sábado, 25 de junio de 2022

OPORTUNIDADES ANTE HAMBRUNA AD PORTAS

Flor de papa nativa
La hambruna, se anuncia de este a oeste desde el polo norte al sur por encima de los mares y cruzando los cielos. Y me pregunto, ¿cómo será la hambruna en nuestro Perú?, reserva natural del planeta.

Será como en los tiempos de mis ancestros y ancestras cuyo riego dependía principalmente de las lluvias y cuando se producía sequía, el espectro del hambre se paseaba de casa en casa, pero sin lograr su propósito de exterminio, sólo minando la talla y peso a mujeres y hombres andinos, así es como resistimos más de 500 años de colonización.

Mi madre y padre nos contaban, que enero era el mes del año, donde la hambruna hacia fiesta. Por ello durante la cosecha estaban obligados primero almacenar y procesar alimentos para el autoconsumo y trueque. Los campos secos, producía la migración golondrina de hombres a las grandes ciudades por dos razones, a) exteder las reservas e alimetos para los más vulnerables como niños(as) y ancianos(as) y b) obtener algunos ingresos por trabajo temporal. Quienes  se quedaban, consumían alimentos deshidratados como el chuño, la jora, el tocosh, la carne seca. Retornar al trueque de pescado seco y sal con la costa; la chancaca, coca y frutas con la selva.

Pueda que la hambruna nos golpee como la última década del siglo pasado en el manchay tiempo del fujimontesinismo haciendo que emerjan comedores populares como hongos, cual ejército de mujeres populares armadas de ollas, cucharones y delantales para cargar sobre sus hombros la pobreza, arañándole más tiempo a la vida, en tanto quienes hablen en su nombre usufrutuen de esa pobreza, proporcionando argumentos como “Industria del Hambre" esgrimido por Sendero Luminoso, transformándolas en su blanco. En tanto, profundicemos nuestra práctica de mendicidad y prebenda vestida de subsidio de alimentos, que se transformará cuturalmente en costumbre correcta y políticamente legal.

O será como sucedió en el marco de las dos guerras mundiales, donde el Perú, alimentó y salvó del hambre y la muerte a pueblos entre fuegos cruzados, arrasados y bajo escombros. Fuimos el almacén del mundo, en tiempos donde nuestra producción agrícola, ganadera y pesquera carecía de alta tecnología y mayor exploración. Es decir, la industria alimentaria era menor y la producción agrícola mayor con suficiente stock para compartirla con el planeta.

La agricultura, estaba libre de abonos y pesticidas químicos como la úrea, N-P-K, azufre, etc. Usados actualmente creando un círculo de dependencia, que favorece principalmente al mercado monopólico del primer mundo en su exportación, así como el acaparamiento y especulación de los mercaderes en el nuestro. Desde inicios de siglo, el uso de químicos en la producción de alimentos, es cuestionada por el impacto en el empobrecimiento de la tierra, la diversificación de nuevas plagas y su resistencia a pesticidas, siendo una de las causas que  dieron origen y cabida a los productos transgénicos, todo ello con impacto negativo en la salud de consumidores acosados(as) por viejos/nuevas enfermedades crónicas y terminales.

Europa que suele estar en la vanguardia de las investigaciones, ha avanzado en todo este tiempo hacia la sustitución de la producción agrícola con químicos por producción orgánica dentro y fuera de sus fronteras, con el objetivo de asegurarse alimentación saludable, reducir las fuentes de sus enfermedades, contribuir a la preservación de la tierra, así como reducir pobreza y el hambre en el mundo. Esto último, siendo el principal mercado para el consumo de productos orgánicos a precios justos. Animando, estimulando y promocionando la práctica de cultivo alternativo en países pobres.

Un ejemplo es el banano orgánico de la provincia Valverde y Monte Cristi de República Dominicana que ocupa el primer lugar de exportación[1],  seguido de las provincias de Oro y Guaya en Ecuador[2] y Perú ocupa el tercer lugar[3], principalmente con la producción del valle la Chira de Piura[4], más el valle del río Tumbes[5]  en sus distritos de Pampas de Hospital, San Jacinto y San Juan de la Virgen en la región Tumbes y en tercer lugar Olmos en Lambayeque.


Europa, también incentiva el consumo de madera certificada, donde se garantice que por cada árbol talado se siembre dos. Buscando de este modo detener uno de los crímenes transnacionales como la tala ilegal y el tráfico de madera[6] que ocupa el tercer lugar en delitos internacionales que atenta al medio ambiente y los recursos naturales agotables. El Perú no se ha detenido esta práctica durante la pandemia[7] siendo aún incipiente la exportación de madera certificada, desde las comunidades nativas de Ucayali [8].

Baba la abuela yugoslaba de mi amiga de los setenta, cada vez que limpiaba la papa para cocerla, la bendecía y besaba. La primera vez que lo hizo ante mí, me miró largo y contó la historia. Ella, su hermano y esposo eran sobrevivientes de la segunda guerra mundial, atribuía su oportunidad de renacer y vivir, a la resistencia de los suyos y la papa.

Según narraba, nuestra papa peruana era uno, sino el único producto lanzados desde el cielo en plena guerra para alimentar a los pueblos sitiados. Ella decía que era un alimento bendito porque necesitaba sólo cenizas y carbón quieto (sólo brasa) para asarse, evitando que el fuego y humo los hiciera blancos de bombardeos. Su hermano enfermo de TBC y desnutrido, sólo comía papa asada y sobrevivió al igual que ella, por eso su devoción y una de las razones por las que decidieron migrar al Perú, apenas terminada la guerra.

La hambruna proyecta su sombra en el mundo como impacto de una pandemia y las fauces de una guerra nuevamente en el oriente, enlazado con la escasez de productos químicos para todo el planeta, dirigidos hoy a los campos de países afectados para garantizar el autoconsumo, y porque no, también para producir más alimentos que será su futuro negocio de exportación en un contexto de hambre, así es como unos países se hacen potencia mientras otros languidecen después de cada catástrofe.

Pimiento
En el Perú,
los heraldos negros que César Vallejo nombraba, hoy situados en minaretes e hípica en los ojos, se hallan revestidos de legisladores, autoridades de aquí y allá, opinólogos(as) y medios. 
Transformados en anunciantes de la situación futura a modo de psicosis, como condena al ejecutivo, alarma y justificación para lo injustificable como la vacancia. Los primeros, se libran así de legislar creativamente a favor e incentivo de nuevas prácticas de producción, comercialización y consumo de alimentos. Los/as expertos a imaginar nuevas prácticas de producción, imitar algunas exitosas y retomar innovando ancestrales prácticas como el policultivo alternado vs. el monocultivo, el reciclaje y transformación del desecho    orgánico en fertilizante. Los medios informar y difundir el aprovechamiento de la tierra para producir biohuertos caseros, horizontales y verticales como ya sucede en el mundo.

Me pregunto, por qué en todo este tiempo quienes son expertos y hacedores de políticas del ejecutivo no ha iniciado una cruzada para la producción de abono y pesticidas orgánicos involucrando a los mercados, municipios y cada hogar de las regiones y Lima. Que permita una recolección sistemática y dinámica de desechos orgánicos e impulsar su procesamiento en compost, humus y más. Tomando en cuenta que su producción requiere mínimo de dos meses para su disponibilidad. Sin duda se argumentará en contra la producción de volumen insuficiente, pero ese es el reto, para el conocimiento y la competitividad de expertos en diseño, estrategia y práctica de estos haceres.

¡Aún estamos a tiempo! porqué en vez de mirarnos el ombligo, llorar y rasgados las vestiduras transformamos la calamidad ad portas en oportunidad para cambiar el sistema y tecnología de cultivo, creamos conciencia y unidos en una cruzada que a la larga nos alimente a todos(as) y permita ayudar a quienes no tienen un km2 para la agricultura, al mismo tiempo que salimos de la pobreza.

Nuestra amiga Lourdes, le regaló a mi hermana Luz, papas nativas que el amor de su gente le envía de los andes. Dos de ellas habían quedado rezagada y como todo lo que toco crece, empezó a florecer cerrando el otoño alegrándome la vida. Espero resista el frío de invierno, menor que la helada del ande y se reproduzca. Pero, si eso no sucediera, ya me hizo feliz, pintando mis primeros días de invierno y abrigándome el alma.



[1] https://www.fao.org/documents/card/es/c/e0cd6d39-3738-4134-836a-82b72ec1ee54/

[2] http://www.bananotecnia.com/noticias/mas-banano-organico-ecuatoriano-se-vende-en-el-mundo/

[3] https://www.fao.org/publications/card/es/c/b1f6603d-4ae9-445f-b583-cd381f788d58/

[4] https://www.fao.org/world-banana-forum/projects/good-practices/organic-production-peru/es/

[5] https://repositorio.usmp.edu.pe/bitstream/handle/20.500.12727/1594/sme_v1n1_art3.pdf?sequence=1&isAllowed=y

[6] https://ojo-publico.com/especiales/madera-sucia/

[7] https://es.mongabay.com/2020/08/peru-trafico-madera-amazonia-pandemia/

[8] https://www.aider.com.pe/prensa/Realizan-primera-exportacion-de-madera-certificada-procedente-de-bosques-de-comunidades-nativas-Ucayali.html

lunes, 20 de junio de 2022

UN DIA DEL PADRE, QUE PODRÍA SER EL ÚLTIMO

Enciendo el televisor y desde hace una hora los reportajes, sólo son de asaltos, robos, secuestros y asesinatos[1]. Ayer fue día del padre, para algunos su último día, gracia a un arma punzo cortante[2] o una bala[3], sumándose al número de personas que pierden la vida por ajuste de cuentas[4], encargo[5], estar en el momento y lugar equivocado[6]. En este tiempo la inseguridad ciudadana es tal que hay un promedio de 7,7 de cada 100 mil personas que mueren por día[7]. Despertar al día después del padre, con muertos y heridos como noticia, me recuerda el evento vivido en primera persona y decido escribir al respecto, porque nos toca a cada con distintan intensidad cualquier día de estos.

Ayer 19 de junio, muy cerca al medio día, so pretexto del día del padre, fui por la torta para celebrar tener una familia. Mi cuñado único padre en casa, es sumamente dulcero al igual que lo era mi padre, reconfirmándose que una hija amada por el padre, elije a un marido semejante. Un festejo sin torta no es festejo en memoria de papá y reconocimiento a Francisco II por ser buen padre, aun cuando yo sólo puedo probar y a Francisco III no le gusta mucho, salvo que sea chocolate del 70% al 90% de cacao.

Tomé un bolso para los mandados de mi hermana y mis propios imprevistos, a pesar de llevar una lista de necesidades -soy consumista arrepentida, todo me hace falta-. Fui a mi destino, al ritmo de footing aproximándose al Jogging, primero al mercado, ubicado aproximadamente a 10 cuadras y la zona de pastelerías a 14.

Luego de una cuarentena abrupta seguido de aislamiento voluntario, mi ritmo de actividad es cuasi sedentario, gracias a Mía y mis plantas subo y bajo cada día tres pisos, para limpiar la arena de la primera y mantener a las segundas, por eso cuando salgo lo hago todo a pie, salvo que esté con mucho paquete, reduciendo al mínimo el uso de vehículos para desplazarme por salud,  reducir riesgo de accidentes y asaltos. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, mi hermana y su hijo, me dicen que tenga cuidado porque se han iniciado asaltos de extranjeros por el barrio, algo que será motivo para organizarnos como en otros tiempos, pero eso, es otro cuento.

En el mercado me enfrenté al vaivén de los precios, el rocoto se movía entre 20 y 15 soles el kilo. Sólo hace dos días cuando olvidé comprar, lo hallé entre 12 y 10 en la zona de distribuidores. La lechuga había descendido de precio y el choclo estaba cuasi igual. En la pastelería una linda joven chiclayana me atendió, pedí una torta de queque inglés, que dejé encargada para ir por el vino seco (sólo para mí, en casa prefieren el dulce) y el vinagre de manzana.  

Retorné al rescate de la torta que seguía en refrigeración, pensé dos veces entre tomar un vehículo o retornar caminando, temía que el sol afectara mi carga. Contemplé la perspectiva calculando, si bien había un sol radiante a la derecha, hacia la izquierda era un largo trecho de frío bajo sombra. Decidí retornar a pie, asociando el ambiente que vivía con el clima andino, por efectos del cambio climático. Lima ingresaba a un invierno crudo, más gris hacia el sur y norte cercano al mar, pero al este donde me hallaba, hacía frío con algunas horas de sol. Adentrada en mis pensamientos, pasee la mirada sin ver, pero algo llamó mi atención, apenas crucé la pista de la primera cuadra.

Un auto negro con casquete de taxi en el techo, esos que suelen verse en el aeropuerto -ni idea de marca que no es mi fuerte-, tenía la puerta trasera hacia la vereda completamente abierta. Puse atención rápidamente a la perspectiva que me antecedía. Habían pasado por el mismo lugar, una mujer que ya doblaba la calle, una pareja con su niña, un anciano, un joven sumido en su celular y auriculares sin immutarse. Cuando llegué a la altura del auto, observé con atención su interior, descubriendo a un hombre tumbado de bruces. 

Simultáneamente llegó a mi altura y sobrepasó un hombre, de esos que cuando vez aproximarse en una calle solitaria, prefieres cambiar de vereda. Él se detuvo ligéramente, miró al durmiente, pero sobre todo se concentró en el carro y luego me miró y siguió sus pasos. Caminé más lento, él volteó reiteradas veces hacía el auto, nuevamente me miró y siguió con desgano. Cogió su celular y llamó a alguien mientras giraba en 90 grados hacia el vehículo estacionado, deteniéndose más de una vez. Si no hubiera sido por él y su comportamiento, la postura de su cuerpo y actitudes, sin duda, mis antenas no se hubieran puesto alerta. Habría pensado que el hombre inerte en el auto, se havía excedido en celebrar el día del padre y durmiendo la mona.

Pero aquel sujeto sospechoso y sus gestos me hizo analizar la situación. Los taxistas cansados de manejar se estacionan, cierran bien sus puertas y ventanas, inclinan su silla de chofer y duermen, eso aprendí, al salir de madrugada de una institución ubicada en Lince que tenía una fila de taxistas durmientes ad portas. Los ebrios que manejan un auto, jamás se bajan, menos abren la puerta trasera y tiran de bruces. Ellos chocan, atropellan o sólo se detienen para abrazar el timón de su auto y quedar en estado ausente.

Este hombre, mostraba otros signos, estaba derrumbado, aparentemente sin sentido. Recordé  un tiempo ya lejano cuando asaltaron a mi primo Juan, lo durmieron con cloroformo. Él por su preparación militar reaccionó antes de perder la conciencia, tirando la llave hacia unos matorrales del parque cercano -eran tiempos distintos a los de hoy, donde este acto es suicidio-, evitando que le quitaran el carro, hasta cuando la policía lo halló y trajo a mi casa a las tres de la mañana.

Temí que al hombre tumbado en el auto le hubiera pasado algo similar, siendo en ese momento, presa fácil para los depredadores de dos pies. No me quedaba duda que aquel sujeto que me rebasó, retornaría u otro se asomaría en esa avenida. No sabía que hacer, pensaba en mi carga física sensible al sol y tiempo y mi caraga de conciencia que emergía. Busqué en rededor para compartir mi percepción, temor y ver si motivaba a alguien que ayude, pero sólo me hallé con perros, niños y un anciano que cerraba su verja. Calculé la distancia entre mi ruta y la comisaría.

No me quedaba otra, si no hacia nada concreto, el sentimiento de culpa por no hacer algo a favor del otro, no me dejaría dormir esa noche. Llegué al pasaje, doblé a la derecha y enrumbé hacia la comisaría. El trayecto de tres cuadras se me hizo interminable, en el camino hallé toda una calle cerrada con toldos a modo de feria gastronómica de comida criolla tipo Chabuca Granda, Plaza Italia o parque Bolívar. Los hombres celebrarían su paternidad como sólo ellos sabían hacerlo, algunos ya habían iniciado, eliminando la posibilidad de ser mis aliados.

Ya en la comisaría, había un policía de guardia en el exterior. Ingresé a sus instalaciones, pregunte al oficial de turno si era padre y me dijo que si, lo saludé, luego narré todo lo contado y precisé la ubicación del caso. Él respondió que intervendría inmediatamente, tomo la radio. Mientras yo salía libre de mi carga espiritual, retomando mi ruta, había hecho todo lo que me correspondía. Al mismo tiempo que rebobiné la escena con el policía, no me di cuenta que estaba con una torta en la mano cuando le pregunté si era padre para saludarlo, tampoco podía volver para remediarlo ya había agotado las tres cuadras, sólo desee haberme hallado con un oficial sin apertura a los reconocimientos o dádivas y no haberlo frustrado.

Llegué a casa, con la torta intacta y el cuento. Claro que recibí como respuesta: “nadie te asegura que los policías te hayan hecho caso”. Yo argumenté con lógica: “Es medio día, esa comisaría está desierta, ayudar a ese señor, podría justificar su día”. Mientras deseaba fervientemente que aquel hombre realmente estuviera necesitado y haya obtenido la ayuda correspondiente y no ser un número más de las estadísticas en un día del padre.

 

domingo, 22 de mayo de 2022

IN MEMORIAM MARFIL CRISTINA FRANCKE BALLVÉ

Tomado de su muro
Desde marzo 2020, la muerte es el único ente que no descansa, pese a los millones de almas que se lleva. Para ella no hay fatiga, tampoco feriado ni fin de semana. Este domingo 22, se llevó a Marfil Cristina Francke Ballvé, de quién en adelante se escribirá mucho desde diferentes aristas, porque en ella se sintetizaba y dinamizaba las más preciadas condiciones humanas de ser mujer, ciudadana y persona con memoria, comprometida con la vida, humanidad, sociedad, país y planeta. Muchas(os) nos quedaremos con el recuerdo de su voz, pensamiento y calor. Quien quiera conocerla en primera persona, puede escucharla en la siguiente entrevista donde analiza, cuenta y canta[1] .

Tomado de su Muro
En pandemia aprendí a despedirme de mis seres amados en soledad, oración y recogimiento. Por eso escribo a Marfil en primera persona, mientras proceso mis sentimientos desde el significado y significante que fue  en mi vida en tiempos de mi propio reencuentro a fines del siglo pasado, en este momento de trascendencia.

Querida Marfil, hoy cerraste tu tiempo en esta dimensión, te has ido como has vivido con amor por todo lo que te rodea y has tocado, la sonrisa imborrable y la satisfacción de haber dado todas las batallas que la vida te antepuso para que descubras y nos develes de qué estabas hecha. Tu alforja rebaza de una vida con historia y buen vivir, cultivada con y por amor, fe, convicción, fortaleza, esperanza, alegría y luminosidad.

Amiga de tantas jornadas, te has ido al encuentro de ese nuevo estado de paz plena, por encima de nuestras agendas, para sumarte a tus seres amados que te antecedieron y a la constelación de seres de luz e iluminadas(os) que vinieron a este espacio y tiempo, para junto a ti sentir, saber, sumar, sacudir, saltar y SER.

Te has ido, al mismo tiempo te quedas en cada una de las personas que tuvimos el privilegio de conocerte, ser tu semejante y compartir contigo los retos, recompensas y la felicidad de vivir tus diversas facetas y roles de una vida holística, íntegra, transparente, comprometida y libre. 
Tomado de su Muro
Tu paso por esta vida, tiempo y espacio será infinito, para las nuevas generaciones porque te quedas en los registros de tu pensamiento, sentimiento y legado. Porque lograste entrelazar y sintetizar el pasado con presente, sostener 
en y con amor cada acto de tu vida, haciendo que el trabajo sea inspiración y disfrute, la bendición del recibir con el desprendimiento del dar, que se resume en ser coherente.

Saber desde enero 2021, que iniciaste una nueva lucha por la vida -esta vez en primera persona-, no reduce el impacto y dolor que no encontraré más un post, audio, ni un nuevo video tuyo[2] trayéndome tu voz que difumina al aislamiento, animando, motivando, cantando, contando, siendo correa de transmisión aun detenidas y riéndonos de nuestras nuevas estrategias de mujeres y abuelas enredadas.  

Debía estar preparada para despedirte porque hablamos de la vida y su negación, más de una vez. Sea como teorema de pobreza siendo tú maestra y yo aprendiz, en “Tiempos de Ira y amor”[3]  junto a la comprensión, visibilización y empoderamiento de las mujeres (1982[4], 1983[5], 1985[6]); como experta, ensayando nuevas metodologías[7], buscando mecanismos para amenguarlo[8], sin dejar de entrenar a nuevas aprendices en metodología[9], registro[10] y estrategia[11].

Como colega, animando el encuentro, la puesta en cuestión de teoremas y agendas invisibilizadas para el debate, búsqueda de coincidencias y la disidencia aleccionadora e innovadora[12] que nos permitiera agotar pistas pendientes[13] y dibujar otras[14] .

Mi registro 03.01.2019
Como compañera de lucha, has sido referente de una militancia feminista indesmayable por la igualdad, el respeto a los derechos y vida de las mujeres[15], tu voz, gesto y performance aún vibra en mi recuerdo. Firme contra toda forma de abuso, violencia y asesinato de mujeres, sólo por ser mujeres. Elevando la voz en nuestras marchas, sin renunciar al festejo, disfrute y canto.  

Como amiga, dispuesta a la escucha, la solidaridad, la sororidad, ternura y el abrazo. Extendiendo y esparciendo sabiduría, amor y comprensión, heredado de tus ancestras(os) y reeditado en tu experiencia de hija, hermana, amiga, mujer, maestra, colega, compañera, esposa, madre y abuela, expeliendo amor por cada uno de tus poros como persona.

Mi registro 03.01.2019
Querida Marfil, tu vida entre nosotras(os) ha sido un permanente estímulo al aprendizaje, intercambio, interrogación y ensayo de respuestas[16]. Si algo confirmé y me propuse ejercer conscientemente a mediados de los noventa, es el derecho/obligación que tenemos cada una(o), a establecer relaciones  sanas, de reciprocidad y crecimiento, que nos aporte al ejercicio de nuestra  libertad e igualdad en derechos; reconociendo, respetando y valorando la diferencia, especialmente en nuestro país con tantos desniveles, brecha y diversidades.

Tarea que percibí como empresa cuasi inviable, especialmente para las mujeres y entre mujeres. Pese a compartir similares historias. Porque los mandatos de género socialmente establecido, nos ha designado roles que aseguren la permanencia y reproducción de prácticas para sostener una sociedad, que por siglos se oponen al ejercicio de nuestros derechos y obligaciones como seres humanos y ciudadanas(os). Una sociedad con excesivo peso  individualista e indiferente donde unos(as) tienen poder y otros(as)  no, debido a que se asienta en relaciones de explotación, opresión, violencia, dependencia, subordinación, exclusión, discriminación, omisión, desinformación y silencio.  

Conocerte en tiempos de deconstrucción, reconstrucción y redescubrimiento personal, permitió afirmar y afinar convicciones, saber que éramos muchas con el mismo ritmo en nuestros pasos, hizo que el tránsito fuera seguro, sostenido y  también de celebración, que siempre estuviste animando, sosteniendo e iluminando.

Mi registro 03.01.2019
Marfil, hay seres como tú, que nacen con la misión de hacer que este mundo no desaparezca, que sea un buen lugar para todas, todos y todes, encarnando la empatía hacia otra persona a través de la reciprocidad, intercambio, interacción, entendimiento y comprensión. Sin por ello renunciar a la lucha frontal, contra todo aquello que fuera obstáculo o negación de esta práctica de adentro para afuera como personas y colectivos.

Me quedo amiga, con tus escritos que no son pocos.

Me guardo nuestras reflexiones que siguen vigentes.

Me quedo el recuerdo de nuestras vidas y caminar que la pandemia suspendió.

Me guardo el registro de canto, cuento para Rumi que se extenderá a las niñas del futuro.

Imitándote atesoro y comparto las últimas fotos colectivas.

Ve a casa, retorna al infinito con la misión cumplida, el espíritu gozoso y el alma en paz.

¡Hasta pronto amiga de muchas vidas, muchas maestras(os) y luminosidad!

 



[1] Ver enlace

[2] Ver enlace

[3]  Francke Ballve, Marfil.  (1990). Género, clase y etnia: la trenza de la dominación.  Tiempos de ira y de amor: nuevos actores para viejos problemas / Abelardo Sánchez León Ledgard, Nelson Manrique Gálvez, Marfil Francke Ballve, -- Lima: DESCO, 77-106

[4] Francke Ballve, Marfil y Forsberg, Margarita. (1982). Situación socio económica de la mujer costeña.  La costa peruana: realidad poblacional / Asociación Multidisciplinaria de Investigación y Docencia -- Lima: AMIDEP.

[5] Francke Ballve, Marfil.  (1983). Situación actual de la mujer peruana y perspectivas para el desarrollo.

[6]Francke, Marfil.  (1985). Las mujeres en el Perú: ¿cuántas somos dónde vivimos, ¿cómo estamos?.  Ana Ponce, Marfil Francke, José María García.  Ed. (1985). Hogar y familia en el Perú. Lima:  PUCP. 

[7] Francke Ballve, Marfil. (1983). Investigación y docencia en población en el Perú /

[8] Francke, Marfil. (1986). La niñez, futuro del Perú: ¿violencia o democracia?, (1987). Sexualidad, maternidad y salud.  Mujeres y salud / Encuentro Nacional sobre Mujeres y Salud

[9] Francke, Marfil.  (1991). Pautas para la sistematización de experiencias de promoción.

[10] Francke, Marfil. (1995). La sistematización apuesta por la generación de conocimientos a partir de las experiencias de promoción. 

[11] Francke Ballve, Marfil.  (1996). La participación de la mujer en los proyectos de desarrollo rural.  Detrás de la puerta: hombres y mujeres en el Perú de hoy/ Patricia Ruiz Bravo López, (ed.) Lima: PUCP. (1997). Una Frazada De Colores, Experiencias de Promoción Con Perspectiva de Género.

[12] Francke, Marfil, ed. (2000). Se hace camino al andar: aportes a la construcción de la ciudadanía de las mujeres en salud.  Acceso electrónico 

[13] Francke, Marfil.  (2005). La indocumentación: un grave problema social y de derechos humanos que permanece invisible.  Pobreza y desarrollo en el Perú: informe anual 2004-2005.  Lima: Oxfam.

[14] Francke, Marfil.  (2020). Salud y enfermedad en los márgenes: diagnóstico participativo en comunidades peruanas que sufren pobreza y exclusión 

[15] Francke, Marfil, ed.  (2000). Tus derechos te hacen protagonista: entérate y ejércelos.  

[16] Francke Ballvé, Marfil Cristina. (2007) “No me entiende ni yo tampoco lo entiendo…”: Hallazgos de una investigación participativa sobre salud en comunidades que sufren pobreza y exclusión en el Perú y reflexiones sobre los alcances y límites de las metodologías participativas. Tesis, Pontificia Universidad Católica del Perú, Escuela de Graduados, Maestría En Sociología, 51 pág. 

domingo, 20 de febrero de 2022

IN MEMORIAN MARIA ROSARIO AYLLÓN VIAÑA

Rosario Ayllón & Catalina Salazar 

Una partida más que me quiebra y atraviesa, en este tiempo donde las despedidas se han transformado en sentimientos unipersonales, porque juntarnos para sostenernos unas(os) a otras(os) en el dolor compartido se ha transformado en riesgo de acelerar nuestros pasos al infinito, acrecentando el ritmo de trascender al galope y la amenaza que nadie quede para cantar nuestra canción y contar nuestra historia.

Hoy ha dejado esta dimensión María Rosario Ayllón Viaña mi maestra, mentora en el arte de la sistematización, colega en el Trabajo Social, compañera en el andar de rutas voluntarias, amiga en el compartir de nuestros monólogos haciendo práctica, la escucha atenta y reconociéndonos semejantes en nuestros viajes al interior.

Rosario Ayllón, vivió retándole y sonriéndole a la vida, con fina ironía del tiempo joven, creyendo y abonando a ella en la plenitud, dando testimonio de como la fe mueve montañas en este tiempo exigente. Hoy que ha partido al infinito, irá a reunirse con ese Dios cuyos pasos y mandamientos imitó y la sostuvo, con los seres de luz que la antecedieron y sin duda prepara nuestro acogimiento, cuando sea nuestro tiempo.

Conocí a María Rosario Ayllón Viaña en un verano como este (1981), cuando ingresé a la Faculta de Trabajo Social (FTS) de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), era una de mis profesoras, la más joven, temida y exigente, por su modo irónico para mostrarnos nuestras discapacidades en metodología de intervención del Trabajo Social (TS).  

Durante las asesorías a los trabajos académicos, fui entendiendo que su labor era prepararnos para la dimensión menos desarrollada de la profesión como sucede con la sistematización. Su preocupación era evitar que la intervención profesional fueran pasos que vayan de 0 a 1, cuando se podía avanzar con método, procedimiento, estrategia y resultados a 2ª, 3ª y más etapas, haciendo que la labor en la implementación de programas y políticas sociales no sólo fuera eficiente y eficaz, sino trascendiera la labor asistencial para situarse en la prevención, promoción y formación que asegure calidad de vida para todas(os).

Cuando dejé la Facultad de TS (1985), también dejé de tener contacto presencial con mi maestra, sin embargo, aquello que aprendí de ella, fue una de las fortalezas para mi trabajo de intervención primero como prácticas profesionales (pulpina de los ochenta) y luego como profesional del Trabajo Social. Allí descubrí por necesidad y autoexigencias de mi labor que la sistematización no sólo era para compartir la experiencia con otro, sino principalmente, para revisar el proceso de intervención, reafirmarlo, ajustarlo o modificarlo capitalizando el sistema de monitoreo y evaluación, hacia el análisis y reflexión.

Durante la sustentación de mi tesis de licenciatura, Rosario Ayllón fue una de las juradas que me acogió como colega, felicitándome por haber desarrollado una metodología de trabajo que facilita la sistematización, como es la producción de registros sistemáticos a lo largo del proceso. Al mismo tiempo que se interesó por mi modo de implementar un sistema de monitoreo y evaluación aplicable de mis planes de intervención.

Durante los noventa, conversamos al respecto y pasamos del terreno teórico académico al práctico compartiendo borradores de trabajos donde las opiniones, iban y venían. Al punto que solíamos reírnos cuando ya no hallábamos distinción entre uno y otro trabajo, en lo metodológico, las interrogantes, exigencias y nuevas pistas de trabajo. Así es como fui asumiendo encargos de sistematización solicitados a ella que por la docencia a tiempo completo la desbordaba.

Siempre que nos encontrábamos en el campus de la PUCP quedábamos en que el siguiente año realizaríamos un proyecto conjunto que mostrara nuestro andar compartido. Fue gracias a ella, que el 2009 incursioné en la formación continua de profesionales, mediante los cursos de educación online en la PUCP.

Toda una aventura para mí, en tanto para ella era un terreno altamente explorado, reconocido, valorado y premiado.  Eran tiempos, donde incursionar en la enseñanza virtual estaba en pañales al punto que el Primer Congreso Internacional Expo Learning se produjo en setiembre del 2010, donde por supuesto Rosario Ayllón fue una de las distinguidas con honores.

Rosario Ayllón, setiembre 2010

Esa experiencia nos permitió analizar las exigencias y retos de docentes durante la pandemia, que carecieron de la preparación y asistencia de un equipo especializado que nosotras tuvimos y que un curso virtual no es una clase presencial mediatizada, si es difícil el proceso de aprendizaje presencial de exposición y escucha convencional (cátedra), vía virtual se hacía cuasi imposible, nos propusimos escribir al respecto, que se sumó a los pendientes. 

Trabajar juntas virtual y presencialmente, viviendo tiempos mayores a un encuentro nos llevó a trascender de Rosario y Catalina a Charo y Caty, pasamos de ser maestra y pupila, colega, compañera a amiga y confidente. A partir de entonces mi ruta del Tontódromo usualmente concentrada hacia Sociales, también incluyó Humanidades. Bastaba llamarnos para hacer un alto en la recargada labor, mas suya que mía, para entre café o mate, ir desgranando nuestro ser, hacer, sentir y soñar. Renergetizadas con el intercambio retornar al hacer hasta nuevo encuentro.

Así nos descubrimos en nuestras manías, voluntariados e inquietudes, apoyándonos y animándonos una en la otra. Ahora que se ha ido, pienso en cuanta falta  de su hacer y motivación se sentirá en los espacios que solía dinamizar y/o animar, como la parroquia San Miguel Arcángel, en las iniciativas de neurociencias, neuro didáctica, el manifiesto de la proporcionalidad, la animación sociocultural, la búsqueda de certificación de etapas de la intervención profesional como la evaluación, por anotar algunas.  

Si bien la cuarentena de la pandemia mediatizó todo, nos halló a ambas interconectadas, retomando nuestra vieja práctica en línea, sacudiendo nuestras inmovilidades por turnos -unas veces a ella y otras a mí-. Charo, es una de las personas con quien más intercambio he mantenido en este tiempo, una vez más apoyándonos mutuamente y conociéndonos aun más en nuestra condición humana.

A pesar de su estado frágil tenía la fortaleza para animarme, sosteniéndome en tiempos de pérdidas, incertidumbre y agotamiento. Y sostenerla cuando me lo permitía. Suelo decir que en mi andar tengo la ventura de encontrarme con seres de luz, Charo fue uno de ellos, con la peculiaridad de animar energías, esperanza y fe. Cuando menos me imaginaba me llamaba para una buena nueva y sonreír.

Su partida me inmoviliza, pese a saber de su largo padecimiento, lucha y fortaleza, pese a que más de una vez hablamos que sucedería y su preparación espiritual para trascender, me cuesta tener la certeza de no volver a escuchar su voz, sonrisa, leer su mensaje en el momento que más la necesitaba, para decirme: “Caty estamos sintonizadas”. Por esa sintonía en vida, hoy proceso mi dolor, despidiendo al ser humano que conocí, comprendí, viví y admiré por más de cuatro décadas.

Charo querida, te prometo que continuaré en nuestro hacer compartido y central para ti, como es contribuir al aprendizaje y ejercicio de la sistematización de la intervención cotidiana de las(os) Trabajadores Sociales y profesionales que comparten con su hacer los retos de cambiar las inadecuadas condiciones sociales para la mayoría poblacional, que permita el análisis y potencie su propio actuar, hasta ser referente de otras intervenciones, investigaciones y estudios.   

Trabajo Social es una de las especialidades de las Ciencias Sociales, que más profesionales aglutina en el país, interviniendo en áreas sensibles que impiden/ facilitan la calidad de vida de la mayoría y  el desarrollo del país, sin embargo su concentración en la asistencia, solución de necesidades y problemas, reducción del impacto de las contingencias, hace que sea mínimo su aporte  escrito en  lo socio-político y cultural, al conocimiento de las buenas prácticas así como a los desaciertos y al mundo académico, porque su labor de intervención le deja poco o ningún espacio para sistematizar su experiencia de intervención profesional, haciendo uso de la metodología de investigación cualitativa y los estudios de caso que nació con la profesión, mucho antes de ser reinvindicado como vía de conocimiento y reconocimiento del hacer de las mujeres. A ello se suma, los diversos enfoques que se atribuyen a la sistematización, cuando el núcleo del mismo es la reconstrucción, análisis y reflexión de la experiencia realizada.  

Charo de mi buen vivir y con fe, ve a ese lugar, en nombre del cual asististe a tu prójimo, aliviaste al desvalido y retornaste esperanzas al desesperado. Al igual que no descansaste en hacer del Trabajo Social una profesión que mientras actúa, reflexiona y contribuye al conocimiento.

Charo, Cada ser humano viene a este tiempo y dimensión con una misión. El tuyo fue hacer de este mundo un lugar más incluyente, amigable, esperanzador,  solidario y haciéndose cargo con responsabilidad  como desprendimiento.

Fue bueno hallarnos, reencontrarnos, reconocernos y amarnos como sólo los seres que siendo diferentes se sienten y viven como semejantes, más allá de las convenciones, roles, posiciones y posesiones, ve a la luz querida amiga.  

Descansa en paz Charo de mi Alma.

jueves, 27 de enero de 2022

PROBLEMA BINACIONAL O CINCO PIES AL GATO

Conversando con un millennial sin memoria ni referentes, que argumenta la salida de Bolivia al mar es un entuerto comunista, entre Castillo, Evo y un poco más, Maduro, Castro y Putín -en verdad cuando de crear monstruos se trata, la imaginación no para-, mientras lo escucho imagino que pasa por la cabeza del Presidente Castillo. Un político que ha sobrevivido y puede contarlo, al terreno pantanoso y movedizo del segundo gremio más combativo después de Construcción Civil como sucede con  educación. El SUTEP, uno de los más incólumes ante las agresiones de un gobierno fujimorista que pretendió desaparecerlo durante una década, tras su caída  sus congresistas fujimontesinistas y aliados de turno, sólo lograron fragmentarlo en dos partes. Con él nace un nuevo actor político, que  es justamente nuestro Presidente Castillo, si a alguien se debe colgar el san Benito que esto sucediera,  es a ellos. Por cuanto me pregunto, ¿Será Castillo tan ingenuo, incapaz, suicida o un frío, estratega y calculador político?

Cuando Castillo, declara a Fernando Del Rincón en CNN sobre la salida de Bolivia al mar lo hace tras su entrevista a Hildebrand y sin duda ya identificó las reacciones desde un aprendiz hasta un incapaz a ser vacado, entonces me pregunto que pretende: a) alborotar el gallinero y distraer de otro punto ¿Cuál?, b) provocar que hablen de él aun cuando sea mal ¿Popularidad?, c) hacer creer que no tiene norte  cuando en verdad lo tiene ¿Ganar tiempo para qué?, d) está colocando las piezas una a una en su lugar ¿De qué? o e) quizás sea tan simple como lo percibe el pensamiento común y silvestre, un suicidio político, que le viene como anillo al dedo a la extrema derecha. 

Para no perderme en mis propias elucubraciones, respondo a mi interlocutor que si Castillo es un político medianamente ladino y calculador en la línea de los que acostumbramos a tener como fueron los seis ex presidentes o congresistas fujiapristas, acciopopulistas, APPcitas y  no un suicida político. No necesita consulta alguna, referéndum o aprobación del Congreso para dar salida al mar a Bolivia, ergo no necesita descubrir la pólvora.

Basta que reactive el Convenio Marco Binacional de Amistad, Cooperación e Integración “Gran Mariscal Andrés de Santa Cruz” celebrado el 24 de enero de 1992 entre los neoliberalistas, Alberto Fujimori y Jaime Paz Zamora. Una salida ubicada a 17 kilómetros al sur de la ciudad de Ilo y a 462 kilómetros al oeste de La Paz, que tiene una duración de 99 años, por cuanto su vigencia es hasta 2081[1].

Convenio que ha sido oleado y sacramentado por cada uno de los congresistas que han sucedido a los(as) del Congreso Constituyente Democrático de Fujimori, así como ratificado por los gobiernos sucesivos: Toledo, García, Ollanta y PPK. Si Toledo no hizo nada por cambiarlo, García cuasi lo transformar de salida convenida a territorio soberano de Bolivia.  Ollanta negó concesiones mineras en la zona ratificando el respeto convenio[2]. PPK no hizo nada porque no le alcanzó el tiempo y a Vizcarra lo obnubiló la pandemia. La cereza de la torta fue que en su momento toda la ciudadanía aplaudió por diferentes razones.

El único descontento fue Chile, reclamando que el gobierno peruano no le haya consultado tal decisión. Siendo su móvil no geopolítico como es el tratamiento usual del tema, sino comercial y de mercado, porque esperaba que la venta del gas de Bolivia fuera por el Puerto de Iquique[3] y concentrar todo el comercio que se originaria entre ambos países[4].

Pero en realidad esa salida no le importó mucho a Bolivia y  Perú, más allá de las fotos poseras de ambos mandatarios de aquel momento, al tratarse de 5 Km. de ribera rocosa, sin playa, más propicio para un puerto. Las  de fotos Fujimori y Paz Zamora es en la Playa Pozo de Lizas,  a 3 km. de Boliviamar, hasta en eso el emperador peruano-nipón mintió. Transcurrido 26 años, aquello sólo queda un monumento de hierro con dos perfiles de mujer simbolizando a ambos países, seguramente más deteriorado de cuando yo lo vi por última vez en 1995.

Monumento oxidado y sin mayor atractivo artístico ni propicio en material para la zona que percibí como un monumento improvisado al ego de dos mandatarios[5] megalómanos in crescendo, con diferentes miradas, intereses y respuestas para su pueblo. 

Para el gobernante Boliviano de entonces su interés era distraer a bolivianos(as) -pan con circo- con un hermoso balneario lleno de hoteles clubes, discotecas, para el turismo. Para Fujimori, el impulso económico que dinamizara una zona franca con industrias y comercio  por ello creó la zona industrial bordeando aquello que sería la carretera Ilo- Desaguadero o Héroes del Pacífico[6]. Recuerden que estaba estrenadito, casi casi como Castillo la única diferencia era que él tenía a Montesinos como asesor. Aun no había dado el autogolpe que se produciría dos meses y 11 días más adelante (5 abril 1992).

Más adelante cada uno de los sucesores de Fujimori le darían su propio énfasis al tema, siendo el más destacado García, quien firmó un Protocolo Complementario Perú-Bolivia en tiempos del gobierno de Evo Morales, siendo cuestionado por la inconsulta poblacional de Ilo para autorizar la presencia de armada boliviana e instalación de una Escuela Naval en la playa Tres Hermanas[7]. Pero el resto no dijo nada, de traición a la patria y menos vacancia.

Sucede que han transcurrido 26 años y poco se ha avanzado, si los esfuerzos binacionales entre Perú y Bolivia apuestan por el desarrollo y no por el deseo de  cada mandatario dejar un acto político de cómo quiere que lo recuerden respecto al  tema, han de superar los problemas que cada par de gobernantes previos generaron en su momento. Y si las(os) Congresistas quieren reivindicarse una micra, será corrigiendo los problemas creados por sus antecesores. Para quien esté interesado en el tema sus posibilidades y dificultades analizadas, está el trabajo experto de Castro (2017)[8].

Escribir este breve artículo a propósito de los alaridos y acusaciones de atentar contra la intangibilidad del territorio, traición a la patria, comunismo, incapacidad de gobierno, etc. Clara evidencia de la desmemoria de muchos(as), me llevó a recordar aquel tiempo donde nadie objetó el tema a un presidente japonés que se levantó al país en 42 maletas[9]. Tampoco movilizó a nadie que estuvimos en el escenario de los hechos cuando el suicida García pretendió transformar la concesión en territorio boliviano. Menos generó incomodidad, alarma, sólo incredulidad, ante el vasto desierto frente al mar, un horizonte azul que sólo se podía observar de la orilla como lo hizo García y Morales para la foto que los trascendiera.

En nuestro caso cuando contemplábamos el mar desde aquel lugar y el monumento corroído por el ambiente, con mi grupo de amigos(as) entre 1993 y 1996, mirábamos contrariamente hacia el Este, codiciando la posibilidad de subir las dunas tras las huellas de los Chiribayas que eran dueños y señores de este territorio antes que nosotros, puesto que descender al mar por aquel acantilado, no nos provocaba en nada.

Vivía por aquel tiempo en Ilo, los fines de semana era incursión por ley hacia alguna de las tres playas cercanas: Boca de Río, Calienta Negros (Puerto Inglés), Pozo de Lizas[10]. La última era la playa más concurrida de ileños(as) aun así las distancias entre veraneantes eran notables.  Tras el Convenio, se asemejó a Agua Dulce de la Costa Verde de Lima, lleno de veraneantes Bolivianos que venían por la carretera transoceánica en 4 x 4, bus, camiones, auto. Y claro que el mercado de alcohol, comida y todo lo asociado a una playa se dinamizó.

Ciertamente perdimos el silencio y espacio de esa cuasi desértica playa para los 51 mil 878   habitantes   de Ilo[11] en 1992, distribuidos en sus 5 playas. A cambio surgió un nuevo paisaje humano de ternura, alegría, celebración y goce de bolivianos(as) que conocían y disfrutaban del mar por primera vez, metiéndose con todo al agua.

Mi sobrina elegida Vanyuska y compañera de entonces, me preguntaba extrañada, “Tía Caty, porqué se meten así y ríen tanto”. Yo le decía: ¿Recuerdas la primera vez que comiste tuna, quiwi y fresas?, ella me miraba con sus bellos ojos de niña de seis años y respondía: “Si tía Caty, tuve temor, curiosidad, descubrimiento, algo de acidez y gusto”. Yo cerraba: “Hijita, a esas personas les sucede lo mismo, el mar es algo nuevo para cada uno y tienen más años  que tú en descubrirlo”.



[8] Castro Cáceres, Diego Augusto. (2017) Problemas en la Ejecución de los Convenios de Ilo y su Protocolo Complementario y Ampliatorio. Tesis. Lima:  Academia Diplomática del Perú, Javier Pérez de Cuellar, Programa de Maestría en Diplomacia y Relaciones Internacionales. Ver enlace.

[10] Cada denominación de playa describe la naturaleza de su nombre: en Boca de Río, desemboca el río Osmore. Calienta Negros a quien  renombraron como Puerto Inglés por vergüenza histórica, su nombre natural revelaba que en esa pequeña bahía helada, los Ingleses encallaban barcos piratas de esclavos para el sur y los encadenaban a las rocas para que se calentaran al sol tras el viaje accidentado, aun se podían ver las argollas donde se colocaban las cadenas y Pozo de Lizas, porque en antaño se pescaban este tipo de peces. Esta Waikiki hacia el norte, claro que muy distante a su homónima de Hawai, pero bella de noche con la magia del plaxton en las olas.

[11] INEI. (Enero 2002). Perú: Proyecciones de Población por Años Calendario según Departamentos, Provincias y Distritos. Lima:  INEI, Dirección Técnica de Demografía e Indicadores Sociales (Período, 1990-2005), Boletín Especial N.º 16 ver enlace  pág. 21.