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Colegio Esther Cáceres Salgado |
Desperté al 15 de octubre, expectante por nuevos milagros del mes morado[1],
al encender la TV descubrí la re-inauguración de mi ex colegio
secundario fundado un 9 de junio de 1953.
Era el Presidente de la República Martín Vizcarra instando a
las niñas que aprovechen las oportunidades creadas. Observé que aquel centro educativo
donde me formé había adquirido una impresionante infraestuctura y para mi
sorpresa, seguía siendo un reducto femenino en un país donde la formación mixta
se ha asentado hace ya buen tiempo. Contaba con un laboratorio que nunca asomó
a nuestros sueños y como continuum del ayer, persistía la formación cívica transformándose
en un aspecto emblemático que nos formó en ejercicio de la práctica ciudadana:
“En un aula donde se
veía un debate simulado de dos de sus compañeras, simulando ser candidatas a
una alcaldía del Rímac, y cada quien hacían sus propuestas, para que sus
propias compañeras las evalúen cuál era la mejor. Lo que están haciendo es la
cultura cívica, la cultura cívica que necesitamos, todos los peruanos y todas
las peruanas, para tener un mejor país” (Martín Vizcarra, Presidente de la
República del Perú)[2]
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Durante los cuatro años de gestión y construcción tuvo por contexto a una situación política y ejecutiva
donde se debilitaba nuestra joven democracia, habiéndose sucedido tres
gobiernos[4] en
tan breve tiempo, donde uno de los
mejores ministros de educación fue defenestrado por un Poder Legislativo cada vez más inclinado a sus intereses que los de
la sociedad.
Reproduciendo en parte las condiciones de sus orígenes, compartiendo durante sus primeros años (1953-1967) la infraestructura con el Instituto Nacional
Industrial Femenino Nº 1 (INIF#1), hoy Instituto Sevilla. Emancipándose tras catorce años y nueve promociones egresadas,
para ser y crecer en el espacio que hoy es su sede. Lugar donde se mantendrá mientras el Estado no privatice ni remate la educación
hacia el mercado como es la tendencia y los intereses de los Legisladores que
tienen por agenda al sistema educativo.
En el INC#29-ECS, mi curso favorito fue
educación física, al cual accedía hasta cuatro veces por semana gracias al uniforme
deportivo. De ella emergieron figuras del vóley peruano como Ana Cecilia
Carrillo, Delia Córdova y otras, con quienes me deslizaba a jugar; en caso contrario incursionábamos en el fútbol no autorizado para mujeres en ese entonces. Aprendimos defensa personal con instructores de la Guardia
Republicana, psicología y sexualidad, pese a nuestras propias resistencias, y como
correspondía, llevamos hasta tres cursos de educación
familiar. Pero lo central luego de contabilidad, fue economía política y cívica al punto que salimos a
protestar y hacer espíritu de cuerpo con el Centro Educativo San Martín que
pretendía ser clausurado enfrentándonos a la caballería.
Eran tiempos donde la especialidad de contabilidad
experimentaba cambios profundos, que transitamos con éxito gracias a que
tuvimos profesoras comprometidas que se especializaron con su propio peculio,
no para adosar una certificación a su hoja de vida, sino para instruirnos
efectiva y eficientemente.
Siempre recordaré a la profesora de contabilidad que
sin sueldo adicional, añadió un seminario del nuevo plan contable durante
los días sábados, enseñando simultáneamente a los cinco quintos de la promoción
porque no quedaba más tiempo. Nosotras sumamos horas académicas a las
establecidas a diferencia de estos tiempos, donde los(as) docentes hacen huelga
por más de un mes y los estudiantes no recuperan ni la mitad de horas perdidas.
Si bien en sus orígenes la convivencia con el INIF#1, fue un
proceso de gestación para su existencia, es difícil imaginar estos cuatro años
de convivencia entre estudiantes y docentes en el CNMPB. En los setenta no
hubiera sido viable, seguramente hubiéramos movilizado, presionado y
conseguido instalarnos en otro espacio no escolarizado por el sólo hecho de mantener nuestra autonomía aun en la forma. Fuimos lo que globalmente se define generación X, pero que localmente estuvimos marcadas por una
efervescencia de cambios, exigencias y revoluciones educativas.
Pueda que la necesidad se haya impuesto y la capacidad de
gestión estudiantil como rebeldía de la que hacíamos gala, se esfumara con el
tiempo. También es posible que la solidaridad haya amenguado el bullying de
antaño entre las dueñas de casa y hospedadas, superando nuestra antigua
rivalidad de estatus y protagonismo distrital entre estudiantes de los Centro Educativos
mencionados incluyendo al Colegio Nacional de Mujeres del Rímac (CNMR) que eran
históricamente los más competitivos.
Quizás las competencias por destacar a nivel local sea menor,
los estatus que se atribuía desde fuera y dentro en una Lima aun oligárquica en
proceso de cambio como sucedió durante los setenta se haya disipado para siempre, siendo sustituida
por la conducta de desapegos, tolerancia e inventiva de la generación Y denominados millennials o del milenio(1982-2000)[7] junto
a la mayor incógnita, más intereses y menos dependencia de la generación Z o nativos digitales (2001 a la fecha)[8],
también denominados como multitasking o
multi-tarea[9]
en quienes cada vez tiene menos peso los real que lo virtual.
Confío que bajo los escombros derruidos del INC#29-ECS, haya quedado enterrado y desterrado, las
tensiones sociales que vivimos sin entenderlo completamente: a) luchando por
dejar atrás una sociedad discriminadora, discriminante, pacata y opresora que
añoraba retornarnos al mundo de nuestras madres y abuelas, sea el hogar dorado/principesco
producto de un buen/seguro matrimonio. si teníamos menos suerte de sufrimiento y servidumbre como “amas de casa”, madres abnegadas y esposas
silentes con un marido frustrado, bebedor y violento, por ser obrero, artesano o
comerciante; entre pobre y menos pobre y b) aquella que nos abría las puertas para ser quienes quisiéramos
ser, revolucionarias, rebeldes sin o con causa, levantando la voz, tomando la
calle, emancipándonos y optando por el mercado de trabajo, colocando al
matrimonio como una posibilidad y no un designio o condena ineludible.
Matrimonio al cual muchas renunciamos antes o después, cuando nos vimos una vez más atrapadas ya no sólo en el papel de nuestras abuelas y madres, sino doblemente explotadas, cumpliendo de dos a tres jornadas de trabajo, sin comprendernos nosotras mismas y menos quienes nos rodeaban y nuestras congéneres.
Matrimonio al cual muchas renunciamos antes o después, cuando nos vimos una vez más atrapadas ya no sólo en el papel de nuestras abuelas y madres, sino doblemente explotadas, cumpliendo de dos a tres jornadas de trabajo, sin comprendernos nosotras mismas y menos quienes nos rodeaban y nuestras congéneres.
Para muchas como yo, eran tiempos de ver el horizonte más
allá de las cuatro paredes de un hogar, tiempos de rock, revolución sexual,
lucha por la libertad y la paz.
Recuerdo como si fuera ayer a aquella compañera de primer
año, que todos los lunes suspiraba por el amor de su vida y no hacia otra cosa
que hablar de él, con el único detalle, que cada lunes era un nuevo amor que había
conocido en el fin de semana. Y aquella otra compañera de tercero a quinto, que colmaba de rímel sus bellos ojos para hacerlos más románticos, contando con
lujo de detalles cómo había pasado el susto de su vida, cuando se juntaron cuatro enamorados de cuatro cuerpos militares, sin que la sangre llegue al río.
Mostrándonos que las mujeres también podíamos elegir y no sólo esperar a ser
elegidas y cazadas,como se imponía entonces.
Y aun cuando muchas de nuestra generación X se haya quedado atrapada entre ambas
tendencias o muerto en el intento extendiendo hasta nuestros días la veneración
de atributos, roles, estereotipos y espacios[10]
de una sociedad hipócrita donde se celebra la maternidad mientras se desprecia
a la madre soltera o condena a una vida llena de exigencias y desamparo del
Estado y la pareja. Una sociedad que no nos ha regalado nada y a quien hemos
arrancado cada oportunidad de sobrevivencia, construido las bases para las
generaciones de mujeres que han nacido y ejercen sus derechos. Ha significado
que no hay vuelta atrás, aun cuando se produzcan episodios de aparente melancolía
romántica por un pasado sublimado, nos maten por defender nuestros derechos y por el hecho de ser mujeres, es modelo y práctica que no da para más.
Las hoy Millennials
y Nativas Digitales del Colegio Esther Cáceres Salgado, han nacido para estar, ser y hacer aquello
que han decido de eso no hay duda. Ellas tomarán con ambas manos los derechos
que como mujeres y seres humanos les reconoce el Estado y la aldea global, donde el infinito es su límite.
Cuando miro esos rostros mestizos de niñas de pueblo vivo y
vibrante, llenas de curiosidad, deseosa de aprehender, ensayar, errar hasta
lograr el éxito. Siento que no necesito morir para reencarnar, porque puedo
extrapolar mi propio entusiasmo del día en que me instalé por elección y
voluntad propia, para transitar por sus aulas. A diferencia de otras niñas yo
elegía a mi INC#29-ECS, allí donde me instruí como parte de la 18° promoción, en tiempos de una dictadura, que en
mi caso me igualó y dio oportunidades en un país, aun oligárquico, con marcadas
diferencias y oportunidades entre clases sociales, género, idioma, raza y lugar
de procedencia.
Seguro que tendremos discusiones de altura y también
intestinales sobre aquello que el país vivió entre 1968 y 1979, donde se
produjeron dos momentos de gobierno militar[11],
eso puede esperar, lo cierto es que en ese momento de mi vida estudiantil cuando
ser mujer se sumaba a todas las otras barreras para estar, ser y hacer. Fue el
espacio preferente donde me forjé permitiéndome hoy ser quien soy en el terreno
personal, profesional, académico, político, ciudadano y condición humana.
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Cerrábamos el siglo XX, pero para algunos(as) no había
cambiado nada, aun cuando su refugio era la labor de promoción en las zonas
populosas de Lima, apostando por el
cambio social, quienes lo llevábamos en práctica veníamos y exhibíamos
diversidades, desigualdades, discriminaciones, invisibilizaciones,
explotaciones y subvaluaciones alimentadas de pre-juicios cinceladas por una
colonialidad del poder y en relaciones de desigualdad de género. Inclusive para
situaciones indeseables como esa y más, que pasaron sin tocarme durante los
ochenta y noventa, fui forjada cual acero en el INC#29-ECS.
Pueda que en esas contradicciones de la generación X de
mujeres y hombres, estén las puntas del entramado, enredo y nudos de la madeja
que nos permita comprender lo que hoy vivimos como país, donde somos más grande
que nuestros problemas y tenemos un territorio generoso. Pero nos esforzamos
sistemáticamente por arruinarlo dejando que el universo o Dios haga el milagro, silenciando nuestra voz, delegando nuestro
interés y necesidades a buitres del poder, permitiendo que nos muestren la
realidad que sus intereses les inspira, negando con esa vehemencia enajenada la
realidad que se nos revela por peso propio, debido a nuestro miedo para asumir
la responsabilidad de complicidad, indiferencia
y permisividad que nos toca.
Aun así, quiero y sigo siendo optimista, decreto que las
nuevas generaciones de mujeres de mi ex colegio, junto a otras mujeres y hombres, son esperanza y confianza de un mundo más
justo y humano. Me asumo como parte de la reserva moral de mujeres y hombres de
la generación
X que nació, creció y construyó aquello que impide hasta este momento seamos
una isla bananera donde quien tiene y grita más fuerte se imponga y quiera
hacer lo que venga en gana impunemente.
[1]
Durante estos primeros quince días hemos asistido a avances, estancamientos y
retrocesos en relación a la lucha contra la corrupción y el equilibrio de
poderes en el país, donde los tres estamentos del Estado se hallan enfrentados
en posiciones y decisiones
controversiales que desarrollaré en otro artículo.
[3]
Fue creado según la Dirección de Educación Técnica del Ministerio de Educación
por Resolución Ministerial Nº 103, ver detalles en http://jesas844.blogspot.com/,
[4] 28 julio 2011- al 28 julio 2016 el ex comandante Ollanta Humala Tasso
del Partido Nacionalista; 28 julio 2016 – 28 marzo 2018 el empresario y
economista Juan Pablo Kuczynskiy, de Peruanos Por el Kambio y desde marzo 28
del 2018 a la fecha el Ing. Martín Alberto Vizcarra Cornejo ex primer
viceministro del ex Presidente Kuczynskiy.
[7]
Mitta Flores, Daniel. 2018. Gestión de “Millennials” en un Grupo de
Organizaciones: ¿Quiénes Son?, ¿Qué los Motiva? y ¿Cómo Retenerlos Departamento
Académico de Ciencias de la Gestión Facultad de Gestión y Alta Dirección, 32 p. Recuperado 15 de
Octubre de 2018. http://congreso.pucp.edu.pe/gestion-innovacion/wp-content/uploads/sites/18/2018/03/Gesti%C3%B3n-Millennial-.pdf
[8]
Dutra, FLorencia María. Agosto 2017. “Generación Z: entre las nuevas formas de
organización del trabajo y la convivencia generacional”. Montevideo, Uruguay:
Universidad de la República Tesis, Facultad de Psicología 31 p. Recuperado 15
de Octubre de 2018. https://www.colibri.udelar.edu.uy/jspui/bitstream/123456789/10918/1/Dutra%2C%20Ma.%20Florencia.pdf
[9]
Por su característica realizar múltiples tareas simultáneamente y uso de
recursos electrónicos y digitales, debido entre otras cosas por el gran acceso
a información de la internet.
[10] Kirschbaum,
Adam. Diciembre 2016. Estereotipos de género, características generacionales y
publicidad. Proyecto de Graduación, universidad de Palermo, Buenos Aires,
Argentina, 106 p. Recuperado 15 de octubre de 2018. https://fido.palermo.edu/servicios_dyc/proyectograduacion/archivos/4164.pdf
[11]
Juan Velazco Alvarado del 3 de octubre 1968 al 29 de agosto 1975; Francisco
Morales Bermúdez del 29 de agosto de
1975 a 29 de agosto de 1976 al 28 julio de 1980
TAMBIEN NOSOTROS LOS DOCENTES ESTAMOS ORGULLOSOS
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