lunes, 16 de noviembre de 2020

DE LUCHA INTELIGENTE A GENERACION BICENTENARIA

Generación Bicentenaria, ejemplo de sapiensa, habilidad, coraje y alta responsabilidad, que tan sólo en dos asaltos a la corrupción logró la victoria, sacando del poder a un gobierno golpista al quinto día de su usurpación. El saldo de 2 muertos, muchos heridos y desaparecidos, que a punta de denuncias recuperó.

¿Cómo lo hizo?

Conté a mi amiga Paty, que desde el día del golpe estuve pegada a la red (del 10 al 15 de noviembre), haciendo lo que me toca en mi tiempo de inmovilidad. Informarme  y difundir, sin permitirme sentir, porque cuando una siente, las emociones te invaden y suele pasar dos cosas, te enfureces y haces lo menos pensado o te deprimes y no hay quien te saque del pozo donde caes.

El 16 amanecí cantando aquella canción que aprendí en los setenta “Yo te nombro” de Gian Franco Pagliaro[1] en la voz de Nacha Guevara "Yo te nombro Libertad"[2] quien se atrevió a cantar[3] en un tiempo muy oscuro para Argentina (mejor que ella lo cuente en el video). 

Yo lo canté, cual oración para vivos, heridos, desaparecidos  y muertos de este tiempo.Asimilando que quienes ya no están con nosotros: Jack Brian Pintado Sánchez[4] y Jordan Insti Sotelo Camargo[5]  son parte de en una mejor dimensión y estado.

En los setenta asumí esta canción cual himno, cuando distinguí entre lo justo e injusto, apropiandome de mi derecho a la protesta, mi capacidad de denunciar   el abuso, violación, discriminación y condena de ser quien era. Cuando tuve  oportunidad de conocer y compartir el dolor ajeno, aquel que no te destruye, sino revela y moviliza. La vida es bella, sólo cuando podemos construirla desde donde nos toque,  defenderla allí donde se comparte. Lo descubrí y comprendí  apenas adolescente en octubre de 1975,  luego de mi primera movilización y demanda de derechos, a cambio el gobierno de Bermudez, nos lanzó a la guardia de asalto con su caballería.

En ese año fuimos un grupo de estudiantes del cuarto año  de secundaria a solidarizarnos con el  colegio de San Martín de Porres cuya institución iba a ser despojado de un local aledaño “El Estanco de Sal”. A la policía de entonces, como la de hoy -salvando las distancias-, no les importó que estuviéramos con uniforme escolar, igual nos reprimieron, pero la fuerza de y rebeldía nos mantuvo, principalmente a los chicos que tomaron el estanco de sal, hasta lograr que su demanda sea resuelta. La prensa de ayer como hoy[6], nos acusó de ser estúpidas(os), niñas(os) manipuladas por los partidos de izquierda. Ayer como hoy, no entendieron que nos indignó y movilizó la injusticia y derechos pisoteados.

Muro de del Colegio SMP 1977
Después de aquello no hubo vuelta atrás, he ido a muchas marchas por diversas razones y en diversos tiempos, alcanzando conquistas, perdiendo batallas y empoderándome más en cada ua. Siempre convencida que sin lucha no hay buen vivir, saludable ni justa, principalmente porque cada nuevo gobierno es peor que el anterior, salvo el de Paniagua que a veces imagino fue un militante excepcional y por accidente de Acción Popular.  Quien nos dejo lecciones de dignidad por su papel de q tránsito entre el gobierno más corrupto y cínico hacia la esperanza (que resultó ser su aprendiz) o  porque no tuvo tiempo para más por su condición transitoria. Teniendo el contraste a su correlegionario Merino me confirma que fue la excepcion a la regla y quizás de mantenerse más tiempo, pudo ser devorado por los mismos políticos que hoy nos colocaron en la situación vivida. Siendo así duele más la corrupción e impunidad instalado en el sistema, cuyo monstruo de mil cabezas tuve oportunidad de ver y salí para no volver, craso error, debí quedarme y morir en el intento de hacer la diferencia.

Es más debimos muchos de nosotras(os) planificar para hacernos parte y contrarrestar desde adentro la captura del Estado por delincuentes de saco y corbata, quienes durante todas estas décadas han vivido de nuestra sangre, sudor y lágrimas. Pero al respecto, hubo muchas(os) con oportunidad de hacerlo y nos faltaron agallas para cambiar el país desde adentro, pero optamos por evitar que llegue a la descomposición actual desde afuera, con luchas periódicas y nuestro trabajo honesto.

Tras mi bautizo de ir a una movilización de protesta con mi uniforme único de colegiala, aprendí que te expone antes de protegerte, por cuanto adopté mi indumentaria de batalla: zapatillas cómodas, jeans, chalina de lana o seda y casaca por si me detenían. Con vinagre, agua y pañuelo como escudo de protección; armada de propaganda con mosquitos, trípticos, volantes, pancarta y mi inseparable bolso de chaski, fue mi segunda etapa de movilización  ingenua.

Pronto descubrí que ser descubierta o capturada por policía  con alguna propaganda encima, era lo peor que podía sucederte. Durante una de las marchas de 1977 para hacer caer al gobierno militar de Bermúdez, presencié cómo una mujer joven,  fue tomada por los cabellos y arrastrada por  la policía porque le encontraron propaganda. Yo reaccioné como un resorte y me abalancé haciendo que otras personas se sumaran y cuando logramos detenerlos, el policía le arrancó el bolso y sacó los volantes, la llamó "delincuente sediciosa”,  con más policías la arrancó  de nuestras manos, enmarrocó y amenazo llevarnos con ella por cómplices.

Fotos: IEP

Aprendí que nunca debes ir sola a una marcha y si lo haces, tenías que mantenerte comunicada, ponerte en conexión con quien conoces, observar el escenario y establecer las posibles rutas de escape. De ser detenida gritar fuerte tu nombre y DNI, será por eso que no olvido mi número como suele sucederme con otros datos.

Durante los ochenta, las marchas estudiantiles fueron tan fracturadas, que debíamos gritar en nuestro escalón de universidad “¡Esto es protesta, esto no es desfile!”. Debiendo superar en medio de la movilización, la tensión existente primero entre universidades vecinas, luego entre particulares y públicas. La presencia de los partidos políticos influyendo en la conducción de la protesta, tenía sus vicios y mezquindades, pese a ello, nunca dejé de protestar ni levantar mi voz, animar al colectivo de turno en participar.

Luego vinieron mis marchas de solidaridad con  las mujeres de sectores populares como el vaso de leche  y los comedores populares, que eran apoteósicas, allí ir o no ir, en realidad parecía que no importaba, porque eran tantas y tan disciplinadas las mujeres madres cargando a sus hijos,  que la policía primero las observaba sorprendido, luego las  resguardaba. Hasta cuando se inició la inflación del primer gobierno aprista, seguido de Fujimori, donde las represión se imuso  con todo y sin miramiento alguno de ser madre,  con hijos a cuestas.

Tras las marchas hacíamos un balance y pasábamos revista a quienes había detenido, cada historia ocuparía todo un libro para mostrar cómo  antes de desanimarlas las movilizaba y hacía más fuerte o menos ingenua. Recuerdo claramente aquella que contaba Luz Gutiérrez (QEPD) de Asentamiento Humano Infantas. Una mujer delgada de metro y medio con una voz tan potente, pícara, suspicaz, ocurrente y gran autoridad. Imponiéndose en una asamblea de cientos de mujeres o encuentro de miles. Era coordinadora de la Organización del Vaso de Leche de la Zona de Infantas que incluía a los comités a ambos lados del km 20  de la panamericana norte hasta el río Chillón.

Luego de una movilización donde tomaron la Plaza de Armas por asalto, habían aprendido que si se desplazaban en un sólo bloque, la policía les cerraba el paso y a veces las encerraban. Por ello, hicieron piquetes por todos los lados, con desplazamiento grandes desde San Juan de Lurigancho, el Rímac, La Victoria, San Martín  de Porres, Comas, Independencia, El Cercado, Villa El Salvador. Al mismo tiempo que un gran número de líderes se desplazó una hora previa a la convocada -despistando al servicio de inteligencia-. Llegaron dispersas como cualquier transeúntes y llenaron los restaurants, comercios y la catedral que bordea la Plaza de Armas. En el momento acordado tomaron la plaza, volviendo locos a los policías. Cuando Luz Gutierrez fue capturada, no tenían donde meterla, así que la colocaron dentro de un bus bus rompemanifestación a los que ellas denominaban “pinochitos”, transformándola de protestante en espectadora, al punto que sin darse cuenta se estaba divirtiendo y hasta  animando a mojar a sus compañeras, contaba que los policías se miraban entre sí y luego le dijeron: “Hay señora, disculpe, usted no puede ser una revoltosa, está de nuestro lado, la dejaremos en esa esquina para que se vaya sin problemas”.

Más adelante serían las movilizaciones en medio de una dictadura encubierta donde quien alzaba la voz era “terrorista”, aprendimos a movilizarnos y movernos publicitanto nuestra voz a modo de susurro, conversa, debate, discusión y canto. Todo lugar era propicio para la propaganda contra Fujimori, la plaza, el mercado, el bus, la combi, el teatro, parque, calle. Fue un trabajo de hormiga hasta cuando nos tocó salir en bloque unas cuantas locas a las que nos tildaron de brujas, tontas, suicidas, que no cambiaríamos nada ni moveríamos al tirano. Había tanto miedo como comodidad. Hasta cuando se sumaron los estudiantes y muchos más, pero sin lograr mover un milímetro al sátrapa hasta que su propia podredumbre lo debilitara.

Así es como hicimos la marcha de las antígonas, mujeres vestidas de negro ante la OEA para una transición democrática sin conseguirlo, Fujimori se salió con su tercer mandato mientras estábamos protestando en los cuatros suyos, con el saldo de la muerte de dos vigilantes, haciéndonos responsables de ello, cuando fue ejecutado por el Servicio de Inteligecia Nacional (SIN) y sin duda nada lo hubiera tocado, si su sistema de corrupción no hubiera implosionado de adentro para afuera.

Eran tiempos donde aprendí a usar otro tipo de atuendo cuando me hice master en la protesta: tacones y bien vestida, calmada y sin correr, aprendí que puedes pasar por una ciudadana extraviada para que no te detengan. Y si a pesar de todo te detuvieran, saber tus derechos, no resistirte para no darles el pretexto de golpearte, gritar siempre tu nombre y DNI para que testigos sepan quien eras, porque era fácil ser desaparecida. Y si eras testigo de detención, pedir que grite su nombre, registrar a cada detenido(a) para apoyarlos(as) y liberarlos(as) o buscar sin cesar si era desaparecido(a).

En todos ellos, usamos estrategias de ser más de un bloque y entrar por todos los lados. Hubo tiempos donde las mujeres fuimos usadas como escudo de los hombres, abríendo las marchas de los setenta y ochenta pero en los noventa del siglo XX, a la represión no les importó igual cayó saña sobre las mujeres, acusándolas de terroristas, las desnudaban y violaban (ver en detalle en 6b).

La estrategia era protegerte de los ataques con tu voz y agrupadas. Mientras los gases nos sumia en la niebla, aprendimos a no gritar ni llorar para evitar que el gas pimienta nos afectara más. Aprendimos a respirar a través de un pañuelo mojado en vinagre. Camufladas sin nada que nos delatara pero también desprotegidas, sólo consignas y equipo de inteligencia para el desplazamiento, protección y apoyo. Lo principal era la protección de grupo, los soportes institucionales y no incriminarte, guardando silencio y pidiendo hablar con tu abogado aun cuando no  lo tuvieras. Ya detenidas(os), hacer una lista y difundirlo con el primer contacto.

Quien no ha defendido sus derechos y los derechos de los más vulnerables jamás entenderá el ejercicio de la la libertad, igualdad y fraternidad, bases de los derechos humanos, a los mismos que como mujeres hemos debido conquistar porque no estábamos incluidas.

La primera vez que vi actuar a los jóvenes del bicentenario fue hace cinco años contra la ley pulpín[7], que constituyó su ensayo o bautizo de quienes hoy la condujeron. En esa fecha al igual que las mujeres de los Comités del Vaso de Leche en su tiempo de aprediz, se movían en bloque siendo reprimidos y dispersados, conversé con más de uno y les conté algunas estrategias. Creí en ese momento que al haberse desmontado la educación cívica y deformado la política por una práctica clientelista, pragmática y corrupta en el país, con el fujimontesinismo, se había desmovilizado a generaciones y que habría que esperar muchas décadas más para que las nuevas tuvieran conciencia, doliéndome en el alma el país que heredábamos a nuestras(os) hijas(os) y nietas(os). 

En mis últimas marchas que fueron contra el espectro del  fuiji-aprismo-montesinismo y la corrupción  en el poder, quienes una y otra vez, intentan tomar el Estado por asalto. Vi con esperanza, la fuerza de las mujeres jóvenes,  mostrando estrategia, fortaleza y firmeza en sus batucadas. Y aluciné que mis nietas y sobrinas estaban tocando, danzando, conduciendo, sosteniendo.   

La movilización de la generación del bicentenario, no sólo me ha conmovido  también removido, será porque al ser espectadora virtual, descubrí un nuevo modo de ser y hacer  protesta con efectividad. Atribuirle sólo a la insostenible ilegitimidad la actual caida de Merino sería dejar de lado el éxito de la conquista de las(os) jóvenes del bicentenario.  Más allá de su masividad ha sido organizada, fuerte, impenetrable, paritaria, creativa, estratégica y desinfluenciada de partidos políticos, porque todos fueron cómplices del golpe.

Su organización y trabajo es de alto nivel, no sólo distrajo a una policía infiltrada a través de los terna, que aplicó la inteligencia contra la delincuencia y el crimen organizado,  para reprimir la protesta ciudadana de estudiantes, desarmados y haciendo uso de su derecho de protesta, sin percatarse que eran estrategas. Pese  a la brutalidad de la represión, la trampa de colocarlos entre dos fuegos, no lograron detener a ninguno de sus líderes, porque no las(os) identificaron.

Todas(os) las(os)  detenidas(os) o capturadas(os) han sido liberadas(os), porque no se les pudo construir un legajo de acusaciones ni crear duda en su actuar, podrá argumentarse que se trata de otros tiempos, pero también se trata de jóvenes con capacidad de indignación,  con alto nivel de contención para no desembocar en una anarquía y vandalismo, son una generación inteligente y estratégica.

Han producido una movilización nacional encabezado principalmente por estudiantes de todas las instituciones educativas de nivel superior. Para unos nerd o chancones que estaban en los suyo, para otros la generación centennials enajenada, quienes  han demostrado que al ser tocados primero por la pandemia del Covid 19 que modificó sus roles y vida, haciendo que tras nueve meses de nueva situación se produjera el parto de ser conscientes de sus derechos.
Mujeres y hombres jóvenes confrontados por la pandemia de la corrupción y la asquerosa conducta de sus mayores acostumbrados a tomar el poder por asalto, se vieron interpelados/as en su condición ciudadana, inpidiendo que una banda de criminales insultara su inteligencia vacando a un presidente del peor modo y manipulando las reglas como les dio la gana.

Autor: CJPV

Pese a la dureza y fiereza de la represión su lucha ha sido eficiente, eficaz y  efectiva. Comparada con otras luchas donde el pueblo ha sido reprimido,  con saldos de muertos y heridos similares o mayores sin alcanzar sus objetivos, sólo recordemos el Baguazo en el 2009[8], Cañaris en el 2013[9], las  bambas  ayer 2016[10] y 2019[11]. A diferencia de  ellos la generación bicentenaria, logró su objetivo de sacar a Merino y su gavilla de ladrones del poder ejecutivo, haciendo que renunciara y dejara el poder al quinto día.

¿Cuál es la diferencia?, ¿Por qué su lucha alcanzó su objetivo? ¿Por qué la lucha sostenida de un mes o más de otros grupos sociales no lo han conseguido?

Sin duda hay mucho aún por conocer y analizar, en mi caso me atrevo a identificar algunos indicios.

Uso de inteligencia, trabajo en equipo y en igualdad de condiciones entre mujeres y hombres. Siendo inclusivo,   convocante y movilizador  con  un discurso claro:  rechazo al golpe de Estado, gobierno espurio, objetivos  abyectos intolerables y como única salida innegociable, derrocarlo[12].

Intercambio de información precisa y oportuna desde  jóvenes que estuvieron en la administración pública y fueron asaltados, siendo contundente la exhibición de proyectos del Congreso, realizado por la Ministra Alva que evidenció el móvil del golpe;  la renuncia publicitada de cada espacio público asaltado, la denuncia de las(os)  acosadas(os)  y violentadas(os).

La actitud de  desprecio y minusvaloración contra  jóvenes desde la clase política usurpadora calificándolos de pulpines manipulados, subestimando su decisión, fuerza y coraje. Recurriendo a los mismos adjetivos y categorías de los noventa para agredir y reprimirlas(os) sin advertir que se trataba de la generación del bicentenario, expresando abiertamente su rebeldía y lucha decidida, atizada por esa misma actitud de desprecio y la  ignominia cometida desde el poder legislativo contra el ejecutivo.

Convocatoria y movilización nacional a través de redes sociales, mostrando un manejo magistral de todas las plataformas, que sus contemporáneos bajo la figura de ternas no tuvieron tiempo de interferir, porque no les dieron respiro,  manteniendo las protestas todos los días y sus noches.

Uso de todos los medios de comunicación alternativo, al mismo tiempo que un sistema de impenetrabilidad al interior de la organización de cuyo actuar se desprende algunas constataciones:

  • Equipo de avanzada y resistencia firme con una brigada de desactivación de bombas efectiva [13], cuya labor contrarrestó sin agredir la ofensiva armada y desbocada de los policías, que mostraron su lado más represivo.
  • Equipo de apoyo y recepción de respaldo activo, con una brigadas de salud[14] al pie, con soporte legal actuando sin descanso, sincronizado como al ritmo de un vals mientras cada acto se desplegaba.
  • Equipo remoto de respaldo ciudadano, donde nos hemos involucrado quienes estamos inmovizadas(os), pero no en silencio ni sólo observadores.  
  • Hemos difundido sin conocernos, todo lo que llegaba a nuestro servido,  siendo correa de transmisión al mundo.  
  • Hemos contrarrestado el silencio e inmovilidad de los medios cómplices. 
  • La solidarida se ha impuesto en una práctica real de "dar de beber al sediento y comer al hambriento".

Desactivadora de Bombas Lacrimógenas
Foto de @rupafotos
Lo central de la movilización de la juventud del bicentenario, es la  inteligencia en el actuar, la estrategia para el desplazarse,  el conocimiento como argumento sostenido del mensaje y aptitud para permanecer en una protesta fuertemente reprimida sin responder con mas agresión al represor. Nunca antes vista en las movilizaciones de cualquier tipo y nivel en el país.
 
Las(os) jóvenes, no usaron armas agresivas como bombas molotov de los setenta u ochenta, quema de llantas, piedras, fierros, mangos de  lampas o martillo como la CGTP y construcción civil,  ondas y piedras como los/as campesinos o los barrios populares a lo largo del siglo XX y  hasta el año pasados, sino su habilidad para desactivar las herramientas represivas.

Esta pues, ha sido una movilización y lucha de protesta pacífica con decisión en la concepción y despliegue de la misma, recurriendo a la defensa sin ofensa, al arma con desarme, a la activación de bombas con desactivación. La victoria no ha sido fuente de embriaguez y triunfalismo, tampoco celebración con disturbios ni escándalo sino con homenaje a caídos, canto del himno nacional, danza en marinera y huayno. Ha sido como suele ser un país de todas(os)  y para todas(os), el Perú profundo, cálido, hermoso, firme y bello.



Ingresamos a un nuevo tiempo con jóvenes en las calles haciendo ejercicio de sus derechos, entrando por la puerta principal a su condición de ciudadana(o) si los apus, Qochas, Chaskas, la quillas, el inti y el hatun pacha lo permiten haran perfecto uso del libre albedrió que el Dios judio otorgó.
Hemos ingresado al punto de quiebre del poder, pensamiento oligárquico y corrupción en el Perú.
¡Cambiamos todo o seguimos siendo una isla bananera!
Todo depende en adelante de cada una(o) y el...
#VotoConciente 
#ActitudVigilante 
#TrabajoComprometido   
#EducaciónCívicaParaTodosyTodas 

Homenaje a  Inti en Ayacucho Huantacanto de ayer y hoy



[1] https://mujerescontando.com/2017/06/03/yo-te-nombro-libertad/#:~:text=El%20poema%2Dcanci%C3%B3n%20de%20Gian,poes%C3%ADa%20en%20'arma%20cargada%20de

[2] https://www.eluniversal.com.mx/opinion/fabian-david-rios-temix/se-escribe-rebeldia-yo-te-nombro-libertad

[3] https://youtu.be/_LPVxjsaWoI

[4] https://elcomercio.pe/somos/historias/quien-era-jack-bryan-pintado-el-joven-peruano-que-tenia-22-anos-una-edad-en-que-uno-no-debe-morir-marcha-nacional-vacancia-presidencial-noticia/

[5] https://lalupa.pe/actualidad/inti-sotelo-camargo-el-estudiante-de-turismo-que-amaba-el-peru-29974/

[6] https://www.facebook.com/JOSEROJASLARREA/photos/pcb.142107569683257/142104173016930/

[6b]http://www.cverdad.org.pe/ifinal/pdf/TOMO%20VI/SECCION%20CUARTA-Crimenes%20y%20violaciones%20DDHH/FINAL-AGOSTO/1.5.VIOLENCIA%20SEXUAL%20CONTRA%20LA%20MUJER.pdf

[7] https://www.youtube.com/watch?v=035fGKKlmus

[8] https://www.idl-reporteros.pe/retratos-de-la-muerte/

[9] https://www.servindi.org/actualidad/81070

[10] https://www.telesurtv.net/news/Peru-Al-menos-un-muerto-en-represion-policial-contra-comuneros-20161015-0003.html

[11] http://www.laizquierdadiario.com/Comunidades-campesinas-en-pie-de-lucha-contra-las-mineras-en-Peru

[12] https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-54960439

[13] https://twitter.com/i/status/1327846529294606338

[14] https://larepublica.pe/sociedad/2020/11/11/brigada-voluntaria-brindara-primeros-auxilios-durante-marchas-contra-vacancia/

lunes, 28 de septiembre de 2020

IN MEMORIAM ROSA MARÍA QUEDENA ZAMBRANO


Rosa y el Río Marañón 11.03.2020
Hoy has partido querida amiga y hermana  dulce y amorosa Rosa, de bella sonrisa, voz melodiosa, palabra llena de sabiduría, fuerza de espíritu y alma grande como ese corazón capaz de resistir y afrontar los duros momentos a los que nos asoman los haceres y miserias de otras almas perdidas.

Rosa mujer de rizos negros, sonrisa acogedora, sabiduría confiable, de ojos grandes y profundos llenos de tantas cosas aun por compartir, muchas agendas en medio de nuestro almuerzo, tomando un café o durante una pijamada, nos prometimos tanto para después de este tiempo. Pero los misterios de la vida y el universo nos muestran que no siempre podemos decretar cuando ya está decretado. Te he sentido noche a noche, soñado cual gata blanca como la nieve sin olor ni dolor alguno, te he velado la noche entera hasta el amanecer de este día, sin notificación de tu partida, porque nuestras almas están conectadas independiente de nuestra conciencia.

Nos confesamos ambas el 21 de agosto que la pandemia nos había tocado, yo bajo sospecha y tú con diagnóstico confirmado, ambas coincidimos que la exposición hacía que ningún cuidado fuera suficiente. Yo, te conté  que me sentía cual ataque de conjuntivitis, resfriada y con tos seca, por precaución de mi hermana y madre  me había aislado en el segundo piso. Tú me dijiste que  estabas en el sétimo día, medicada y bajo observación, nos reconocimos ambas de alto riesgo, así que te dije toma todas la medidas del caso. Y empecemos a orar, me respondiste como solías hacerlo: "Nos tocó Caty, esperemos superar todo esto, para volver a abrazarnos, estoy segura de ello", con esa firmeza que te caracterizaba para enfrentar eventos que muchas de las personas comunes, simplemente le huimos, nos parapetamos en la ignorancia, sometimiento e indiferencia.

Nos escribimos hasta el 23, compartiendo nuestro estado,  el 24 no respondiste a mi mensaje y entendí que entrábamos a fase de lucha personal, le pedí a la vida, el universo, los apus, dioses, diosas y el Dios compartido, que se produjera aquello que tú habías afirmado, superar una vez más los rigores de vivir este tiempo. El 28 de agosto, Tania me  avisó que tu estado se había agravado e ingresaste a UCI, allí decidimos estar en oración permanente, por mi lado te enviaba mensajes al inbox, sabiendo que no lo vería, pero allí quedaría hasta que pudieras leerlo y descubrir que si bien hemos estado aisladas no hemos dejado de estar conectadas.

Tal como me decías: "Caty habremos estado metidas cada una en lo nuestro, pero nunca hemos dejado de querernos", nos abrazábamos mientras hablábamos sin respirar. Descubriendo que suelo elegir mis amigas que hablan igual o más que yo. Por eso es tan grato volver a vernos, compartir un instante, tocarnos, ponernos al día en todo lo que hemos vivido. En tu caso tengo grabado muchas cosas, que volveré a escuchar una y otra vez. 

Rosa, mi hija  y Janina verificando 
los estragos del incendio, 1986
Conocí a Rosa cuando era ella apenas una joven abogada recién egresada de la PUCP a mediados de los años ochenta del siglo pasado, cuando se integró al equipo Legal de una institución donde era la única mujer de un equipo de hombres competitivos y avasalladores, pese a no perder su caballerosidad, gentileza y buenos modales que caracteriza a los abogados de bien sea por herencia social o apropiación de competencias. Yo era en ese tiempo altamente contestataria y "la reina de los comedores" de un equipo sólo de mujeres, a la que solían llamar zona liberada. Cuando entró la bella Rosa que hacía honor a su nombre, nos preguntamos qué haría en medio de esos tiburones arrogantes.

Siempre pienso que a las personas se las conoce por cuatro factores: pensamiento, palabra, acción y coherencia. Cuando empezamos a trabajar juntas quedé más que satisfecha por la gran profesional que demostró ser en el campo de las leyes, que en verdad yo esperaba porque conocía la fragua en la que había sido hecha, la facultad de derecho de nuestra alma mater, por lo menos en esos tiempos era una de las más exigentes y de donde se salía para ser y hacer del derecho al servicio de otros o al propio servicio, con asertividad y eficiencia. 

Rosa era de esa hornada de alta calificación para servir a otros/as, fue fácil trabajar y aprender de ella leyes, normas, reglamentos, convenios al servicio de los comedores y de las mujeres populares de ese tiempo, mientras que para sus compañeros varones era preciso realizar todo un proceso de inducción, disuasión y ganancia hacia la perspectiva, necesidades e intereses de las mujeres populares, Rosa estaba al compás y conexión, haciendo que fluyera nuestro trabajo, permitiéndonos un espacio para el compartir de a dos o más, según fueran las circunstancias.

Rosa de fotógrafa  junto a
Santiago Manuin hijo. 12.03.2020
Como lo bueno dura poco, su estancia en la institución compartida fue el que ella decidió, cogiendo vuelo antes que yo, porque estaba decidida a abrazar su sueño, y así lo hizo. Rosa trabajó en aquello que  siempre soñé, al pie del cañón, defendiendo a los más pobres y olvidados/as de este país, allí donde nadie quería  ir, cuando vivimos el manchay tiempo, no desde una oficina o sólo peleando por derechos ante un juez y compitiendo con un fiscal, sino en el terreno de los hechos mientras la mayoría  en el país nos volvíamos sordo/a, mudo/a, ciego/a y discapacitado/a. 

Rosa se asomó a las fauces del terror, para apoyar, sostener, indagar, defender y hablar en nombre de los sin nombre, con esa humanidad que trascendía a su propia condición humana. Se hizo defensora de los derechos humanos, no en el discurso, las calles, marchas o plazas, sino allí donde no hay ninguna garantía de vivir para contarlo. Donde la noche se hacía más oscura,   el hedor de la sangre impregnaba el ambiente mezclada con el dolor y miedo de los/as sobrevivientes.

Cuando nos volvimos a ver, descubrimos que estuvimos lejos y en los mismos andares, porque nuestro hacer nos llevó al centro del conflicto, donde permanecimos sin arrugar ni retroceder, sin arrepentirnos, confiando en que nuestra elección estaba conectado con la misión que nos hizo retornar a este tiempo y dimensión. Mientras ella estaba en el pueblo más  alejado del rincón de los muertos como Ayna, Lucanamarca, Chungui. Yo me adentraba al corazón de Confraternidad, Bocanegra, Chillón, Laderas de Chillón, ambas codeándonos con los insurgentes tan peligrosos como los militares y policías de ese tiempo.

Ella tuvo que huir en el aniversario de Sendero Luminoso, disfrazada como novia de un abogado de Vilcashuamán, pasar sin ser detenida como sospechosa o defensora de los derechos humanos el control del ejército con el alma en las manos y encomendándose a todos los/as santos/as. Yo recibía un panfleto bajo mi puerta con dedicatoria personalizada en tinta roja, anunciando el paro armado. Ambas en coro contábamos a Tania, pero en verdad nos contábamos a nosotras mismas, que realmente tenían mil ojos y oídos, porque sabían hasta cómo nos nombran nuestras familias, así que todos caían en nuestra sospecha.

Rosa y Tania 11.03.2020
Cuando llegó el tiempo de la verdad, solía mirar su figura en el equipo de abogados durante los juicios a Fujimori, Montesinos y los Generales responsables de la violación de los derechos humanos entre los años 1980-2000, me alegraba saber que estaba en primera fila mi amiga y ex compañera, dando la batalla, haciendo uso de su saber y hacer  para que en este país existiera justicia. Que alguien con una figura clásicamente femenina, se plantara para hacer frente a  la ignominia, era de por sí un cambio.

Rosa contribuyó no sólo a que se supiera la verdad en este país, sino que para hacerlo debió descender al infierno de Dante para conocerla en primera persona,  diseccionar los eventos, identificar los principales elementos como responsables, sin extraviarse. Apropiarse de todas las herramientas y ejercer el derecho con justicia sin ceder al agotamiento, la tentación del poder, prestigio, posición y confort.

Por todo aquello que se transformó en su expertis, la sabiduría que acumuló, pudo tentar todos lo puestos y glorias que aspira una abogada a nivel del país y el extranjero, pero ella prefirió combinar ese hacer exigente de la defensa de los derechos humanos, con su aventura de ser madre y esposa. 

Tania, Rosa y Mi 11.03.2020
Conozco a pocas mujeres exitosas profesional, académica y políticamente, que a su vez estén plenamente satisfechas con su maternidad.  Rosa era una de ellas, con la conciencia de haber puesto en práctica la justicia con amor y respeto en la formación de un ser humano socialmente ubicada, comprometida y consciente como es su hija cuasi adolescente. Estoy convencida que esta larga lucha de un mes contra el Covid19 ha sido por ella, porque solía confesarnos que su mayor deseo era estar al lado de su hija para verla hacerse una mujer.


Rosa y el Río Nieva
12.03.2020
Siempre pienso que quien es buena hija, hermana, es también  una buena esposa, madre, amiga, compañera, profesional y ser humano. Rosa ha  sido una expresión de esta lógica infalible como continuum. 
Posiblemente para muchas/os de nosotras/os, transitar por las rutas y los rigores de los tiempos vividos plena y profundamente por Rosa, la hubieran endurecido, insensibilizado y recubierto, como mecanismo de defensa. Sin embargo, su corazón se mantuvo incorruptible, humano, amoroso y bondadoso, para ser expresión y fuente de amor en todas las dimensiones de su vida, por eso podía conciliar el sueño en las condiciones más inhóspitas, porque su conciencia siempres estuvo tranquila.

Hoy sumo a mi cofre de tesoro pirata, todo lo que me recuerde a Rosa, nuestros mensajes, post, fotos. Me quedo con la grata imagen del beso de reencuentro con su esposo con calidez, de las que pocas veces soy testigo cuando el amor se añeja y el cuerpo madura. Me quedo con todos esos días compartidos hasta nuestra despedida del 15 de marzo, con su risa, su voz, cuento, su sonrisa y la promesa de volvernos a ver, para seguir compartiendo y partiendo todo lo vivido en esta dimensión, tiempo y condición por elección.

Vuela tranquila dulce, bella, firme y justa Rosa, confía que todo lo sembrado pronto florecerá y dará frutos en todo aquello que has tocado, amado, abonado. Te prometo que me haré fuerte y cerraré tus pendientes.

Ve a la luz, que bien has ganado palmo a palmo y desde allí, sigue haciendo lo tuyo, mientras llegue el momento de volvernos a ver como lo prometimos.

Te quiero de aquí al infinito Rosa de mi Alma.

miércoles, 26 de agosto de 2020

IN MEMORIAM JUAN CAPISTRANO SALAZAR CADILLO

Nació en marzo de 1932 en el pueblo de Colcas de la Provincia de Huari del Departamento de Ancash, a 3,800 m.s.n.m., fue el segundo hijo de cinco varones de Francisco Salazar Parada y Mercedes Cadillo Huerta, transformándose en el primer fugitivo a los 12 años, huyendo de la rigurosa presión de la madre y el severo control del hermano mayor que fue mi progenitor.

Se sumó a la ola de migrantes andinos en 1944, llegando con su primera incursión hasta Supe, al Pueblo de San Nicolás, allí se hizo  peón siendo sólo un adolescente, por ese modo de ser que lo acompañaría toda su vida, dijo haber sido prácticamente adoptado por los dueños de la hacienda que daba nombre al pueblo, retomó sus estudios truncos, hasta cuando fue descubierto por su madre, quien no sólo amenazó con denunciar a los dueños de la hacienda por rapto sino, trato inhumano y esclavitud. Así es como, desprendiéndose de su nueva familia, con la retribución por años de servicio, retornó a su pueblo bajo la atenta y severa mirada de su madre.

Doña Mercedes, fue siempre de temer, al frente de cuasi media docena de hijos, peones y acogidos/as, con una pareja ausente que solía ser parte de la migración golondrina, quedaba buena parte del año al frente de la familia, conduciendo a cinco hijos varones lejos de las tentaciones que afrentara su nombre, las buenas costumbres y la moral ancestral, sin que ello los vacunara de ser machos, enamorados y con hijos en más de una mujer. Cosa que no sucedió con Juan Salazar, porque él se socializó por negación, haciendo que se sintiera con mayor moral que sus hermanos y siempre anotara con orgullo, que con una mujer se casó y ella es la única madre de sus hijos.

El retorno a su pueblo no duró por mucho tiempo, esta vez planificó detenida y profundamente su siguiente incursión, migrando sobre un camión para nunca más volver, salvo que no sea mostrar su éxito migrante asumiendo la mayordomía de su pueblo, las obras sociales, el compartir de su bienes populistamente, como suele hacer todo andino conquistador de la ciudad, a 'Lima la horrible' para unos o 'jardín' para otros.

Esta vez se situó en el centro de Lima, trabajó en muchas cosas, en una ciudad que crecía y se extendía hacia sus costados, tenía 20 años y muchos sueños por delante, hasta que un día al retornar de misa, una adolescente de 14 años bien vestida se le acercó, no habían intercambiado más allá del saludo, cuando apareció el padre, grande sería su sorpresa de reconocer en él a su nuevo jefe.

El padre se puso en sus trece y por el honor de la familia, los casó en un santiamén, sin apenas conocerse. El debió esperar algunos años antes de ser en verdad pareja, porque ella era una niña. La última ves que viajamos juntos a su pueblo me mostraba, la casa de sus padres y recordaba con mucho amor a su suegra: “Sabes hija, en realidad ella fue la madre que no tuve, cuando nos casamos con Yolanda, venimos a ver a mi madre con mi suegra Manuela, antes de viajar me mandó a preparar media docena de ternos, a Yolanda muchos vestidos, cuando llegamos todos se admiraban de mi porte y que estuviera casado. Yolanda era muy joven y tierna, sólo pensaba en jugar, fue su mamá quien nos ayudó a ser pareja. Ahora que vuelva a Lima haré su misa”.

Ciertamente la abuela Manuela era de otro mundo, la conocí en los ochenta, era una limeña mazamorrera de esas que ya no hay, bien puesta, tan linda y bella, llena de amor y aromas, te recibía con calidez en su casa de Breña y servía esos camotes fritos en cuadrado que nunca he vuelto a comer, pero aquello que más admiraba en ella, era ese amor con el que protegió a nieta y nieto en doble orfandad ciertamente muy distante de mi abuela que expresaba su amor de otro modo, aún conservo de la abuela Mercedes, la colcha blanca tejida a crochet, ese era su modo de amar una mujer hecha a prueba de rigores.

Juan creció y se hizo de profesión negociante y negociador, tuvo todas las empresas habidas y por haber, codeándose con la crema y nata de los poderes públicos y privados de este país. Tenía gran olfato para los negocios, pasión por los carros y la buena mesa. Después de los carros fueron los bienes raíces y la venta de tierra. De pronto tenía la propiedad de hectáreas en Chuquitanta que las revendía o transformaba en asociación de vivienda; en Naranjal compraría oportunamente al japonés que tiró la toalla con la crisis de los noventa y bueno para un vivo, hay otro vivo y medio. Fue su peor negocio, al punto que debió recuperar parte de su terreno, comprando nuevamente a su propio abogado, ratificándole en que dinero y riqueza no hay que confiar en nadie, menos en "profesionales". Luego vendría, Trapiche, Puente Piedra. No conforme con ello retornó a su tierra para recuperar los terrenos de sus ancestros comprando aquí y allá. Poco a poco comprendí su apego a la tierra, al cual se relacionó en sus diversas formas.

Inclusive, Gramadal, es el recuerdo simbólico de su relación con la segunda familia que tuvo en lvida, si bien él no compró esa propiedad sino su esposa, los dueños de las 10 hectáreas eran los hijos de la hacienda San Nicolás, quienes lo buscaron, cuando decidieron vender la propiedad porque lo consideraban el hermano menor de la familia. Desde la perspectiva de Robin Norwood en “Dime qué, por qué así, por qué ahora”, sin duda el se ubicaría en uno de los niveles iniciales de nuestro tránsito por esta vida.


Hasta el año pasado solía conversar con él preguntándole hacia donde iba con tantas propiedades, las que a medida que pasaban los años crecían en vez de reducirse, con el costo y el peso de su administración como gestión, cada vez más agobiante que implicaba su sustento. Cuando sus dos hijas estaban fuera del país, solía llamarme para resolver sus preocupaciones económicas -a mí que era una neófita en el asunto- y ante los impases de pareja -siempre en el terreno económico e inversiones-. Cuando algo sucedía me llamaba él o ella, así que yo terminaba siendo la mediadora para que la sangre no llegue al río. Finalmente, con el tiempo se equilibraron y aprendieron a vivir en familia, sociedad  y buena vecindad.

En septiembre del 2019, cuando viajamos a su pueblo, descubrí que era ese niño de 12 años, todavía asustado, dolido y traumatizado, que justificó y se identificó con un padre ausente, sin haberse reconciliado con su madre que hizo el doble papel, con mucho rigor, abuso y violencia. Un modo de compensar ese vacío era la posesión de todo aquello que pudiera hacerse, conversamos mucho  sobre el camino del desapego y el perdón, quedamos que esta vez dejaría de delegar y financiar, inclusive sus sentimientos, que no sólo visitaría a doña Manuela, sino iría a la tumba de su madre Mercedes a perdonarla y despedirse.

No sé si lo hizo, porque no volvimos a vernos después. El Covid 19 nos encerró. En marzo se fue su  penúltimo hermano el tío Oswaldo Salazar, a quien vi con dolor en su estado ausente, a cuyo funeral no pude ir, al igual que hoy no lo haré al  funeral del tío Juan, una vez más estoy en cuarentena tras mi incursión sucesiva a la pandemia. Pueda que su partida, en verdad sea el inicio de nuestras propias partidas o reencuentros, lo siento profundamente por mi tío Vicente, el último de los Salazar de su generación, el más sensible y amoroso pese a ser castrense, le ha tocado la peor parte, como es sobrevivir a los amores que parten, su madre y sus hermanos, él se salvó de una, Vilma lo llama desde entonces el Spaiderman o Superman Salazar.

Juan Salazar es el único tío paterno, con quien adquirí licencia para ser, hacer y decir lo que pienso sin temor de ser incomprendida e impertinente. Nos adoptamos mutuamente cerrando los setenta, mientras recuperaba su vida desperdigada por ese entonces, en tanto yo construía la mía.

Llegué a sus vidas de mano del menor de los Salazar, mientras él y ella estaban ausentes, hallando en sus siete hijos los hermanos y hermanas con quienes partir y compartir. Tiempo en que sus mellizos, Vilma y Manuel se tornaban en mi hermana y hermano menor, la pequeña Sonia en mi consentida, pugnando más de una vez su lugar con mi hija. El inquieto Walter, dejaba la calle para buscar mi cariño cada vez que llegaba a su casa y me mostraba su nuevo proyecto, el arisco Carlos se me acercaba y colocaba su rostro en el brazo, ambos hoy en algún lugar donde harán el recibimiento a su padre.

Yo sólo viví mi único parentesco paterno fluido , sin  percatarme que marqué sus vidas, hasta que hace un tiempo la pequeña Sonia que vive en California me dijo: “En verdad tú eres la responsable de que haya querido tenerlo todo, cuando venías los domingos, entrabamos a la tienda y me decías: ‘elije lo que quieras’, yo pensaba, ‘quiero ser grande como ella’ y no pedirle permiso a nadie para regalar lo que yo quiera y a quien quiera”.

Y Carlos con 40 años, mientras lo sostenía entre mis piernas para calmar su dolor y dificultad de respirar en tanto se le agotaba la vida -como aprendí de mi prima Margot Trujillo que calmaba a su madre del cáncer al útero-, me contaba que solía esperar mi llegada los domingos, porque era como fiesta porque preparábamos lo que ellos querían. Durante las noches en vela yo intentaba eludir el dolor sin hablar de él, pero era tan fuerte que me decía: “Caty, yo sé lo que tengo, sé que voy a morirme, lo único que lamento es que dejé de hacer y pasar muchas cosas por miedo, no dejes nunca que el miedo te detenga, has lo que debas hacer”.

Con Walter nuestra relación siempre fue fluida y a la vez compleja, le preguntaba a cerca de su vida, sus elecciones, decisiones, sus riesgos, solía decirme: “Caty no te preocupes, yo sé cuidarme, cuando me vaya será bajo mi ley.” Lo miraba en toda su humanidad y siempre descubría detrás de aquel rostro marcado por la vida, al niño terrible que conocí, hasta que comprendí que todo lo que le dijera o hiciera por él no contaba sino su propia decisión y elección.

Mi tío Juan era de esos hombres que inclusive en domingo siguen trabajando, porque para  él y los negocios, nunca era feriado. Recuerdo aquel verano de los setenta, que prometió llevarnos a la playa de Ventanilla, a la que yo  jamás había ido, nos llevó muy temprano era entonces una playa hermosa pero difícil de disfrutar por sus olas altas. Tras asegurarse que tendríamos de todo, dijo que iría a resolver un asunto y no volvió hasta cuando el sol se ocultó en el horizonte,  nosotros/as tiritábamos solo con ropa de baño y toallas porque en la maletera dejamos nuestros cambios.

Yo impresionada, porque mi papá Félix, jamás hubiera hecho eso, le pregunté: “tío que pasó”, y él solo respondió: “son los negocios hija, a veces se dilatan y estaba seguro que ustedes se estaban divirtiendo”. Nos subimos al carro y mi olfato inequívoco, sintió a licor, nuevamente le dije, tío vas a conducir ebrio, se río a carcajadas y respondió: “Hija cuando estoy tomado, tengo mejores reflejos, soy mejor que meteoro”. Por su puesto que yo me callé y recé todas las oraciones que conocía. Mis primos me calmaban diciendo que era cierto, el manejaba muy bien y nunca había tenido un accidente.

Al día siguiente me levanté temprano, le pedí conversar con él. Yo tenía 18 años. Le dije lo que pensaba, mi preocupación y temor, cerrando con la frase: “Tío si tú eres un suicida, es tu decisión, pero lo que no entiendo es el siguiente paso a ser homicida, son tus hijos/as a quienes tiene que cuidar y proteger”. El se quedó callado y luego, me respondió: “Hija, sabes que eres la hija mayor, que hubiera querido tener, no lo había visto de esa forma, siempre he estado seguro de ser un buen chofer y no me importaba más, ahora me haces comprender que no basta ser bueno sino responsable”. Me abrazó, fue a buscar un lechón para el desayuno.

No sé si lo cumplió en la vida cotidiana, porque yo iba de tiempo en tiempo, lo cierto es que nunca más lo volví a ver manejando ebrio, cuando el tiempo avanzó siempre contó con un chofer sea este hombre o mujer, las veces que nos veíamos era para conversar de sus planes y proyectos. Jamás se detuvo ni cuando perdió una vista por una mala intervención o cuando su audición descendió, me decía siéntate a mi izquierda, por aquí si escucho y conversemos.

Le encantaba contarme la historia de nuestros ancestros, por él me enteré que nuestra tatara-tatara- abuelo fue un español Ignacio Salazar y su esposa una mora alta de ojos verdes de quien no recordaba el nombre,  de donde nos viene la sangre negra que corre por nuestras venas y los ojos pardos del verde desteñido. Quienes tuvieron dos hijos Rosa y Feliciano Salazar. Rosa sólo tuvo una hija y allí quedó, Feliciano tuvo también dos hijos: Carmina y Samuel Salazar Hidalgo, Carmina sólo tuvo una hijas y Samuel ocho, cuatro hombre y cuatro mujeres. El mayor fue su padre Francisco.

Se le iluminaba el rostro cuando contaba sobre su abuelo Samuel Salazar, de cómo se construyó de la nada un lugar en su pueblo y país. Porque fue al igual que él un visionario emprendedor. Solía decir que la universidad pierde el ingenio, él se sentía agrónomo, arquitecto, ingeniero civil, abogado, contador y hasta hechicero. Yo solía decirle "eres un tinterillo"  o un hacedor de sueños.

Era un hombre de los años treinta del siglo XX que se hizo a pulso, transitó por esta vida lleno de proyectos y a sus 88 años, deja en proceso un centro comercial en construcción en la zona de Naranjal, otro campo deportivo por Pan de Azúcar, su edificio de Tanta Mayo donde soñaba instalar un complejo de restaurante, gimnasio y sauna. Un centro de productos orgánicos sostenible con energía solar en Gramadal, la tierra de sus ancestros unificada en Colcas, donde haría un centro de acogida con sauna, el resto ya tiene nombre propio para sus hijas e hijos, y como le dije en septiembre, "sólo te llevas lo vivido y bebido, nada de lo que te quita el sueño se irá contigo". Quedan sus huellas por las iglesias del cono norte, el centro de Lima y Colcas, así como las comisarías donde aportó generosamente como ciudadano solidario.

Juan Salazar Cadillo, ha partido el día de hoy, en brazos de su siempre hijo, chofer, enfermero, consejero, cómplice y mandadero Juan Manuel, mi querido primo Mañuco, su melliza Vilma está llegando de Gramadal donde ha pasado todo este tiempo de inmovilidad,  seguro que Richard se sumará a ellos y Sonia debe estar viviendo un profundo dolor, siento no estar con ustedes como siempre, haciéndonos juntos fuertes ante la partida y compartiendo el dolor.  

Juan Salazar va a encontrarse con su madre, yo decreto que sea para saldar sus deudas de amor desconectado; reconciliarse con su hermano mayor Moisés y decirle que lo perdoné. A abrazar a su consentido hermano Esteban y su hermano Oswaldo que se adelantó en el verano. A rendirse cuentas con sus dos hijos: Carlos y Walter.
Y como el universo es generoso a abrazar a su suegra a quien respetó y amó mucho, al igual que su suegro, sus padres y hermanos de San Nicolás, para decirle que Gramadal sigue en buenas manos. 

Descansa en paz tío Juan, ya nos encontraremos para que me cuentes tus nuevos proyectos.

martes, 11 de agosto de 2020

HUMANAS/OS AD PORTAS DEL BANCO: DÍA 151

Hoy fue mi cuarta salida de casa al espacio público desde el 15 de marzo a la fecha. Lo había postergado desde el 25 de julio porque a casa llegó el covid19, uno de nuestros héroes de la familia había sido invadido, pese a que tomó todas las precauciones, cumplió con el confinamiento estoicamente. Sin embargo, se expuso mucho por nosotras, principalmente durante estos tres meses que debió buscar un tratamiento para mi hermana tras el infarto que sufrió, en un tiempo donde todas las otras enfermedades que no son covid19 carecen los servicios especializados y donde los hay están saturados e inaccesible.

Tras la prueba rápida dio negativo, sin embargo, su médico de cabecera sin ser un neumólogo por indicios clínicos, le aconsejó iniciar el tratamiento, eso lo salvó, de lo contrario en estos momentos yo no podría contarlo. El entró en aislamiento en el tercer piso y nosotras tres quedamos detenidas, con temor, tristeza e incertidumbre. Así como completa inmovilidad, mientras no conociéramos la evolución estábamos bajo sospecha. Así que por respeto a los/as otros/as, decidimos seguir el protocolo de aislamiento familiar y vivir lo que nos toca en este tiempo.

Han pasado exactamente 19 días con sus noches, lo peor ya pasó, está recuperándose y nosotras también. Nuevamente tras la prueba rápida, la más expuesta y vulnerable salió negativo, pero no nos confiamos, seguimos con mucho cuidado en casa, con distanciamiento, barbijo y escrupulosa higiene, así como el invaluable apoyo de las redes de amigas y amigos que nos animan, asisten, orienta, sintiéndonos bendecidas/os por ello y agradeciendo a cada una/o infinitamente, polvo de estrellas para cada una/o.

Tenemos hoy un alfil al frente, dando la cara y haciendo todo aquello que es impostergable. Mi hermana y yo, saliendo cuando no queda otra. Y saben, si es posible, salir por aquello únicamente imprescindible y sumando todo lo que puede esperar para hacerlo en una única salida. Así es como hemos ido resolviendo nuestra vida cotidiana, los vínculos indesligables y la relación con el mundo, nuestro pequeño mundo que a veces nos parece todo el planeta, pero todos/as somos solo apenas una micra de él, solo que nuestro ego nos hace creer que somos más.

Las tres veces anteriores sólo me dirigía a un banco y las compras pendientes, esta vez fue a dos y “N” transacciones, la óptica, la compra en dos centros comerciales, porque no todo hallé en una y la farmacia. Salí de casa entrada la mañana, calculando que los lugares a los que me dirigía estarían menos demandados y retorné más allá de la hora del lonche, muerta de sed, tensa y aun con pendientes pero postergables, esta vez apoyada y socorrida por mi hermano elegido José, quien también ya se enfrentó y venció al monstruo y nos apoya con amor y escrupulosa selectividad, gracias por ello hermano elegido del alma.

Hace justamente 20 días, se había desprendido un brazo de mis anteojos de trabajo, en otro momento seguro que eso hubiera significado un malestar impostergable, pero como todo lo que debo resolver lo junto para un día, lo postergué. Hice lo que pude para que siguiera cumpliendo su rol, retornando a siglos previos cuando los lentes sin patillas, eran algo así como una herramienta temporal cuasi dos lupas cerca a los ojos, riéndome de mi misma ante la imagen que la pantalla me devolvía. Mientras recordaba las “N” veces que no me explicaba, por qué las personas andaban con lentes en estado lamentable sin resolverlos a tiempo y colocándose en riesgo.

Hasta recordé a un enamorado de los ochenta, quien me hizo tocar fondo cuando la policía nos detuvo y antes que se acerque, él sacó sus lentes con una liga a cambio de un brazo y se lo puso con el mayor aplomo y frialdad. Cuál habrá sido mi expresión que me dijo: “Ya sé lo que vas a decir, pero en verdad no he tenido tiempo y no lo uso”. Yo quedé muda, quienes me conocen, saben que eso no suele sucederme, en aquellos tiempos más, pero esa vez enmudecí y miré hacia fuera del vehículo, haciendo un check list de las razones por las que lo dejaría: i) no se quería como persona porque dejaba de usar algo que le era necesario, ii) ergo poco podía querer a otra persona, iii) violaba una norma y no lo asumía, iii) le miraba la cara al policía engañándolo, iv) me involucraba y hacía cómplice, v) alguien que te ama es escrupuloso en todos los aspectos de la vida y vi) jamás te expone.

Seguramente él creyó haberme controlado cuando no dije nada, no siempre debemos gustar a los hombres cuando las mujeres nos callamos, porque no estamos ausentes, sino tomando decisiones trascendentes, no lo volví a ver hasta hoy. Sin embargo, esta pandemia y mi propia situación me hizo pensar en aquellas cosas postergables hasta a veces lindar con la negligencia, sólo que depende del cristal con el que se mire y el contexto en que se produzca. Sin embargo, mi evaluación de ayer sobre la conducta humana sigue siendo igual de válidas y volvería a tomar la misma decisión bajo los mismos indicadores.

Desde el año pasado mi TV personal dejó de funcionar y no veo noticias, películas, series, etc. sólo la red, pero no me ha hecho falta, porque tenía un equipo con radio. Sucede que también la radio se dañó, así que tiene un sonido infernal cada vez que le da la gana. A ello se sumó que el parlante de mi CPU perdió el sonido de un día para otro en plena conferencia para el diseño de la presentación de mi curso virtual, más adelante fue la cámara. La laptop nunca tuvo buen sonido, pero me era útil para las webinar y suficiente con mis audífonos que de un día para otro tampoco me permitía transmitir. Así que mi Karma del silencio cayó con su peso completo a mi rededor. Lo asumí e ingenié para escuchar y conectarme por celulares, hasta que uno de ellos simplemente no sé cómo se colocó en modo audio irreversible (sin teclado).

Y allí estaban, esperando su turno de ser puesto en forma, junto con mi termómetro que rompí tratando de bajar el mercurio, las pilas recargables de mi tensiómetro, que hoy trabaja ininterrumpidamente absorbiendo las pilas convencionales en un santiamén haciéndonos fuente de contaminación sostenida. Mi jabón líquido de glicerina para el cuerpo y rostro inexistente por estos lares. Mi mouse pequeño sigue descargándome energía de tanto en tanto, así como mi estabilizador requiere respaldo del estabilizador de mi sobrino, mi cuenta a la farmacia de servicios prestados con amor, pero al crédito esperando cancelación, transformándose en pequeños pendientes que llevan tiempo resolver cada uno si se suman, pero cuando una sale todos los días de casa, ni lo sientes porque es algo que haces al paso.

He ido resolviendo poco a poco algunos estos dramas domésticos y laborales, gracias al apoyo de seres en verdad de luz, como mi hijo putativo que llevó mi laptop y por eso pude escribir ayer y hoy sin congelarme en el segundo piso. Así que para hoy debía resolver por lo menos la mitad de mis necesidades postergadas, especialmente en sonido que me endulzara el alma, pero que una vez más es un pendiente, porque del banco salí cerca a las tres de la tarde. Sólo eran dos cajeras, por turno y llegué cuando la fila era casi una cuadra, mi gran amigo-hermano me dijo: “yo tengo que hacer un servicio más me llamas cuando salgas, le dije gracias. Haré también mercado así que puedes tomarte tú tiempo, y esto, veo que será un tiempo perdido”. Sin embargo, no fue para nada un tiempo perdido.

Todo empezó, cuando nos dimos cuenta que uno de los clientes se había paseado por todos los servicios y no salía, alguien comentó que no tenía consideración con quienes hacíamos cola. El señor que estaba detrás mío dijo. Tomémoslo con calma no sabemos lo que el señor está viviendo. Además, estamos bendecidos, porque en el 21 la cola es 10 cuadras, también porque podemos estar haciendo cola y no en UCI.

Yo comenté que, si no cambiamos y somos tolerantes hoy, no cambiaremos nunca y seguiremos siendo personas de 4a y 5a, tal como nos enrostró un presidente que seguro no descansa en paz porque tiene tantas deudas. Si no queríamos cambiar por nosotras/os lo hiciéramos por quienes nos siguen, estábamos aun a tiempo, por estos jóvenes que no han aprendido a frustrarse y/o enfrentar situaciones extremas al punto que dan o toman la vida por un celular. Porque de tanto temer al hambre y la pobreza los padres hemos salido de casa a trabajar quedando hijos e hijas al cuidado de alguien igual, el tío/a, abuela/o, vecina/o, una cuna, pero principalmente teniendo como nana a la TV. basura, perdiendo de vista valores, la ética, prioridades, respeto, solidaridad.

El señor que estaba adelante mío dijo, si señora tiene razón estamos dando tanto valor a lo material y el dinero que hemos olvidado lo principal, el amor a la vida, al prójimo y el temor a Dios. Otro añadió, bien difícil cambiar señora, todo está podrido por todos lados y cada vez más desde arriba hasta abajo.

Yo volvía a la carga, señalé que, si esta pandemia no nos enseña a priorizar y distinguir lo necesario de lo innecesario, lo importante de lo urgente, lo invaluable de lo valioso, lo imprescindible de lo prescindible no sólo el distrito ni país está en peligro, sino todo el planeta podría desaparecer. Un joven respondió, puede ser, pero con esta pandemia todos nos vamos a contagiar eso es indudable, es inobjetable. Y estar en cuarentena no ha servido para nada.

Lo miro a los ojos y le digo, tienes razón en parte, el problema no es si nos invade o no el Covid19, sino cuando lo hace, no es lo mismo infectarnos con 90 camas UCI en todo el país en marzo que las cerca de 2000 hoy, aun así, insuficientes por la desobediencia. Nosotros/as por esas condiciones del universo nos tocó un presidente de paso, que priorizó la medida social más radical el 15 de marzo, pero no le hicimos caso, no fracasó la cuarentena como política, fracasamos los/as peruanos/as que no quisimos hacer la cuarentena, quienes se opusieron y pese a la medida seguían burlándose de ella.

Si hubiéramos sido disciplinados/as, hoy no tendríamos las muertes que pesan sobre todos/as, especialmente los hombros de quienes llevaron el virus a sus seres amados y de aquellos/as que despreciaron las medidas. Hoy no tenemos neumólogos en primera fila porque han caído, tampoco cardiólogos. Hoy sabemos más de la enfermedad que en marzo y podíamos haber evitado tantas que nos ayudarían como el de los médicos, enfermeras, auxiliares.

Un joven dice, señora no exagere, mi madre de 75 años fue admitida en UCI y hoy está bien, quiere decir que tuvo suerte. Otra señora le dice, joven su caso es una excepción, tuvo suerte, porque hoy no hay cama en UCI todas están ocupadas, si usted o yo nos ponemos mal no hay cama.

Yo pregunto, seguro que su mamá se enfermó después del día de la madre, él asintió. Como ve, ha caído con la una primera ola donde había un pequeño margen que se agotó tras el día de la madre y se saturó con la segunda después del día del padre que seguíamos en cuarentena. ¿Y saben por qué?

Todos/as me miraron interrogantes yo a mi vez yo pedí: “Levante la mano quien ha tenido o tiene alguien cercano o conocido/a que ha sido afectado y lo ha superado y otros que han muerto? Y casi todos levantaron la mano. Como ven la enfermedad no es igual para todos/as, depende de nuestro organismo, de nuestro ser y nuestras condiciones para luchar por la vida. La señora de 75 sin duda aprendió y sabe cómo hacerlo. Pero otro de 30, que sólo sabe de placer y satisfacción, no han aprendido cómo superar una crisis un peligro,  por cuanto muere o se suicida.

Un señor dijo, señora eso es cierto, miré yo conocí a un señor que de un día para otro perdió 50 mil dólares que era su capital de trabajo. Se lo robaron. El era una persona muy bien plantada, autoritaria, destacaba en el mercado y todos le temían, pero cuando esto le pasó, él se volvió loco. Fue internado en el Larco Herrera, luego lo sacaron, se perdió, lo encontraron, pero nunca se recuperó, él ya murió.

Una señora anotó, a veces no es fácil salir adelante ante una desgracia, mi vecino tiene hoy una gran depresión, se murieron sus padres, sus suegros, un hijo y su esposa acaba de morir por el Covid19. Estamos apoyándolo, pero él no pone de su parte quiere morirse y apenas tiene 30 años, se siente culpable porque fue el quien contagió a sus padres.

Yo añadí, cuando digo que no hemos enseñado a esta generación a enfrentar frustraciones y fortalecerse en tiempos de crisis me refiero a que no tienen idea de aquello que tiene mayor valor en el ser humano que en primer lugar es la vida. Por eso la indisciplina, irresponsabilidad y exposición social.

Hace muchos años cuando estudié el instinto materno, me fue demostrado que no existe, para que un instinto exista no debe haber excepciones y hay mujeres que matan a sus hijos/as. En cambio, descubrí que el único instinto que todos/as compartimos como especie es el de la supervivencia, en una situación extrema luchamos por vivir con toda nuestra fuerza, por eso el primer valor humano es la vida.

Y como somos seres sociales y no hongos, que es lo que le sucede a su vecino nuestro segundo valor es la familia por ser nuestro referente de amor, si no aprendemos a amar a la familia: padres, hermanos/as, abuelos/as, sin duda no aprenderemos a elegir ni seremos bien elegidos para formar una familia sólida. En tercer lugar, están las otras personas, un ser humano igual a mí en derechos, pero diferente en condiciones, especialmente el más débil o quien está en riesgo, por quien puedo y debo postergar mis ímpetus, mi egoísmo, hacer la excepciòn. En cuarto lugar, está la gratitud y el desprendimiento por todo lo que nos rodea que hemos hallado sin esforzarnos, ese es el lugar donde vivimos, no la casa de cuatro paredes sino el planeta y todos los seres, por eso cada animal, planta, río, el cerro, merece respeto y cuidado, de modo que seamos capaces de dejarlo sino mejor, por lo menos igual como lo encontramos. Estos valores y prioridades nos hacen seres humanos. Después de eso viene todo lo demás, el poder, el dinero, el prestigio, el placer, el sexo, el bien estar o estar bien, la celebración, los aplausos.

Si eso no está claro y depositamos nuestro valor en el dinero, un carro, una casa, una empresa, su pérdida nos hace perder la razón como en tu historia. Nuestro egoísmo, que no es otra cosa que ese ego de creernos super hombres y mujeres, hace que neguemos el riesgo y la realidad. Por cuanto nos burlamos de él porque estamos pensando sólo en nuestro estado y condición, sin medir que nuestro comportamiento si bien prueba que somos más fuertes, pone en riesgo al débil que está a nuestro costado, tu vecino que se ha dado a morir, tiene salvación porque le está funcionando su sentimiento de culpa, un sentimiento humano que hace ocuparnos y ayudar al otro/a. Si lo acompañan y hacen sentir que no está solo, que puede ayudarse y ayudar a otros/as, saldrá adelante.

Y quieren saber cómo se vive al Covid19, les contaré, aquí tenemos tiempo para rato. Saqué mi celular y pregunté alguien con buena vista y voz quiere leer, uno de los jóvenes dijo yo. Bien le contesté, dime tu número y te lo envío, así fue y Javier como se llama el joven leyó en voz alta el testimonio de Fredy Esquivel Montoya, quien escribió sobre cómo vivió y ha sobrevivido al Covid19, para ayudar a aquellos/as que vivía algo semejante o supiera como enfrentar cuando tuviera que vivir lo mismo.

Javier leía, mientras yo pensaba: “Si sólo una persona de las que estaba ahí había comprendido, mis horas de cola habían sido bien invertidas”. Comprobando una vez más que cambiaremos al mundo moviéndonos en él y hablando en voz alta, publicitando el pensamiento, generando corriente de opinión o sólo compartiendo para dejar salir, todo lo que tenemos atravesado adentro.

 Al final de la lectura todos querían que le reenvié el testimonio esa tarea se la cedí a Javier. Y si alguien más quiere el testimonio, puede pedirlo lo compartiré con gusto.