lunes, 28 de septiembre de 2015

MAS DE UN MILLÓN DE EXPOLIADOS EN FE, TIEMPO Y BOLSILLO



Si un tercio del millón 47,725[1] de habitantes de San Juan de Lurigancho (SJL), que transita mínimo dos veces al día por la Av. 9 de Octubre que lo une el distrito del Rímac   y atravesándolo, con el centro de la Lima Virreynal. 
Renunciarían a ser contemplativos, se despertarían un día de estos, con tanta energía, indignación y  adrenalina  que resolverían en menos de una jornada,  los cien metros de brecha en una obra suspendida para unir la vía Surco y el Río Rímac. 
La línea amarilla,  en el más breve trecho de su trazado, se entronca con la principal pista de acceso y salida del distrito más poblado de Lima que hoy es su principal escollo. Tras superar varias escarnamusas entre poderes locales[2], fue instalada sólo por tres meses, el pasado 6 de agosto cumplió doce[3] , mostrando una vez más que la proyección de una obra pública, puede extenderse al infinito y culminar tras más de dos décadas[4], sin que nadie diga ni haga nada.

http://betinforma.blogspot.pe/2008/08/caos-vehicular.html
Las/os transeúntes del mayor distrito de Lima, en su papel de usuarios,  viene siendo despojado de su fe en el progreso, tiempo, paciencia y dinero, por dos obras arbitrariamente ejecutadas: vía línea amarilla y vía túnel Santa Rosa. Debido a que los promotores y gestores públicos se han desentendido de su básica responsabilidad de autoridad local, como es, considerar y reducir a su mínima expresión el impacto socio-económico-ambiental de una obra en la población afectada. Olvidando que esta práctica es también  la carta de presentación ante 650 mil 163 electores de SJL y el impacto de su pobre actuación local de quienes aspiran a ser gobierno nacional en algún momento de su enajenada ambición política, sin duda colocan sus posibilidades en la frágil memoria del elector al momento de decidir.
El problema del tránsito, al ingreso/salida de SJL es un ejemplo que pinta de cuerpo entero la capacidad de gestión del gobierno metropolitano a manos de dos gestiones en poco más de una década (12 años). El  periodo de gobierno actual(2015-2018), ha extendido su berrinche de poder hasta un estado de voluntad política vegetativa, deteniendo la obra[5] de la línea amarilla (denominar así durante su primer gobierno 2003-2010) o rio verde (como lo renombrara su sucesora 2011-14). En evidente desquite simbólico de su ex colega, que en su momento, inmovilizó su obra emblemática en SJL: Túnel Santa Rosa[6].

http://portal.andina.com.pe/EDPmedia/fotografia/
2014/03/16/30249_tren.jpg
Cada quien desde su perspectiva,  esgrime argumentos para justificar el cuestionable comportamiento de gestión local en una[7] y otra obra[8]. Pueda que los problemas vayan por otro lado[9], pero la escasa reflexión responsable sobre las misma impide un diagnóstico acertado y una solución propicia en sus manos. En cambio el argumento de uno es contra el otro, posiblemente alguno tendrá mayor asidero técnico y financiero, sin embargo, ambos dejaron de tomar en cuenta en su decisión  y actuación sobre el problema de tránsito y transporte, el impacto en los tiempos, paciencia y aguante de mujeres y hombres usuarios(as) de la vía, que independiente a sus edades, ocupaciones e ingresos pierden hasta dos horas para transitar poco más de dos kilómetros (Ovalo de ingreso a SJL y la plaza de Acho)[10] que en otros tiempos y condiciones implica un promedio de cinco minutos.
Cualquier pasajero que observa  el caos en la Av. 9 de octubre,  desde la ventanilla de la línea 1 del tren eléctrico -durante los 10 segundos que le lleva rebasar el trecho de atalaya-, sin lugar a dudas, bendecirá a quien se le ocurrió extender la ruta del tren a SJL[11] y no a Comas como lo había proyectado originalmente el APRA[12]. En esos segundos, para quien mira el caos  bajo sus pies, reeditar su percepción del Presidente de turno como un acertado Estadista, condición que se acrecienta cuando visualiza la línea 2[13] y sonríe con esperanza  cuando imagina las futuras 6 líneas[14] interconectadas  y funcionamiento; abreviando distancias, tiempo y estrés, al igual que ese aparato  que no se aparta de sus manos y sin  el cual no imagina la vida.
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=1053263724697691&set=gm.
1049268188426298&type=3&theater
En este punto se convence, que Ollanta Humala es su mejor presidente y cual arte de magia se evapora de su imaginario todos los errores, desaciertos y escándalos. Emerge como el salvador de las 10 millones de habitantes de la mega ciudad de Lima que se transitan de cono a cono y del centro a la periferie  en viajes que asemeja tiempos  interprovinciales. Rebobinar el caos que guardo su retina, en tanto se siente privilegiado(a) junto a 340,000 usuarios(as)[15] que día a día han dejado de sumarse al caos y embotellamiento de Lima la Horrible[16]. Y especialmente él o ella de haberse  alejados de la trampa entre Tres Compuertas y Piedra Liza. Luego de colocar a Humala casi a nivel de visionario estadista, San Martín, Santa Rosa o la Sarita Colonia, gracias a la percepción general tan popular como egoísta de santificación, según la atención y satisfacción de su necesidad personal. Se serena deja que pensamiento crítico, social y colectivo retorne, pronto descenderá del tren para ganarse los S/750 nuevos soles mensuales que hoy le alcanza para transitar ese largo trecho desde Bayovar hasta el Parque Industrial deVilla donde tiene otros sueños, cada día más cercanos,  porque invierte en ello sólo un tercio de lo que antes del tren hasta SJL invertía, esa es su realidad y el caos es sólo un punto que puede ver brevemente y desde lejos.
Mi ser reflexivo imaginario se aleja y emerge ante mí, un cúmulo de preguntas sobre el posicionamiento cuasi natural y resignado de un problema en la vida diaria de más de más de 300,000 personas que circulan sostenidamente día a día entre SJL y el centro de Lima.
¿Qué es lo que ha marcado y cincelado en nuestra psiquis de peruano(as) para bajar la cerviz, ser más individualistas que los norteamericanos, agredirnos entre agredidos. Llenarnos de rabia, ira e impotencia ante un abuso sin enfrentarlo en su origen y resolverlo. En cambio desplazarlo hacia los más cercanos vulnerables descargándonos con el más débil que se encuentra cerca: niño(a) anciano(a) mujer, joven, ambulante, cajera(o), cobrador(a), dependiente?
¿Cómo se hace posible, que una obra cuyo impacto económico y social previsto para 90 días, con una  extensión máxima  a  120 por contingencias. Se instalara 411 días y nadie diga ni haga algo para poner fin a la tortura diaria de peregrinación automovilístico?
Si lo que más le duele a una persona del siglo XXI es que le metan la mano al bolsillo y expolie ¿Por qué no dice nada el transportista cuyo costo se eleva en 1200% al invertir 60 minutos en un trecho que implica no mayor a 5? ¿Por qué no dice nada la persona de a pie, la autoridad, las instituciones que tienen el mismo impacto con afectación de sus vidas y haceres?
Y emergen algunas probables explicaciones tan libres como suele ser mi imaginación;  vasta como mi experiencia y conocimiento de lo que somos como país. Lo primero, se acerca a la mirada histórica que suele acompañarnos a quienes tenemos enfoques de proceso que no es lo mismo que memorística. Pueda que una de las explicaciones esté en nuestra herencia genética de colonizados(as) no sólo en el territorio sino en el pensamiento, que se engendró con la conquista en nuestros antepasados(as) transmitiéndonos cuasi naturalmente nuestra condición de sometimiento, silencio, invisibilidad para no llamar la atención, haciéndonos parte del paisaje exótico. Tara que atesoramos sin conciencia de ello, como el cáncer que sólo advertimos cuando no hay nada más que hacer que convivir y resignarse a morir con él. Con una práctica de sometimiento -aún cuando los de afuera, digan que se es valiente, pero en verdad es de descuento-. De ser el aguante y silencio ante el atropello es una herencia genética, solo hay dos vías: nada más que hacer, acomodarse lo mejor posible y resignarse ó extirparlo aun cuando se muera en el intento.
Pueda que la explicación no sea tan dramático, que nuestra actitud silente limitando con el servil, esté fundido en nuestras costumbres, se encuentre en los entramados de nuestra cultura de silencio y resistencia. Para unos, indicador de heroísmo y para otros poseemos alma y vocación de esclavos, al punto que sólo duerme tranquilo cuando tiene un amo que “lo protege”, sea este español, militar o caudillo, de allí los aplausos a un gobierno autoritario abierto o encubierto. En este caso hay esperanza, puesto que toda práctica cultural no es estática, se recrea e inventa constantemente a sí misma. En algún momento, emergerá esa fuerza que nos transforme en ciudadanos y ciudadanas que se respetan. O bien como se trata de una construcción social, la conciencia de ello lleve a su cambio consciente, sólo hay que esperar, donde la  trampa es la incertidumbre acerca de cuándo ocurrirá.
Una tercera razón podría estar sostenida en la actitud pragmática, que se ha ido instalado en nuestro modo de ser y hacer. Antes de los setenta, asociado con la viveza criolla. Luego de los ochenta donde todos(as) somos provincianos(as) de primera a cuarta generación, tras el desborde de la ciudad por el campo. Ergo Pepe el vivo fue desplazado por una convivencia pluricultural: chicha, combi, ambulante, informal, pirata, choliwoodense, digital e inmediata, que se sobre estimula durante los noventa hasta sintetizarse en utilitarismo e indiferencia donde el mal de muchos es inexistente, en tanto resuelva y satisfaga el interés individual. Hay muchas ilustraciones que seguro se nos representan a cada uno(a) de esta actitud  en nuestra vida cotidiana y en la relación con el otro, que sin duda forma parte de la reflexión de cada mujer y hombre de esta gran Lima, que no dista mucho  de las otras grandes ciudades del país.
Y queda una cuarta probable explicación, aquella que tras el dedicado esfuerzo de políticos(as) ha modificado el contenido y significado de la política. Provocando que nombrarlo sea una mala palabra o sospechosa conducta. La mayoría la rechaza expresa e implícitamente; consciente e inconscientemente; a media voz y a gritos cuando se reconoce como “apolítico(a)”. Nuestra escasa práctica política de ejercer la democracia en su más amplio significado y contenido, como es radicalizándola para apropiarnos de derechos y asumir obligaciones. Superando la comodidad no comprometedora de creer, defender y reproducir  la democracia representativa que se ejerce una vez cada 4 y 5 años. En algunos(as), con el  auto-convencimiento que ello se puede trocar por una lata de leche, un pote de detergente, un paquete de galleta y hasta la promesa de robar menos.
Luego de participar a regañadientes y cuasi penitentes colocamos nuestro voto en el ánfora y casi al mismo tiempo, renunciamos  a la posibilidad de ejercer democracia participativa, vigilante que nos hace co-rresponsables de la sociedad en la que vivimos y todo lo que acontece en ella. Esa renuncia y actitud de ‘yo no fui’, ‘no sé’, ‘no opino’. Impide decosntruir a la autoridad y el Estado (mirando con atención en sus partes y mecanismo de funcionamiento), para reconocerlo no como entes enajenados de nuestra voluntad, sino sujeto a ella los 1440 días de un gobierno local y 1800 del gobierno nacional, pidiendo cuentas y señalando nuestra opinión, que permita luego de ese periodo renovar o quitar confianza.
En este punto nace mi esperanza. La mayor sanción a un partido y líder político es no volverlo a elegir, para que recuerde que quien da poder también puede quitárselo. Y por tanto la provisión de autoridad antes que un cheque en blanco, es un convenio de compromiso de servicio y desprendimiento favor del bien común.
Sin duda el ejercicio de la democracia radical, ad hoc a las necesidades de nuestra sociedad es aquella que más nos cuesta construir, asirnos de ella mantenerla y recrearla en nuestra mayoría. Sólo recordamos que es posible cuando hacemos uso de ella en momentos donde la voz alerta de nuestra reserva moral -constituido por los jóvenes de edad y espíritu-, apuntan hacia los excesos o embriagues de los poderes del Estado cuando deciden violentarla.
¿Y dónde se encuentra y descansa esta reserva moral e indignación ciudadana en SJL?, ¿Por qué no eleva su voz cuando se producen este tipo de atropellos como el bloqueo del tránsito que nos desquician la paciencia, revienta los bolsillos, sustrae nuestro tiempo? ¿Quién se decide a decir basta ante la angurria, miopía y esquizofrenia de las autoridades de turno, sea para impedir, retrasar, ningunear o sólo ignorar una situación que afecta a un millón de personas?
Pueda que esté en ebullición como un volcán o saliendo de su cueva de hibernación. Quién sabe, si recupere su propio vertiente, como sucedió conmigo, esta madrugada que suspendí la lectura de un trabajo para ayer, a cambio de escribir estas líneas.
En este tiempo el modo de indignarme es traducir mi pensamiento y sentimiento en texto, en esa práctica circular del ser humano, que es escucharse de tanto en tanto. Sin duda también es el primer paso, para sumarme a quienes decidan resolver este y otros problemas que nos atraviesan por todos los costados.




[1] http://www.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/publicaciones_digitales/Est/Lib1095/libro.pdf
[2] http://diario16.pe/pdf/30-11-2012.pdf
[3] http://peru21.pe/actualidad/via-evitamiento-restringen-acceso-obras-viaducto-2194785
[4] http://dedomedio.com/politica/el-tren-de-garcia/
[5] http://elcomercio.pe/lima/ciudad/vecinos-sjl-protestan-abandono-obras-viaducto-noticia-1802811?ref=flujo_tags_184081&ft=nota_4&e=titulo
[7] http://elcomercio.pe/noticias/proyecto-linea-amarilla-192894
[8][8] https://es.wikipedia.org/wiki/T%C3%BAnel_Santa_Rosa
[9] http://elcomercio.pe/lima/obras/crisis-economica-oas-pone-duda-obras-viales-lima-noticia-1802983?ref=flujo_tags_184081&ft=nota_3&e=titulo
[10] http://peru21.pe/actualidad/via-parque-rimac-9-octubre-plan-desvios-san-juan-lurigancho-2194911
[11] http://elcomercio.pe/lima/sucesos/ir-sjl-ves-tomara-45-minutos-segundo-tramo-tren-electrico-noticia-1399718?ref=flujo_tags_514046&ft=nota_87&e=titulo
[12] http://apra-global.blogspot.pe/2008/05/situacion-y-perspectivas-del-tren.html
[13] http://www.proyectosapp.pe/RepositorioAPS/0/2/JER/LINEA2_TREN_ESTUDIOS/A9_Factibilidad_Viable/A_9_1_vol_I_RE.pdf
[14] https://limaeslinda.files.wordpress.com/2014/04/metro-de-lima-lc3adnea-2.png
[15] http://larepublica.pe/impresa/sociedad/777-metro-de-lima-solo-con-orden-se-evitara-el-colapso-del-sistema
[16] http://www.casadelaliteratura.gob.pe/?p=15011

martes, 30 de junio de 2015

EL PLACER Y LA PASIÓN: TOLERANDO FRUSTRACIONES

Es un domingo como muchos otros de abuela, compartiendo actividades de creación, recreación y disfrute con dos nietas.  Entre todo aquello que reciclamos para crear, emergió una caja con  forma perfecta de dado. Mayu le pegó círculos en cada cara y hemos jugado con ella una  y otra vez como herramienta para hacer otras actividades donde  el contenido era compartir.
Aquello que cambió nuestro universo de juegos este domingo 28 de junio, fue que el dado de cartón dejo de ser instrumento para transformarse en contenido, adquiriendo valor en sí, ergo la competencia se situó al centro del juego. Todo fue perfecto,  mientras Puñuy con  3 años de edad iba ganando con los mayores puntos, hasta que le toco perder. Primero se negó a aceptar y buscó pretextos para  tener más de una oportunidad.
 
Luego de una concesión y esclarecida las reglas de juego que debíamos respetar,  al ver que era imposible recurrir a tretas y ante una seguidilla  de uno  y dos puntos   se produjo la hecatombe,  agotada  la negación, rompió en llanto, luego se rebeló, huyó, retornó, pidió auxilio y finalmente sufrió, a cambio de algunas sonrisas/llanto cuando Mayu o yo perdíamos, para volver a llorar ante una nueva pérdida suya.

Finalmente hermana y abuela, logramos que Puñuy entendiera que en los juegos de competencia donde hay un solo ganador,    el resto pierde. A todos a veces nos toca ganar y otras perder,  lo importante era jugar, lo que de ningún modo es espíritu de perdedor sino de buen jugador(a).  Y dejamos al dado de lado, para bailar, cantar y actuar que es lo mejor que sabemos hacer, finalmente cerramos la tarde como lo hacemos compartiendo y partiendo, mientras ambas se metían en mi piel y sumamos un domingo más de alegría y amor.

Hoy jugo la selección peruana de fútbol   con la selección de Chile, acabo de enterarme que perdió. Así es,  no veo ningún partido de fútbol, dejé de hacerlo, cuando la selección se alejó de las  posibilidades de ser eso, selección que participe en el mundial. Así como dejé de ver fútbol bajo   diversas modalidades, cuando dejé de jugar fútbol  en primera persona.  Hace mucho que no puedo sentarme a contemplar y compartir histeria/ júbilo colectivo  con otros    miles de personas que jamás han pisado una cancha de fútbol ni corrido de un arco a otro y menos han hecho un gol en su vida. No se me ocurre vivir y morir 90 minutos pegados a una pantalla mientras vociferan, gritan, celebran, insultan y dirigen un partido de fútbol, quienes sólo lo conocen desde la tribuna o pantalla.

A ello se suma que el fútbol se ha transformado en referente de riesgo, en la calle, en la cancha en la casa. Sé de muchas familias que llegaron a mayores luego de un clásico o de perder la apuesta de un mundial. Pérdidas irreparables,  como sucedió con el  único hijo de mi amiga Zoilita Q.E.P.D.,  quien fue asesinado con 16 años, por estar alrededor del Estadio Nacional culminando un clásico. También  sé que dejó de ser un deporte para transformarse en una de las maquinarias más exitosas de comercio, donde cada parte de un jugador tiene precio y donde todos los asociados al tema, ganan alguito.  Pueda que pertenezca sin saberlo a un grupo raro que se viene organizando:
“Se declara abierta la sesión del club de los que no van a ver el partido y no por eso son menos peruanos.” (H, 1)[1]
Pero lo que en realidad me animó a escribir esta nota, es que   muchas reacciones de  mis amigas(os) en el facebook ante los resultados del partido, me    recordó la escena de mi nieta de tres años ante  la frustración. Ese modo primario que se corresponde con la mayoría  de seres humanos para aceptarlo y resolverlo independiente de la edad, sexo, nivel educativo, especialidad,  especialización o no futbolística. Puesto que se coloca entre paréntesis a quien se es, piensa, cree y hace, para ceder el centro a una de las emociones que nos expone  tal y como es nuestro lado emotivo, la pasión, dejan que ella fluya a veces sin posibilidad de contención.

Es importante recordar que  la pasión está definida como “… un sentimiento muy intenso, desbordante por otra persona, por uno mismo, por alguna actividad, deporte o idea. El que siente la pasión sufre un desborde emocional tan grande que le impide razonar, simplemente se deja llevar por esa emoción. Las ideas se desordenan, no puede pensarse y las decisiones se toman por impulsos. Aparece la pasión repentinamente y es fugaz, tiende a desaparecer con prontitud, pues como no es racional, es difícil sostenerla en el tiempo. …”[2]

Para que se produzca una frustración, sin duda ha de existir una alta expectativa con igual o mayor grado de incertidumbre:
“Padre Nuestro que estás en Chile, santificado sea Guerrero, venga a nosotros la victoria. Hágase tu voluntad, tanto en el cuerpo técnico como en los jugadores. Danos hoy nuestro gol de cada día. Perdona a nuestra defensa, así como nosotros también perdonamos al arbitro que nos ofende. No nos dejes al  borde de la eliminación  y llévanos a la final” (JC, H2)[3]“Gran lunes para todas/os!!!Es feriado, ha empezado Wimbledon y si todos los planetas se ponen en fila le ganamos a Chile en su casa!!!Fuerza Perú!!!” (H3)“Porque yo creo en ti, Vamos, vamos Perú”(M1)
Y por supuesto una fuerte  dosis de sobre estimación de  capacidades que en algunos casos se concentran en subrayar y acrecentar las imágenes simbólicas de un deseo:
“No sé cuántos ingredientes  lleva la receta de la dignidad, pero de que lleva huevos, lleva huevos, anótenlo.  Pa'los jugadores de MI selección... ¡GRACIAS!” (M2)“Hoy no existe un ojalá...HOY GANAMOS Y PUNTO!!!VAMOS PERÚ CARAJO!!”(H4)“Arriba Perú carajo !” (H5)“Iniciando el día, vamos Perú...” (H6)“Hoy los dejamos màs rotos... Vamos Perù!!!” (M3)

 Y ante el desenlace de los hechos que genera la frustración, una reacción primigenia es  la negación, que posterga asumir la realidad, sus consecuencias y exigencias:

 “10 contra 12.Un poco dificil no?...” (M4)


De la negación se ingresa  al desplazamiento de la responsabilidad de los hechos en el otro, postergando la aceptación, reconocimiento, comprensión  y superación:
“1-0 Chile vs Perú. Mi conclusión es que la Federación Peruana de Fútbol no pesa, allí tenía que estar un árbitro del Brasil, no de Venezuela, sobre todo cuando quien juega es el dueño de casa. Ahora ¿Chile buscará una segunda expulsión de Perú?”   (H7) 
“Último Minuto: Han reducido la pena de 3 a 2 fechas al chileno Gonzalo Jara por meter el dedo al jugador uruguayo. NO ES JUSTO!!!” (H3)

En algunos(as) la discapacidad para manejar la  frustración,  hace que se abunde  en la expresión más descarnada de esa realidad tal como es percibida y pesa en la psiquis, provocando en unos(as)  a la agresión/descalificación, y en otros, la depresión. Según Erich Fromm esto suele presentarse cuando se tiene a) una percepción equivocada y exagerada de la situación que estamos viviendo y b) la creencia de que es horrible vivir el malestar y no lo podemos ni queremos aguantar.[4]
“Qué cagada!”   (H8)
“Zambrano le hubieras pateado en el cerebro y no en la espalda! Con el perdón de todos: Chilenos y árbitro váyanse a la concha de sus ....s! 😤😤😤😤Vamos que sí se puede carajoooo!!!!” (M5)
“…yo vivi en carne propia estuve en Chile no sabes lo que fue”(M6)

Cuando  se produce la aceptación de los hechos es posible dejar de ver las ramas y ampliar el horizonte, para dar paso a la comprensión y maduración emocional, reconocer el universo de factores que se corresponden con los acontecimientos, ubicando aquel elemento del cual somos responsables, por cuanto estamos en camino de superar la frustración:
“En Tottus le harán un monumento a Zambrabo” (H9)
“El único peruano que celebró el gol de Chile: el administrador de Tottus.” (H10)
“De tottus, de sodimac, de inca farma, de saga... y de casi mas de la mitad de los comercios de lima que son chilenos.” (H11) 
“Siempre creímos en la selección, y aunque no fue posible, los felicitamos. ¡Lucharon como campeones! Y a quienes participaron en la promoción de los TV: ¡Ustedes también creyeron! Aunque Perú haya perdido hoy, merece un premio: ¡Vamos a reembolsar el precio de sus TV!” (Tottus)
Superar la frustración y aprender de él implica reconocerlo en toda su magnitud, aceptarlo, valorarlo y reconocerlo:
“fue un partidazo, aunque esa tarjeta roja nos mató” (H12)
"Prefiero perder vendiendo cara la derrota que, inclusive, ganar con cobardía. Y de esos desenlaces lamentablemente está llena nuestra historia. Hasta partidos memorables por su significado, como el empate en la Bombonera que nos permitió clasificar por primera vez a un Mundial, no deja de tener un mal sabor por el desempeño de algunas estrellas del momento que se dedicaron a dar saltitos en cada pelota dividida y se pasaron los 90 minutos con resbalones nerviosos." (M7)
 “Sufriiiii a morir llore de impotencia por la cagada de arbitro, ese partido estaba mas que cantado que fue ‪#‎comprado igual siempre hay que apoyar a la selección somos ‪#‎peruanos con garra y ❤. Ducha y por fin dormir despues de un dia sin dormir i dia intenso” (M,8)
Y claro, volver a empezar. Si se aprende y racionaliza, tentar nuevos rumbos y hacer uso de otras estrategias. Pero si como en el caso del fútbol sólo es pasión, implica  insistir, resistir y renovar la cuota emocional que mantenga palpitante la masa de fanáticos(as) que sin lugar a dudas seguirá viendo y sufriendo cuanto partido se presente y reeditando cada paso del ciclo que acabo de dibujar.
“Te amo Peru...ahora se. Viene en octubre la eliminatoria del mundial ya el equipo está preparado” (H13)“Dignidad! Amor propio!!Muy bien muchachos!!!👏🏼👏🏼👏🏼Gran partido!!!VIVA EL PERÚ CARAJO!!!” (H4)
“Después de mucho, mucho tiempo, he visto al Perú jugar al fútbol como se debe. Bien, muchachos.” (H14)
Importa en este punto subrayar, que en el modo como aprendamos  a tolerar nuestra frustración en la infancia tendremos más condiciones para manejar eventos similares en el futuro que nos permita aprender,  expresar y madurar nuestras emociones, en otros planos más allá del estímulo y placer a los tres años o sólo pasión cuando seamos mayores.  




[1] En adelante anotaré entre paréntesis H= hombre y M =  mujer.
[3] La omisión y uso de  los signos de puntuación, ortografía y gramática reproduce fidedignamente a la fuente.

sábado, 9 de mayo de 2015

DIA DE MI MADRE

Cerrando el mes de febrero, 
celebran estar juntos los hombres de la familia mía,
y deciden enunciar fechas simbólicas como:
matrimonio, bautizo, aniversario, el dial del amor, navidad.

Abriéndose a la noche  José sentencia: “¡El día de la madre!
fecha inconfundible con mis intereses y de los otros,
para mí es el día de la madre, no de la abuela, 
esposa, hija, hermana, tía, amiga u otras madres. Es día de mi madre”.

Cerrando mis contradicciones y sentimientos encontrados, 
la enajenación social de la relación hijo(a) madre hacia el mercado,
la naturalización  del rol del cuidado y perpetuación de la especie,
la confrontación femenina madre Vs. no madre para explotarla.

Abriendo el cofre de recuerdos adolescentes sobre mis días de la madre. 
Papá colocaba  en cada  pecho una rosa roja por nuestra madre viva,
una rosa blanca en el suyo y mi madre  por su madre muerta,
los abrazábamos por ello  y agradecíamos a Dios por nuestra madre viva.

Cerrando mi resistencia a la subordinación  y abriéndome a la vida, 
José tocó  la oportunidad del hijo(a) para mostrar el amor a su madre,
agradeciendo explícitamente al ser por  cuyo medio fue posible el milagro 
de su vida,   cuidado, enseñanza de ser,  hasta elegir imitarla o no hacerlo.

Abriendo mi satisfacción de celebración cotidiana a mi madre,
tan cerca aun cuando agote o nuestros papeles se intercambien,
al punto de olvidarnos que todos  los días y de diversas formas,
celebro el día de mi madre cuando estoy con ella. 

Cerrando esta tarde, salí con mi madre tras persuadirla,
me ayude a no reiterar mis desaciertos en su talla que cambia día a día,
ella que se agota  una cuadra, quiso caminar mientras el sol calienta, 
y caminamos lento  deteniéndonos a momentos en cada descanso.

Abriéndonos a las transformaciones de nuestro espacio,
riéndonos de las piruetas de amantes en bancos vecinos, 
o descubriendo  como crecía  el barrio hacia arriba,
identificado   a vecinos de alquiler por sus cortinas.

Cerramos nuestra tarde de madre e hija devorando a mitades,
chocolates de corazón obsequiados por ser  madre y abuela,     
e intercambiando los últimos hechos del país mientras pintaba sus uñas,
mañana vendrían por un día a celebrarle ser madre, abuela y bisabuela. 

viernes, 27 de marzo de 2015

DUALIDAD VIDA MUERTE

Compartí hace poco un artículo sobre: ¿Por qué enfermamos? ¿Qué es envejecer bien? y ¿Qué es envejecer patológicamente?1 


La reacción de amigas y amigos ante el mensaje que acompañé al artículo, así como una detenida reflexión de quien inicia anotando que: “Me encanto la dulzura con que tratas el tema de la muerte y de la vida.” (MEY). Me ha animado a elaborar una primera aproximación a cerca de mis propias impresiones a cerca de la vida y la muerte desde mi experiencia personal, al mismo tiempo que concreto las premoniciones de Carmen Luz  que en algún momento escribiría sobre el tema.

Cuando tenía seis años, vi una película que en ese tiempo era terror y hoy es chancay de a medio en contraste con lo que se exhibe por TV. La trama era alrededor de un padre que intentaba resucitar a su hijo a través de un traje especial, que debía elaborarse bajo determinadas instrucciones, cuando estuvo concluido, no pudo pagar el trabajo y en un forcejeo fue asesinado por el sastre. Ante lo sucedido, el sastre aterrado retorna a su taller con el traje bajo el brazo y ordena a su hija que se deshaga de él. Su hija una mujer profundamente sola que mantenía frecuente soliloquio con un maniquí, lo viste con el traje, el maniquí adquiere vida similar a la de los zombis. Después de esa película dormí entre mi madre y padre por una semana aterrada con la muerte y resurrección sin vida.
Más adelante, murió mi tío abuelo Zacarías, -tío de mi madre-, quien me engrió y amo mucho, con dolor por su muerte llegué rauda del colegio a la casa de su hija donde era el funeral y de puntillas vi su rostro bajo el vidrio del féretro, mostrándose ante mis ojos de niña un cuerpo inerte totalmente ajeno a ese hombre que llenó mi vida de dulces, globos y alegrías. Comprendí que ese cuerpo no era mi tío, no tenía caso quedarme junto a él, porque  ya no estaba.  
Allí con ocho años de edad, decidí que no volvería a ver nunca más al interior de un féretro. Desde ese momento me convencí que un cadáver, ya no es quien fue, porque ya no guarda en sí el soplo de vida, no existe. Mas adelante, entendí  que la vida es el instante donde el alma llena de contenido al cuerpo, interactuando  con el mundo a través suyo. Por eso cuando se va, sólo queda un despojo, un cuerpo a veces aun sin uso, otros con abuso y algunos con las huellas de una plenitud de su tiempo en cada surco. 

En quienes lo aman,   quien se va, se hace parte de sí en quien se queda, reeditándose todo lo mejor de quien fue en el mismo plano, siempre que se haya producido una interacción de ambos lados, si sólo fue de un lado, el sentimiento de culpa del doliente lo transforma en tristeza. Por ello la importancia de construir con atención y amor nuestras relaciones, porque quien se va generalmente no podrá manifestarnos que siente -salvo excepciones de conexión desarrollada-, además tiene a favor lo que mi padre siempre decía "No hay difunto malo", así que la culpa es mayor en quien lo sobrevive.  

Mi padre murió cuando yo tenía 37 años, llegué a su lado antes del rigor mortis, para decirle que se fuera en paz que todo estaba bien, lo abracé, besé y quedé un momento recostada a su lado, sin sentir que ya no estaba, así es como entendí el apego al cuerpo de quien se ama. Al cabo de algunas horas, cuando vino la funeraria para embalsamarlo quise ponerle las zapatillas, allí comprobé que la muerte no sólo es inerte sino profundamente helada, así que no resistí,  descubrí que no tengo pasta para interactuar con los signos de la muerte, con dolor dejé que otros cumplieran con el rito de calzarlo con aquellas zapatillas cumpliendo su deseo de que fuera así.  
En el 2010, tuve mi cuarta experiencia con la muerte, esta vez a distancia, Pedro el primogénito de los Herrera, mi hermano mayor por elección,  me permitió  descubrir que al morir no nos vamos inmediatamente, que si hay amor este trasciende espacios y planos, haciendo posible que otros sentidos no convencionales permiten que vivos y no vivos,  nos conectemos, se que puede sonar a esotérico, pero lo único que queda claro en mi vida es que cada tiempo es un momento nuevo para abrirse a nuevos saberes.
Estos cuatro episodios que me colocaron de cara a la muerte, han permitido aproximarme a su significado y como en él se inspira la vida. Por estas razones, he aprendido a poner atención en algunas prácticas de la vida que suelen realizarse sin pensar en la muerte  y también en otros donde se vive plena y conscientemente sabiendo que es finito. En uno y otro caso cuando  se aproxima la muerte son diversas las reacciones de quien se va y se queda, para unos y otros cuesta más o menos, pero finalmente se acepta que la muerte se instala sin excepciones, sin concesiones y nos hace radicalmente iguales.
Mis padres nacieron en los andes de allí mi fe y prácticas heredadas ante la vida y la muerte. Personalmente he visitado casi todo el Perú con excepción de Madre de Dios y Huancavelica. Siendo testigo en más de una ocasión del modo como cada pueblo se relacionan con la vida y la muerte, afirmando mi percepción de cuánta construcción cultural hemos debido invertir en las grandes ciudades, para despojarnos de todos los rituales y modos de vivir la muerte, que nos deja en orfandad para aprender a tener una vida buena y esforzarnos día a día por ser una buena persona. Frecuentemente vivimos creyéndonos inmortales y haciendo cuánto está en nuestras manos por extinguir y corromper todo a nuestro rededor desde lo inmaterial hasta lo material, y en ese esfuerzo, dejamos a tiras nuestra propia alma.
A diferencia de las grandes ciudades, en los andes,  casi todo sucede a través de una relación fluida, pueda que se deba a una menor complejidad comunitaria o a una mayor relación cara a cara. Y no se trata de proximidad necesariamente, porque a diferencia de las zonas urbanas la vecindad de los andes está mediada por las extensiones de tierra que va de una hectárea a más. En medio de esa vastedad, la vida y muerte discurren acompasadamente, tiene sus ritos, símbolos y prácticas. Haciendo que cada momento y festividad sea trascendente en sus vidas.   
Uno de ellos es la semana santa, que si institucionalmente celebra la resurrección de Cristo como triunfo sobre la muerte. En su estructura y detalles, reedita el padecimiento y ocurrencia de una muerte  históricamente doliente e injusta "por nuestra culpa" -que se representa con dedicación-. La muerte cobra centralidad, podría decirse que adquiere vida plena sin levantar resistencia alguna de vivos y muertos al respecto. Toda la semana santa implica luto, ergo dolor y recogimiento, no solo por la conmemoración de la muerte de Cristo en la cruz, sino por los pecados individuales y la certeza de la propia muerte que se refleja  en cada acto. 

La semana santa culmina con la resurrección, a excepción de la misa de la luz,  pareciera ser que ya no hay nada que celebrar -en la iglesia católica que es la mayoritaria en el país-, En algunos escenarios, el dolor de reconocerse finito se reedita con actos de contrición y deseos de cambio no importa si dura un segundo o hacia adelante. Otros beben hasta perder la conciencia para desprenderse del dolor o sumirse en la nada, de ello pude apreciar cerrando semana santa en: Tarma, Huancayo, Ayacucho y otros. A lo largo de  más de tres décadas atrás, donde el fervor religioso era más sólido que en este tiempo.
¿Y cómo se trata la muerte entre los ciclos de edad? Me escandalicé la primera vez que fui testigo de la muerte de un bebé en los andes, la gente celebró, compartió, danzó y brindó en medio del dolor de los padres, que también danzaron. Luego me explicaron y entendí que celebraban no la muerte, sino la liberación de aquella  alma que retornaba prontamente al lado de Dios, sin haber perdido su condición angelical. Celebraban que no se quedase en la tierra para vivir y corromperse con las tentaciones y pecados de  una vida de miseria, carencias y sufrimiento, por ello todos bailan y celebran sin negar el dolor de la partida.  
Esa visión de la vida sin esperanza, que lleva al punto de celebrar la muerte me mostró que para algunos peruanos y peruanas faltaba tanto para estar en condiciones de apostar por la vida, conquistar el contenido del derecho y su belleza aun en medio de la exigencia. Habían perdido la fe de cambiar la condición histórica del pobre, la muerte era un consuelo y una resignación para los padres que perdían sistemáticamente a niños y niñas antes de alcanzar los tres años de edad, debido a un país profundamente desigual y excluyente. Son escenas que vienen a mi desde los años ochenta del siglo pasado, que aun recuerdo como si fuera ayer, hoy no sé cuanto se reedita este drama en diferentes pueblos del país.
También he sido testigo de cómo ancianos y ancianas, se preparan así mismo para el tránsito, haciendo que su dimensión espiritual sea central en sus vidas, independiente de lo que creen, realizan su ritual con disciplina, entrega y persistencia. Paralelamente preparan sus funerales, porque son conscientes que ingresaron al tiempo del descuento por milagro y sabiduría. Eligen a la mejor representación de su ganado y lo destinan para ser sacrificado en sus funerales, de modo que alimente a todo el pueblo que espera será su compañía, puesto que su muerte ha de ser un gran acontecimiento como lo fue su vida o compensarlo si no fue así. Si el anciano o la anciana no muere en el tiempo para el que se ha preparado, el ganado es prestado a algún vecino o familiar, bajo la condición de ser retornado cuando sucedan los funerales para ese fin, nadie se atreve a romper este compromiso porque existe la presión social, se trata de una decisión personal privada, publicitada y posicionada como medida pública dentro de la comunidad, todos conocen del acto de compromiso.
Las personas ancianas con conciencia de sus bienes materiales, se esfuerzan porque su muerte sea justa, mucho más si su vida ha tenido vacíos, en uso de sus facultades y voluntad, convocan a los notables del pueblo o la comunidad, que no necesariamente son autoridades, se trata de personajes que con su vida y práctica han logrado ser reconocidos(as), respetados(as) y transformados(as) en personas confiables, son ellos quienes sirven de garantía para hacer cumplir la voluntad del difunto, no porque alguien dejen de cumplirlo, sino porque el rito es ese, que existan testigos en una sociedad donde las decisiones se transmiten de generación en generación, una sociedad hasta no hace mucho principalmente era oral. Para quienes toman esta decisión no hay nada como el desapego a lo materia, la avaricia, la mezquindad o el abuso de poder, porque su apego es la forma mas segura de condenar al alma de quien muerto está, al eterno sufrimiento. 

Será por eso, que pese a la disconformidad de una herencia, son muy escasos los casos que los parientes sobrevivientes cuestionen, enjuicien o terminen por matarse por los bienes, como sí sucede en las grandes ciudades. O bien  dilapidarlos, devaluando el esfuerzo y trabajo con el que fue construido por quien ya partió, hecho de los que he sido testigo en mas de un caso. Cuando se presentan casos contrarios a la práctica de respeto a la voluntad de quien fue, la gente suele decir: “Pobre hombre (mujer), como se condena en vida, porque todo lo que hoy tiene, quiere, por lo que hace daño y se hace daño, va en contra de la voluntad del difunto(a), quien luego de muerto puede decidir llevárselo al poco tiempo. Y cuando muera  pronto o más tarde, no podrá llevarse con él o ella nada, allá a donde todos iremos.”
Quienes cuidan de cada detalle, lo prepara todo,  incluido el féretro que encargan para ser construido a medida del candidato a difunto. Es otro acontecimiento que todo el pueblo conoce y valora, el o la anciano es admirado y tratado con más distinción, porque quien pone cuidado para su muerte como lo hizo con su vida es alguien con dignidad y merece el respeto de todos, así es como se construyen nuevas leyendas de quien es  con su participación, se le presta atención a los cuentos de su tiempo. Y se torna en  detonante para que  en las tardes los/as vecinos y/o parientes se junten con hijos/as para narrar los cuentos de quienes murieron antes o de aquellos que retornaron de la muerte, de cómo surgió el pueblo, de los grandes hombres y mujeres que lo construyeron, de sus sueños y deseos para cuando ellos se vayan.  
Y están aquellas(os) que  preparan con detenimiento su ajuar, como el de la novia y el novio cuidando todo detalle, eligiendo a quien ha de bañar el cuerpo sin vida y revestirlo. Mi tía Juana que hoy tiene 92 años, ya me lo dijo en el 2010, a propósito de la muerte de Pedro. Ha decretado  que viaje desde donde esté, a vestirla. Le he dicho que me esforzaré por ir pero que no prometo vestirla, ella con su lógica directa y profunda me ha argumentado: “Entonces quieres que me vaya como vine desnuda. No niña Catalina, se que tienes miedo pero hallaras la fuerza para vestirme”, no sé si eso será posible, pero estoy segura que el universo hará que esté con ella para despedirla.
En un país sin seguridad social ni derechos, cada poblador(a) andino que cree en otra vida después de la muerte, se prepara tal como tuvo  vida buena (aun cuando careció de buena vida respecto a condiciones materiales) para tener digna muerte, para no temer ni titubear en ese tránsito. Para algunos(as) todo lo señalado puede ser religiosidad popular o sincretismo andino occidental, para mí son fuentes de información, contrastación,  análisis, reflexión y estudio de mis propias percepciones.
Detenerme a observar estos hechos y en sus detalles, me permite  superar mis propias limitaciones de ver y no entender desde mi perspectiva, habiendo avanzado ese pequeño paso de colocarme en la perspectiva del otro para comprenderlo y comprenderme, sólo así ha sido posible sumar al conocimiento teórico, el hecho empírico concreto de nuestra relación con la muerte en las diversas experiencias cercanas o ajenas.  
En lo personal  aprendo día a día aceptar que mi vida sea suficientemente clara como para inspirarme, saciar mi sed de vida, advertir con serenidad  y prepararme ante mi propia muerte. Cada día estoy más convencida, que tarde o temprano volveré al lugar de donde vine y que esta dimensión tiene un sentido en tanto me ocupe de ello. Este es sólo un momento de tránsito  pueda que lo experimente largo y exigente o sólo como un suspiro.
Por ello creo que necesario liberarnos de todo tipo de deudas, en el sentido que luego creemos hemos dejado de hacer algo importante: estar junto a quien amamos, apreciamos; callar lo que sentimos en su momento o dejar de expresar cuanto amamos y admiramos al otro/a. Al punto que cuando nos toque,  no recurramos a la vieja práctica de pedir un minuto más, pues todo lo que se ha dejado de hacer en una vida no ha de lograrse absolver en un minuto. Sin duda habrá otra vida para quienes creemos en ello, más allá de cuan cierto o falso sea, lo real es que estamos en esta vida. Si de ello nos damos cuenta a tiempo, aun tenemos oportunidad de revisar y tomar decisiones sobre nuestro modo de vivir y aportar a la vida.