jueves, 13 de enero de 2022

PLATA COMO CANCHA: DE JUSTICIA PARALELA A DIVINA

Cerré la última página de un libro pequeño y ligero en su narrativa para mis lecturas usuales, antes de ir con Mía al veterinario, por su vacuna para prevenir la leucemia felina. En el viaje fui recapitulando y digiriendo aquello que provocaba la obra. Lo primero es mi asombro ante el modo como el actor central crea y mueve una justicia paralela, pero como todo tiene una acción y consecuencia, en su derrotero ha despertado la justicia divina que hasta el momento le ha negado su máxima aspiración y decidí escribir primero al respecto, antes de comentar el libro propiamente dicho.

A diferencia de un texto de investigación convencional “Plata como Cancha” de Christopher Acosta, culmina con la presentación del autor y cierra con el abstract que será también la contratapa. En las catorce líneas del penúltimo párrafo revela que es una investigación documental[1],  cuya narrativa muestra el derrotero de la práctica de un actor “Es más bien la exposición de un proceder, de una conducta” (Acosta, 2021, 159).

Es una investigación de corte cualitativo, aun cuando ha debido sostenerse cuantitativamente en la labor analítica de expertos en economía financiera para el cálculo de montos y comportamientos económicos. Siendo una investigación periodística, en realidad se trata de una sistematización cuyo objeto de estudio es la experiencia de vida expuesta por César Acuña Peralta y sus comparsas, mediante el método de reconstrucción de la experiencia, teniendo como eje temático la conducta económica-política- social.

La finalidad es evidenciar el enmarañado actuar y práctica política de un personaje que se mueve en la cornisa de la legalidad e ilegalidad, por cuanto está lejos de ser una recopilación de información secundaria periodística, puesto que se trata, de una narrativa analítica que  muestra cómo alguien que pretende apropiarse del poder ejecutivo de un país, construye su liderazgo haciendo de la política y justicia una mercancía, su dificultad está en la ausencia de un estilo de referencia y bibliografía del mundo académico, inaugurando un modo sui géneris de citas, que habría permitido al juez confundirse y sentenciar. Mientras que para los(as) defensores de la obra es más que suficiente para liberarlo.  

Plata como cancha, deja de ser una afirmación jocosa que gratifica la habilidad de pepe el vivo migrante que ha logrado sincretizar la criollada de la estafa costeña con el cálculo ladino andino. Esa estafa del migrante acriollado que no alcanza a ser delito, exhibiéndose entre pares como inteligencia para burlarse del sistema, moverse en el margen ley con sus riesgos y costo de sobrevivencia, ergo cuasi un nuevo valor social. Trasladado a la política muestra dramáticamente cómo estamos aún lejos de contar con líderes surgidos desde abajo, que no hacen ninguna diferencia con los de arriba, legitimando la vieja práctica de politiquería para hacerse del poder, esta vez haciendo gala de impunidad frente a cualquier delito, si se tiene suficiente dinero para pagar.

Plata como cancha, nos revela como ese adjetivo posesivo, sintetiza la práctica de un ser que se ha probado así mismo y a la sociedad, que el poder del dinero permite transformar todo en mercancía: dignidad, derecho, justicia política y conciencia. Rompiendo con las convenciones sociales que nos permite convivir en confianza, seguridad y respeto entre ciudadanos/as.

Si como país, nos asomamos a través de un video al poder oscuro donde se mueve el entramado de la corrupción construido por las mentes y prácticas fujimontesinista tras ser elegido como presidente. Esta vez, nos asomamos a través de un libro y la mano de un periodista, hacia una conducta que se mueve a plena luz, en prácticas del poder claro y expuesto de un candidato, cuya telaraña es exhibida como arte que hace uso de los vacíos y/o beneficios del sistema judicial, político y social, cogiéndose de una hebra para impedir su condena cuando ha delinquido.

Si bien existe un sector del electorado peruano que sigue dando poder al fujimontesinismo, porque se refleja en él para dar valor y justificar su propia inconducta público/privada, así como sus aspiraciones de poder y estatus. 

También existe otro sector que cree en el “milagro Acuña” y vota por él como por sus sueños de alcanzar el éxito y emular su “compromiso social”, creyéndose la leyenda de su evolución de pobreza extrema, intelectual, empresario exitoso y político confiable. Un político que se ufana de haber construido su imperio haciendo labor social como es acercar la educación a sectores pobres, habiéndose ganado el derecho de ir por el máximo poder político como presidente del país para cumplir con su sueño de servicio. 

Quien lea la obra descubrirá que no es así, salvo el discurso, su modus operandi es hacerse rico con el sueño del pobre educado, como empresario invirtiendo poco y pagando nada de impuestos. 

Su discurso de sobreviviente no le ha generado el éxito político esperado, más de una vez su posibilidad de hacerse del poder ejecutivo se ha quemado en la puerta del horno, gracias a su propio esfuerzo y empeño -quizás también un poder divino-, aun cuando se impuso  políticamente en algunas provincias al norte del país a nivel local, regional y hasta el congreso nacional, no ha alcanzado el triunfo esperado en las elecciones sea como vice[2] o candidato presidencial[3], transformándose en uno de los más controvertidos.

Su práctica de hacer mercancía a lo ético, moral y social lo ha llevado a saltar la valla para hacer que la educación sea fuente de financiamiento político[4] y obtener el voto a través de la dádiva económica acorde a su idea que la política tiene precio comprando el voto[5]. La inconsistencia de su marketing como prodigio intelectual y exitoso entre sus certificaciones, mientras abre un abismo con su discurso cuyo serios límites no es de lenguaje, sino discapacidad para comunicar un pensamiento con  lógica, coherencia y comprensible, le ha impedido conectarse con más electores. Eso mismo ha generado dudas de sus grados académicos que ha develado no sólo el delito, sino la más baja y despreciable modalidad para hacerse de un título a través del plagio.  

La obra, se produce en el último contexto electoral enero del 2021, donde César Acuña postula a la presidencia del Perú, creyendo que esta será la vencida impulsa una millonaria campaña que grafica su actuar político/ empresarial. Pero nuevamente, los resultados le fueron adversos al ocupar el penúltimo lugar[6] de las ocho agrupaciones políticas que obtuvieron más del 5% de votos, gracias al exitoso modo de arruinarse así mismo por su propia boca durante la campaña electoral y no por impacto del libro de Acosta ya en circulación en ese contexto.  

Plata como Cancha, se revela como la más vendida, un año después (enero 2022) y por enésima vez gracias al esfuerzo e inversión del propio Acuña, cuando logra que el fuero judicial sentencie a en primera instancia a su favor al autor y editor del libro[7], pero que a la vez es su hándicap. La sanción a la obra que para Acuña es un triunfo judicial, es también su mayor derrota política, al colocar su trayectoria bajo la lupa de la población. Nadie que lea la obra y goce de comprensión lectora, votará jamás por él.

Así es como la justicia divina de un pueblo indignado, emerge paralelo a la puesta en funcionamiento de la justicia paralela. Pese a sus esfuerzos, mañas y dinero Acuña no ha logrado ser presidente del Perú hasta el momento. Hago votos y decretos al universo para que siga así. 

Y en el caso de Plata como cancha, le ha jugado una mala pasada haber obtenido una sentencia a favor de la justicia del hombre, puesto que la social cual divina lo ha rechazado y respaldado al autor Cristopher Acosta y al director Jerónimo Pimentel de Penguin Random House Perú, agotando los 14 mil ejemplares e iniciado la reimpresión de una segunda edición además de la venta oficial por Ebook y que pugna por vencer la divulgación pirata[8].

 


[1] Recurre principalmente a fuentes secundarias de registros escritos, audio, visuales y videos. Aun cuando da voz a los personajes, son muy escasos los que provienen de una fuente primaria.

[2] En el 2006, candidateó como vicepresidente de Natale Amprimo por APP.  RPP (9 marzo 2016).

[3] Elecciones 2016 y 2021 como candidato presidencial de APP.

[4] En las elecciones del 2011, la inconducta alrededor de las aportaciones de la UCV a APP generó generando controversias y un proceso administrativo de la ONPE y el JNE, de cuya sentencia electoral según Resolución Jefatural Nº 160-2011 ­J/ONPE, ascendió a S/. 2 millones 267 mil 440,00, el cual fue revertido por procedimiento que sus abogados revirtieron   ver detalle en  el enlace.

[5] En el 2016 salió fuera de carrera política por violar la norma electoral de campaña.  RPP (9 marzo 2016) ¿Por qué César Acuña fue excluido de las elecciones presidenciales?  Ver enlace.

[6] ONPE (s.f.) Presentación de Resultados. Elecciones Generales y Parlamento Andino 2021. Ver enlace.   

[7] Fundación Mohome Llona. (11 enero 2022). Christopher Acosta: Texto íntegro de la sentencia dictada contra el periodista ver detalle en el enlace.


viernes, 7 de enero de 2022

AÑO 6 SUS OPORTUNIDADES Y RETOS


El 2022 es un año 6, simbolizado en el poder femenino de Venus con sus aportes a la convivencia en tolerancia, amor, empatía y bondad. Dinamizando, fortaleciendo y consolidando a la familia, así como todo lo relacionado con ella, la comunidad, localidad, la sociedad y el planeta, no es casual que la OMS advierta sobre la necesidad e impostergabilidad que la vacuna llegue al 70% de todo el planeta, que significa que los laboratorios aseguren que las vacunas llegue a aquellos países donde aun escasea 1.

Iniciamos este año 6 en un contexto de reactivación de la pandemia que ingresa  a su tercer año2, será propicio para desplegar y expandir los valores de solidaridad que como peruanas/os, a veces mostramos a gotas sin ser conscientes que es nuestro principal aporte a la humanidad, gracias a la herencia de un pasado que supo enfrentar y dominar las diversas exigencias de la naturaleza, aprendiendo a convivir en armonía con ella. Cuyas huellas se  expresan en bien material e inmaterial que asombra a otras sociedades y es motivo de peregrinación hacia nuestro país. 

Nuestra cultura diversa y dispersa en una geografía mágica, generosa y desafiante, nos ha permitido desarrollar diversas prácticas y expresiones de convivencia, trabajo, creación, acogida, impulso, reconocimiento y fuerza para salir adelante ante las pruebas más duras. Sobreviviendo y generando sincretismo al lado oscuro de una larga experiencia de colonización, colonialidad y poder que somete a la mayoría.

Hoy somos una sociedad de todas las sangres, donde poseemos la sabiduría y los mejores elementos de nuestra herencia sin negar la persistencia de taras. Nuestra apuesta por revertir las barreras y colocarnos por encima de nuestros problemas depende de nuestro acceso a servicios básicos de alimentación, educación, salud y vivienda digna, que reconozca nuestro derecho ciudadano y el ejercicio de nuestra ciudadanía, con capacidad de discernimiento consciente, espiritual y sabiduría para informarnos, analizar, escuchar nuestra voz  interna, comprometernos y que nuestra conciencia decida.

Este año 6, tendremos a favor un universo dispuesto a facilitar la verdad, justicia, equilibrio y amor para superar la presencia de situaciones impredecibles, la vulnerabilidad que amenaza a sectores más golpeados de nuestra sociedad durante los dos años previos, la salud mental de la mayoría conminada al confinamiento voluntario por la pandemia. La duda y desesperación que  serán generadas y aprovechadas por quienes perciben al país como su propiedad, cuya  practica y sistema instalado por más de quinientos años, a momentos nos distraerá con el disfraz de una república que por 200 años fue parcelada hasta hacernos creer que una vez rebasará nuestras fuerzas. 

Ante la arremetida de amenazas egoístas, corrupción e impunidad, se impondrá nuestro convencimiento que ha llegado el tiempo de cambiar, que es posible hacer realidad a la esperanza,  con esa fe que nos ha sostenido y mantenido como país atractivo pese a todo, con la indignación que nos levanta y moviliza cuando creemos que no damos más, gracias a esa decisión y reserva moral de las nuevas generaciones en cada periodo, así como nuestra capacidad para enlazar y armonizar que se exacerba en cada uno/a de los  3, 6 y 9  que tomarán y crearán oportunidades para la lucidez, responsabilidad y compromiso con la verdad, justicia y el cambio del país. 

El año 6, si bien puede entramparse en celos y desconfianza entre algunas/os líderes, poderes e instituciones, trae las condiciones para un entendimiento, concertación, cooperación y convivencia basado en necesidades, intereses y apuestas compartidas que llevará a colocarnos como país y sociedad en una nueva sincronía donde cada uno/a cuenta, hacia una ruta de seguridad y confianza, si estamos dispuestas/os a esforzarnos en informar e informarnos con responsabilidad, tomar conciencia, hacernos cargo de nuestras decisiones y ser parte del  cambio, desde el lugar y la actividad que desarrollemos en el día a día. 

El universo nos da la oportunidad como persona, país y miembro de la aldea global, lo mejor está por venir y construir. Todo depende de ti, de mí, nosotras/os y otras/os. 

#Bienvenido año 6 
#Bendecido año 6 
#Feliz 2022

jueves, 6 de enero de 2022

TERCERA DOSIS DE VACUNA CONTRA EL COVID 19

La vacunadora
Venciendo mi incertidumbre, dudas y temores, el 5 de enero 2022, decidí vacunarme contra el Coronavirus SARS-CoV-2, más conocido como Covid 19, por tercera vez me tocó la vacuna Pfizer aun en su condición de prueba. Es decir, más allá de evitar que me mueras con el Covid 19 y sus versiones India (Variante Delta/Kappa, B.1.617), británica (Variante alfa, B.1.1.7), sudafricana (Variante Beta, B.1.351) y brasileña (Variante Gamma, P.1) y la actual ómicron sudafricana[1], soy consciente que persiste mi incertidumbre sobre sus efectos colaterales.

Riesgo que asumimos en todo el planeta cada una de las personas que a través de una o más vacunas, al optar por el cuidado personal y de las otras personas con las que convivimos e interactuamos. No hacerlo si bien es un derecho y riesgo personal, es también un suicidio de ser una persona obesa, con comorbilidad y perder la vida por ello como ha sucedido con millones en el mundo y cientos de miles en el Perú. Si  se es inmune, implica asumirse como responsables de otras muertes, sea de personas cercanas con quienes convivimos y amamos o aquellos con los que coincidimos en espacios cerrados. Es innegable que existen contra vacunas, que nos les importa ni conmueve, transformarse en una amenaza que pone en riesgo la salud pública, al ser portador/a y/o laboratorios andantes para que el virus mute, más la agresividad de la pandemia en primera persona, hace que cada día sean menos.

Mi incertidumbre se sostiene en la conjunción de tres variables: su efectividad, tiempo de duración entre cada dosis y efectos secundarios en cada persona.  Cuyo acento está puesto en la tercera variable, donde nada puede acelerar el proceso humano personal en sus manifestaciones y consecuencias, por estar asociada con complejidades físicas, biológicas, psicológicas, sociales, emocionales y espirituales de cada persona.

Si bien existen porcentajes referenciales de la efectividad de vacunas, estamos a destiempo para asegurar una bondad mayor que los efectos colaterales, hoy nos movemos en la sobrevivencia. Los efectos colaterales existen y son innegables, aun cuando estadísticamente aparecen en proporciones mínimas, cuentan para quienes amamos la vida humana[2]. Al respecto tenemos por referencia, experiencias previas de vacunas que requirieron por lo menos 10 años para medir sus efectos colaterales, sin por ello negar que ese mismo proceso fue necesario pese a su alto costo social, para transformarse en innegable aporte para combatir determinada enfermedad,

Un ejemplo proviene  de las vacunas contra la Poliomelitis que en su primera versión de Vacuna Parenteral de Virus Inactivados (VPI 1, 2, 3), requirió 8 años para su elaboración (de 1948 a 1955), cuyo perfeccionamiento se extendió hasta 1983 (VPI 8, 21). La segunda Vacuna Oral de Virus Vivos Atenuados (VPO) se produjo entre 1961-1963, tras 10 años de investigación[3]   siendo aplicada en su versión trivalente hasta 1991, sin eliminar el riesgo que el vacunado/a pudiese ser portador. El último caso de niño afectado por la poliomelitis de versión salvaje  en la región, fue en el Perú (Luis Tenorio de la ciudad de Junín), en Europa el último caso fue a inicios del siglo XXI (2002) [4]. En el 2016 se retiró la versión trivalente a cambio de la polivalente, logrando que en 3 años a más los casos en el planeta disminuyeran, ergo sus estudios y efectos se mantuvieron a lo largo de más de 70 años. Habrá argumentos que afirmen que ello se debió a la escasa tecnología e versión en la investigación científica, más el aislamiento de información entre países.

Asumiendo para el aceleramiento del proceso hoy se cuenta con tecnología, ciencia desarrollada y capital a disposición, la lógica se inclina hacia la  necesidad mínima de  la mitad de tiempo para establecer daño colateral. El Covid 19 se manifestó hace poco más de dos años[5], en tanto las vacunas fueron desarrolladas en algo menos de un año[6]. Hablar sobre la disposición y aplicación de vacuna, no es tan simple pese a que en estos días su discusión se ha reducido a estar dispuesto o no a vacunarse. Sólo el proceso de producción de una vacuna implica la inversión de 110 días[7] -explicando en parte el desabastecimiento para muchos países del planeta-, y algo que poco se ha difundido, es que se ha sostenido en resultados de años de investigación respecto a otros coronavirus[8] como los virus SARS-CoV y MERS-CoV, surgidos en China y Arabia Saudí en los años 2002 y 2012 respectivamente.

Ergo el proceso de la existencia de las vacunas ha sido producto de un récord científico nunca antes realizado en el planeta debido al avance del desarrollo de la ciencia, pero conocer sus efectos requiere de las condiciones humanas que escapan a los laboratorios, un riesgo compartido por quienes nos sometemos a una vacuna de prueba con los laboratorios,  porque no queda otra ante la letalidad de la pandemia.

En cuanto a mis dudas ante la tercera dosis, disminuyeron al aproximarme en tiempo, a los  6 meses de entre una dosis y otra originalmente recomendado, la cual  se ha reducido al 50% ante la versión ómicron, que   a su vez está en proceso de conocimiento y estudio, su único indicador verificable es el alto nivel de contagio. En apenas 5 días del año 2022 asola al planeta y que de ningún modo parece ser menos maligna[9], sino que viene atenuándose en vacunadas/os, en el Perú  el mayor porcentaje de muertos y en UCI son quienes no se vacunaron[10].

Las vacunas en su estado de prueba, vienen modificando procedimientos por la presión del virus, añadiendo nuevas variables a la medición de sus efectos para el futuro, haciendo que las medidas de política avancen, se detengan y retrocedan a confinamientos, en tanto lo más efctivo sigue siendo la aplicación de protocolos: usar mascarilla, lavarse las manos, mantener la distancia, evitar espacios concurridos o por encima de aforos y en casos de comorbilidad y de privilegiadas/os como el mío seguir en autoaislamiento con la menor exposición posible, aún cuando ello significa cambiar radicalmente de estilo de vida.

Vencer mis temores, solo sería posible durante y tras la aplicación de la tercera dosis, puesto que las dos primeras,  por mi condición de comorbilidad[11]fueron incrementándose en reacciones e intensidad de sus manifestaciones en mi cuerpo. La primera dosis a los 12 minutos de aplicación, generó punzadas directas en mis riñones, más adelante los dolores de cabeza, muscular, cansancio, así que estuve en cama 3 días, fui superando estos efectos como toda gripe con comida saludable, descanso y mucho líquido. La segunda dosis, fue acompañada por mi caída y doblada de tobillo camino a mi vacuna, por cuanto los efectos duraron más días, pero como no hay mal que por bien no venga, mi inmovilidad por el tobillo favoreció mi menor percepción de los estragos por el uso de analgésicos para el tobillo, las mismas medidas, además del amor, calor familiar y amical.

Le temía a la tercera dosis, por eso esperé al mayor distanciamiento con la segunda, pero la impostergabilidad de mis chequeos médicos por mis otros padeceres y el declarado incremento de la nueva versión de la ómicron el día previo, me impulsaron a ir por ella a las cinco de la tarde del quinto día del nuevo año. Esta vez sola, en compañía de mis celulares, mi hermana quedaba al cuidado de nuestra madre y los hombres de la casa estaban indispuestos. 

Me dirigía al centro de vacunación de mis dosis anteriores, pero la falta de vehículo durante unos minutos me motivo a caminar hacia la avenida con mayor tránsito. En mi ruta estaba el Centro de Salud Santa Rosa, aquel donde falleció el primer médico del Perú Wayner Arnulfo Benites Cerna al iniciarse la pandemia, donde la política contra el Covid 19, según un analista fue político-militar antes que sanitario desde su denominación misma “Comando de operaciones” [12], luego de la muerte del Dr. Wayne Benites, el CS se mantuvo cerrada por mucho tiempo, pensé que no abriría nunca y desaparecería por deterioro formando parte del paisaje inadvertido.

Cuando me aproximé a ella, uno de mis amigos de la juventud, me llamó preguntándome si ya me había puesto la tercera vacuna, le dije que iba en camino a él. Con su esposa me dijeron en coro: “Ven a vacunarte aquí, contigo somos seis”. Se referían al número de personas necesarias para abrir un frasco de vacuna. Yo pensé que era él y ella, pero un señor en su vehículo, señaló que traería a otras cuatro personas. Entregué mi DNI para que verificaran mi programación y datos formando parte del único grupo de vacunadas/os en la nuestro CS para ese momento, un servicio que  pertenecía al primer nivel de atención de salud del país, verificando de este modo que una de las promesas de campaña del Presidente Castillo, era una realidad y me beneficiaba.

A diferencia de las dos primeras veces en un vacunatorio masivo donde todas/os estábamos acompañadas/os pero anónimos, en silencio, conducidos y contenidos por anfitriones/ facilitadores que no reducían nuestra ansiedad ni interrogantes. Esperamos fuera de las instalaciones y con la distancia correspondiente, mientras mi amigo, su esposa y yo, nos poníamos al día en los rigores del Covid 19 en nuestras vidas y el barrio, al punto que pese a tratar un tema dramático compartimos el calor de la solidaridad, nuestro sentir, riesgos, temores, actitudes y las razones por las que nos vacunamos.

A las 6 p.m. fui la segunda del grupo en vacunarme, la enfermera encargada me recibió con calidez preguntándome por mi hermana Luz, le dije que estaba bien y acompañando a mamá. Mi hermana menor es mujer y pobladora notable a nivel local y distrital, por su labor de compromiso social católico, proyección comunitaria, responsable del Botiquín Parroquial por más de 25 años y en su momento dirigente barrial, habiendo establecido una gran colaboración con el CS y otras instituciones de la localidad y distrito.

La enfermera, me preguntó por mis dosis previas y sus efectos, le conté todo lo experimentado y mis afecciones de persona con comorbilidad. Ella respondió que podía tener las mismas reacciones previas o más, por lo que quedaría en observación. Me mostró la dosis, explicó que se trataba de la vacuna Pfizer, me aplicó la vacuna, retornó mi carnet, DNI e informó que mis datos aparecerían en línea en un promedio de tres días.

Así es como por más de una hora fui puesta en observación, descubriendo que el personal de turno estaba compuesto por un joven médico que me trató con calidez, calidad y meticulosidad, mientras le iba describiendo mis síntomas cada 15 minutos. Me auscultó con cuidado, tomó todas las medidas y no me dejó salir de las instalaciones con las indicaciones a seguir en mi hogar y la presencia de mi hermana que fue a auxiliarme pasadas las 7 p.m. Si bien los malestares fueron más notables, el ambiente, condiciones y trato humano hicieron que esta tercera experiencia fuera menos traumática para mí, al mismo tiempo que pude constatar que era una práctica que se reproducía en otras/os pacientes. Desde los vigilantes, el personal auxiliar y médico, si bien era pasado las siete de la noche, permanecían atentas/os como si recién hubieran iniciado su jornada.

Mientras estaba en observación, pude advertir que las/os siguientes vacunados, tuvieron tres tipos de atención simultánea: a) la aplicación de la vacuna, b) la consulta respecto de su salud personal y/o parental y c) información de los servicios del CS, proporcionado por la vacunadora. Cuando ella concluyó su labor, se acercó a mí para indagar mi estado le respondí que la presión en la cabeza y punzadas en manos como espalda estaban cediendo.


Al mismo tiempo le comenté que por ser enfermera o mujer reproducía la labor de la ama de casa, imposible medir para dar valor a su trabajo en las cuentas nacionales. Puesto que la medición para valorar el trabajo está pensada por actividad y tiempo de producción, de modo que hasta el momento era imposible medir labores simultáneas en un mismo tiempo como: cocinar, cuidar, lavar, limpiar, atender el teléfono, pensar en el problema de turno familiar y su solución, mantenimiento de equipos y herramienta que realiza la ama de casa. En su caso yo acababa de descubrir tres actividades simultáneas, también inmedibles posible de graficarse con las tres C: calidad, calidez y cuidado del paciente.   Le agradecí y felicité, ella respondió que amaba su trabajo, a veces obstaculizado por las condiciones de infraestructura, equipo y materiales, pero que se las ingeniaban en equipo.

Cuando le pregunté por el Dr. Benites, me dijo que fue un gran golpe en el ánimo del personal y trabajadores del CS, que recién a mediados del año pasado, empezaron a recuperarse, a ello había ayudado el incremento de personal a dos turnos para una atención 8 a.m. a 8 p.m. junto con las nuevas políticas de prevención como la vacuna contra la influenza casa por casa.

Mi hermana llegó a la puerta, el médico me dio de alta y mientras salía una paciente que ya estaba cuando llegué se me acercó y dijo: “Ha visto que lindo es el doctor”. Le dije: “Si es lindo, bueno y eficiente, rece porque los cinco siguientes años el sistema no lo transforme en distante, despectivo y deficiente”, ella rio.

Caminamos del brazo con mi hermana las cinco cuadras a casa, le conté los sucedidos, agradeciendo a Dios y la vida estas condiciones casuales en las que me coloqué, que nos abrían nuevas perspectivas en el barrio, el distrito y país. No todo podía estar mal cuando nuestro sueño de servicio de calidad y accesible en el primer nivel de salud a nivel nacional empezaba a mostrar que era posible. La siguiente semana ella se vacunaría en su tercera dosis, cuando yo tomara la posta en la casa.



[1] BBC. (21 junio 2021) Ómicron: los gráficos que muestran las 5 variantes de SARS-CoV-2 que la OMS considera "de preocupación". Recuperado el 6 enero 2022 de  https://www.bbc.com/mundo/noticias-57527964

[2] Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. (28 de diciembre 2021) Se notificaron algunas reacciones adversas después de la vacunación contra el COVID-19. Recuperado el 6 de enero del 2022 de   https://espanol.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/vaccines/safety/adverse-events.html

[3] Gatillon Pérez, Sandra (Julio 2019). Trabajo Fin de Grado Vacunas de la Poliomielitis Pasado, Presente y Futuro. Universidad Complutense, Facultad de Farmacia, 20 p. Recuperado el 6 de enero del 2022 de   http://147.96.70.122/Web/TFG/TFG/Memoria/SANDRA%20GATILLON%20PEREZ.pdf

[4] Traviezo L. Poliomielitis, una historia de inicio triste y final feliz.  Boletín Médico de Postgrado 2021; 37(1): 15-20 ISSN: 0798-0361. Recuperado el 5 enero 2022 de https://revistas.uclave.org/index.php/bmp/article/view/2822/1764  

[5] OMS (27 de abril de 2020). COVID-19: cronología de la actuación de la OMS.  Recuperado el 6 enero 2022 de  https://www.who.int/es/news/item/27-04-2020-who-timeline---covid-19 

[6] Vardi, Nathan. (20 mayo 2020). La historia interna detrás de la pandemia, el director ejecutivo y un tratamiento prometedor y no probado. Recuperado el 5 enero 2022 de https://www.forbes.com/sites/forbes-personal-shopper/2022/01/05/nordstrom-sale-ugg-slippers/?sh=76e306f32271

[7] Fuentecilla, Jose Luis; Herráez, Cristina Madrid. (28 marzo 2021). "Esto no es hacer zumo de naranja", el complejo proceso de fabricación de una vacuna contra la covid-19. Recuperado el 6 enero 2022 de https://www.niusdiario.es/sociedad/sanidad/el-largo-y-complejo-proceso-fabricacion-vacuna-contra-la-covid-19_18_3112470424.html

[8] Costa, Camilla y Tombesi, Cecilia (11 diciembre 2020). Vacuna para algunas enfermedades (y por qué este coronavirus es un caso histórico) BBC News Mundo.https://www.bbc.com/mundo/noticias-55232518

[9] UN. (6 enero 2022). COVID-19: La última semana de 2021 alcanzó el mayor número de casos reportados durante la pandemia. Recuperado el 6 de enero del 2022 de https://news.un.org/es/story/2022/01/1502242 

[10] Hernando Ceballos Flores, Ministro de Salud (4 de enero 2022) Situación de la Pandemia en el Perú, Conferencia de Prensa del Ministro de Salud. Recuperado el 6 de enero del 2022 de https://www.facebook.com/watch/live/?ref=watch_permalink&v=712934056779453

[11] Saavedra Idrogo, Franklin. (23 junio 2020.) La comorbilidad y el COVID-19. Recuperado el 6 de enero del 2022 de  http://www.usat.edu.pe/articulos/la-comorbilidad-y-el-covid-19/

[12] Cuba, Herbert (9 abril 2020) Pandemia Covid-19: ¿cuál es el plan? Estrategias militares y policiales ocupan el lugar que debería tener la ciencia médica. Recuperado el 6 de enero del 2022 de  https://elmontonero.pe/columnas/pandemia-covid-19-cual-es-el-plan    

jueves, 16 de diciembre de 2021

IN MEMORIAM DE CESAR DARIO PEZO DEL PINO

Tomado del muro de Chery Raguz
Una gran pérdida para quienes lo conocimos, aprendimos de él y beneficiamos de su saber y hacer. Así como para las/os centennials que podrían conocerlo para acudir a él hoy y mañana. Me queda de César Pezo,   su gran y permanente dedicación, desprendimiento y apoyo a jóvenes de las comunidades cristianas de la Vicaría III San Juan de Lurigancho distribuidos en parroquias y capillas.

Conocí a César, como parte del florecimiento y expansión de la teología de la liberación de los setenta, donde jóvenes estudiantes ad portas de hacerse profesionales o recién graduados/as asumían la labor de formación y concientización de sus pares jóvenes en zonas populares de la Lima. Una ciudad cuasi colonial y semi moderna, que empezaba a crecer como urbe hacia sus conos, con sus problemas de sobrepoblación, pobreza y desigualdad. Algunos de esos jóvenes estudiantes trenzaron su opción por los pobres inspirados en la teología de la liberación con su incursión y/o militancia en los partidos de izquierda que en aquel tiempo iniciaron su trabajo político también en las zonas periféricas in crescendo.

Lo hicieron como estrategia para superar la derrota política de las elecciones de 1979, donde las izquierdas obtuvieron una escuálida representación, sus lideres decidieron “bajar a las bases”, un discurso que en parte graficaba su lectura de aquel tiempo[1], donde adjudicaron el escaso respaldo electoral al desconocimiento de la ideología que estaba en la base de su propuesta: comunista sobre una base proletaria, que hasta ese momento era notable, cuyo manejo era principalmente en las universidades y sindicatos.

Las grandes arterias de la capital del país en sus cuatro costados, estaban sembradas de industrias de todos los tamaños. A lo largo de la Panamericana Norte desde el Río Chillón hasta Fiori, se apreciaba tanto la planta nuclear del Perú, algunos laboratorios y cuasi todas las empresas automotrices, no en vano el paradero donde cruza la Av. Izaguirre hasta hoy es conocida como “La Volvo”, aun cuando su lugar es ocupado por el Centro Comercial Metro. En el caso de la Panamericana Sur desde la refinería la Pampilla hasta Chorrillos compartían espacio granjas, fábrica de construcción y viñedos. 

Hacia el este se hallaban las principales fábricas textiles y laboratorios a lo largo de la carretera central. Por el oeste en sus dos venas hacia el mar: la Av. Argentina y Av. Colonial, partiendo la primera desde   la plaza Unión y la segunda desde la plaza Dos de Mayo hasta el Callao hacían gala de diversos tipos de industria. En el puerto del Callao y el aeropuerto, los principales del país, el movimiento de entrada y salida de productos estaba a cargo de obreros/as y empleados/as. El sector de comercio y servicios era apenas el necesario, no existían vendedores ambulantes, sólo pregoneros/as y tamaleros.

Muchos de los futuros profesionales de los setenta que conocí, con el transcurrir del tiempo, abrazaron la política desde los diversos partidos de izquierda, que fueron desmembrándose algunos/as colocándose al extremo de la misma. Otros dejaron su opción por los pobres y de igualdad como sueños de opio juvenil, acomodándose a la derecha adoptando el rol que en su juventud pretendieron cambiar. También hubo quienes usaron sus oportunidades y aprendizajes acumulados en sus años febriles y en alguna de las izquierdas, para colocar/se al servicio de la extrema derecha. Para identificarlo/as, basta mira en el pasado de expertos/as,  políticos/as y opinólogos/as por encima de los 65 años.

A diferencia de la tendencia general, Cesar Pezo se hizo de profesión psicólogo[2], coherente con su discurso y opción por los pobres, colocó su saber y hacer al servicio de los sectores populares. Su labor combinó durante mucho tiempo la formación de conciencia y convivencia colectiva con la terapia psicológica individual, en un tiempo donde hablar de salud mental era poco menos que una mala palabra.

La escasa distinción entre psicología y psiquiatría, para el sector principalmente popular era un factor disuasivo para personas con problemas de conducta alterada, psicótica, traumas, fobias, etc. no sólo se resistieran a reconocer su padecimiento sino a negar toda posibilidad de consulta psicológica porque argumentaban “no estar loco/a”. En ese contexto César atrajo a muchos casos de jóvenes en crisis ganando su confianza, ayudándolos/as real y efectivamente, logrando un gran prestigio como psicoterapeuta y demanda siempre al alcance de los pobres.

Tanto ayer como hoy el acceso a salud mental es un privilegio para sectores medios y altos,  que podría graficarse en la ironía de un sociólogo crítico al feminismo de clase media durante los ochenta que hablaba de la mujer y no de las mujeresComparando algunos padecimientos de mujeres diferenciadas por clase: "las mujeres aristocráticas de la clase alta, sufren de migrañas porque pueden recostarse a oscuras independiente del día o la noche; las burguesas de clase media pueden refugiarse en jaquecas para huir de sus obligaciones maritales; las proletarias o esposas de proletarios, que tienen asegurado sus necesidades básicas tienen dolor de cabeza de lidiar con el presupuesto. Pero las de extrema pobreza, que no saben si mañana comerán sus hijos, esas, no tienen tiempo de sentir o reconocer dolor alguno sobre sus hombros, están ocupadas en sobrevivir".

Mientras tanto César, no sólo puso en práctica una psicología comunitaria preventiva y sanadoras, con sus cursos para la comprensión de la dinámica grupal, liderazgo y relación interpersonal. Él, abrió la veta para acercar al individuo/a y la familia, hacia la necesidad, posibilidad y efectividad de una terapia psicológica para superar traumas a población sin recursos, rompiendo con una percepción y práctica privilegiada por mucho tiempo para sectores con poder adquisitivo. Muchas de las familias que apoyó lograron superar sus carencias, toxicidad, crecer individual y conjuntamente.

César creció en su ser y hacer al servicio de los/as jóvenes de sectores populares desde su consultorio en San Juan de Lurigancho, el Instituto de Inter-Cambio[3] y un pie en la docencia de la PUCP[4]. Su partida es una gran pérdida para los/as centennials o generación Z que no beberán de su conocimiento, como su vida fue la gran ganancia para la generación X de los setenta hasta la generación Y, de los/as Millennials.  

Fue una gran ganancia, porque quienes lo conocimos, aprendimos de él colectivamente a estar, partir, compartir, creernos, sentir y ser. Y/o para reintegrar las partes desconectadas y/o conflictuadas de quienes tuvieron el privilegio de sus terapias individuales como familiares hasta alcanzar un buen vivir.

Descansa en paz César, tu misión en esta dimensión y tiempo fue asumida como sólo los grandes seres logran hacerlo con entrega, desprendimiento y discreción.



[1] A partir del segundo quinquenio de los 80 esta frase se puso en cuestión, porque el término "bajar" aludía a quién lo hacía estar arriba, siendo cuestionado por las "bases".

[2] https://psiquiatria.com/directorio/cesar-pezo-del-pino

martes, 16 de noviembre de 2021

IN MEMORIAM DE NESTOR OSWALDO RUIZ COLORADO


Acabo de conocer que Nestor Oswaldo Ruiz Colorado, se sumó a los millones de fallecidxs de este tiempo en nuestro planeta y miles en el Perú. Estoy aun conmovida, los recuerdos se me agolpan desde diferentes espacios y sentimientos.

Hace dos semanas retomé mi pendiente de desapego de los registros escritos que han sobrevivido a mi periódica práctica de dejar ir los temas que ya no son de mi hacer. Ya tengo dos cajas eliminadas a ojo cerrado de aquello que fue la fuente principal de mi conocimiento y aprendizaje académico de especialidades y posgrados como son fotocopias, artículos periodísticos, revistas especializada, libros, hallando entre ellos cartas, fotos, recuerdos.

Me preguntaba por qué he conservado tanta fotocopia antigua de teoría dura, reconociendo que es más por apego emocional atado a muchos recuerdos de cómo fui obteniendo cada uno de ellos. Mis pensamientos se detuvieron en mis aliadxs, facilitadores y amigxs de tanto ir a biblioteca.

Recordé a Néstor, Ray, Beto, Griselda, Valois, Manuel, José, todxs y cada unx de lxs bibliotecarixs, que nos conocían a todxs a pesar de ser miles que a diario demandábamos su apoyo.

Cuando la tecnología fue avanzando, ya no para instalarnos en la biblioteca, sino obtener el préstamo de un libro, sólo el tiempo para una fotocopia, en pre grado, a veces agotando el monto destinado al básico porque en biblioteca central, había pocos libros para los 1 800 que cada año ingresaban, más los que se quedaban por bica o trica. En especialidad y posgrado, si bien las bibliotecas de facultad, tenían menos demanda, las lecturas fueron creciendo a medida que las fotocopiadoras vecinas fueron instalándose. Hoy todo es completamente distinto.

En mis tiempos de pre y posgrado (1981-2000), la tarea para debatir o sustentar argumento era leer autores y obras a veces completas, por esa razón y mi experiencia de sobreviviente, desarrollé la estrategia de “syllabus entregado y ficha obtenida” así como “separación de libro antes de nada ganando por puesta de mano”, ahora basta hacer un clic iluminar y la gran magia del copy & page, pese a que las lecturas se han comprimido a separatas y artículos.

Hoy no imagino leyendo a alguien de pregrado historia en los volúmenes Arnold Toynbee, Basadre, Alberto Flores Galindo o biología de Claude Villee, sólo para conocimiento general que nos fue omitido en la secundaria. O en una especialidad como el Diploma de Género (a estas alturas ya maestría) devorando a Simone de Beauvoir, Georges Duby, María Emma Mannarelli, Judith Butler, Hannah Arendt, Susana Chiarotti, Marcela Lagarde, Juliet Mitchell, Nancy Chodorow, Caroline Moser, Maxine Molyneux. Y en Maestría de Sociología releyendo a Carl Marx, Max Weber, Émile Durkheim y Talcott Parsons, Niklas Luhmann e incursionando en John Forbes Nash, Jean-François Lyotard, Jean Baudrillard, Michel Foucault, Manuel Castell.

Entre mi hacer de hoy y el acontecer de la partida de Néstor de esta nuestra dimensión, escribo tal como lo recuerdo en su centro de poder y posesiones que era la Biblioteca Central de la PUCP y el Sindicato de la PUCP. Con esa sonrisa afable y pasos cansados detrás del mostrador, en su ir y venir para proporcionar los libros de especialidad, para demandar y defender derechos, mientras desplegaba su apoyo solidario.

Néstor y sus compañerxs de labores me conocían como ratón de biblioteca, por esa mi práctica de estar subiendo y bajando escaleras, pidiendo cubículo, instalándome en una carpeta individual hasta desaparecer mis cuatro letras en esas duras y macizas sillas de la biblioteca de día y noche. El especialmente, en su postura de señor bibliotecario, siempre me animaba y facilitaba el acceso especialmente en tiempos de exámenes donde la biblioteca desbordaba, así convivimos como parte de la comunidad PUCP entre 1981 y 2010.

El 22 marzo del 2012, coloqué una nueva foto de portada en mi Facebook, mientras estaba detenida tras mi accidente de febrero, recordando las incursiones al parque vivo de mi barrio con mi nieta Mayu. En esa portada me escribió mi amiga Esther Ruiz de colegio secundario, siendo motivo para reencontrarnos con la promoción y celebrar navidad tras 36 años.  Al año siguiente asistí a su cumpleaños. Grande sería mi sorpresa al descubrir que Néstor era el hermano mayor de mi querida amiga Esther de adolescentes.

Néstor se había jubilado, yo investigaba y dictaba cursos online de educación continua en la PUCP  de modo que nuestras nuevas ubicaciones nos permitió compartir nuestras mutuas percepciones de nuestro ser, estar y hacer en la comunidad PUCP abriendo las puertas para la confidencia, con esa complicidad que la amistad permite,  en medio de un nuevo escenario, teniendo como lazo común nuestro amor por Esther, así como su práctica y mi tránsito por la militancia de la fe católica en el Movimiento de Trabajadores Católicos de la corriente de la Teología de la Liberación, que fue nuestro segundo eje de conversa.

Mientras yo me había transformado en suspicaz, teniendo como contexto la crisis moral que aquejaba fuertemente a la institución de la iglesia católica en el país y el mundo, gracias a los silencios y malas prácticas de sus representantes. Él no sólo se había mantenido, sino renovado y visionaba con optimismo, esperanza y fe en el futuro. Mucho más, tras su jubilación que lo liberaba de su activismo y compromiso sindical, había destinado parte de ese tiempo para reincorporarse activamente a dinamizar la comunidad cristiana de su parroquia, cuando me contaba de los haceres colectivos, le brillaban los ojos. Recordándome ese fuego de los setenta, que nos movilizó a todxs en el compromiso de la fe y lucha por una sociedad justa, igual y de amor al prójimo que hizo creer a muchxs que la revolución estaba a la vuelta de la esquina.  Así es como vi rejuvenecer el espíritu y brillar la sonrisa de Néstor.

A partir de entonces, nuestros reencuentros fueron siempre en los cumpleaños de Esther a los que no volví a faltar hasta que la pandemia nos detuviera. En medio de cada celebración nos separábamos un momento de todxs para compartir nuestras percepciones, haceres y proyecciones.  Así es como en lo personal y familiar supe que asumió como uno de sus retos vivir intensamente a su esposa, compartir y tratar de inocular en sus hijxs y nietos su compromiso de fe y apuesta por lxs otrxs, yo anoté, no te olvides de dejar como herencia tu optimismo y sonrisa. El me respondió: “en eso trabajo, hay Néstor para rato”.

Y también, así es como supe en los dulces humanos en que nos habías convertido ambos, él una vez más con más deporte y optimismo brindó por ello, en contrataste con mi postura de abstemia, cambio de estilo de vida, desprendimiento de hábitos exigentes y cuidado consciente.

Hoy Néstor, acabo de enterarme que te has ido, esta vez la muerte se adelantó a nuestro reencuentro de marzo. No imagino cómo transita este momento mi querida Esther con quien me solidarizo con sus sentimientos. Así como con tu esposa, hijxs y nietxs.

Por nuestras conversas, sé que tu tiempo de jubilado, fue de pleno  amor familiar, de entregas a tu familia, viviendo intensamente a cada unx y por extensión a lxs amigx.

Doy gracias al universo, que nos permitió la posibilidad de reconocernos en un espacio privado durante estos cuasi 8 años, habiendo convivido humana y solidariamente 39 en espacio público-privada como es la comunidad PUCP para quienes nos hacemos parte de una vez para toda la vida cada unx de nosotrxs.

Descansa en paz Néstor, que tu fe te permita alcanzar el estado y al Dios que animó la fe de toda tu vida, tu misión y hacer.

Que tu sonrisa se sume a la luz universal y nos ilumine en este tiempo que transitamos por noches oscuras, penumbras y frágiles amaneceres por las pandemias de salud, económicas, políticas, sociales y culturales.

Adiós amigo de muchas vidas paralelas, hasta cuando nos hallemos en otro estado y dimensión.

viernes, 15 de octubre de 2021

CRONICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA, CATALIZADOR O DAÑO COLATERAL

¿Cómo mirar el pasado?


A partir de los 30 años, nombrar al deseo y el acto en pasado sin que haya sucedido, suele ser un desperdicio por lógica básica de quién tiene dos dedos de frente. Hablar en pasado perfecto o imperfecto de algo que no sucedió como deseable y sugerible, es un argumento imposible, por irresoluble, tanto en plural como singular, en primera, segunda y tercera persona, el pasado es irreversible por acción u omisión.

Sin embargo, frecuentemente decimos: "hubiera(as)(n)", "quise(siste)(ieron)", "pensé(ó)(ron)", "creí(ste)(yeron)", "pude(iste)(ieron)". Porque pese a creernos más sabias(os) en el presente que el pasado, descubrimos lo mucho que nos falta para ello, mientras nos empeñamos en modificar o acomodar la narrativa respecto a quién éramos entonces, con elementos de lo que hoy creemos que somos, pero que mañana no reconoceremos. A eso suelo decir, ¡Cada quién tiene su propia historia de la historia!

Pero también existen algunos modos de mirar el pasado a históricamente, sus extremos patológicos son: a) recrear ese pasado como “nuestra historia” según nuestras necesidades e intereses presentes, generándose leyendas, fábulas, cuentos y novelas. Por tanto, se trata de “acomodar la historia a nuestra historia” y b) o bien negar, omitir, ignorar e invisibilizar el pasado, sea porque es doloroso y/o vergonzoso para el SER en el que nos hemos convertido en el presente (sea persona, grupo o sociedad). "No hay pasado que importe, sólo el presente", Sin considerar que sin ese pasado quizás nos seríamos quienes hoy somos.

Si bien ambas tendencias sobre el modo de lidiar con el pasado, tienen sentido para quienes los elijen, su hándicap es que la reedición o negación, impide el aprendizaje y superación del mismo, al punto que cíclicamente este vuelve a reproducirse en las futuras generaciones. Por eso suele decirse que una sociedad sin memoria de su historia (tal como se dio) está condenada a reproducirla una y otra vez, ergo se aplica también a la vida de cada familia y sujeto. Sin lograr el quiebre de la tendencia ni trascendencia de las prácticas.  

¿Cómo lidiar y ganar del pasado?  

Tanto la práctica de acomodo de la historia como su negación y/o rechazo, demuestra entre otras cosas, la discapacidad para la resiliencia -haber asumido, aprendido y transformado-, aprender, superar, no volver a reincidir.  Refugiarse en la negación o imaginación se transforma así, en garantía de reincidencia cíclica, personal que a veces involucra a varias generaciones hasta cuando alguien rompe con el círculo y silencio. Es el caso que bien grafica Renato Cisneros quién con maestría revisa, conecta, vacía la historia de su familia y la propia para SER[1], que a su vez es nuestra historia como país trascendiendo con su novela de lo nuclear a los social.

Cuando incursioné en la investigación social, donde la(s) pregunta(s) se producen sobre los actos, hechos, prácticas y fenómenos sucedidos y percibidos por la población. Haciendo que nuestra atención vuelva al pasado no para rasgarse las vestiduras, victimizarse, avergonzarse, ni acomodarla, sino para analizarlo, comprender y saber actuar asertiva, propositiva y proyectivamente ante situaciones semejantes en el presente y futuro, si se corresponde con una investigación representativa, inferencial y con mínimo margen de error.

Si en cambio, se corresponde con actos, hechos, prácticas y fenómenos singulares, la investigación será cualitativa, permitiendo una exploración para aproximarse y conocer esa singularidad que rompe con la continuidad. Conocerlo y/o estudiarlo casuísticamente, identificándolo como un todo o en sus partes en otras situaciones inadvertidas. Pero si se trata de experiencias de intervención para modificar una situación dada, entonces será la sistematización que pasa por reconstruir los pasos andados, para comprenderlo, analizar y aprender de sus lecciones como enseñanzas a ser referentes sea: a) como inspiración para una nueva investigación hipotética y representativa o b) una nueva intervención profesional más exitosa, asertiva, masiva y/o acciones preventivas.

Dicho esto, sin ánimo alguno de contradicción, sino de cierta arqueología de la autopercepción de mis años de neófita en los estudios de género, donde  mi rechazo y rebeldía a lo convencionalmente establecido emergía cuando colisionaba con mis derechos, intereses y libertad. Hoy tengo la tentación de modificar algunas condiciones en mi pasado, como el acceso a algunos registros, para una lectura comparada de mi razonamiento con perspectiva de género.

Me refiero a la falta de un archivo digital donde recuperar un escrito que realicé a inicios de los años ochenta del siglo pasado, puesto que accedí a una computadora como parte del vulgo, a partir del 1987 como maquinaria del centro laboral y no como hoy, un equipo personal desde donde escribo en este momento. Para 1981, ya existían las computadoras de 4ª generación Apple y las IBM[2], para el primer mundo y sectores de élite.

¿Puede una obra literaria ser catalizador o generar daño colateral?

De no ser así, hoy tendría como referente para este artículo, el comentario que elaboré en mi vieja Olivetti tras la lectura de “Crónica de una muerte anunciada”[3] de Gabriel García Márquez. Sin lugar a duda descubriría un gran abismo entre una lectura sin y con perspectiva de género, como el que nos narra Nadia Celis[4] cuya arqueología escrita de los borradores del propio García Márquez sobre la novela, evidencia que la maestría del auto para la narrativa, fue tal que logró con su ficción sustituir una realidad. La mentira hecha ficción, se transformó en noticia, generó sanción social, con una alegoría que lindaba con apología a la discriminación, maltrato abuso familiar y social de una mujer, bajo el pretexto de defender su “honor”, así como el silenciamiento de ella.

Mi lectura de esa primera edición pueda que haya alimentado a subrayar el maltrato de la literatura a la imagen de la mujer de los mediados del siglo XX, encarnado en este caso por la colombiana Margarita Chica Salas, justificando su maltrato así como abuso del marido y hermanos, la tergiversación de la prensa y movilizando la maledicencia pública.

“Lo terrible del inaudito amor entre los esposos, sugiere el narrador del epílogo suprimido, es que se alimenta de esa forma extrema de machismo que empuja a los hermanos Vicario a matar, cuya brutalidad es denunciada abiertamente en la novela. Una lectura contemporánea de este clásico supone revisar, además, la violencia ejercida sobre la protagonista femenina, la del drama real y la de la novela.” (Nadia Celis, 2021)

Lo cierto es que carezco de aquel mi comentario escrito, pero intuyo que fue acorde a lo señalado por Celis, debido al desenlace que tuvo en mi propia historia de entontes. Por tanto, comparto el contexto y su daño colateral o papel catalizador que jugó la novela en mi vida.

Realice aquel comentario, satisfaciendo el pedido de un enamorado en aquel periodo, quien consciente de mi debilidad por la lectura, me entregó la obra recién impresa de “Crónica de una muerte anunciada”, pidiéndome que lo leyera y le diera una opinión por escrito, sin más detalle. El desconocía entre otras cosas, que Gabo era uno de mis autores predilectos y esa lectura lo reafirmaría, con ficción y vida propia en mi historia.

Leí de corrido aquella primera edición de “Crónica de una muerte anunciada” que me resultó ligera, en contraste con “100 años de soledad”, que había devorado creyéndome cada una de sus fantasías. “El otoño del patriarca”, al cual leí sin parar y literalmente sin respirar en sus 80 páginas, por ser el escrito de un solo párrafo. “El coronel no tiene quien le escriba” conmoviéndome el olvido, la miseria y dignidad tozuda de un militar, que espera una pensión ganada tan larga como sus carencias, como sucede a diario en nuestros países latinos. “El general en su laberinto”, que pinta al libertador Bolívar con distintos colores que la historia oficial de cada país que él había tocado de la hoy América Latina.

Mi primera intención fue escribir un comentario manuscrito, pero al ver mi letra ilegible incluso para mí, preferí mi vieja máquina. Aquella con la cual producía los trabajos de mi pregrado universitario, que me acompañó toda una vida por gratitud a quién me lo obsequió, reconocimiento y apego a su compañía en mis noches de desvelo. Sólo me desprendí de aquella máquina por amor, hasta perderlo, como suele perderse muchas cosas que se ama, por otro amor no necesariamente mejor ni mejor destino.

Recuerdo que fue un comentario en más de una hoja, pero no cuántas exactamente, porque era un escrito intrascendente para alguien con quien tenia una relación de confianza, con borrones -sobre escribiendo con xxxx en alguna palabra errada-, algo que no es posible hoy en el texto digital, salvo un tachado.

Entregué el comentario a aquel enamorado y me olvidé, unas semanas después, él me contó como gran acontecimiento, que fue presentado como trabajo de grupo obteniendo la mayor calificación. Aun incrédula pensando que comprendí mal, le pregunté: “¿será al trabajo que hicieron como grupo al que añadiste mi comentario”. Y él respondió con soltura: “De ningún modo, presentamos lo que me diste y sólo añadimos nuestros nombres”.

Yo me quedé atónita -acostumbrada a realizar monografías con sumo cuidado y dedicación, para obtener como máxima nota 14 a modo de mayor exigencia-, emoción que sin duda se reflejó en mi rostro. Él se incomodó y sin entender mi sorpresa hacia el nivel de irresponsabilidad de un grupo académico, así como la escasa exigencia del docente agregó: “vez como eres, uno quiere alegrarte con un reconocimiento y tú sales con esa pose de superioridad”.

Con esa lectura a mi reacción, indudablemente para él fue una decepción mi actitud “soberbia”, como para mí fue otra decepción descubrir la mediocridad con que asumía un trabajo de grupo, el uso de mi debilidad por la lectura y su capacidad para victimizarse.  Permitiéndome visualizar aquello en quien se convertiría, así de lineal fue mi análisis y síntesis. Transformándose “Crónica de una muerte anunciada”, en una de las razones para que él, transitara al estado de ex.

En las conversas con mis sobrinas y nietas, a este tipo de eventos suelo graficar como: “él estaba a dos cuadras cuando lo dejé”, porque cuando indagan sobre mis relaciones de pareja, dibujo para que comprendan, que las más importantes, solían iniciarse sobre tres elementos: respeto, admiración y atención.  Y que solían terminar pese al respeto y atención, que lo había dejado de admirar, al descubrir que en nuestro andar, él se había quedado una cuadra o más detrás.

Para este caso en particular, la obra de Gabo, no sólo me distrajo, generó que trabajara sobre su lectura seguramente en la línea de su fantasía, pese a ello, también me esclareció en mi vida cotidiana. Aun sin el registro correspondiente del comentario, puedo inferir que mi lectura y crítica fue en consonancia con la lectura poco crítica y masculinizada del docente que lo revisó y calificó destacadamente, valorando el trabajo ausente de un grupo. Proporcionándome con ello los elementos para mirar quién era mi acompañante de camino, hasta perderse en la distancia de nuestros pasos.

Hoy sé que mi lectura y comprensión de la obra sería distinta, por mi formación y especialización en relaciones de género sumado a la información de Celis. Cuyo producto valoraría de distinto modo un docente igual que aquel, descalificando al grupo, en ese caso si fuera un conservador, sería mi pareja quien se decepcionaría de mi lectura, viéndome como amenaza y alejaría, ergo también me liberaría.

En uno y otro caso “Crónica de una muerte anunciada”, tanto ayer como hoy, con este ejercicio de pensar en el pasado, dice que entonces me liberó al despojar de brillo que admirar. De suceder hoy, me volvería a liberar, porque mi lectura extraviaría su atención por ser subversiva.

En ambos casos, por enésima vez afirmo que los libros me hacen una mujer libre y feliz. Y el gran Gabo, uno de mis autores preferidos, aun cuando pecó con la realidad imponiendo su imaginación, me salvó ayer por omisión y me salvaría hoy por acción.



[1] Cisneros, Renato. (2015) La distancia que nos separa. Lima: Editorial Planeta, 384 p.; (2017) Dejarás la tierra. Lima: Editorial Planeta, 336 p.

[2] Hernández García, Gerardo Ignacio. (s.f.) HISTORIA DE LAS COMPUTADORAS, recuperado de https://www.uv.mx/personal/gerhernandez/files/2011/04/historia-compuesta.pdf, 27 diciembre 2021

[3] García Márquez, Gabriel. (1981). “Crónica de una muerte anunciada”. Bogotá, Colombia: Editorial Oveja Negra, 137 páginas.