sábado, 8 de marzo de 2025

8 DE MARZO: NOS EXTRAVIAMOS DE TANTO ANDAR

Haydee Massoni, Angélica Agüero, Ana Cárdenas, Catalina Salazar, 
Rosa Espinal,  Amalia Portal, Rosario Calderón. Enero 2018.
De tanto andar, descender, caer, levantarse, resisitir, gritar, denunciar, luchar, trepar, sostener, perecer, embriagarse, imitar, autoconsolar, disfrazar, parapertarnos, abundar, agendar, delegar, agenciar, organizar, institucionalizar, movilizar, colaborar, compartir, vanalizar y mercantilizar el 8 de marzo nos extraviamos.

Hemos olvidado conmemorar con respeto, compromiso, admiración, reproducción y continuidad a la lucha de mujeres sin derechos. Las pioneras, defendieron primero la igualdad de derechos políticos desde la Revolución Francesa (1789)1, insistiendo a su derecho al voto y ciudadanía (1848), seguido del derecho al trabajo asalariado digno e igual remuneración que el varón por una labor similar (8 de marzo 1908)2, el reconocimiento jurídico internacional de iguales derechos a para mujeres y hombres (1946), el reconocimiento de los derechos de las mujeres como derechos humanos (1963)3, el derecho a la salud de las mujeres por ser responsables5 de la reproducción de la especie (1987)4, la eliminación de toda forma de violencia contra la mujer, por el hecho de serlo (1994)5, la creación de organismo intergubernamental de igualdad de género (2010), por anotar algunos hitos6.

Si miramos lo alcanzado entre los dos últimos siglos, aparentemente es más de lo soñado y a velocidad de la luz, respecto a los siglos previos. Pareciera que hemos transitado hacia la igualdad, de ser nadie. De estar dibujada o narrada principalmente por varones como parte del paisaje, un apéndice, un ser ausente e intrascendente en la historia humana, un mal necesario, una mercancía, el botín de guerra, un animal doméstico y domesticable, una tentación, el pecado hecho carne, la responsable de los males del mundo, un ser binario santa o puta para las iglesias.

Con Elvira Torres, Junio 2024
La visibilidad y lucha de mujeres por cambiar nuestra situación y posición de sometimiento, subordinación, explotación, discriminación y ciudadanía de segunda clase, despojadas de derechos por el poder, convención y licencias de varones en el planeta. Nos ha llevado por caminos de encuentros, desencuentros, affidamento, victoriosos, sinuosos y también estancados, hasta callejones sin salida y/o techos de cristal. Puesto que persisten sociedades donde la situación de sus mujeres, se corresponden con los primeros siglos de la historia humana. Demostrando que los derechos humanos aún cuando pretenden serlo, no son universales en su práctica y menos respecto a niñas y mujeres.

Las barreras simbólicas, sociales, culturales, económicas y religiosas son monstruos de mil cabezas que se reproducen tantas veces como se cortan, con más fiereza, fuerza y poder que su versión anterior. Nadie quiere perder hegemonía, situación y posición inventada, heredada o impuesta de 19 siglos, reptando hasta nuestros días. Aferrándose con uñas y dientes quienes se benefician históricamente directa e indirectamente, sea por comodidad o miedo al cambio a reinventarse para estar, ser y hacer en un mundo de iguales. Despojado de privilegios impuestos por la fuerza, manipulación y/o credo. Sin ventajas de poder, abuso, colonización y sometimiento.

Con Agustina Anchante, diciembre 2024
Hoy nuestras agendas de lucha como mujeres parecieran diversificarse y cuasi difuminarse ante la arremetida de quienes pretenden retornar a tiempos idos, con versiones innovadas sobre viejas prácticas, nuevos rostros con narrativas ancestrales, estrategias reinventadas con alfiles y viejos aliados(as). Accediendo y empleando nuevas herramientas con ropaje digital y de posmodernidad, sobre el mismo espectro negacionista, avasallante y de aplanadora como sucede con el naturalismo, biologismo, sexismo, misoginia, nacismo, racismo, clasismo y fanatismo religioso.

De tanto andar pareciera que nos perdimos entre redes, nodos, bifurcaciones, alianzas, delegaciones, vocerías, representaciones y presentaciones de lo políticamente correcto, prudente, oportuno y reconocimiento.

Con  Angélica Agüero, febrero 2025
De tanto aliarnos con mujeres y hombres discriminados por cuestión de etnia, raza, clase, credo, idioma, sexo, género... nos extraviamos hasta mimetizarnos y cuasi desintegrar nuestras agendas en generalidades como familia, sociedad, etnia, cultura, humanidad, desarrollo.

De tanto creer que podemos compartir nuestra lucha con otras causas que nos miran de soslayo, desconfían de nuestro hacer e ironizan con nuestro ser, vanalizando nuestro andar, cuestionando nuestro hacer, hasta dejarnos de lado cuando dejamos de ser útil.

De tanto creer que podemos ganar poder para las mujeres, gestionando desde el poder patriarcal, autoritario y corrupto, nos perdemos en su laberinto hasta igualarnos, autoconvencidas de nuestra inmaculez, heroimo e impunidad, sin necesidad de rendimiento de cuentas.

De tanto autopercibirnos vacunadas contra nuestros demonios como el machismo, patriarcado, misoginia, discriminación, autoritarismo; nos zambullimos en el laberinto del poder de turno, prometiendo y prometiéndonos que cambiaremos el sistema, mientras somos tontas útiles para reafirmarlo y profundizar sus raíces. Al ser expectoradas, retornamos al redil, para exigir desde las calles o la red, aquello que no fuimos capaces de hacer cuando fuimos parte o comparsa del poder.

Desdenos, enero 2011
De tanto creer que hemos conquistado molinos de viento, nos descubrimos más expuestas y en riesgo que ayer con los mismos demonios, mitos y atributos. Mientras exhibimos con orgullo reconocimientos y certificaciones de autoridades que pisan fuerte y violan derechos de las mujeres. Incluimos como parte de nuestro ser, títulos de "EX" que como tal a nadie distingue ni suma, menos si no fueron ganados, sino transados.

De tanto querer cambiar el mundo sin perdernos, hoy el mundo se ha reducido a aquello ridículo y tan pequeño como el que hemos construido o reducido cada una, para no morir en el intento por dentro y fuera. Cada vez nos refugiamos en bunkers de círculos estrechos, desonfiados, defensivos e intolerantes. Distorcionando prácticas de justicia en parapetos como el escraches que lindan entre denuncia7 y sensura8, poniendo en riesgo el debate y disidencia, al mismo tiempo que nuestros márgenes de actuación e impacto se amplían, fortalecemos en guetos o sólo interacciones virtuales.

Teresa Mestanza, Edith Terrones, Victoria Ramirez, Luz Rojas, Nely Vargas,
 Esther Ruiz, Luisa Cabello, Haydee Robles,  Elsa Lopez, Elba Escobar,
Corina Rafael, María Chong, +Vilma Romero, Graciela Salazar, xx ,
Julia Zamora, 
Lupe Vargas, Georgina Galvez, Gladys Uribe, 
Catalina Salazar, diciembre 2017
Los retos de hoy para las mujeres de ayer y las herederas del mañana son diversos, dispersos y distorsionados. Unos son abiertamente de entronque de viejas y nuevas agendas explicitas. Otros están camufladas esperando el menor descuido para derribar lo conquistado. Los más, son brillantes hasta el enceguecimiento con atracción de luz entre tinieblas, similar a la polilla para cortar nuestras alas una a una, o el canto de sirena hasta la locura, convenciendonos que la lucha por el derecho de las mujeres, es un falso positivo.
El monstruo de la resistencia al cambio generado por el reconocimiento y aplicación de los derechos de las mujeres por los Estados y aquellos pendientes por obtenerse, también se ha diversificado, sofisticado, reconectado y cohesionado sea por condiciones e interes compartidos; por complicidades y contubernios entre desiguales beneficiados por los márgenes de un poder que se retroalimenta, construido sobre relaciones de servilismo, mercantilismo, delincuencia organizada, mercenarismo, fanatismo político y religioso. Siendo el principal escollo, mujeres con cabeza de hombres, por cuanto no basta ser mujer para apostar y aportar a la defensa de nuestros derechos como género.

Conmemorar el 8 de marzo, como el día de una lucha inacabada de las mujeres por derechos, podría ser un modo de mantener la memoria y no perdernos en el intento de cambiar el mundo.

Con mamá, 8 de marzo 2009.
Mi homenaje hacia el infinito, a cada una de las mujeres cuyas huellas marcaron nuestro andar.
Mi homenaje a las mujeres, cuya historia alimentó mi propia historia.
Mi homenaje a las mujeres, de cuya estirpe me forjé.
Mi homenaje a las mujeres, referentes, fuente y destino de mi sentir, pensar, ser y hacer de hoy.
Mi homenaje a las mujeres de mi vida, cuyo recuerdo, presencia y/o ausencia fueron y son fuente de aprendizaje permanente.