os) e interactuamos reconociéndonos y/o compartir recuerdos.
Cuando converso con algunas personas sobre esta nueva experiencia de despedir a sus seres amados, suelen decir que tienen la sensación que el alma de sus difuntos sigue rondando en sus vigilias como si estuviera en sueños o tener sueños como vigilias. Con las(os) más cercanos hemos quedado en reeditar ritos para que quienes partieron y nos toque a nosotras(os), nos vayamos en paz, reconozcamos que es tiempo y quizás aprendamos nuevas formas de seguir conectadas(os).
Como he señalado en más de un escrito, en mi caso aprendí a despedirme de mis seres amados y de luz además de sentir, pensar y sufrir, mediante el escrito de nuestra historia compartida, para en parte, perpetuar digitalmente el registro una micra de sus pasos en este tiempo y dimensión que fue compartido conmigo como fue mi relación con Margarita, profesional de alta calificación, gran disposición, talento y calidez, creando un espacio grato y de confianza para el trabajo de equipo difícil de hallar en tiempos de labor estresante y cuasi impersonal.
Querida Margarita, que tu alma quede en paz y dicha, como fue tu vida creativa,
sonriente, persistente, entregada al servicio de cambiar las condiciones del
país desde una educación inclusiva, el amor a tus hijos y familia, la
transparencia y sinceridad en tu amistad y relación esperanzadora con este plano.
[2] Pontificia
Universidad Católica del Perú. Sobre Educación Continua. https://www.pucp.edu.pe/educacion-continua/sobre-la-formacion-continua-en-la-pucp/
[4] Osterling
Salas, Margarita; García Talledo, Herminia; Sánchez Ortiz, Daniel (2012). Desarrollando
capacidades y disminuyendo la brecha digital: una experiencia de formación con
estudiantes de educación Asháninkas, Nomatsiguengas y Yaneshas de Río Negro. Informe
Final: Fondos Concursables Administrativos. Recuperado 2 julio de 2024 https://dars.pucp.edu.pe/proyectos/desarrollando-capacidades-y-disminuyendo-la-brecha-digital/equipo/
[5]Olivera Cárdenas, Luis Humberto et al. (Coordinadora). (2011-2012). Hacia la
construcción de un diálogo intercultural en la educación superior: procesos,
gestión y saberes ashaninka de la corporalidad, etnicidad y medio ambiente. Recuperado
2 julio de 2024 https://textos.pucp.edu.pe/pdf/1607.pdf
Has partido Juana Herrera Trujillo, a las dos
de la madrugada de este Jueves 14 de diciembre 2023, en Lima la gris y sin
garúa, transitando por un segundo año para sumar a tu siglo de vida, al encuentro con tu
Dios, con quien mantuviste un pacto especial, asida de tu fe, la mirada y vela
de tu hijo e hija, las oraciones de tu cuidadora y los nervios como el celular
encendido de quienes te acompañaron en tu partida.
En esa nueva dimensión, te acogerán los amores que te esperan
y tú deseaste tanto. Tu tránsito fue acompañada y rodeada de amor en tu lecho,
como tantas veces tú lo hiciste con quienes antecedieron. A unos(as) sosteniendo
sus manos misericordiosamente, animándolas a superar su temor para “pasar de
esta a otra vida”. Aquellos(as) que no lograban desprenderse de su apego a
la tierra, sus posesiones y aceptación de su finitud, orabas en silencio,
mientras aliviabas su sufrimiento con tu magia. A quienes, pese a tus esfuerzos
y amor, debías dejar partir, bañada en llanto, orabas por su alma de rodillas,
asida de tu fe, amor y esperanza de hallarlos en esa “otra vida”, acallando
el dolor devoraba tus entrañas.
Camino de Capilla Jirka
Eras magnífica en tu andar, hacer, parlamento, ironía y reír al mundo.
Permitiendo que ese dolor profundo, aflorara de tanto en tanto, en noches de
cuentos y encantos, días de acopio de plantas mágicas cuyos poderes y nombres
sólo tú conocías. Y en tardes de recogimiento donde te despojabas el sombrero,
cruzabas las manos y agradecía por un día más, tus ojos se tornaban brillantes por
un instante, recordado a tus difuntas(os) siendo quizás los más dolorosos tu hija
“Allma” (2004) y “Capulina” (2010.
Siempre me asombró tu modo de transitar por la vida y encuentro
de cara con la muerte, dialogar y contarlo. Cuando era adolescente, eras mi tía
mágica, sin miedo y poderosa; pasabas de la narrativa del día, al
cuento de tu último avistar o encuentro con espectros, sea al atardecer, la noche
previa o sólo hace unos minutos.
A veces con “un alma en pena” de quién había muerto y
aún andaba tras sus pendientes, a él o ella no los interrumpías, te santiguabas
y dedicabas una oración para que encuentre su camino a la luz. Cuando se
trataba de un alma que “andaba recogiendo sus pasos, porque pronto
partiría”, cargabas con tu fe y sabiduría para acompañar su tránsito y
animar a la familia doliente, advirtiendo del tiempo que tenían para prepararse
con sólo con tocar la muñeca del moribundo(a).
Coherente con tu ser y hacer, en tu trato con
la vida y la muerte, reeditaste la preparación de tu hermana Mayor Francisca,
para recibir con respeto, dignidad y suntuosidad a la muerte tras una
vida tomada, aquella que nunca te regaló nada, por lo que le arrebataste cada parte
de ella con coraje, decisión y perseverancia.
Tras el entierro de “capulina” (Pedro), nos quedamos
solas cuando todas(os) retornaron a lo suyo, ese fue el tiempo donde ambas
pudimos vivirnos en conciencia e intimidad profunda, de diálogo, escucha
y comprensión, enjugando nuestros dolores, animando nuestro ser, sentir, vivir,
pensar, querer, saber y asumir nuestra finitud.
Pudimos sintonizar entre tus 88 y mis 52 años nuestra forma
de concebir la vida/muerte de la condición humana. Cuando te conté que solía asombrar
o asustar en estos temas a mis interlocutores, afirmando que: “He vivido a mi
manera y estoy satisfecha, no me arrepiento de nada, porque he tratado de ser coherente
cada día de mi vida, de modo que, si la muerte se asomara en cualquier momento
no le pediría ni un minuto adicional, sólo que fuera piadosa”.
Tú me miraste profundo, tomaste mi mano y dijiste “Hay
Pichu Chanca, desde cuando naciste con siete meses, luego te salvaste con mis
remedios de morir a las dos semanas de esa infección estomacal. Hasta te
bautizamos de emergencia en la prelatura de Huari, con mi cuñada Deufilia Peña
Espinozacomo tu
madrina, envuelta en una tela de colores, que compró de la única tienda en ese
tiempo. Y cuando te fuiste a tierras extrañas, con pocos meses pegada al pecho
de tu madre, supe que vivirías y serías fuerte, nada te tendría, porque siendo
tan pequeña habías vencido a la muerte, fuiste a la escuela y te has hecho más sabía
que todas en esta vida”.
Luego te quedaste en silencio, mirando tus maíces que
crecían erguidos como tú. Respeté ese momento porque sentí que mirabas hacia
adentro, en tanto yo recordaba que era la misma historia, que mi madre me contó
desde niña cuando me ponía en riesgo por ‘traviesa, incansable y caerme
tanto’, pero esta vez en voz de la actrizque sembró su
fuerza y fe en mí. Tu voz volvió a sonar y añadiste: “Hija es bueno
que estés preparada ante la muerte, pero no la desees, porque parece que cuando
es así se tarda más. Desde que murió Allma le he pedido a Dios que me lleve con
ella, he preparado todo y no sucede. Sabes que mi cajón lo he prestado tantas
veces a quienes se van antes, y sigo estando aquí, hasta que papa Dios lo
decida”.
En aquel tiempo, me mostraste tu alma para admirar no sólo
tu espera, sino esa capacidad de prepararte espiritual, material y conscientemente
que permitió comprobar mis lecturas y conocimiento de la cultura andina en mi
quehacer por el país (sobre los ritos de muerte en el mundo andino escribí en este mismo blog en el siguiente enlace[1]).
Cuando murió tu hija Allma,
creíste que no soportarías el dolor, porque sentías que tus entrañas estallaban
y una parte de tu alma se iba con ella. Con desesperación rogaste a Dios se
apiade de tu sufrimiento, esperando que así sea compraste tu féretro, mortaja y
dispusiste los animales que se sacrificarían para dar de comer y beber a
quienes te acompañarían. Esperando que todo el Callejón de Conchucos acudiría
a despedirte, eran más de 200 ahijadas(os) de nacimiento por tu hacer de partera
sin incluir, madrinazgo de bautizos, matrimonios, confirmaciones
y a quienes arrebataste de las manos de la muerte tanto niñas(os), mujeres y
hombres, sin discriminar animales.
Tumba de Allma (Armandina)
Tumba Capulina (Pedro )
Cuando fuimos a visitar la tumba de Capulina y Allma, trepaste
el muro que lo circulaba como si tuvieras 20 años, mostrándome el terreno donde
elegiste tu tumba, al lado de tu hija. Allí me pediste que cuando fallecieras,
viajara nuevamente para bañarte, vestirte y asegurar que enterraran en ese
lugar, te dije entonces cuasi premonitoriamente “con papá Félix, descubrí
que temo al frío de la muerte, no podría bañarte. Siendo planificadora entre
otras cosas de mi trabajo, mi vida futura es un albur, de estar en mis manos
como esta vez, volveré para hacer que tus deseos se cumplan, recorrer tus pasos
y los míos durante un tiempo similar”.
En tu banca de descanso para el caminante
Retornando a tu casa me mostraste tu mortaja, mencionaste el nombre de
la familia que debía retornarte el cajón (féretro) prestado, las cosas que
querías te acompañen en él, porque considerabas por qué eran “necesarias para
la otra vida”. Recuerdo tus palabras como si fuera ayer: “Hija cada
noche y amanecer agradezco a Dios por lo vivido, pido por mis hijos y su
misericordia para que me recoja en mi casa, caminando, acompañada de la gente
que me quiere y respeta. No quiero ir a ningún otro lugar, he conocido otras
tierras antes que todos los de aquí y el corazón de la gente. Yo decidí quedarme
cuidando lo que es nuestro, sirviendo a Dios y haciendo valer la justicia”.
Atardecer desde de Huamantanga
Ese nuestro día de peregrinas, se hizo tarde y nos alcanzó
la noche, mientras reviviste los lugares a donde viajaste, viviste, cómo te
iniciaste en medicina tradicional en LLamellín, uniendo el saber de tu
madre, abuela y propio. Cómo vencistela afrenta de bruja desde tu
propia familia cuando te hacías sabia, hasta hacerte la sanadora del
Callejón de Conchucosy su partera.
Viajaste por todo el Callejón de Conchucos desde Huari a
Sihuas, de Chavín a Huaraz y Chimbote, para ti fue ampliar tu territorio y la
variedad de su belleza, pero igual de pobre y olvidado.
En Barranca te enamoraste nuevamente del amor, descubriste
otras posibilidades de vida y las ventajas del idioma español, los trabajos
temporales en la Fábrica San José, los campos de Pativilca y Medio Mundo, la
pesca en Supe y Huacho. De Caral tomaste el ganado caprino, para mejorar los
que había en tu pueblo.
Fue Lima de los 40 del siglo XX que cerró tu aventura
migratoria y decidiste retornar y quedarte en tu pueblo. Lima la horrible, te mostró, que no era para ti, vivir entre paredes de 120 m2, ser sierva uniformada
para distinguirte de un igual; ganar con esfuerzo un sueldo mensual que desaparecía
en dos días, comprar por kilos los alimentos con precios según tu cara y color,
ser burla del acento andino, fustigándote a dominar el castellano, pero abrazar
más el quechua.
Fuente: Anselmo Reynoso Herrera
Retornaste a tu pueblo con nuevas herramientas para tu hacer
y moverte entre el mundo hispano y quechua, recuperar tu aplicación de la
justicia ancestral, comunitaria y tu mano hecha ley. Rechazaste así doblar la
cerviz, porque tu alma rebelde no te permitió someterte a un trabajo servil, de
explotación y discriminación, pero sobre todo cortar la libertad y horizonte de
tu alma, en tierras extrañas.
Ennumeraste tus múltiples oficios, cómo te hiciste comerciante,
tejedora de sombrero, telar, ganchillo y palitos, mientras me heredabas el
crochet que guardabas de mi madre, porque el resto que pasó a ser propiedad de Allma,
lo quemaste creyendo que así exorcizarías el dolor de su muerte.
Fuente: Anselmo Reynoso Herrera
Me narraste de cómo aprendiste a amar el trabajo e imponerlo
a los tuyos y extraños, a veces siendo incomprendida. Cómo te hiciste la
mejoragricultora, abrazaste y defendiste con amor la herencia de tu
padre y madre. Cómo te hiciste ganadera, productora y trasformadora de alimento y el cuidado de animales
menores. La gran panadera, chichera, cocinera y sanadora. Como curandera y partera,
distnguías cuándo ayudar y recomendar el traslado hacia la posta u hospital a dos
horas de distancia. Siendo reconocida en tu trabajo comunitario por instituciones
públicas, privadas y religiosas.
Nos asomamos a tus amores, cómo los elegiste,
conquistaste y los sacaste de tu vida. Tus aciertos y desaciertos como madre de
tus hijas(os) y aquellos otro(as) elegidos, sus parejas, sus hijos(as). Y las razones por las
que te quedaste, como matriarca amada y temida de Huamantanga, aún me
parece escucharte alto y fuerte mostándome tus manos: “Con estas manos he
labrado la tierra, sin necesidad de un hombre que me ayude, con ellas he
recibido con vida a un nuevo ser, así como he hecho justicia contra todo hombre
malo, abusador y ruin. Ellos han probado esta mano negra, incluso delante del
Juez, claro que con respeto a la autoridad. Antes de pegar al sinvergüenza de
turno, le decía «Con su permiso
y perdón señor juez». Con estas mismas manos que he hecho justicia, le
pido a Dios por todas las almas y la mía”.
Mamajuana fue la cuarta
de seis hermanos(as) nacidos vivos: Francisca, Felipe, Jacinto, Juana,
Margarita y Dominga. Tercera que creció con vida y segunda de cuatro hijas
mujeres, de Toribio Herrera muñoz y Zaragoza Trujillo Aguirre. Nació
en el día antepenúltimo, del quinto mes, en el año 22 del siglo XX, cuando la
familia Herrera Trujillo vivía en Pariaucro, Huari.
Fuente: Anselmo Reynoso Herrera
Su primera pareja
fue un hombre elegido por ella, pero subyugado por su clan clasista, racista y
sexista, durando la relación el tiempo de gestación y nacimiento de su pimogénito, mi hermano Anselmo Reynoso Herrera que rebautizó como Roberto,
por el parecido a su tía paterna. Quien nació a tres meses de Pedro al que nombró
Capulina, el hijo de tía Margarita disputándose la primogenitura de los Herrera
Trujillo. Ella entre otras gracias, tenía la gran capacidad para
los alias, incluyendo a sus hijos e hijas.
De su segundo
matrimonio tuvo tres hijos y dos hijas: LLuntu (Francisco), Allma
(Armandina), Chuschu (Marcelino), Dici (Diciderio) y Teo
(Teófila). La mayor de las mujeres, murió a inicios del siglo XX, su adorada Allma
quien se había hecho a su imagen y semejanza, al punto que dominaba todo los
saberes y haceres de la su madre, siendo una gran pérdida para ella, su pueblo
y comunidad religiosa.
De izquierda a derecha, Roberto, Mamajuana, Allma y Pedro detrás sonriendo, durante la fista patronal de los 70, (Fuente: Anselmo Reynoso Herrera).
En mi historia, Mamajuana
fue agente de sobrevivencia durante mi primera y segunda infancia.
Primero sanándome física e inyectándome espiritualmente, mientras mi madre estaba postrada. Segundo, animándola y apoyándola con mi hermano y hermana para que ella se
hiciera migrante. Insistió en ello, no una sino dos veces, la primera, con la esperanza
que el apoyo familiar le permitiría una nueva vida para ella, sus hijo e hijas que
luego de tres años se mostró inviable bajo la servidumbre parental. La segunda,
sería la vencida y sin retorno, mamá se asentó como obrera y migrante en una
Lima de los sesenta, que dejaba de ser agrícola.
En primera persona,
la incursión inicial a Lima como bebé de pecho, evitó que murieran antes de cumplir tres años de vida por mi vulnerabilidad de
nacimiento prematuro, debido a la
precariedad y carencias de servicios de salud, condiciones familiares, sociales
y económicas en un caserío perdido de los andes, como sucede hasta hoy
con muchas(os) niñas(o)s peruanos, donde el Estado está ausente y la pobreza se
acentúa.
Con la segunda
migración, me liberó de la confusión espacial, los problemas de comunicación y
cultura de mi socialización primaria de un mundo urbano al rural, en un
contexto de grandes brechas entre dos mundos. Una Lima con rezagos virreinales y
un ande feudal, dentro de una república que se debatía entre la herencia
colonial y los intereses oligárquicos, con anhelos europeos, mientras
transitaba a una tímida industrialización, cargado de prejuicios, explotación,
discriminación y exclusión por clase, origen, raza, sexo, lengua, credo y
cultura.
La educación, salud y calidad de vida en el mundo andino brillaban y
aún brillan por su ausencia, sólo basta mirar la morbi-mortalidad de niñas(os)
antes de 3 años, la desnutrición en menores de 6, el retrazo y deserción escolar, y sin ir muy lejos, los rigores de la pandemia entre 2020-2023, aderezado por instituciones tomadas por la delicuenci y corrupción.
Mi primera
imagen simbólica sobre tía Juana, era una suerte de hechicera/ heroína/gigante, como los seres
mágicos de mis cuentos y novelas. Construidos a través de la narrativa de mi
madre, en su condición de hermana agradecida y recíproca, pues mamá cuidaba y
apoyaba a los primogénitos Pedro y Roberto en Lima (quienes fueron mis
hermanos mayores); mientras su hermana apoyaba a la abuela Zara, con mi hermano
Moisés y hermana Vilma en Huamantanga.
Luego que todas(os)
concretamos el proceso migratorio y el asentamiento familiar, tenía hasta tres
leyendas claras sobre la tía Juana: a) humana, amada, buena, solidaria,
inteligente y sabía para un(os).b) temida, evitada, odiada y envidiada,
por su lisura y temeridad para otras(os). c) intrépida, incontenible, fiera,
fuerte, firme, justiciera y bella para muchas(os).
Fuente: Anselmo Reynoso Herrera
Conocí en primera
persona y me aproximé al ser de tía Juana, con 12 años, asida de
la mano de mi hermano Pedro, tras mi derecho a la identidad. Gracias a
ella y el escrito de mi padre político, se hizo posible, si bien no
completamente, lo suficiente para culminar mis estudios de educación básica
regular.
La realidad de su
ser y hacer, me mostró su grandeza, lo maravillosa, inteligente,
estratégica y táctica que era. Careciendo de herramientas de lecto-escritura,
tenía la seguridad, aplomo, confianza e interlocución necesaria para moverse al
interior de un sistema social, cultural, legal, burocrático, discriminador,
masculinizado y autoritario como eran las instituciones públicas y los actores
de una provincia aun feudal en los años setenta del siglo XX. Transformándose en
mi inspiración sobre demanda, negociación y conquista de derechos.
Si las leyendas
sobre ella me cautivaron con su imagen simbólica, tenerla como mi abogada
y protectoraen primera persona, moviéndose con éxito y sin
aspavientos en el mundo de adultos, me hizo percibirla como poderosa,
invencible, incontenible. Imitándola en su habilidad para relacionarse
con tirios y troyanos sin bajar la cerviz. Siendo notable, su práctica para desprenderse
del estrés, al renombrara las personas por su
particularidad indiscutible, unido a la narrativa fuerte y clara.
Así es, como personal
y conscientemente la asumí como Mamajuana, por ser una tía/madre
que se fajaba y compraba el pleito con cuerpo y alma. Por eso me impresionaba la desfachatez de algún migrante igualado(a) que retornaba con aires de quienes ella tomó distancia, que la llamaran Juana a secas o Juanita como si fuera una niña.
Una segunda
dimensión que descubrí en ese tiempo, fue su capacidad de gerencia y docencia.
Realizaba más de una tarea simultáneamente, mientras que con fluidez y firmeza
te hacia parte, delegando una actividad acorde a tu edad y capacidad,
mostrándote el proceso, sosteniéndote en el aprendizaje, animándote y
destinando para ti el producto de tu trabajo.
Para quienes no
comprenden la educación del niño(a) en el mundo andino, en contraste con
niñas(os) de cristal de este tiempo que sólo usan sus dedos en la pantalla, sería escandaloso. Para mí y tal
vez, para quienes tuvimos oportunidad de vivirla y aprender de ella, fue docencia.
En el contexto y la
cultura andina bajo la filosofía de “ama kella, ama llulla, ama sua”
(no seas ocioso(a), no seas mentiroso(a), no seas ladrón(a); se trata de una
educación donde se aprende haciendo, descubriendo el mecanismo, siendo parte activa del proceso y dominando cada actividad. Simultáneamente descubres el valor de ser útil, partícipe y aporte, mientras desarrollas habilidades, en un ambiente aderezado de diálogo, cuento, canto y risa.
Al final de la jornada, gratificado el trabajo
compartido ycomunitario, con alimentos bien ganados alrededor del
fogón, recordando la historia de nuestros antepasados(as), intercambiando novedades
del día, contrastado con anécdotas de cada etapa del ciclo de vida. Comprendiendo
poco a poco el contenido de comunidad, como unidad colectiva, en sus
particularidades y continuidades.
Mi segunda
experiencia de convivencia con Mamajuana, fue después de dos años de la primera, durante las vacaciones
escolares, en compañía de mi hermana mayor. Era febrero y fiesta de
carnavales, celebrado distintamente a la zona urbana, donde la yunza, el baile,
canto, serpentina y la machka (harina o talco) eran instrumento de
aproximación entre hombres y mujeres para el intercambio, juego y
enamoramiento. Que en otros momentos estaba mediado por la distancia.
Allí descubrí en
primera persona la magia sanadora de Mamajuana, pese a todo el
largo tratamiento médico, de una afección que tuve ese año, no lograba curarme. Ella
volcó su sabiduría, aliviando mi salud y transformándome en su fiel creyente,
lo que ella tocaba se sanaba.
También descubrí, su
gran habilidad para la adivinación y el rastreo, a propósito del
extravío de dos ovejas bebés. Fue de película, primero leyó la coca, luego
preguntó al cigarro, cerrando con la lectura de maíz, para saber si
estaban cerca o fueron llevados a otro pueblo, obteniendo por respuesta que
estaban cerca y escondidos. Y si los hallaría, con repuesta positiva.
Tras la lluvia,
pensé que no habría huellas, pero fui curiosa junto a ella, descubriendo como
identificaba los pasos y los signos de la ruta, hacia el destino de sus ovejitas,
hasta encontrarlas. A modo de broma solía decir que ella tenía un acuerdo con
Dios, “Si alguien me hace daño a mí, a mis animales o mis seres queridos, beso mi cruz tres veces y recibirá su castigo”, nosotras moríamos de la risa
junto con ella.
Luego venía el
cuento próximo a la realidad, “A veces Dios está tan ocupado, ahí tengo
permiso para hacer justicia con mis manos. Hace poco el Señor X, me
insultó a propósito de los problemas de senderos, lo he cogido y puñeteado
diciendo esta por decirme negra, esto por bruja, esto por tu falta de respeto,
se ha ido escapándose de cuatro. Al día siguiente, nos encontramos cara a cara,
tenía el ojo morado; pero se ha sacado el sombrero y con mucho respeto me ha
saludado.”
Reía con esa risa
cantarina de quien no tiene sentimiento de culpa, sino convencimiento de defensa
de sí misma y sus derechos, solía decir: “Yo no he necesitado nunca que
nadie me haga respetar, yo me he hecho respetar a las buenas o a las malas. Y
cuando he visto algún abuso, no he visto a otro lado ni me he callado, nadie se
ha salvado de mi mano, ni siquiera mi compadre. Cuando X le pegó
a mi comadre, agarré el soplador [un tubo generalmente de fierro], puse el
compadrazgo a un costado diciendo: «con su permiso compadre, a una mujer no se
la toca, se la respeta», le he dado duro. Al día siguiente ha venido a pedirme
perdón y besar mi mano, diciendo que no sabía lo que hacía”.
Su narrativa era tan fluida, gráfica y clara, que fue la gran cuentista, te atrapaba al punto de introducirte en ellos a sus escuchas. Una de esas noches que compartimos, nos contó sobre lasalmas, mientras su hijaAllmale frotaba la espalda, para aliviar en sus músculos, el rigor del trabajo tras la extenuante jornada.
Su puerta del dormitorio, era de dos hojas con ventanas a mitad de ellas, la noche cerró y acentuó el frío, un viento helado ingresó por la ventana abierta amenazando con apagar las velas. Sin dejar de narrar le indicó a mi hermana, que cerrara la ventana, ella obedeció sin perder la concentración en el cuento.
Mamajuana, interrumpió su narración, para indicar a su hija el punto del masaje: “¡Cchay, cchay! (¡ahí, ahí!)”. Mi hermana creyó que le advertía a ella de la presencia de un alma. Dio un grito y salto de gacela, lanzándose sobre la cama. Mientas todas reíamos a carcajadas. Quedando el hecho esculpido en mi recuerdo, riendo nuevamente mientras escribo, espantando en algo mi dolor.
Una muestra pequeña de la narrativa de Mamajuana va adjunto, contando a mi madre sobre sí misma durante una de sus visitas a Lima.
En esa segunda estadía, uno de esos días nos
dirigimos hacia Jato, una zona ubicada en la puna entre 4,500 a 5,000
m.s.n.m., donde tía Pancha (Francisca) era dueña y señora absoluta,
cuyos límites aparecían incalculables en mi visión adolescente. Allí vivía a veces
sola con sus perros, cuando su hija bajaba a estudiar.
Comprobamos en esa
visita que era ganadera de equinos, ovinos, caprinos y vacunos que sumaban una
gran manada, además de la abundante agricultura de oca, papa, olluco, mashua, linaza,
quinua, tawri, habas, y más. Con los que comerciaba y la hacía autosuficiente.
Tía Pancha era una
mujer hermosa, corajuda y libre, la mayor de la hermana Herrera Trujillo,
cubierto hasta sus ojos por un sombrero blanco de lana, ocultando el brillo de
sus hermosos ojos azules y protegiendo su piel nívea del inclemente sol. Con ella descubrí siendo adolescente, que el poder de la fuerza no era atributo
sólo del hombre, porque levantaba como si fuera una bolsa, los sacos de
alimentos. Enlazaba, mataba y trozaba el ganado en un dos por tres. Sirviéndote
un “mate” (plato hondo, de calabaza más grande que el parrillero) lleno de
papas, habas y ocas, con un molde de queso, otro de cordero frito y un tercero de cuy
entero, que sólo ver te quitaba el hambre.
A propósito de esa
visita descubrí, la gran capacidad de clarividencia y premonición de
Mamajuana, justo cuando nos dirigíamos a casa de tía Pancha, nos
detuvo a ambas hermanas, para advertirnos tratar con cuidado a los caballos sin
aflojar las riendas para no terminar entre sus patas, al igual que caminar y no
correr por la ladera resbaladiza y traidora, para volver enteras.
Nosotras
emocionadas, regias amazonas cruzábamos la llanura de Corral Pampa hacía la puna, mientras nos jactábamos a quién le tocó el mejor
caballo. De pronto, el mío tomó la delantera, en seguida el suyo, de trote pasó al galope a
punto de derribarla, en medio del susto sólo atiné a gritar, recuerda lo que
dijo Mamajuana, ella reaccionó agarrándose como pudo y tensando las riendas,
evitando que la primera premonición se concretara. Luego
descubrimos que el suyo era caballo y jefe de manada, por eso la resistencia a que la mula que yo motaba le llevara la delantera.
Ya en Jato,
extasiadas por el paisaje olvidamos todo, tras empacharnos de las bondades de la tía Pancha. Fuimos hacia la ladera verde, bella y traicionera, nuevamente fue mi hermana
quien resbaló y cayó sentada, cual tobogán rodó un largo trecho, que felizmente
no provocó rotura alguna (como aquella que hoy sí, supera), sólo un gran susto. Al
retorno, fue curada, sanada y bendecida por las manos y magia de Mamajuana, del
golpe, susto y corazón desbocado de ese tiempo. Ambas aprendimos queen
adelante, lo que ella anunciara era mandamiento.
Ya adulta a
mediados de los ochenta, durante mis vacaciones universitarias, retorné con mi
madre a casa de Mamajuana, siendo testigo del amor de hermanas, sus
reclamos sutiles, esclarecimientos, confidencias, cómo revivían sus tiempos,
sus parecidos, diferencias, altas y bajas. Descubriendo que más allá de la vida
elegida por cada una y sus posturas respecto a la misma, su modo de expresar
felicidad siendo distintos, se conjugaban y acomodaban sin colisionar.
Mientras Mamajuana
expelía satisfacción, felicidad y alegría por cada día, independiente de las
carencias, exigencias y rigores de la ruralidad, mi madre optaba por los
lamentos de la distancia, la fraternidad mediada y la insatisfacción de
sentirse extraña en su tierra y desterrada en la ciudad. Ambas a momentos
expresaban sus emociones con risas cantarinas y en otros con llanto que
enjugaba una de la otra.
Con Mamá y Mamajuana en su cumpleaños
Mi madre solía decirnos de niñas a mi hermana menor Luz y
yo, cada que mi hermana mayor no soportaba nuestras invasiones y travesuras: “Por
qué no se quieren, nosotras como hermanas somos diferentes Pancha, Juanita,
Margarita y yo, pero nunca nos hemos peleado, siempre nos hemos querido, porque
hemos salido de una misma caja [vientre]. Inclusive, mi hermano Jacinto siendo
hombre, era muy bueno conmigo. Cuando me cansaba de niña, él me cargaba en su
espalda, nunca me maltrató. Se alejó y cambió cuando se casó, dedicándose a su
familia, porque así tenía que ser. Pancha fue mi madre, ella me crio cuando mamá
no estuvo. Con Juana hemos compartido todo, si no fuera por ellas dos, Margarita
y Yo no habríamos ido a la escuela, no habríamos sido cómplices, ni andado
juntas. En los peores momentos nos hemos consolado”.
Tía Margarita y Mamajuana 1992
Mamajuana a su vez
contaba: “Nuestras historias de hermanas unas veces se parecen y otras no, depende
de cómo hemos resuelto los problemas de ser mujeres. Pancha al igual que yo,
nunca necesitó de un hombre, ella era viajera como papá y ganadera por sí
misma. Se casó mayor, sin querer, por insistencia y presión de la familia de él,
fue tan mal su experiencia que no quiso volver a casarse, al enviudar siendo joven
y con una sola hija. Siempre tuvo en abundancia y nos ayudaba.
Yo era exigente,
me gustaban los hombres más guapos, como el papá de Roberto y luego mi esposo.
Con el segundo, tuve suerte los primeros años de enamoramiento, todos me
envidiaban porque nos amábamos y cuidábamos mucho como cuculis [palomas]. Quizás
el error fue casarme con un hombre de la costa, mientras yo amaba la sierra. Él
nunca entendió mi amor por la tierra, el trabajo y los hijos, tampoco yo, su
deseo por una costa ajena, desolada, pobre y abusiva. Me hice viuda antes que
muera, y cuando lo hizo, abracé mi libertad, me buscaron muchos hombres, no
más, mis manos son suficientes.
Margarita
siempre fue la más sumisa de todas, quiso mucho a su marido, fue detrás de él
por todos lados y le perdonó todo hasta el final. Tu madre que es la menor, su belleza
y nuestro cariño la hizo presa de sufrimiento en estas tierras, Dios la premió lejos,
con un buen hombre como don Felli [Felix], hasta el último de sus días. Tuve a
mi hermano Felipe, seguido de Pancha, que murió siendo niño, mi madre no se
recuperó. Jacinto mi único hermano hombre vivo, quizás porque éramos todas
mujeres, apenas se casó, se alejó de nosotras y nuestra madre”.
Mamajuana, Mamá, Teo y tía Margarita
En el 2018, por la
necesidad de cuidados a su edad avanzada, fue trasladada por su hija menor e hijo a Virgen
de Nazaret en Venado Muerto por la sierra de Supe que es capital de la
provincia de Barranca del departamento de Lima. Al cuidado de la familia de su Lluntu,
su segundo hijo. Era un espacio rural, que se asemejaba al de su casa, pero para
su sentir, no era la suya.
Fui a visitarla
allí más de una vez. La primera fue en abril, al poco tiempo de su llegada ,
allí me dijo: “Hay niña Catalina, llegas como el pájaro al vuelo con tu
cashpi chaki (pie delgado), te dije que moriría en mi casa
mirando mi cielo, chacra, gente y animales, pero no es así, me trajeron con
engaños por unos días y no me dejan volver. Ayúdame a subirme al carro y de ahí,
todo corre por mi cuenta, todos me conocen”. La consolé, diciendo que
estaba cuidada y acompañada, más cerca para que sus hijos, la familia y yo la visitemos.
Me miró con
desesperanza, mientras decía: “Así será pues, si tú lo dices, me quedaré en
voluntad ajena que nunca quise. Niña Catalina una propone y Dios dispone,
dejándome vivir tanto, sin escucharme”. Cada vez que mi vida lo permitía, hacía
una visita no anunciada, para retornar con el alma partida y la impotencia de
verla desarraigada, silenciada y mirando hacia adentro, porque sus ojos y oído,
se iban apagando hacia afuera.
Fue cerrando agosto del
2021, durante la pandemia del covid19, que su salud se resquebrajó, siendo
trasladada de Supe al Callao en Lima. Al cuidado de su sobrina Nelva, la
hija mayor de su hermana Margarita, siendo sostenida en todo este tiempo por
los hijos paridos en sus extremos. Su primogénito Roberto en Lima, entre
su ser y hacer de hijo, padre y abuelo. Y Teófila, la última hija desde
el extranjero, que en sus facciones se parece más a mi madre, heredado esta
condición a su única hija. Contando con el apoyo sostenido de Miguel, quizás en
agradecimiento al modo como Mamajuana lo hizo con él y hermanas(os) de niño
cuando primero su padre y luego su madre enfermó, dejándolos(as) muy jóvenes en
orfandad.
A ellos se han
sumado el apoyo de sobrinas(os) que en tiempos de su poder y hacer fueron a su
vez beneficiadas(os), sostenidas(os) y protegidas(os) por su amor, fortaleza y
valentía. Mostrando la efectividad de la reciprocidad andina, en una sociedad
que no se hace cargo de la tercera edad, ocupada en ser corrupta y expoliar los
bienes de todas(os) los(as) peruanas(os).
Fuente: Anselmo Reynoso Herrera
Mamajuana vivió un
siglo y un año más cumplido, acompañada y celebrada por personas que un día
recibieron su semilla de amor. Mi participación en este tiempo, fue más virtual
y mediada a través de Roberto, al coincidir con el cuidado de mi madre,
compartido y partido con mi hermana Luz.
La vez que pude
verla, me despedí, descubriendo que pese a su avanzada inmovilidad, falta de
visión y escasa escucha, estaba consciente y lúcida, porque no sólo me
reconoció atada a sus recuerdos, también me nombró, escribí detalles al respeto
en[2].
El transitar y últimos
días de cuidado de Mamajuana, me han permitido, constatar que la vida es
un sueño, de idas y retornos, un pañuelo que al doblarse sus puntas suelen
encontrarse. Como bien me dijo ella “Una propone y Dios dispone”, más
cuando descansa la fuerza, los sentidos levantan vuelo y el poder se diluye,
para mostrarnos que tal como nacemos dependientes, una larga vida deseada por
muchos(as), nos hace nuevamente dependientes.
En el anverso de la
moneda, de una larga vida, se requiere de cuidado y calidad, fruto de un buen vivir y ser, puede tornarse o no amoroso con cargo y encargo. A Mamajuana la vida
le retornó en reciprocidad su bondad y amor, con el cuidado, la compañía y
amor de manos de Nelva, la mirada constante de Roberto, el monitoreo de
su hija por sobre la distancia, la generosidad sostenida de su sobrino Miguel, así como visitas
y apoyos de muchos amores.
El reverso de la
misma moneda, muestra que el cambio, la calidad de vida social y económicamente
establecida, no necesariamente conjuga con nuestro espíritu y alma,
transformándonos nuevamente en recién llegadas(os) ad portas de
irnos de esta vida. A veces desarraigadas(os) de aquello que fue el sentido de nuestra vida, independiente de haberse tomado medidas seguras durante
el ejercicio del pleno uso de conciencia, la voluntad y decisión propia, en
nuestras manos.
Mamajuana no se
murió en su tierra santa como pronosticó, pero se enterró en ella, gracias
a la generosidad de su sobrino, Miguel que la llevó y forma parte de su rito de despedida con la misma picardía y alegría que Mamajuana. Quedan seguro muchos registros, el siguiente es compartido por Anselmo Reynoso Herrera.
Escribí mi memoria
de Mamajuana, desde nuestra historia compartida, que es un pequeño trozo de la larga,
fructífera, aleccionadora y humana vida. Mi percepción sobre su ser, pensar, saber
y hacer, que deja huella, de quien podría ser la última matriarca de Huamantanga
que perteneció y talló la estirpe de mis ancestras, mujeres que su medio, clase,
género, cultura, política, religión y rigores de la vida, no pudieron
doblegarla, porque ella con su espíritu libre y alma firme, supo hacer
sincretismo con poder, toma de decisiones y voluntad, hasta cuando las fuerzas
fueron suyas. Aún tras la muerte, el descanso de su cuerpo en su tierra natal y
según sus pautas, es su voluntad y se
respeta (sobre el duelo andino hay un escrito previo en un artículo 3).
¡Descansa en paz
de una larga vida y misión cumplida Mamajuana!
¡Ve a hallarte
con nuestros antepasados!
¡Tus seres de
luz y ascendidos te acogerán como bien amada!
¡Ve ante ese
Dios humano que bien te conoce!
Pueda que no dejes
pendiente alguno y saldada tus deudas, cerrando tu ciclo encarnado, para ser un
espíritu ascendido, siendo así, espero tu acogida cuando me toque.
Yo me quedo
cantando tu canto que es oración y esperanza en medio de la desesperanza de
nuestro tiempo y aquello que nos toca después de tí.
Esta publicación ha sido revisada, comentada y aportada en datos y detalles, por Anselmo Reynoso Herrera, el hijo primogénito de Mamajuana, en la primera versión, gracias por ello.